La llegada de la nueva Yamaha YZF-R1 ha traído consigo una revolución en el mercado, un empuje que la fábrica de los diapasones ha querido trasladar también al mundo de la competición con la R1M, la versión para circuito de la gran sensación de 2015. Marcando bien los pasos, desde Iwata han dado en el clavo: tras un año de aclimatación en diversos campeonatos nacionales y a nivel europeo, la nueva R1M está preparada para enfrentarse al reto del Campeonato del Mundo de Superbike, un certamen que la fábrica dejó a finales de 2011 pero al que volverá el próximo año con un único objetivo: demostrar que la R1M está hecha para ganar.

El Mundial de Superbike contará con una nueva protagonista en parrilla la próxima temporada: la Yamaha R1M. Se trata del modelo de competición de la icónica YZF-R1, una moto cuya última versión nació en 2015 y revolucionó el mercado desde el primer momento. La casa de Iwata puso fin a su andadura en el certamen de las motos derivadas de serie al término de la temporada 2011, pero el nacimiento de la nueva R1 era el impulso necesario para retornar al campeonato.

Antes de realizar el desembarco en el Mundial de Superbike, la estrategia dibujada por Yamaha ha sido certera, dotando de su nuevo modelo a varios equipos en campeonatos a nivel nacional, europeo e internacional. Y a la vista de los resultados, las cosas le han ido de maravilla a los nipones: título de MotoAmerica tras arrasar -18 victorias del 18-, título del BSB tras arrasar-13 victorias de 26- y título del FIM CEV Campeonato de Europa de Superbike tras arrasar. En el Campeonato del Mundo de Resistencia, tuvieron que sucumbir ante Suzuki, pero el subcampeonato es otro resultado muy satisfactorio.

El culpable del éxito en el FIM CEV ha sido Carmelo Morales, que ha vuelto a proclamarse campeón junto a su equipo de toda la vida, el Team LaGlisse, exprimiendo al máximo una R1M que ha dado buenos resultados desde el primer momento. Aprovechando nuestra presencia en el FIM CEV, nada mejor que adentrarnos en el box del equipo dirigido por Jaime Fdez-Avilés para conocer opiniones de primera mano acerca de la nueva R1M.

Para hace una radiografía más exacta sobre la R1M, hablamos con tres protagonistas de excepción en el garaje del Team LaGlisse; Esteban García –Jefe de mecánicos del equipo-, Pedro Inocencio –mecánico- y Carmelo Morales, el encargado de llevar al límite a esta moto hasta haber logrado el título.

 

Reencuentro de ensueño

A LaGlisse ya le unía una estrecha relación con Yamaha, sumando varios títulos del CEV en Stock Extreme con la R1 y en Supersport con la R6. La temporada 2009 fue la última junto a la marca japonesa, con quien han vuelto a unir sus fuerzas en este 2015 aprovechando el nacimiento de la nueva R1M. El reencuentro no ha podido ser mejor, y tanto el equipo como el piloto se han encontrado con una moto a la que ha sido fácil adaptarse: «En las dos primeras carreras hemos encontrado la puesta a punto muy rápido», nos dice Carmelo. No obstante, reafirma que es una moto a la que ha costado encontrarle el 100%, y es que posiblemente los nuevos neumáticos Michelin han sido un quebradero de cabeza en este aspecto. Para Morales «la clave este año ha sido quién ha encontrado antes la puesta a punto para entender los Michelin».

El reglamento del FIM CEV en la categoría de Superbike no permite realizar muchas modificaciones sobre el modelo de serie, lo que limita la progresión para una moto tan joven en comparación con la BMW S1000RR y la Kawasaki ZX-10, modelos con mayor recorrido y que, por tanto, ya han podido exprimir más su potencial. Es por ello que destaca el gran rendimiento que la R1M ha logrado desde el primer momento en el FIM CEV.

