No siempre ha sido el ganador, pero sí ha sabido vencer a todos los rivales que se han cruzado en su camino. Cuando hay un título en juego, Valentino Rossi no tiene ni escrúpulos ni amigos, solamente la mera necesidad de ganar. Ahora, a sus 36 años, vislumbra la posibilidad de lograr un décimo título mundial que sería histórico e incluso más valioso que cualquiera de sus nueve anteriores. Por eso, ha dejado a un lado la actitud más comedida de los últimos años para pasar al ataque. Tiene las armas suficientes para lograr su objetivo y, sobre todo, posee una mezcla de maestría, experiencia y picardía con la que puede acabar desesperando a sus oponentes en pos de un décimo campeonato con el que seguiría ampliando su leyenda.


 

UN TIBURÓN CON HAMBRE

El mito de Valentino se ha forjado a base de unos éxitos que no paran de llegar pese a que está cumpliendo ya su segunda década en el campeonato. Pero si hay algo que en el mundo del deporte catapulta a las leyendas y los diferencia de los demás, es la magnitud de los rivales con los que se mide y a los que acaba venciendo. Y en el caso de Rossi hay un amplio catálogo de grandes pilotos que han chocado de bruces contra él en varias ocasiones.

El paso de los años ha traído consigo, como es lógico, a múltiples protagonistas en la categoría reina. Lo único que se ha mantenido en los últimos quince años es que Valentino Rossi siempre ha estado ahí. Lo mejor de todo es que no está dispuesto a irse. Su andadura en MotoGP ha estado compuesta por varias etapas que han ido moldeando su actitud para con sus antagonistas; la arrogancia con Biaggi o Gibernau dio paso a un Rossi algo más modesto –pero igual de infalible– cuando le tocó enfrentarse a otros como Stoner o Lorenzo.

La madurez y el fracaso estrepitoso con Ducati hicieron vulnerable a Valentino. Incluso en su retorno a Yamaha dio la impresión de que los días de vino y rosas eran agua pasada, y que se avecinaban sus últimos coletazos en la competición mientras él los encajaba con elegancia y con la satisfacción por el trabajo realizado previamente.

Pero la reinvención se estaba cocinando a fuego lento. Con el talento intacto, faltaba recuperar la competitividad, una ardua tarea para un piloto veterano pero una meta factible cuando hablamos de Valentino Rossi. La posibilidad de volver a ser campeón le ha devuelto esa pizca de maldad que tenía antaño y que le hacía ver –y tratar– a sus rivales como enemigos.  Ha vuelto a oler sangre y es un tiburón hambriento desde que reinó por última vez en 2009.

No hace falta sacar a relucir las múltiples virtudes que Valentino demuestra encima de la moto y que le han situado en la leyenda del motociclismo. Pero si hay algo que le diferencia del resto, es que sabe manejar como nadie todos los factores que se mueven fuera de la pista. Es un as en la batalla psicológica y conjugando esa faceta con su destreza como piloto, ha conseguido desquiciar a sus adversarios más directos, algo que pretende seguir haciendo.

Valentino Rossi - Motorbike Magazine

 

LA DIANA DE VALENTINO

Desde que el 46 desembarcó en la categoría reina allá por el 2000, son varios los pilotos que le han puesto contra las cuerdas, saliendo escaldados en muchos casos. Es cierto que ha perdido títulos en pista contra Hayden, contra Stoner, contra Lorenzo y contra Márquez, pero todos los que han pasado a formar parte de la diana de Valentino han acabado claudicando y llevándose un dardo de ‘Il Dottore’.

El genio de Tavullia es implacable cuando pone a un rival en el centro de la diana. A lo largo de su trayectoria ha sabido desestabilizar a sus contrincantes más serios, componiendo una lista de enemigos a los que, en uno u otro momento, sometió a su particular tortura. Una lista a la que ha añadido este año de su puño y letra el nombre de Marc Márquez.

 

Max Biaggi

Valentino Rossi - Motorbike MagazineRossi empezó a martillear la cabeza de Biaggi mucho antes de que se cruzasen sus caminos en 500cc. Las primeras pullas llegaron a modo de celebraciones cuando Valentino aún estaba en 125cc y Max era el gran baluarte del motociclismo italiano. Pero ese liderazgo tenía los días contados. En 2000, primer año en el que ambos compartieron categoría, Rossi fue subcampeón y el romano acabó tercero. Al año siguiente, la rivalidad de ambos llegó a su cota más alta; en la primera carrera, en Suzuka, una fea maniobra de Max fue respondida con una peineta de Vale y en Montmeló incluso llegaron a las manos antes de subir al podio. Rossi ganó en 2001 su primer título de la categoría reina y certificó en pista lo que había forjado también fuera de ella: ser el número 1 absoluto del motociclismo italiano. Biaggi nunca pudo seguir su ritmo. Welkom 2004, la primera victoria de Rossi con Yamaha, se cimentó con un adelantamiento a dos curvas del final sobre Max. Cada vez que el bueno de Biaggi volvía a intentarlo, tenía que marcharse agachando las orejas. Valentino Rossi acabó con él.

Sete Gibernau

Valentino Rossi - Motorbike MagazineSentenciado Biaggi, Rossi encontró en Sete a su nuevo rival. Pese a que ambos llegaron a compartir jornadas de vacaciones en Ibiza, el buen rollo fue consumiéndose a medida que Sete empezó a inquietar al campeón italiano. En 2003, el catalán se convirtió en un quebradero de cabeza. Al año siguiente, ya era una amenaza seria. En Qatar, cuando Valentino salió último a causa de una reclamación del equipo de Sete por verle limpiando su posición de parrilla, el italiano le hizo la cruz al español. Gibernau ganó esa carrera y Valentino se prometió a sí mismo que Sete nunca volvería a ganar. Y nunca más lo hizo; lo más cerca que estuvo fue en Jerez, en 2005, pero una maniobra polémica de Rossi lo evitó y desencadenó una situación muy tensa. Desde aquel incidente, Gibernau no fue ni la sombra de lo que había sido en los dos años anteriores.

