Nos vamos de viaje con la Suzuki V-Strom 1050 XT 2020

De entre todas las trails existentes ha sido la Suzuki V-Strom 1050 XT 2020 nuestra elegida, una novedad 2020 en el segmento trail que nos ofrece la polivalencia y la capacidad perfecta para un viaje como el que ahora os mostraremos: Madrid > Santander por secundarias y... algún tramo de pista off-road.


La Suzuki V-Strom 1050 XT 2020 es una de las motos trail por excelencia, ahora completamente renovada bajo una estética mucho más carismática y con cierto guiño a los amantes de la mítica Dr Big. También nos puede recordar en cierto modo a la Suzuki Katana presentada hace dos años. Suzuki está dando en el clavo con el diseño bajo mi punto de vista ya que últimamente todas las trail se rigen bajo los mismos cánones estéticos (carrocerías poco definidas con diseños comerciales y sin personalidad). Pero además también ha acertado en el desarrollo de esta nueva V-Strom, siendo fiel a sus ideas y conceptos, sin pretender otra cosa que no sea una moto trail, para viajar, pistear y resultar práctica y efectiva.

Podría ponerme a hablar de la Suzuki V-Strom 1050 XT sobre sus aspectos técnicos y demás detalles, pero estoy seguro que ya os los conocéis todos, en caso contrario os sugiero un rápido vistazo a su ficha técnica, donde lo tenemos todo muy bien analizado. Igualmente, resumimos; estamos con el modelo 1050 XT, una versión más equipada y "aventurera", con diferente esquema gráfico, maletas, llantas de radios, caballete central, pantalla ajustable, una electrónica más afinada con plataforma inercial IMU, control de crucero, sistema Motion Brake ABS de frenada, y asistente de salida en pendiente. Todo ello para 247 kg, 106 cv, y por un precio de 14.620 euros.

Sin duda Suzuki ha ganado posiciones con la nueva V-Strom 1050 XT, ya que a pesar de ser la trail de 1000 cc menos potente de la categoría, si es la más sencilla y fácil de llevar, algo que para los terrenos naturales de una trail resulta muy importante. La falta de adornos prescindibles, carrocería poco práctica, exceso de opciones, modos e información y el diseño tipo "enduro mega adventure" hacen de ella una de las opciones más agradecidas y atractivas. Nosotros queríamos hacer un viaje con ella, donde pisaríamos asfalto en buen estado, autopista, carreteras secundarias, terciarias, rotas, descompuestas, pista, grava y cruzáramos todos los pueblos más recónditos de la meseta central. Necesitábamos una trail equipada, con lo justo y necesario. Esa era la Suzuki V-Strom 1050 XT.

Aunque antes de narrar nuestro viaje y cómo se desenvolvió esta V-Strom 1050 XT con un usuario poco habituado a las motos trail y sin mucha experiencia fuera del asfalto, te recordamos que nuestro director Juan Carlos González, experto en off-road y motos trail, realizó ya la prueba en su presentación internacional, donde llevaron al límite esta nueva V-Strom y donde nos comparte sus mejores sensaciones:

En mi caso no llegare al nivel de exigencia de Juan Carlos, pero si podré compartiros las sensaciones de un usuario más común y "de a pie", mientras os relato mi cruzada mesetaria y cómo, sin comerlo ni beberlo, encontré la tumba de Arch Stanton y Bill Carson ... 😉

El viaje no pretendía ser corto y rápido, sino divertido y atractivo. Dicho esto la autopista quedó radicalmente expulsada de nuestro plan (aunque inevitable en algunos momentos tuvimos que visitarla). Y el resto discurriría por las carreteras secundarias y comarcales que encontramos entre Madrid y la cornisa cantábrica, o en otras palabras, el Camino del Cid.

El espíritu aventurero va creciendo poco a poco. Siempre estuvo ahí, pero se manifestaba de otras maneras más asfálticas. Supongo que el miedo a lo marrón por falta de experiencia propiciaba que mis "aventuras" trail se vieran ligeramente oprimidas. Tras hablar con Juancar, me comentó que la V-Strom, a pesar de su peso, es una moto relativamente estrecha y compacta, y sobre todo muy fácil. Dicho y hecho, elegimos la Suzuki V-Strom 1050 XT para nuestro periplo peninsular. Nos decantamos por la versión XT dado su look aventurero y kit de maletas.

