Una cárcel abandonada, dos locos del stunt, una GoPro en cada casco y un sinfín de caballitos. Esos son los ingredientes de este brillante vídeo.

Un lugar tan recóndito como una cárcel abandonada se puede convertir en el sitio perfecto para grabar un peculiar vídeo de acrobacias. Eso debieron pensar Jason Pullen y Jeff Normand, los protagonistas de la sensacional grabación que podrás encontrar a continuación.

Después de un mínimo acondicionamiento del terreno con una escoba de barrer comienza un auténtico recital de caballitos de ambos stuntman por los rincones de esta cárcel, en la que además ofrecen unas tomas bastante interesantes desde las GoPro que ambos llevan instalada en el casco. Dada la estrechez de varias zonas por las que discurren, el resultado de algunos de los trucos es espectacular.