El World GP Bike Legends, a la vuelta de la esquina

Ya queda muy poco para que llegue una de las citas más esperadas del año: el World GP Bike Legends. Jerez se prepara para el retorno de las leyendas del motociclismo de los 70, los 80 y los 90, y junto a ellos regresarán también las joyas de dos tiempos que volverán a instaurar el aroma de estas motocicletas en el paddock de uno de los templos de este deporte. Estamos de enhorabuena, porque del 19 al 21 de junio #VuelvenLas2T en Jerez. Recordamos aquí tres de las motos de 500cc que marcaron una época y que estarán en el World GP Bike Legends con algunos de los protagonistas que las llevaron a lo más alto.

Suzuki RGV 500: Kevin Schwantz

World GP Bike Legends - Motorbike Magazine

Uno de los grandes atractivos del World GP Bike Legends será la presencia de Kevin Schwantz, que volverá a pilotar la Suzuki RGV 500 con la que enamoró a la afición a finales de los 80 y principios de los 90. El piloto estadounidense siempre tuvo que lidiar con una moto que no estaba al nivel de la Honda y la Yamaha, pero sin duda la RGV 500 era su pareja de baile perfecta. No obstante, el principal inconveniente era que en algunas pistas de baile no congeniaban; tan pronto deslumbraba en algunos trazados como desaparecía de los primeros puestos en otros.

Después de los años de vino y rosas de la RG500, la marca de Hamamatsu se vio claramente superada a mitad de los 80 por Honda y Yamaha. Fue entonces cuando decidieron renovarse con la RGV500, una moto que llegó en 1987 y necesitó un par de temporadas para carburar pero finalmente lo hizo gracias a las inigualables manos de Kevin Schwantz.

Sobre el papel, era una moto en inferioridad respecto a las Honda y Yamaha, pero la habilidad de Schwantz frenando ponía el resto. Sirva su mítica frase «Cuando veo a Dios, sé que es el momento de frenar» para explicar su destreza en este apartado. Pero la inconsistencia seguía siendo el gran lastre de este binomio, capaz de subir a lo más alto del podio en seis ocasiones durante la temporada 1989 para acabar finalmente en la cuarta posición del campeonato. Algo similar sucedió en 1991, con Schwantz venciendo cinco carreras pero acabando la temporada en el tercer puesto.

De cara a 1993, la marca incidió en la mejora de la tracción, la curva de potencia y las suspensiones –trabajando estrechamente con Kayaba–, preparando un prototipo que esta vez sí estaba destinado a llegar a lo más alto. La moto de los de Hamamatsu montaba un motor V4 a 70º que alcanzaba los 165 cv con un peso de sólo 130 kg; era una moto ligera y ágil que se acercaba más al rendimiento de sus rivales japonesas. La clave con respecto a años anteriores fue la regularidad, lo que permitió a Schwantz llegar con opciones a final de temporada, lo que unido a la grave lesión de Rainey en Misano le llevó a alzarse con el título. El estadounidense volverá a subirse a la RGV 500 en Jerez, donde ganó en 1993, para hacer las delicias de los aficionados que se den cita en el World GP Bike Legends.

 

Honda NSR 500: Wayne Gardner

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La Honda NSR 500, que se mantuvo durante 19 temporadas en la parrilla de la categoría reina, se convirtió en un referente histórico. La marca del ala dorada puso a esta moto por primera vez en pista en 1984, sustituyendo a la NS de tres cilindros con la que Freddie Spencer había logrado el primer título de Honda en 500cc el año antes.

En su estreno, la NSR 500 no permitió a Honda retener el cetro del medio litro; su motor V4 a 90º la hizo una moto demasiado agresiva, pero aun así Spencer consiguió cinco triunfos aunque acabó cuarto la temporada. Al año siguiente, en 1985, Honda realizó algunas modificaciones en el chasis que dieron sus frutos y ese año Spencer se llevó el título con claridad por delante de Eddie Lawson. Fast Freddie batió todos los récords de precocidad habidos y por haber, lo que le convirtió en una gran figura del motociclismo en los 80. ¿Quieres volver a verle en pista? Pues estará en el World GP Bike Legends.

En aquellos años también comenzó a despuntar otro de los pilotos oficiales de HRC, Wayne Gardner, uno de los más capacitados para domar a esa “bestia” que era la NSR 500. En aquel año Honda amplió hasta 112º el ángulo en V del motor, lo que le permitió montar cuatro carburadores Keihin entre los cilindros que les permitía ser alimentados con aire más fresco. Esta modificación resultó efectiva, puesto que Gardner se llevó el título en 1987. El australiano estuvo en la pomada durante los años siguientes con una moto que seguía siendo difícil de dominar. Era probablemente el piloto más agresivo de la parrilla, un factor fundamental para llevar a lo más alto a esa Honda NSR 500 que volverá a pilotar en el World GP Bike Legends.

Las vitrinas de la marca japonesa siguieron creciendo gracias al Mundial ganado por Eddie Lawson en 1989. Pero la verdadera revolución llegaría en 1992, cuando la fábrica nipona dio un nuevo paso adelante con la llegada del motor denominado como Big Bang y se anticipó a todos sus rivales. Honda realizó una modificación en el calado del cigüeñal, lo que propició que cambiase el orden de encendido y esto dio como resultado un motor más dócil. La NSR se convirtió en la clara referencia de la categoría, aunque tuvo que esperar dos años para constatarlo. Mick Doohan se encargó de ello con sus cinco títulos consecutivos desde 1994 a 1998, aunque desde 1997 volvió a usar el motor Screamer, el paso previo al Big Bang.

 

Yamaha YZR 500: Christian Sarron

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Christian Sarron será otro de los grandes protagonistas del World GP Bike Legends a los mandos de su Yamaha YZR 500. El francés regresó a la categoría reina en 1985, un año después de hacerse con el título de 250cc con Yamaha, y se convirtió en uno de los pilotos más emblemáticos de su país. Sarron era el principal abanderado del motociclismo europeo a mediados de los 80, un periodo en el que el dominio de estadounidenses y australianos estaba en su máximo apogeo.

La imagen que caracterizó al piloto galo fue la de su Yamaha decorada con los colores de Gauloises en el equipo Sonauto-Yamaha. Una YZR 500 con la que ganó una carrera y logró un total de 18 podios en su andadura en el medio litro. Yamaha rediseñó en 1985 su motor V4 de admisión por láminas en un año que acabó siendo glorioso con el título de Lawson y el tercer puesto en la clasificación de Sarron.

El mayor de los Sarron continuó realizando buenas actuaciones en su periplo en 500cc y volvió a la tercera posición de la general en 1989, un nuevo año comandado por Lawson, que en esta ocasión llegó a lo más alto con Honda. El subcampeón en esa temporada 1989 fue Wayne Rainey, quien sacó el máximo partido a la YZR500 logrando el título en las tres temporadas siguientes.