El viaje comienza en Madrid, inevitablemente en la autopista, donde ya pudimos comprobar que las capacidades touring de la V-Strom son más que aptas y válidas, es más, su pantalla frontal la cual es ajustable, tiene un tamaño considerable sin resultar estéticamente fea, y pude comprobar como tapaba a la perfección todo el viento a velocidad de crucero. Aquí es donde quizá la V-Strom queda ligeramente rezagada de la competencia: esos 106 cv son mas que suficiente en términos generales, pero para autopista, con las maletas y cargado hasta arriba, puede que en algún momento echemos algo más de prestaciones.

Nos desviamos a la altura Riaza, dejando la autopista para los domingueros y encarando las comarcales que nos llevarían a través de la profunda estepa de la meseta, cruzando valles y bordeando castillos. Cogemos la carretera N-110 hasta Ayllón, donde repostaremos y nos desviaremos por una carretera más comarcal, adornada con elevados chopos y olmos hasta llegar a Maderuelo. Este es un tramo lento, no muy revirado pero si algo técnico, con asfalto en buen estado aunque ligeramente ondulado. La llegada a Maderuelo fue imperial, su prominente aparición al salir de la última curva del tramo nos impacta visualmente. Se trata de un pueblo apostado a la vera de un río, con un puente medieval por acceso y un castillo envejecido en lo alto del mismo.

Una maquina devoradora de kilómetros, un frontal dakariano con estilo ochentero y tres maletas compactas de aluminio portaban al viajero ante la llegada de uno de los pueblos con más historia de la península. Sin vacile seguimos nuestro curso camino Castillejo de Robledo. Tras haber realizado ya unos cuantos kilómetros desde Ayllón, donde habíamos repostado, bajo un ritmo interesante por diferentes carreteras de curvas, vemos como la instrumentación de la nueva 1050 XT nos indica un interesante consumo de 5,9 litros a los 100 y una autonomía de más de 320 km. Sin problema.

Aprovechando que nos nutríamos de la información de alcance, empecé a apreciar este tablero de instrumentación tan peculiar. Es un cuadro completamente digital, y por lo que he podido leer, no ha recibido toda la buena crítica que podría recibir, aunque bajo mi punto de vista es simplemente perfecto. El problema es que nos basamos en unas premisas y exigencias demasiado comerciales, excesivamente típicas y poco imaginativas en una instrumentación, y esto desenlaza en una fuerte crítica . El cuadro da toda la información necesaria, partiendo de esa base, lo siguiente es entender "cómo" la muestra. Es cierto que no será el cuadro más claro del mundo, ni el más bonito, por no tener no tiene ni color, es un clásico blanco y negro. Ahora bien, va totalmente acorde a la moto. Tiene criterio. La moto es moderna, pero tiene un look ochentero, futurista dentro de lo retro. Así es la instrumentación de la Suzuki V-Strom 1050 XT y, me encanta. Me recuerda a los paneles digitales de las motos de Akira (manga japonés de los 80). Tacómetro digital de diseño esférico, velocímetro digital numérico, y el resto, la información precisa y necesaria, con dos apartados abajo a la derecha que varían dependiendo la información que desees, pero mostrando ambos las mismas opciones. Esto permite al usuario poder "elegir" su "combo" de información favorita.

Pero lo mejor es la información relativa al consumo. Algunos recordarán como hace ya más de 30 años los coches de BMW importaban un indicador de consumo totalmente analógico justo debajo del tacómetro, con unos indicadores 0, 5, 10, 15, 20 y una aguja que oscilaba dependiendo del consumo. En este caso encontramos algo exactamente igual (concepto retro) pero bajo la apariencia digital (futurista) con una barrita que sube y baja del 0 al 15 dependiendo de nuestra conducción y, por ende, nuestro consumo. Simplemente maravilloso. Da la información, es preciso y, acorde al estilo y personalidad de la moto.

