Buscando la perfección en cada terreno

Probamos las nuevas Triumph Tiger 900 Rally Pro y 900 GT Pro. Dos modelos con similitudes, pero también diferencias que las hace enfocarse más a un uso off-road o asfáltico. La prueba de ambas motos ya está disponible en nuestro canal de YouTube.


Similitudes y diferencias entre ambas


Parecen motos mellizas, pero cada una se desenvuelve de forma diferente. Las nuevas Triumph Tiger 900 GT Pro y Triumph Tiger 900 Rally Pro llegan al mercado con novedades respecto a sus predecesoras, y su terminología final indica claramente sobre qué superficie se le puede sacar más jugo, aunque adelantamos que ambas pueden convivir.

En cuanto a las similitudes entre ellas, los dos modelos comparten el mismo motor tricilíndrico de 880 cc que aumenta su potencia respecto al propulsor anterior, pasando de los 95 CV y 87 Nm a los 108 CV y 90 Nm. También presentan el mismo chasis multitubular de acero, frenos delanteros de doble disco flotante (320 mm) con pinzas Brembo Stylema de cuatro pistones y un disco trasero (255 mm) con pinza deslizante Brembo de un pistón. Entre otros componentes, también tienen el mismo escape de acero inoxidable, una pantalla TFT de 7'' que hereda de las Tiger 1200 o una cúpula regulable manualmente. Cabe destacar que las Triumph Tiger 900 GT Pro y 900 Rally Pro no son limitables para el carnet A2, dejando ese acceso para la Triumph Tiger Sport 850.

El resto de aspectos en la parte ciclo son diferentes: suspensiones, llantas, neumáticos de serie, modos de conducción, altura del asiento, ergonomía... Diferencias que les dan un toque muy personal a cada una y que no tardamos en darnos cuenta durante los dos días que estuvimos probándolas. A continuación os contamos nuestras sensaciones de cada una durante esta prueba internacional en Málaga.

 

Prueba de la Triumph Tiger 900 Rally Pro


¡Primero al barro! El primer día probamos la Tiger 900 Rally Pro, y no tardamos en rodar con ella off-road. Antes incluso de arrancarla, pudimos comprobar que su posición de conducción está muy conseguida. Con una altura del asiento de entre 860 y 880 mm, es de las pocas trail que tiene realmente el manillar bastante elevado y echado hacia delante. El asiento es estrecho y cómodo, ideal para ponerse de pie y usar las piernas para controlarla.

Una vez en marcha, la parte ciclo de esta Rally Pro empezó a trabajar sobre la tierra. Gracias a sus suspensiones Showa, con una horquilla invertida de 45 mm y recorrido de 240 mm, con ajuste manual en compresión, extensión y precarga, esta trail absorbe perfectamente las irregularidades del terreno. Su mono amortiguador trasero, con un recorrido de 230 mm y con ajuste manual de precarga y extensión, también se desenvuelve a la perfección. Tienen un tarado blando –o al menos así estaban configuradas las unidades que probamos– muy correcto para su uso fuera de la carretera. No hay mucho que añadir en cuanto a frenos, lo cierto es que la Rally Pro va sobrada en off-road con las pinzas Brembo Stylema.

Sus sensaciones en campo nos sorprendieron bastante. Para ser una moto de 228 kg, tiene inercias pero la parte delantera es poco 'cabezona', como sí ocurre en otros modelos de la competencia. Triumph ha trabajado minuciosamente en este nuevo chasis y funciona muy bien en curvas, con mucho aplomo y siempre en el sitio. Además, dos de sus seis modos de conducción son el Off-Road y Off-Road Pro (éste último sin ABS ni control de tracción), y ambos mejoran la experiencia en este terreno, tanto para los que se inician como para los más experimentados.

Pero no solo la probamos donde mejor se desenvuelve. En carretera, la Triumph Tiger 900 Rally Pro se defiende, pero su tarado blando produce más transición de pesos y su llanta delantera de 21'' no la convierten en la mejor opción para hacer rutas. La que sí nos sorprendió sobre asfalto fue su hermana, la Tiger 900 GT Pro, cuyas sensaciones os contamos a continuación.

 

Prueba de la Triumph Tiger 900 GT Pro


Segundo día, segunda moto y esta vez solo por carretera. La Tiger 900 GT Pro tiene una altura del asiento más baja que la Rally Pro, incluso con una opción de 800 mm para los usuarios de menor estatura, además de un manillar más bajo. Esto, junto a su parte ciclo, hace que se desenvuelva mejor en carretera que su hermana.

La GT Pro resulta más plana y firme al tener una llanta delantera de 19'', un recorrido más corto y un tarado más duro. Sus suspensiones son una horquilla invertida Marzocchi de 45 mm y recorrido de 180 mm, siendo detrás un mono-amortiguador de la misma marca, con 170 mm de recorrido y ajuste electrónico en precarga y extensión.

Su motor tricilindrico es ideal para carretera, muy capaz en bajos, medios y altos. Lógicamente no empuja tanto como un bicilíndrico en regímenes bajos, pero lo que sí tenemos es mucha finura, sin traqueteos ni vibraciones. A partir de 4500 rpm, éste motor 'ruge' y se exprime hasta el corte. Nos encantó porque cada mil vueltas empuja un poco más. A nivel de frenos ocurre lo mismo que con la Rally Pro. Las pinzas Brembo Stylema son espectaculares, con un tacto muy bueno. Uno de los mejores frenos del mercado.

Aunque pese 222 kg, resulta ágil en curvas y, por supuesto, más que preparada para hacer largos viajes. Cuenta en este caso con 5 modos de conducción –no incluye el Off-Road Pro–, destacando por su frenada combinada sus modos Road y Sport. En estos modos, al accionar la maneta del freno delantero también se activa el trasero con una presión gradual y medida electrónicamente, para favorecer así una frenada más sólida y estable. Además, la GT Pro tiene extras como los puños calefactables en tres niveles y, lo más destacable, Quickshifter para cambiar de marchas sin embrague.

 

Conclusiones: motos diferentes, pero polivalentes


Está claro que son dos motos diferentes, pero cabe destacar que tanto una como la otra pueden usarse en cualquier terreno. Tanto quieres hacer pistas sencillas con la GT, como un puerto de montaña en la Rally, son motos totalmente polivalentes que se desenvuelven bien sobre el terreno que, sobre el papel, no es su fuerte. Eso nos sorprendió.

Parece increíble que, siendo motos relativamente pesadas, superando los 220 kg, no lo parezcan en marcha. En especial en campo, sorprende lo mucho que te facilita las cosas la Rally Pro.

Sin duda si lo tuyo es el off-road y eres de talla alta, o tienes la habilidad suficiente como para no importarte no llegar al suelo, la Tiger 900 Rally Pro (17.195 €) es una muy buena opción por sus amplias capacidades en el campo. ¿Prefieres algo más asfáltico pero que pueda hacer un poco de off-road? La Tiger 900 GT Pro (16.195 €) está a la última y, aunque su terreno es claramente la carretera, también puede hacer pequeñas incursiones de poca dificultad. Cada una busca la perfección en cada superficie. Para gustos, colores.