Polini 2020: bicis eléctricas, scooters y competición

El grupo Polini nos muestra su fábrica y los objetivos principales sobre los que se están desarrollando, como el nuevo motor eléctrico E-P3 o los diferentes kits y accesorios de alto rendimiento para scooters de todas las cilindradas y modelos. A continuación te contamos cómo es su fábrica y cómo trabajan... artesanía pura.


Polini es sinónimo de alto rendimiento, de preparaciones, de 2 tiempos y de scooters. Pero también es una empresa de recambios que se adapta al mercado. Todos añoramos aquellos humeantes años dorados, dónde los chiclés y las láminas de carbono marcaban la diferencia, dónde las modificaciones estaban a la orden del día y al acceso de tus herramientas, pero, la era del 2 tiempos por carretera ha finalizado, incluso los motores de combustión de 4 tiempos parecen tener los días contados frente a la nueva tecnología eléctrica.

Polini es una compañia italiana fundada en 1945 por Battista Polini, quién regresó del frente en plena posguerra y decidió abrir un pequeño taller de ciclos en una Italia transportada principalmente en bicicleta. Italia crece económicamente y los vehículos a motor empiezan a tomar protagonismo y rol principal en el transporte de la población. Vespa y Lambretta son las principales marcas que empiezan a florecer y asentar cátedra en el transporte social. Mientras, la familia Polini, empieza a vincularse con el rendimiento, la mejora y la preparación de estos transportes sociales, llegando a situarse como una referencia del rendimiento y prestaciones en el sector del scooter.

Fue en los años 90 cuando Polini se adentró en la competición, explorando las categorías pequeñas del Campeonato del Mundo de Velocidad, llevando el sello "Made in Italy" a lo más alto. En 1997 Polini entra en la preparación de motos de cross, en 2009 en el sector de los paramotores y desde septiembre de 2016, Polini afronta nuevos desafíos y retos como la propulsión eléctrica con su nuevo motor E-P3 (bici eléctrica).

Actualmente Polini se dedica al recambio y preparación de scooters, propulsores 2 tiempos, sistemas de transmisión automática, paramotores y bicis eléctricas.

Fábrica Polini - Alzano Lombardo


Saimon Polini, director comercial y responsable de marketing de Polini, nos recibe en la sede de la empresa para mostrarnos cómo es por dentro, cuales son sus objetivos y qué es lo que más representa a la marca italiana.

Polini es una empresa cuya fábrica principal se encuentra en Bérgamo, unas instalaciones muy centralizadas, donde diseñan, fabrican y ensamblan todos sus componentes y piezas a excepción de las baterías. Todo lo demás, es 100% "made in Italy". Cabe recordar que Polini cuenta con un extenso catálogo de 5.000 productos.

La fábrica de Polini cuenta con algo más de 70 empleados, quienes se encargan de diseñar cada componente, desarrollarlo, fabricarlo, ensamblarlo, ajustarlo, probarlo, empaquetarlo y enviarlo. Por supuesto, también tienen una amplia sección de reparación y preparación. Por ejemplo, todas las piezas que supongan, además de un recambio, una mejora de rendimiento, son estudiadas a fondo en diferentes bancos de potencia (tanto medidores de potencia al cigüeñal como a la rueda).

Lo qué más llama la atención es el detalle por las piezas pequeñas, cada elemento móvil de un variador, un rodillo, o incluso el ensamblaje de cada carburador, el cual es supervisado y finalizado uno a uno por un operario a mano. Estos detalles se pueden ver reflejados también en el espíritu deportivo de la marca, que sin ir más lejos, equilibra un rodillo o un variador "limando" material en vez de añadiéndolo (cómo se haría en una llanta). Este es el legado de la competición, presente hoy en día en todos sus productos.

Es fascinante ver como en una zona ensamblan carburadores a mano, en otra supervisan hasta el rodillo más pequeño de un variador, mientras que en otro sector encuentras maquinarias CNC (control numérico) dando forma a los moldes de los cárteres de un motor, o como un equipo de ingenieros diseñan, estudian, fabrican y prueban un escape de titanio recién soldado. Es un pequeño paraíso de magia y pasión por la moto tradicional, que contrasta con la vanguardista tecnología eléctrica, también presente en la fábrica.

Polini fabrica su propio motor eléctrico E-P3, presente en sus bicis eléctricas, fabricado íntegramente en sus instalaciones. Se trata de un pequeño motor muy compacto, de 70 nm de par motor y apenas 2'8 kg de peso, que da vida a los modelos de la marca de manera asistida.

Polini es consciente del fuerte crecimiento de la bici eléctrica en el transporte urbano, y y está desarrollando una evolución del E-P3 que pronto veremos en el mercado.

No obstante, tuve la oportunidad de probar su bicicleta eléctrica con motor E-P3 de 70 nm de par motor en asistencia. La bici dispone de un pequeño modulador de potencia, donde podías configurar la asistencia del motor sobre el pedaleado. Decidí salir en el nivel 2 sobre 6. Ya solo en el nivel 2, las pedaleadas eran fáciles incluso en ligera cuesta arriba, con la sensación de tener el viento a favor. Ansioso de descubrir todo el potencial del pequeño motor eléctrico E-P3, puse la asistencia al máximo y... casi me estrello contra la pared de enfrente. Sin duda alguna, el nivel de máxima asistencia es para seleccionarlo ya en marcha tendida y en fuertes pendientes, porque de activarlo en una llanura o en una salida, puede ser demasiado. Debo decir que impresiona bastante, sobre todo porque la bici se siente como una bici y no como un invento pesado.

Por otro lado, encontramos el que seguramente sea área más grande y económico de la empresa; el del recambio de componentes para scooters de 4 tiempos, desde embragues, variadores, rodillos, transmisiones, ejes, etc. Aquí es donde pudimos probar estos componentes en diferentes scooters del mercado: Polini puso a nuestra disposición un scooter KYMCO People 125s con un kit de variador Polini, y un KYMCO X-Citing S 400 con variador y transmisión Polini. Ciertamente, sobre el 125 se percibía una considerable mejora en términos de aceleración, aunque bajo unas prestaciones comedidas al tratarse de un 125. Sobre el scooter de alta cilindrada la aceleración obtenida era peligrosamente superior, con el reprís y la fuerza de un 500, y con una capacidad de alcanzar sus máximas prestaciones que daba bastante miedo. Lo mejor de todo es que se trataba de la última versión del XCiting S 400, un scooter que tuve la suerte de asistir a su presentación hace meses y que, descubrí como la nueva normativa Euro5 lo había capado bastante. Fácil y sencillo oiga, el motor estará reprimido por el exigente y restrictivo catalizador, pero el kit Polini supo y pudo rescatar su verdadera garra y más.

Los objetivos de Polini para el futuro pasan por consolidar el mercado scooter en Asia y América, así como la bici eléctrica en Europa, algo de lo que puedo dar fé de que van por el camino correcto.