Valentino Rossi apunta a motor y electrónica como los puntos débiles de Yamaha

Además de los archiconocidos problemas de electrónica que Yamaha arrastra desde hace más de un año, Valentino Rossi reveló tras la carrera de Austria que no todo viene de este componente, sino que además es también cuestión del motor.


«No sólo es cuestión de electrónica, también el motor tiene cierta responsabilidad». Con esta frase, Valentino Rossi revelaba que los problemas de Yamaha van más allá de lo que se ha hablado durante más de un año, el periodo de tiempo que la marca de los tres diapasones lleva sin ganar una carrera en MotoGP. Una sequía que después del GP de Austria es ya de 21 carreras, la mayor de la historia de Yamaha en la era de los cuatro tiempos.

«En pista se ve que Ducati y Honda mejoraron mucho. Los problemas son una combinación entre motor y electrónica, pero no sé decir en qué porcentaje», añadía el piloto de Tavullia. Yamaha no parece haber dado con la tecla en el desarrollo del propulsor de la M1 de 2018 y esto, conjugado con los problemas de electrónica, provocan ese déficit de aceleración que los pilotos de la marca japonesa reclaman desde junio del año pasado y que por el momento no parece tener solución.

El problema es bastante importante para Yamaha al entrar en juego el motor, ya que se trata de un elemento cuyo desarrollo está congelado para toda la temporada. El lote de siete motores por marca -nueve para las que tienen concesiones, como Suzuki, Aprilia y KTM- queda sellado al inicio del curso y ya no se pueden manipular, por lo que es imposible mejorar en ese apartado.

«Estamos teniendo problemas de aceleración y de entrega de potencia», comentaba Kouji Tsuya -máximo responsable técnico de la marca- en la rueda de prensa que utilizaron en Austria para pedir perdón públicamente a sus pilotos. La concepción del motor no parece haber sido la adecuada y, al ser imposible hacer cambios en él, buena parte de las esperanzas de Yamaha pasan por ‘jugar’ con la electrónica para disminuir ese hándicap. No obstante, la gestión electrónica también está siendo uno de los puntos débiles de la firma de los diapasones, lo que no hace más que dificultar la llegada de soluciones para una crisis que empieza a ser insostenible. Una de las soluciones del último punto podría pasar por replicar lo que hizo Honda y fichar a algún ingeniero con experiencia a la hora de trabajar con la centralita Magneti Marelli que pueda atajar las dificultades con mayor celeridad.

Yamaha ha programado dos test de ‘urgencia’ en Misano y MotorLand Aragón con el objetivo de acortar plazos y poner todo lo que esté en sus manos para acercarse a Honda y Ducati, ya que están desaprovechando una gran oportunidad de estar más cerca de la pelea por el título en un año en el que Rossi está sacando las castañas del fuego carrera sí, carrera también. El italiano está ya a 59 puntos de Márquez pese a que conserva la segunda posición del campeonato; un segundo puesto que da por perdido viendo cómo están las Ducati.

«No espero un gran avance en los test», decía Rossi, que ve el panorama muy oscuro y no se atreve a pronunciarse sobre si el cambio que necesita Yamaha es un relevo en la dirección técnica, algo que por lo que le preguntaron los periodistas ayer después de la carrera. «No puedo contestar a esa pregunta. Trabajo para Yamaha y tengo que pensar en dar mi máximo y aportar las indicaciones correctas para mejorar. Creo que podemos mejorar con las personas que están ahora», respondió el #46.

Teniendo en cuenta los problemas, parece que la solución es bastante más factible encontrarla de cara a 2019 que en lo que resta de temporada, pero Yamaha tiene por delante todavía ocho carreras para salvaguardar su honor y no dejar el casillero de victorias en blanco esta temporada. La racha negativa sigue extendiéndose y no hay visos de que se frene en un corto periodo de tiempo…