Valencia estrena ordenanza de movilidad, perjudicial con la moto y el scooter

El Ayuntamiento de Valencia estrena una ordenanza de movilidad bastante perjudicial para la moto. Entre sus medidas, prohíbe su circulación por el carril bus y también incluye nuevas limitaciones al aparcamiento en las aceras.


Valencia estrena nueva ordenanza municipal sobre Movilidad (PDF) y, a pesar de las opiniones en contra de motoristas y otros usuarios, el Ayuntamiento ha decidido incluir en ella la expulsión de las motos del carril bus pasando a ser considerados como si fueran coches. Esta situación es perjudicial para los conductores de motos y scooter, pero también para el resto de usuarios de la vía, ya que obliga a que las motocicletas y ciclomotores tengan que estar en el resto de carriles dificultando aún más la movilidad.

La moto, por su naturaleza, ayuda a dinamizar el tráfico y facilita la descongestión. Uno de los datos interesantes que suele aportar ANESDOR es que si hubiera un 10% más de motos en una ciudad, los atascos se reducirían un 40%, es decir, un beneficio social para todos, incluido el transporte público.

Sin embargo, esta noticia es mala, incluso peor desde el punto de vista de la seguridad vial. Los peatones y los motoristas aglutinan el 75% de los siniestros en ciudades. La segregación por carriles es un método razonable e inteligente y, ante el imposible de crear varios carriles para cada tipo de vehículo, parece lógico pensar en la máxima seguridad para todos. El carril bus parece un aliado para la moto y se ha visto así en diferentes ciudades españolas y europeas. Londres o Madrid son buenos ejemplos de su funcionamiento.

Los valencianos confían cada vez más en la moto como medio de transporte ya que en los últimos 5 años ha crecido el parque en un 4,8% contabilizando 86.434 unidades. Sin embargo, el ayuntamiento liderado por el alcalde Joan Ribó (Compromís) parece que no ha visto sus ventajas.

Problemas para la moto, también en el aparcamiento


Pero esta persecución no acaba aquí. La nueva ordenanza de movilidad de Valencia, que entra en vigor el 8 de junio de 2019, incluye una limitación de aparcamiento de motos en el centro de la ciudad del Turia con el objetivo de facilitar el tránsito de peatones. Establece unas distancias en función del ancho de la acera, una medida loable, ya que siempre hay que favorecer al peatón.

A la vez, se han creado plazas de aparcamientos de motos. Sin embargo, éstas son insuficientes para absorber el número de motos existente y su ubicación es arbitraria. Es evidente que no se tiene en cuenta el peso específico de la moto sobre el total en Valencia, que es del 14%.

ANESDOR propone que la primera plaza para coches contigua a un paso de cebra se convierta en una plaza de motos, igual que en los cruces de baja visibilidad. De esta manera, se amplían las plazas para motos, pero también se mejora la visibilidad de los cruces para todos los usuarios.

Después de Madrid y Barcelona, ha llegado Valencia para perseguir a la moto. Y todo esto contra la resulución del Parlamento Europeo de septiembre de 2015 en la que se pide promover el uso de la moto, considerado un modo de movilidad sostenible.