Yamaha_YZF-R1M_9La nueva versión del motor Crossplane de Yamaha ha dado un plus de potencia a esta moto. Esto, conjugado con el excelente chasis que siempre ha caracterizado a la marca y a algunas soluciones electrónicas que la R1M hereda de la M1 de MotoGP, ha dado como resultado una moto bastante equilibrada. Precisamente la electrónica se ha convertido en la gran novedad que incorpora la versión 2015 con respecto a sus predecesoras, ofreciendo excelentes resultados: «El mejor punto de esta moto es sobre todo la electrónica, que va muy bien. Es una moto muy fácil de llevar para cualquiera que no tenga un gran nivel de pilotaje. El control de tracción ayuda mucho», nos corrobora Esteban. Para Carmelo, más allá de las mejoras, la R1 «es muy similar y las sensaciones con el tren delantero son muy parecidas».

Entre los avances comentados anteriormente se encuentra el motor, más potente que el del último modelo de esta moto. Pedro nos afirma que «es el mismo concepto de motor que en 2009, pero se ha hecho un poco más pequeño, más ligero y tiene mucha más potencia», algo que ratifica Esteban: «Esta versión cuenta con más de potencia. El nuevo motor corre un poco más, y con el kit preparado para Superbike ya es un auténtico obús».

Otro de los puntos destacados al inicio de temporada fueron las suspensiones electrónicas. Por petición de Yamaha, el Team LaGlisse usó las suspensiones que equipa el modelo de serie al comienzo de año; con ellas, Morales ganó la segunda manga de Portimao, la única cita en la que las llevaron. A partir de Montmeló, dejaron de utilizarlas para seguir una línea de trabajo más certera: «No hemos seguido trabajando con ellas porque no tenemos acceso a poder modificarlas electrónicamente, pero seguramente con la evolución que hemos hecho ahora de hardware de las horquillas, podríamos conseguir que las electrónicas fuesen igual que la que llevamos ahora. Pero no equiparla era más cómodo para trabajar», explica Esteban, algo que sostiene también Pedro: «Decidimos elegir un camino donde podíamos ser lo más competitivos posible, seguir la línea de trabajo y no perdernos, porque es una moto totalmente nueva».

Pero lo más positivo de todo es el amplio margen de mejora con el que cuenta este joven modelo; «un poco de todo» como nos certifica Morales. Pedro nos lo detalla un poco más: «Aún se puede sacar mucho más caballos de los que tiene y también un equilibrio de chasis mayor del que estamos sacando; tiene un potencial bestial».

 

Preparada para el mayor desafío

2016 será una prueba de fuego para Yamaha. La historia de la marca japonesa en el Mundial de Superbike no tiene mucho que ver con la fructífera trayectoria en los Grandes Premios. No obstante, los de Iwata tampoco desentonaron, aunque sus grandes éxitos se reducen a dos: el título de constructores de 2007 y el de pilotos con Ben Spies en 2009. Precisamente ese fue el último logro importante de Yamaha en el Mundial de Superbike. El estadounidense, rookie en aquel año, sorprendió a propios y extraños con una temporada magnífica, imponiéndose pese a la superioridad de Ducati. La Yamaha R1 era una moto competitiva, que siguió ganando carreras en 2010 con Crutchlow y en 2011 con Melandri, pero no era la mejor. Al acabar ese curso decidieron poner fin a su periplo en este certamen.

El próximo año vuelven al campeonato con ilusiones renovadas y una motocicleta lista para dar que hablar. El equipo Crescent, que hasta ahora había trabajado con Suzuki, será la estructura oficial con dos pilotos de garantías como Sylvain Guintoli y Alex Lowes. Pero además, el Milwaukee Yamaha podría llegar al campeonato después de arrasar en el BSB de la mano de Brookes. Precisamente, el australiano sería su punta de lanza y se habla de que Karel Abraham está también en conversaciones con el equipo.

Lo que está claro es que, tras un año de adaptación en competición y de revolución en el mercado de la moto con la nueva YZF-R1 y su homónima para circuitos YZF-R1M, Yamaha quiere destacar en Superbike y cuenta con potencial para ser una referencia en el campeonato. «Está para ganarlo. De hecho es una moto pensada para eso. La idea de esta moto fue hacerla para arrasar en Superbike». ¿Lo conseguirán? El año que viene empezaremos a salir de dudas, pero habrá que fiarse de lo que dice Esteban García. Palabra de un técnico campeón de España, de Europa y del mundo –Moto3–, que no es poco.

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