El equipo oficial y el Petronas Yamaha unifican el plan de trabajo

Los pilotos de Yamaha, tanto oficiales como satélites, trabajaron en la electrónica durante la jornada de test de MotoGP en Montmeló. Los avances fueron positivos de cara a las próximas carreras, pero queda mucho margen: «Michele Gadda es muy bueno, pero necesitamos a cinco como él», dice Rossi.


«Realmente, no hemos mejorado mucho. La electrónica es muy parecida al año pasado. Hemos dado algún salto, pero muy pequeño». Esas eran las palabras de Maverick Viñales en la interesante entrevista que concedió a MOTORBIKE MAGAZINE durante el pasado GP de Cataluña 2019.

Con un reglamento que tiene a las marcas tan encorsetadas desde el principio de temporada debido a la congelación de motores, hay algunas como Yamaha que han de buscarse las mañas para encontrar soluciones que arreglen su mal comienzo de temporada. Más bien, que arreglen las pésimas estadísticas que arrastran durante las dos últimas temporadas. Honda (4), Ducati (2) y Suzuki (1) ya han ganado carreras esta temporada, pero la firma de los tres diapasones aún no. Es más, desde Assen 2017, donde ganó Rossi, hasta Montmeló 2019 sólo consiguieron un triunfo, el de Maverick Viñales el pasado año en Phillip Island.

La crisis es evidente y, aunque en Yamaha hagan un llamamiento a la paciencia, un Rossi de 40 años y un Viñales que debería estar en la plenitud de su carrera deportiva no parecen estar dispuestos a esperar más. Los de Iwata hicieron cambios en su organigrama, despidiendo al jefe del proyecto técnico de MotoGP (Kouyi Tsuya) y poniendo en su lugar a Takahiro Sumi. También pusieron en pista por primera vez un equipo de pruebas europeo con Jonas Folger como piloto y el año pasado, a mitad de temporada, incorporaron a Michele Gadda para dar un salto cualitativo en cuanto a electrónica, ya que el ingeniero italiano es denominado como uno de los «magos» en ese apartado.

Y ahí es donde parece que sigue estando el quid de la cuestión. Los pilotos de Yamaha siguen acusando los mismos problemas que en el pasado, todos encaminados hacia la falta de agarre. «Si hay buen agarre en la pista sabemos que podemos optar a quizá estar en el podio, pero si hay poco agarre es difícil y con un top 6 ya estamos contentos, como en Mugello», nos decía Maverick en la ya mencionada entrevista.

La electrónica, aspecto clave


Para tratar de suplir ese déficit de grip, Yamaha puso el foco en la electrónica durante el test que se celebró este lunes en el Circuit de Barcelona-Catalunya. Lo más destacado fue la unificación del plan de trabajo, ya que tanto los pilotos oficiales como los satélites -que cuentan con la moto de este año, recibiendo las evoluciones más tarde- trabajaron en ello durante esa jornada de entrenamientos y la sensación general es que todos acabaron satisfechos con lo que probaron.

«Creo que hemos encontrado algo especial que nos ayuda a gestionar el desgaste de neumáticos un poco mejor. Creo que esto nos ayudará para las próximas carreras», exponía Fabio Quartararo, el que más contento salió de Montmeló tras conseguir su primer podio en MotoGP. «Creo que nos aporta algo más en aceleración. Hemos encontrado algo para la salida de las curvas, lo que hace que quizá gastemos menos el neumático, lo cual es positivo de cara a final de carrera», añadía el piloto francés, aunque dejando claro que los avances no son la panacea: «Tampoco es nada realmente especial».

Hay que recordar, además, que este año la electrónica está aún más limitada para todas las fábricas, ya que en 2019 se ha unificado la plataforma inercial, el único componente electrónico que antes era de libre elección.

Por su parte, Maverick Viñales salió de Montmeló con el mejor tiempo de los test (1:38.967) después de ser el que más trabajó durante todo el día con un total de 98 vueltas. En la última de ellas hizo el tiempo, acabando 47 milésimas por delante de la Yamaha satélite de Franco Morbidelli: «Estoy muy contento, porque he podido pilotar bastante bien desde por la mañana. Ya desde la tercera vuelta he podido hacer buenos tiempos nada más subirme a la moto. Era importante empezar con confianza el día. Hemos probado muchas cosas y a mitad de día hemos hecho un parón bastante largo, porque estaban cambiando la moto. Eso nos ha parado un poco el test, pero la tarde ha sido muy productiva. Hemos podido hacer buenos tiempos y buenos ritmos, encontrando cosas positivas y pudiendo hacer un time attack».

El de Rosas analizó los ajustes hechos en la electrónica: «Hemos intentando hacer que la moto sea más suave. Es muy importante hacer que la aceleración sea muy suave, porque estos neumáticos con poco agarre y sobre todo en carrera necesitan que los trates muy bien, más que nada para no romper el grip al inicio, que es donde más sufríamos nosotros. Vamos dando pasos pequeños, pero mejorando, que eso es lo importante».

Valentino Rossi también ahondó en los ajustes testados en Montmeló: «Hemos probado diferentes cosas, especialmente sobre la electrónica, como control de tracción y también con el freno motor. También hemos probado también aspectos mecánicos, algunas partes diferentes en la moto. Algunas cosas van bien, otras van normal… Pero hemos encontrado algunos puntos».

«Hemos trabajado para el futuro, incluso también para el próximo año, pero sobre todo de cara a las próximas carreras», añadía el nueve veces Campeón del Mundo, que también destacó que habían probado diferentes configuraciones en el freno motor y que en su parcela habían trabajado «algo en electrónica para mejorar en frenada y también un poco en aceleración. Es positivo, porque es algo que podemos usar en las siguientes carreras».

«Hemos encontrado algunas buenas soluciones», expuso Valentino, que aun así destacó que queda un largo camino por recorrer. Trabajaron estrechamente con Michele Gadda, el máximo responsable en la faceta de la electrónica, en la que Valentino cree que Yamaha aún tiene que poner más carne en el asador: «Michele es muy bueno. Creo con él hemos mejorado mucho. El problema es que necesitamos cinco, pero tenemos uno. Nos hacen falta cinco Gadda’s», zanjó.

A la espera de que en los test de Brno llegue la primera versión de la moto de 2020, Yamaha sigue trabajando para intentar solventar los problemas de agarre que arrastran sobre todo Viñales y Rossi. En cuanto al importante déficit de potencia, poco más hay que hacer más allá de buscar algún ajuste aerodinámico, porque los motores están sellado. Agarre, aceleración y consumo de neumáticos son ahora los principales focos de atención y, para ello, terminar de afinar el tiro con la electrónica se antoja primordial para Yamaha.