Tras estas algarabías digitales, llegamos al que sería el puente de acceso a Langa de Duero ... el cual estaba cortado por obras y, el camino alternativo era retroceder hasta Castillejo de Robledo y dar un rodeo "del copón", o ... pista off-road.

La Suzuki V-Strom 1050 XT 2020 por campo para inexpertos


Llegó el momento de metrese en terreno marrón. Será por la confianza que transmite la V-Strom 1050 XT o por los kilómetros que ya llevaba con ella en ese momento, a esa hora del día y a esa altura del viaje, pero ni lo dudé, encaré la pista y di gas a fondo. El control de tracción y el ABS lo configuré para off-road y... a disfrutar.

Es increíble cómo mejoran estas cosas, cómo la electrónica va afinando y cómo lo que es una ayuda por pérdida de tracción puede llegar a resultar tan eficiente en un terreno de baja tracción. El único peligro ya no era otro que perderle respeto al miedo y olvidar la velocidad que llegas a alcanzar. No hubo sustos, pero si algún momento en el que tuve que resetear mi cabeza. Todo parece y era tan fácil que, te olvidas que vas por el campo... un riesgo muy típico en usuarios de asfalto que pasan al off-road.

Circular por pista con la V-Strom 1050 XT es una maravilla, y eso que no equipábamos neumáticos mixtos propiamente dicho, llevábamos unos Bridgestone A41, un neumático prácticamente asfáltico. Esto es un indicante de su manejo en pista.

Tras terminar con este tramo off-road que nos llevaba hasta La Vid cogimos la carretera comarcal BU-923, una carretera lenta, con curvas y buen asfalto... pero que nos hizo echar en falta ese toque guerrero que cobraba la V-Strom por tierra. Pasamos el Desfiladero de la Yecla y al llegar a Santo Domingo de Silos decidimos aventurarnos y salirnos de lo negro.

Perdemos la noción del tiempo y del espacio, pero daba igual, el sol caía, el polvo se levantaba, nosotros avanzábamos y nuestra cara sonreía. Varios kilómetros transcurrieron... hasta que derrepente visualicé una figura que me resultaba particularmente familiar... si eres cinéfilo habrás visto la Trilogía del Dollar de Sergio Leone y Clint Eastwood ... si no, ya estás tardando. Te esperamos.

Llego a lo que resulta un espacio abierto, bajo una montaña erosionada y empiezo a divisar miles de montículos... paro la montura y me bajo. Increíble... este sitio existía, es el Cementerio de Sad Hill... ¡Hasta dónde había llegado con la V-Strom por aquella pista!

Aquello era un sitio de culto, una parte de la historia del séptimo arte y, cómo no, para todos los cinéfilos y verdaderos amantes de las aventuras, era el sitio donde se encontraba la tumba de Arch Stanton ... donde había 200.000 dólares enterrados en la tumba de al lado bajo el nombre de "Desconocido".

Tras este encuentro cinéfilo, oculto entre los valles de Contreras y Santo Domingo de Silos, retomamos nuestra ruta camino Burgos, donde abandonamos la meseta y lo atravesamos para enfilar la carretera nacional N-623 que nos lleva al Puerto del Escudo, donde termina prácticamente nuestro viaje, ahora ya sí, por el asfalto y con los últimos rayos del sol. En este punto pude comprobar la buena iluminación de la V-Strom, gracias a sus dos faros cuneteros auxiliares y a sus luces de largo alcance. Llevaba ya 280 km de autonomía y la reserva empezó a parpadear. La fatiga pasaba factura, lo cierto es que el asiento no es el más mullido de los que encontramos por ahí, pero su diseño recto, sencillo y clásico, aunque no lo parezca, ayuda bastante.

Finalmente corono el puerto prácticamente de noche y.. en reserva extrema. Siempre tiene que haber algo emocionante... No fue hasta Ontaneda donde pude repostar con 345 km en el parcial. ¡Sin duda, una autonomía digna de una Adventure!

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