La firma japonesa se centra en el motor y también rueda en lluvia

Maverick Viñales, Valentino Rossi y Johann Zarco han completado esta semana sus dos últimas jornadas de entrenamientos de 2017. Yamaha se va de vacaciones tras rodar en Sepang, tratando de extraer más conclusiones con el nuevo motor y acumulando también algunos kilómetros en lluvia, uno de los puntos más débiles que han tenido en todo el año.



Si hubo una marca que se marchó con dudas de los test de Valencia, sobre todo en lo que respecta a los pilotos oficiales, esa fue Yamaha. La firma de los tres diapasones dejó claro en Cheste que no tenían un camino claro que tomar a la hora de desarrollar la moto que Viñales y Rossi llevarán en 2018, mientras que en lo referente al box del Monster Yamaha Tech3, Johann Zarco empezaba a deslumbrar a los mandos de la M1 2017, la misma moto con la que Rossi y Viñales han vivido su particular vía crucis en la segunda mitad de temporada.

Los dos pilotos oficiales no consiguieron disipar las dudas en Valencia, donde probaron diferentes configuraciones de chasis y de motor. Dieron un paso atrás en el chasis para intentar encontrar la solución a los problemas con el de 2016, también usaron el de 2017 y probaron el motor de 2018. Todo ello, utilizando varios prototipos y llegando incluso a montar un híbrido con el prototipo del motor del año próximo junto al chasis de 2016, una combinación que fue del gusto de Valentino Rossi. Viñales también se encontró más cómodo con el chasis del año pasado, aunque a la hora de hablar del motor apenas extrajo conclusiones.

Con todas estas dudas, Yamaha se desplazó a Sepang para realizar un test privado que ha tenido lugar entre el lunes y martes de esta semana. La firma de Iwata ha entrenado en solitario en Malasia, mientras que el resto de fabricantes estuvieron la pasada semana en Jerez; en el caso de Honda, sin su estructura oficial, que dio por terminado el año con los deberes ya hechos.

Como suele ser habitual en estas pruebas, el hermetismo por parte de Yamaha ha sido total, aunque según se pudo sonsacar de la información ofrecida en Valencia, el principal punto en el que trabajar era el nuevo motor para seguir comparándolo con diferentes especificaciones de chasis. Tanto es así, que Maverick Viñales contó con hasta cuatro motos diferentes que probar en Sepang, tal y como se pudo ver en la foto que compartió en sus redes sociales. Valentino también dispuso de cuatro prototipos diferentes, mientras que Johann Zarco probó dos. Si nos atenemos a lo visto en Valencia, parece que el francés sigue centrado en llevar la M1 de 2017, con la que se encontró realmente cómodo. Por su parte, Jonas Folger no ha estado presente en estos entrenamientos, aquejado aún del síndrome de Gilbert, aunque ha sido reemplazado por el japonés Kohta Nozane, probador de Yamaha.

Otro de los puntos en los que incidía Yamaha, sobre todo Maverick Viñales, era en la posibilidad de rodar con lluvia. Recordemos que durante toda la temporada tanto él como Rossi han tenido serios problemas en estas condiciones, por lo que poder acumular kilómetros con el asfalto mojado se antojaba fundamental a la hora de poder sacar más conclusiones en este apartado. Afortunadamente para ellos, han podido entrenar en ambas jornadas con lluvia, algo que no pilla de sorpresa, ni mucho menos, cuando se viaja a Sepang. Así las cosas, ahora toca esperar hasta enero para volver a ver a Yamaha en acción en los test oficiales de Malasia, en los que volverán a coincidir con el resto de equipos de MotoGP. Pese a que apenas se conoce información sobre estos dos días de entrenamientos privados, Maverick Viñales afirmaba en sus redes sociales que termina muy contento. Parece que los de Iwata se pueden ir de vacaciones algo más tranquilos…