Repasamos la historia de la unión entre Yamaha y el equipo Tech3

Tech3 y Yamaha separarán sus caminos después de MotoGP 2018. Precisamente, ésta será la vigésima -y última- temporada de una unión bastante larga entre una fábrica y un equipo privado, plagada de grandes momentos y de otros no tan buenos, pero que han consolidado al equipo galo como una de las mejores estructuras satélite de todos los tiempos. Repasamos la historia de una relación que finalizará este año, que tuvo su punto más álgido al poco de comenzar y que aún tiene una cuenta pendiente.


Allá por 1999, Yamaha decidió unir fuerzas con el Tech3, un equipo que hasta la fecha había trabajado con Suzuki y Honda en la categoría de 250cc. La estructura francesa también contaba con un piloto galo como principal punta de lanza, Olivier Jacque, que ya llevaba tres temporadas peleando por las primeras posiciones a los mandos de una Honda.

De cara a 1999 se reforzaron con la llegada del japonés Shinya Nakano, quien hasta entonces sólo había hecho dos wild-cards en el Mundial de 250cc el año anterior: uno en Suzuka, acabando segundo por detrás de su compatriota Daijiro Kato; y otro en Australia, siendo cuarto. No en vano, en la primera de sus dos apariciones firmó el mejor resultado de Yamaha en toda la temporada 1998 en el “cuarto de litro”.

La marca japonesa estaba sumida en una crisis de resultados en 250cc desde la marcha de Tetsuya Harada, quien les había hecho campeones en 1993 y subcampeones en 1995. Apostaron de nuevo por esta categoría y lo hicieron con el Tech3 como equipo oficial para 1999, trabajando en hacer de la YZR250 una moto competitiva. Chesterfield, el que ya era el patrocinador principal del Tech3 en los años anteriores, siguió acompañando al equipo en esa aventura.

El año de aclimatación del equipo francés a la Yamaha fue muy positivo: Nakano consiguió una victoria y cuatro podios más, acabando el año cuarto, mientras que Jacque ganó una carrera y logró otros tres podios en un año marcado por una lesión de tobillo que le obligó a perderse seis carreras. Con rivales como Rossi y Capirossi poniendo rumbo a 500cc, y tras acumular un año de experiencia con la YZR250, las cosas pintaban muy bien para el Chesterfield Yamaha Tech3 de cara a la temporada 2000.

2000: El año de la gloria


Las expectativas se confirmaron desde el inicio y la temporada 2000 fue un duelo entre los dos pilotos del Tech3, con permiso de un Daijiro Kato que realizaba con Honda y Gresini su primer año completo en el “cuarto de litro”. Nakano marcó territorio al inicio con dos victorias, pero Jacque empezó a igualar las fuerzas a base de podios y cuartas posiciones en el peor de los casos.

El japonés se presentó en la última carrera de la temporada con cinco triunfos y un total de 11 podios. El francés, por su parte, tenía en su poder dos victorias y 10 podios totales. Sin embargo, en líneas generales Jacque había sido más regular y acumulaba dos puntos más que su compañero de equipo antes de la cita de Phillip Island. Dicho de otro modo, el que ganase o quedase por delante de su compañero, era campeón. Y no podían bajar la guardia, porque Kato llegó a esa última carrera a sólo 11 puntos del liderato de Jacque.

Aquella carrera en Australia que cerraba la temporada 2000 acabó pasando a los anales de la historia. Desde el comienzo Jacque y Nakano marcaron un ritmo imparable para el resto, también para Kato, que perdió la referencia de las dos Yamaha ya en la primera vuelta. Se escaparon en solitario y el piloto francés dejó que su compañero llevase el peso de la carrera en todo momento, algo que a Shinya no pareció importarle. Un equipo completamente francés y con apoyo oficial de una fábrica japonesa, se jugaba el título con un piloto galo y otro nipón. Dos puntos les separaban y además rodaban solos en cabeza. Los nervios estaban a flor de piel, porque un toque o incidente entre ambos hubiera sido una debacle total para el Yamaha Tech3, puesto que le hubiesen regalado el título a Kato.

La carrera fue realmente limpia y rápida. Tan simple como que Jacque no intentó adelantar en ningún momento y se guardó su as para el final tras comprobar en varias ocasiones, sin dar pistas a Nakano, que por rebufo podía ganarle. El japonés tiró hasta la última vuelta, pero el francés se salió de la aspiración y venció por 14 milésimas. Aún a día de hoy es uno de los finales de campeonato más recordados en toda la historia y no es para menos.

