Rossi pide una renovación similar a la de 2004

Tras un fin de semana nefasto en MotorLand Aragón, Yamaha escribió otro capítulo más en la historia interminable de su sequía. Rossi habla ya de que la solución puede pasar por una reestructuración parecida a la que se hizo cuando él ficho por la marca japonesa en 2004.


En tiempos de crisis y de la mayor sequía de todos los tiempos, que en Aragón alcanzó las 23 carreras, en Yamaha se ha instaurado un clima de frustración que se ha apoderado de sus dos pilotos oficiales. No hay peor noticia para una marca como la japonesa que la de ver que ni Viñales ni Rossi hagan ya atisbos de cabreo cuando el sábado acaban 11º y 18º, respectivamente, en los entrenamientos cronometrados.

El domingo Valentino volvió a poner alguna capa de maquillaje a los problemas para acabar octavo, mientras que Maverick finalizó 11º. Fueron la quinta marca en carrera, superados muy claramente por Honda, Ducati y Suzuki, y también con la Aprilia de Aleix Espargaró acabando por delante de todas las M1 que había en pista. Cuando pisas el hospitality de Yamaha para escuchar a Valentino y Maverick en sus comparecencias ante los medios, el ambiente que se desprende es de resignación.

El italiano alterna bromas con pullas hacia Yamaha, soltando una vez más un discurso que ya repite desde hace más de un año. Por su parte, Viñales llega a afirmar con rotundidad que él ni siquiera tiene ahora una meta por delante: «No tengo objetivos, los perdí cuando vinimos aquí el año pasado. Tenemos mucho trabajo por hacer antes de decir que hay un objetivo», aseguró el gerundense tras la carrera de MotorLand.

Siendo fiel a su historia y a su filosofía, Yamaha ha tardado en reaccionar. Se dice que las cosas de palacio van despacio, pero es que en el “palacete” de Iwata se toman demasiado tiempo antes de lanzarse al quid de la cuestión. No es la primera vez. Han tardado más de un año en reforzar el equipo técnico dedicado a trabajar en la electrónica con Michele Gadda al mando y han sido los últimos en constituir un equipo de pruebas en Europa, en el que Jonas Folger será el piloto probador. Esos son tan sólo un par de ejemplos, que seguramente darán resultados próximamente, pero que quizá se antojan insuficientes para lo que ahora necesita Yamaha si quiere volver a donde deben estar.

Rossi exige una reacción y un cambio drástico


El sábado después de la debacle de los entrenamientos cronometrados, Valentino Rossi eximió de toda culpa al equipo de las carreras y apuntó hacia Japón como la llave para solucionar los problemas: «Todo lo que sucede sobre las carreras creo que funciona bastante bien, ya que pienso que tanto Galbusera como Forcada y todos los mecánicos tienen una gran experiencia. El problema es sobre lo que tienes que trabajar y necesitamos algo de ayuda de Japón, pero este discurso ya lo hemos dado durante este año al menos 10 veces. Hoy sólo cambia que esta pista es más difícil y por eso mañana será más duro», lanzó. 

El domingo, después de finalizar octavo tras remontar nueve posiciones, dejó caer que lo que necesita Yamaha es volver a llevar a cabo un cambio tan importante como los que se hicieron en la fábrica de cara al 2004, temporada en la que él llegó a la firma de los diapasones procedente de Honda. En aquel momento Yamaha atravesaba una crisis similar, puesto que en todo 2003 no ganaron ni una carrera mientras que Honda -15- y Ducati -1- se repartieron todas las victorias en juego.

Rossi ganó su primera carrera con Yamaha, en Welkom 2004. (Foto: Yamaha)

«En aquel momento ficharon al piloto más rápido, que era yo, pero no fue sólo eso. Masao Furusawa realizó un programa para cambiar el departamento de carreras, hubo cambios importantes y para salir de esta situación habría que hacer lo mismo. No creo que el problema ahora seamos los pilotos, Viñales y yo somos fuertes», recordó Valentino.

«Cuando llegué en el 2004 organizamos dos test privados en Phillip Island. Teníamos muchísimas cosas para probar: tres motores y mucho más. Yamaha me contrató pero no pensaba que pudiera resolver todo yo solo. Hubo un proyecto amplio, una renovación del departamento de carreras que funcionó», añadió sobre aquella reestructuración de hace 14 años y que trajo resultados inmediatos, ya que Rossi ganó nueve carreras aquella temporada y fue Campeón del Mundo nada más llegar a Yamaha. A partir de ahí llegaron cinco títulos en siete temporadas entre 2004 y 2010, cuatro para Rossi y uno para Lorenzo.

El nueve veces campeón también dejó claro que antes se probaba la moto del año siguiente en los test de Brno y que de momento, salvo alguna primera evolución, no tienen noticias sobre el prototipo de 2019 como tal. El carácter del motor y la electrónica son ahora las áreas en las que más trabajo hay por delante, pero en vista de los comentarios parece que la resurrección de Yamaha no sólo pasa por una revolución técnica en la M1, sino también por un lavado de cara en el departamento de competición. ¿Se avecinan cambios importantes para 2019 en el seno de Yamaha? Rossi, que tiene contrato hasta 2020, avisa irónicamente: «Espero que encuentren una solución en los dos próximos años, o puede que ya no sea mi problema». Continuará…