Segundo episodio de la 'Habitación secreta' de Valentino Rossi

La elección del número #46 y del color amarillo en su indumentaria, su grupo de amigos, por qué prefiere vivir en Tavullia, cuál es el cambio técnico que más le ha impresionado a lo largo de su carrera deportiva... Todo eso y mucho más lo cuenta Valentino Rossi en el segundo episodio de su 'Habitación Secreta'.


La interesante serie que ha hecho Dainese con Valentino Rossi, llamada 'La Habitación Secreta', tiene un segundo capítulo. Si en el primer episodio conocimos cómo era ese museo secreto y privado en el que Valentino guarda todos sus cascos, monos, guantes, trofeos y algunas de las motos que ha llevado a lo largo de su carrera deportiva, en el segundo capítulo el propio Rossi descubre su lado más personal.

«Ha pasado mucho tiempo desde que empecé a correr. Era un crío, porque tenía 14 años. Me gusta ver lo mucho que han cambiado muchas cosas de mi carácter, y sobre todo de la vida fuera de las carreras. Cuando te haces mayor tratas de hacer otras cosas, de crecer, porque sería triste seguir igual al cabo de 20 años. Para bien o para mal, porque cuando te haces mayor tienes más preocupaciones, pero aun así la vida tiene su sabor», reconoce Valentino en la entrevista que forma parte de este segundo episodio.

Sin embargo, pese a que han variado muchos aspectos en las más de dos décadas que lleva compitiendo, hay otras que se mantienen: «Muchas cosas siguen siendo iguales, como la pasión por las motos, el deseo de competir y de enfrentarse, sobre todo la competitividad y el gusto que me da pilotar la moto. Está bien ver cuántas cosas han cambiado, pero también que otras siguen igual».

Valentino también habla sobre la amistad, algo que siempre ha considerado clave en su vida, y sobre su círculo más cercano: «Para mí la amistad siempre ha sido algo muy importante, desde que era pequeño. Más tarde, con los años, me he dado cuenta de que tenía razón. Siempre he pensado y he entendido que los amigos de verdad hay que mantenerlos y que cada uno se merece los amigos que tiene. Siempre ha sido uno de mis puntos fuertes. Pero sobre todo, el grupo de amigos íntimos somos Albi, Carlo, Uccio y yo, que somos amigos desde hace mucho tiempo».

Pero destaca no sólo la importancia de sus amigos, sino también de su equipo técnico, a quienes considera como tal: «Pero, por ejemplo, a mi equipo técnico también los considero mis amigos, porque llevamos trabajando juntos desde el año 2000. Alguno ha cambiado, pero ese es mi grupo y eso es algo que da mucha fuerza».

El #46 resalta la tranquilidad que le aporta vivir en Tavullia en comparación a visitar lugares de Italia que están más masificados: «Para mí es diferente estar aquí, en Tavullia, pero también ir a Pésaro o a Cattolica, porque la gente está acostumbrada a verme. Todo el mundo me conoce y puedo llevar una vida normal. La gente me ve, me saluda y ya está. Pero si me desplazo un poco, empieza todo el 'circo' de las fotos y los autógrafos; ahora menos autógrafos, pero más fotos con el móvil, así que es bastante complicado moverse. Sobre todo si voy a Roma, Milán o en las grandes ciudades es algo más difícil. Me gusta estar aquí, porque soy yo mismo. Soy Valentino, un tipo normal y corriente que va por ahí y la gente me ve, me reconoce, pero me deja en paz».

Los rasgos reconocibles de Valentino: el 46, el Soleluna, el amarillo...


En este interesante episodio, Valentino cuenta cómo surgió la idea de llevar el dorsal 46, el Soleluna (sol y luna) en el casco y su imprescindible color amarillo en la equipación: «Al principio de mi carrera pensamos, junto a Aldo (Drudi), en crear algunos rasgos reconocibles que esperábamos mantener durante toda mi carrera. Así que pensamos en un número, el 46».

Y explica el por qué: «Porque el año que nací, en 1979, Graziano (su padre) corría con la Morbidelli en el Mundial de 250cc (con ese dorsal), con una moto que es de Pésaro. Fue su mejor año a nivel deportivo, porque ganó tres carreras y luchó para ganar el Mundial, así que pensamos en el 46. Pensamos que ese sería siempre mi número, para toda mi carrera. Ahora todo el mundo lo hace, pero en aquella época era una novedad. Sólo Barry Sheene, que en los años 70 ganó el Mundial de 500cc y se quedó con su número 7, mientras que los otros se ponían el número 1 cuando ganaban el Mundial. Digamos que fuimos pioneros en esta idea», cuenta Valentino.

Sobre el amarillo, Rossi incide que «siempre me gustó. Siempre ha sido mi color favorito. Así que empezamos con el amarillo y a partir de ahí, cada año también 'luchamos' con los equipos y con los patrocinadores para llevar partes amarillas en el mono, que se han convertido en mi rasgo más reconocible».

Por último, respecto a los cambios más importantes que ha afrontado a lo largo de su carrera, Rossi tiene un momento claro en su memoria: «La primera vez que probé la 500cc, porque era una moto fuera de cualquier lógica, con dos tiempos, 500cc, cuatro cilindros, 200 cv y una potencia estratosférica. Esa fue la moto que más me impresionó».

«Como cambio técnico, seguramente fue MotoGP, porque ahí cambió la era del motociclismo. De motores de dos tiempos, pasamos a motores de cuatro tiempos con otra tecnología, con otra posibilidad de trabajar con la electrónica, etc. Una tecnokogía más parecida a la de los coches. Ese fue el cambio más grande de mi carrera», zanja.

Pero en el vídeo hay mucho más. Si quieres ver todo lo que cuenta el #46 sobre su faceta más personal, no te pierdas el segundo episodio de su 'Habitación Secreta'.

Deja un comentario

Volver a la home