De esa manera, con un doblete inolvidable, Yamaha recuperaba la corona de los 250cc siete años después del título de Harada. Jacque se convertía en el décimo campeón de la marca de los diapasones en el “cuarto de litro”, la categoría en la que Yamaha ha acumulado más ganadores diferentes. El Tech3, de la mano su incombustible jefe Hervé Poncharal, tocaba el cielo y abría de par en par las puertas de la categoría reina para saltar de la mano de Yamaha. Por cierto, desde entonces la firma japonesa sólo ganó dos carreras más en 250cc, en 2002 como Miyazaki -Suzuka- y Porto -Brasil- antes de que la categoría pasara a mejor vida a finales de 2009.

Una historia con final cercano y una cuenta pendiente


Tan productiva había sido la unión entre Yamaha y Tech3, que decidieron dar el salto a 500cc en 2001. El equipo francés dejó atrás una larga etapa en la clase intermedia para centrar sus esfuerzos en la élite absoluta como estructura satélite de los de Iwata. Sus primeros pilotos fueron, cómo no, Jacque y Nakano. Primero con una YZR500 y en las últimas carreras de 2002, por fin, con una Yamaha M1 de cuatro tiempos. Desde entonces, el Tech3 ha sido el segundo equipo de Yamaha en la categoría reina, derrocando a estructuras privadas que tenían más galones con los japoneses en la clase reina, como las de D’Antin y WCM.

Además de Jacque y Nakano, por las filas del Tech3 han pasado pilotos como Barros, de Abe, de Xaus, de Tamada, de Smith… Campeones del Mundo de otras categorías de la talla de Melandri, Elías, Dovizioso, Pol Espargaró o Zarco, otros que los fueron en Superbike antes de ingresar en el equipo como Spies, Edwards y Toseland, algunos que lo fueron después como Checa y Guintoli, a quienes les tocó “comerse el marrón” de la etapa en la que el equipo compitió con Dunlop, un campeón de Supersport como Crutchlow, unas carreras como sustituto de un triple campeón de resistencia como David Checa… En definitiva, el plantel histórico ha sido magnífico. Por las filas del equipo de la categoría reina, contando las tres categorías del Mundial de MotoGP, Superbike, Supersport y resistencia, han pasado 12 Campeones del Mundo. (n.d.R Entre medias, llegaron algunas alegrías en Moto2 con Mistral 610 que no abandonan y con la que Yuki Takahashi logró una victoria en el GP de Cataluña de 2010. El equipo ha formado parte de Moto2 desde su inauguración).

Pero Hervé Poncharal siente que ha llegado el momento de decir adiós a Yamaha. Ha habido años buenos, malos… y también algunos sensacionales como lo fueron 2012 y 2013, en los que acabaron como el tercer mejor equipo de la parrilla gracias a la aportación de Dovizioso -2012- y Crutchlow -de 2011 a 2013-. Quizá no han recibido el apoyo que merecían por parte de la marca con la que han trabajado desde 1999 pese a haber sido en ocasiones un vivero de pilotos que han brillado bajo su regazo, y aunque siempre han estado luchando por resultados más que decentes.

Tal vez, el Tech3 no se ha sentido respaldado ni cuando Johann Zarco ha superado con relativa asiduidad a los pilotos oficiales de Yamaha y ha demostrado merecerse material de primera para pelear por las posiciones delanteras desde el minuto uno de MotoGP 2018. O simplemente es que KTM o Suzuki han llamado a la puerta con demasiada fuerza para ofrecer el proyecto que Poncharal cree que equipo merece de una vez. «Tech3 es una pequeña empresa que tiene que pensar en el futuro y barajar diferentes opciones. Hemos recibido un contrato que incluye algo que hemos estado esperando siempre desde que empezamos con Tech3 y no podía decir que no», eran las palabras del mánager francés al oficializar que su equipo tomará otro rumbo.

2018 será un año difícil de gestionar, pero por el bien de ambas partes tendrán que hacerlo con la mayor profesionalidad posible, ya que tras lo visto en pretemporada y con los problemas que atraviesa el equipo oficial, Zarco podría llegar a salvar los muebles a Yamaha en más de una ocasión tras haber apostado fuertemente por el chasis de hace dos años. Syahrin, nuevo en el equipo, tratará de progresar y de salvar la papeleta de su debut.

El Tech3 y Yamaha pondrán fin a una relación de dos décadas que en su segundo año aportó la última corona de los de Iwata en el “cuarto de litro”. Al equipo francés sólo le queda una cuenta pendiente para marcharse con la cabeza totalmente erguida: lograr su primera victoria en la categoría reina. Por todos aquellos que lo intentaron y se quedaron a las puertas, le toca a Johann Zarco -o quien sabe si a Syahrin- cerrar el círculo antes de que los ‘muchachos’ de Poncharal pongan fin a esta etapa para iniciar un nuevo capítulo en 2019 con otro fabricante.