Casey Stoner

Valentino Rossi - Motorbike MagazineStoner había arrasado en la temporada 2007, pero en el primer tercio de 2008 no pudo mantener el mismo nivel. Tras el GP de Cataluña, Rossi lideraba y Casey era cuarto a 50 puntos. El australiano se puso las pilas y enlazó tres triunfos consecutivos que le situaron a 20 puntos de Valentino. Entonces llegó Laguna Seca, un fin de semana en el que Stoner había dominado con suma claridad los entrenamientos y parecía dispuesto a sumar otra victoria, pero Rossi evitó cualquier posibilidad con una carrera a la defensiva en la que desquició al australiano. A partir de ahí, minó la moral de un Stoner que llegó a liderar las dos siguientes carreras, pero en cuanto Rossi le presionó, sucumbió y acabó por los suelos. Valentino certificó su octavo título en Motegi, pero lo había ganado en Laguna Seca.

Jorge Lorenzo

Valentino Rossi - Motorbike MagazineTodos los compañeros de Rossi en la categoría reina habían sido meras comparsas del italiano. Pero a partir de 2008 llegó un verdadero rival al otro lado de un box que Valentino decidió separar con un muro. La rivalidad con Lorenzo fue muy alta en 2009, año en el que ambos lucharon de tú a tú por el título. Rossi marcó territorio con una histórica victoria en Montmeló y consiguió mantener a raya a su compañero hasta el final de temporada. El mallorquín, con la lección aprendida, se rehizo al año siguiente, en el que además Rossi tuvo que hacer frente a una grave lesión. El italiano se fue de Yamaha a regañadientes y volvió con una sonrisa, pero allí seguía Jorge. Su relación ha evolucionado favorablemente, pero su rivalidad puede regresar esta temporada.

Marc Márquez

Todo eran risas, abrazos y halagos desde que Márquez llegó a MotoGP en 2013. El español aterrizó como un huracán y Rossi le tendió la mano rindiéndose a la evidencia de un joven que estaba dando lecciones al resto. Pero ni en 2013 ni en 2014 Valentino tenía la plena convicción de luchar por el campeonato, algo que sí está sucediendo esta temporada. Por lo tanto, Vale centró a Marc en su diana y desde entonces le ha ganado en los dos enfrentamientos que han tenido esta temporada, Argentina y Holanda, en los que ha hecho gala de su plus de experiencia. Dos asaltos que han levantado más polvareda que la grava de la chicane de Assen y que han roto el buen ambiente entre ambos. La rueda de prensa del circuito holandés fue un recital de sarcasmo entre los dos.

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EL DÉCIMO TÍTULO, AHORA O NUNCA

Tener una inquina propia de muchos campeones pero saber maquillarla con una sonrisa es lo que le diferencia de los demás. ¿O acaso alguien recuerda a Doohan de buen humor si no ganaba? Además, Rossi es capaz de buscar las cosquillas a cualquiera. Le sobra experiencia y maestría para hacerlo sin que parezca premeditado. Después de dos años regalando carantoñas a Márquez, ahora se atreve con mensajes directos como el que le lanzó en Assen mientras Marc atendía a la prensa española, interrumpiéndole para meterse en el “corrillo”: «Con la Yamaha frenamos antes, así que cuando veas una moto azul, frena antes tú», le dijo entre risas, pero con toda la intención del mundo.

En cada una de esos encuentros que el 46 tiene con su Yamaha minutos antes de que comience una carrera del Mundial, acostando la cabeza hacia la niña de sus ojos, nace una conjura hacia un objetivo que tanto el piloto italiano como la fábrica japonesa ansían alcanzar juntos este 2015, que no es otro que el título mundial.

Valentino Rossi - Motorbike MagazineA sus 36 años, el reto se presume más complicado porque sus rivales son más jóvenes, y también más correosos y difíciles de amedrentar que los de hace una década. Aún está por ver si Marc Márquez cederá en un tercer asalto como lo ha hecho en los dos primeros de 2015 y hasta qué punto llegará su lucha con Jorge Lorenzo, ya que ambos son los dos grandes candidatos al campeonato. Esa buena relación que ahora reina en el seno del Movistar Yamaha puede tener fecha de caducidad cuando se citen en pista en la última parte del campeonato.

Pero ciñéndonos a los antecedentes, todo hace indicar que este puede ser el año del décimo título de Valentino Rossi por la sencilla razón de que el italiano lo tiene entre ceja y ceja. Es ahora o nunca, una oportunidad de oro. De hecho, desde estas líneas, me aventuro a decir que no se le va a escapar. Después de Montmeló, de donde salió con un solo punto de ventaja sobre Lorenzo, se vio por primera vez contra las cuerdas y respondió en Assen con un fin de semana de matrícula de honor. Una clara muestra de que tiene la situación –todavía– bajo control.

Porque este año ve de nuevo a todos sus rivales como enemigos, y ser enemigo de Valentino Rossi es, en la gran mayoría de los casos, sinónimo de derrota.  Como ha demostrado a lo largo de su fructífera y dilatada carrera deportiva, cuando el título es un objetivo factible, es un depredador que ataca a sus rivales al mismo tiempo que sigue encandilando al mundo entero. Simplemente, como sólo sabe hacer Valentino Rossi. Un lobo con piel de cordero. Un genio sin piedad.

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