[Vídeo y fotos] Reunión de genios en el Goodwood Festival

Wayne Rainey dejó imágenes para el recuerdo en el Goodwood Festival, donde volvió a subirse a su icónica Yamaha YZR500 29 años después de su grave accidente. No lo hizo solo, ya que leyendas como Schwantz, Doohan, Roberts y Pedrosa rodaron junto a él.


El pasado fin de semana, mientras los focos apuntaban al mítico circuito de Assen durante el 11º Gran Premio de la temporada de MotoGP, muchos aficionados también ponían la vista en Inglaterra. Concretamente, en el Goodwood Festival of Speed, una auténtica fiesta anual de las dos y las cuatro ruedas, que en este 2022 regaló momentos inolvidables a los aficionados al motociclismo.

El evento había preparado para esta edición algo maravilloso: la vuelta de Wayne Rainey a los mandos de su Yamaha YZR500, la moto con la que forjó su leyenda al conseguir tres títulos mundiales consecutivos en 1990, 1991 y 1992, sumando un total de 24 victorias y 65 podios con la marca de los diapasones entre 1988 y 1993.

El desgraciado accidente que tuvo en Misano en 1993 le dejó postrado en silla de ruedas y puso fin de inmediato a la trayectoria de una auténtica leyenda de las dos ruedas. Desde entonces han pasado casi tres décadas, pero ni el tiempo ni las limitaciones físicas han impedido que Rainey pudiera cumplir el sueño de subirse de nuevo a su preciada YZR500.

Yamaha Racing UK y Padgett's Motorcycles se encargaron de adaptar la YZR500 de Rainey a su paraplejia, modificando el cambio y el freno trasero para que pudiera llevarlos en los semimanillares, además de situarle un acople en el depósito y unas cinchas para que pudiera sujetar las piernas.

Rainey hizo varias salidas a los mandos de la Yamaha a lo largo del recorrido de casi 1,9 km que el Goodwood Festival prepara para todas las exhibiciones que allí se realizan a lo largo del fin de semana, ofreciendo unas imágenes que ponen los pelos de punta al rememorar una época gloriosa del motociclismo. El estadounidense se puso a los mandos de la Yamaha por primera vez el pasado jueves, pero lo más emocionante del fin de semana aún estaba por llegar.

Se unieron Schwantz, Doohan, Roberts... y Dani Pedrosa


Tal y como se esperaba, el plato fuerte llegaría el viernes y el sábado. Porque no, en su regreso sobre la Yamaha YZR500, Wayne Rainey no estaba solo: Kevin Schwantz, Mick Doohan y Kenny Roberts arroparon al californiano el primer de los días, escoltándole a lo largo del recorrido de la pista del Goodwood Festival.

Doohan lo hizo sobre la Honda NSR500 de 1991 y Schwantz sobre la Suzuki RGV500 de 1994, otras dos joyas inconfundibles de los dos tiempos y de esa época dorada que fueron los inicios de los '90. Por su parte, Kenny Roberts se puso a los mandos de la Proton KR de 2003 del propio equipo que él capitaneaba, en una montura que empleó el británico Jeremy McWilliams aquel año. En otra de las jornadas, Roberts también pilotó una YZR500 como la que su hijo llevó en 1996.

Las imágenes de Rainey junto a dos de sus grandes rivales y a otro icono como Roberts fueron sencillamente inenarrables...

Pero aún quedaba otra leyenda del motociclismo por unirse al elenco: Dani Pedrosa. El piloto español también participó en el Goodwood Festival, en su caso para realizar una exhibición a los mandos de su KTM RC16 con la que ejerce de piloto probador para la firma austriaca.

Pedrosa también participó en el recorrido junto a Rainey que se llevó a cabo el sábado, momento en el que se juntaron ni más ni menos que 15 títulos mundiales sobre el asfalto británico: los cinco de Doohan, los tres de Rainey, los tres de Roberts, los tres de Dani Pedrosa y el de Kevin Schwantz. Por si fuera poco, también apareció por allí el campeón de campeones, Giacomo Agostini (15 títulos mundiales), que no rodó junto a ellos, pero también se puso el mono, participó y posó junto al elenco de campeones.

La presencia de Pedrosa dejó un momento anecdótico que así relataba el gran protagonista del evento, Wayne Rainey: «Cuando iba con Mick, Kevin y Kenny no podía escuchar demasiado sus motos, pero cuando se han alejado de mí, escuchaba un sonido detrás y no sabía de dónde venía. Creía que había algo mal en mi moto, pero en realidad era Dani, que estaba justo detrás de mí. Esa moto realmente hace mucho ruido, ha sido genial», comentaba el tricampeón estadounidense. «Soy un gran fan de Dani», añadió.

Por su parte, Dani Pedrosa también disfrutó de lo lindo de esta experiencia compartiendo espacio con algunos de los ídolos de su niñez (siempre fue un admirador confeso de Mick Doohan): «Para mí ha sido un sueño hecho realidad. Era muy pequeño cuando veía a todos estos pilotos ir a fondo en cada carrera, y ahora estoy aquí rodando con ellos. Es increíble, no tengo palabras para expresar lo que siento. Hemos charlado un rato antes de la salida y ha sido un momento genial. Un sueño hecho realidad», decía Pedrosa.

Rainey quiere más


No contento con volver a subirse a su Yamaha YZR500 29 años después de su grave accidente, Wayne Rainey ya dejó claro que quiere volver a hacerlo: «He sentido una gran emoción cada vez que me subía a la moto, y podía sentir y escuchar a los aficionados cuando llegaba a la recta. Ha sido realmente emocionante», empezaba expresando el californiano, que ya tiene claras las mejoras que han de hacer para su próximo encuentro con la Yamaha: «Hay que dar otro click, tengo que cambiar de marcha. Aun así, creo que ha sido perfecto, he disfrutado muchísimo y sólo me hubiese gustado que el circuito fuese un poco más largo, o que pudiésemos hacer una tanda más o que pudiéramos dar la vuelta y hacer otra tanda más».

Para acompañar al vídeo que te hemos mostrado anteriormente, en el que se resume a la perfección este reencuentro de Rainey con la que fue su moto, aquí tienes unas imágenes de este inolvidable evento.

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