BMW R 1150 RT por Watkins Motoworks

Convertir una BMW R 1150 RT en toda una obra de ingeniería extrema como la Watkins M001 sólo es posible si tienes las ideas tan claras como Jack Watkins. Y más si además diseñas todo un sistema de suspensión delantera alternativa y un chasis de tipo monocasco en acero.


Hay motos a las que con darles un sólo vistazo te marcan, y eso es lo que le pasó a Jack Watkins cuando se encontró con la BMW Harrier de Stellan Egeland, una moto que usaba como base una BMW R 1200 S y que además de su diseño minimalista, llamaba la atención por su sistema de suspensión delantero alternativo. Jack se encargó de reconstruir de manera digital el diseño de aquella suspensión para saber cómo funcionaba, pero la falta de tiempo hizo que dejara ‘aparcado’ ese proyecto. Hasta ahora.

Hay que decir que Jack Watkins tiene un doctorado de diseño mecánico y dirige una oficina de 30 ingenieros en Polonia, por lo que estaba más que capacitado para ponerse al frente de la fabricación de esta obra de ingeniería. El resultado final es una moto que se ha hecho totalmente a medida, con piezas fabricadas para la Watkins M001 y que se montaron como si de un LEGO gigante se tratara. Lo primero fue localizar el motor ideal para su proyecto. Él tenía claro que buscaba un boxer y encontró el de una R 1150 RT de 2002. Y lo encontró, pero con el resto de la moto, claro. Al final llegó a un acuerdo con el vendedor y tras unas pocas horas tenía el bicilíndrico, basculante y transmisión final en el maletero de su coche…

Lo que más llama la atención de la Watkins M001 es su sistema de suspensión delantera. Para ello diseñó varias alternativas hasta encontrar la que parecía más adecuada para la idea que tenía. El sistema tiene más de cien componentes, incluyendo los rodamientos y los cojinetes de deslizamiento. Uno de los mayores problemas que se encontró fue acoplar la rueda delantera al espacio que tenía, que provenía de una Yamaha XJ6 a la que mecanizó el núcleo para poder adaptarla al buje. Curiosamente, los amortiguadores que iban perfectos para su diseño eran los de una Moto Guzzi V750 que encontró a buen precio de segunda mano por internet, mientras que los neumáticos elegidos son unos Continental ContiTrailAttack.

El chasis se merece también una mención especial. Se trata de dos láminas de acero cortadas por láser y dobladas en seis puntos, a las que se les ha añadido algunas piezas internas para estabilizar toda la estructura. Para soldarlas, se tuvo que diseñar una plantilla, mientras que para conseguir que los puntos de anclaje se unieran a los del motor, se tuvo que escanear todo el conjunto mediante 3D. También se ha usado un pequeño hueco interior para todos los componentes eléctricos o tres paneles de aluminio para el asiento, que luego fueron tapizados por un artesano local.

Otro de los inconvenientes que surgieron con este diseño fue el depósito de combustible, que se tuvo que acoplar detrás del asiento y colocar la bomba también ahí para que la gasolina llegue al motor. Todo ello queda oculto por una estructura de policarbonato y que además sirve de sistema de montaje para la luz trasera y la matrícula. El uso del acero en esta primera unidad, fue para ahorrar costes, y también para evitar posibles errores que serían muy costosos usando aluminio.

Eso no quiere decir que no lo haya utilizado, ya que en muchas de las partes móviles de la Watkins M001 se ha usado aluminio 7075 de alta resistencia. Todo en esta moto es complejo y diseñado al milímetro, como el sistema de escape de acero inoxidable que termina en una caja de dos capas y que cuenta con nada menos que 84 tornillos en su montaje, lo que da un ruido único. Donde no hay espacio para la sorpresa es en la instrumentación, piñas de mando estándar, intermitentes y espejos junto a un velocímetro Koso, aunque si soy sincero, es en lo que menos te vas a fijar si tienes esta moto delante.

Sin duda se trata de un proyecto de lo más complejo, en el que se han analizado todos los componentes para que funcionen a la perfección, analizando fuerzas, cargas y demás factores externos, que se ha diseñado teniendo en cuenta hasta el último tornillo. Todo ello está perfectamente documentado por su creador, lo que hace que Jack Watkins podría editar un completo manual de despiece de su M001. Por el momento no parece que haya intención de que salga a la venta, pero estamos ante una de esas motos que no deja a nadie indiferente.