Opinión – Blog ‘La intrahistoria de MotoGP’

Valentino Rossi es un piloto de domingos, pero también de jueves. Los Grandes Premios empiezan a cobrar importancia para él desde que se sienta en la silla antes de que dé comienzo la rueda de prensa. El 46 nunca da puntada sin hilo y, sin ninguna duda, siempre es muy interesante escuchar sus opiniones; por sus galones, por su experiencia y por su maestría. Porque alguien que tiene nueve títulos bajo el brazo es un genio al que siempre hay que prestar atención.

Valentino Rossi MotoGP 2015 Malasia ValenciaNo hace falta descubrir su destreza y su talento encima de la moto, pero es que además se mueve como nadie delante de los micrófonos. Es un arma que tiene escondida y que sabe utilizar a la perfección cuando es necesario. Por eso se le conoce como el rey de la guerra psicológica y, quizá por este hecho, se lanzó a tumba abierta para enviar recados a Márquez en la rueda de prensa del GP de Malasia.

Valentino empezó a lanzar pullas escondidas entre risas que, a mi modo de ver, demostraron su destreza ante los micros. De un plumazo quedó clara su estrategia y que Iannone no se iba a inmiscuir en ninguna lucha más, y además trató de tirar el anzuelo a Márquez para que no se metiese en su mano a mano con Lorenzo, dando por hecho que el gran culpable de su cuarto puesto en Phillip Island era el piloto que ganó la carrera. El mensaje enviado era claro: Marc ayudó a Lorenzo en Australia; y, tuviera razón o no, había conseguido ya desmarcar a sus rivales. El Free Practice 0 se lo llevó él sin discusión, y además con varias décimas de ventaja.

¿Un tiro en el pie?

Pero ahí se acabó su acierto. Empezó el corrillo con los medios italianos y, no sólo reafirmó su mensaje –sacando además a relucir la hoja de tiempos–, sino que sacudió con más fuerza. Y pienso que es eso lo que ya no venía a cuento. En plena lucha con Lorenzo, llegó una rajada sin precedentes en Valentino y que fue íntegra contra Márquez. No tengo claro si sacó los papeles del bolsillo o definitivamente los perdió, pero dejó un sinfín de titulares: «Marc no usó el juego limpio que un piloto profesional debería utilizar en esta ocasión»; «Me disgusta, pero sobre todo me cabrea. No había pensado que Márquez fuese un obstáculo para este campeonato»; «¿Es verdad que me idolatraba? ¿Será verdad que tenía el poster en casa?»; «Él me quiere batir en el número de victorias y en número de mundiales. Así que si yo gano otro Mundial él sabe que tendrá que ganar otro más para alcanzarme. En cambio, si lo gana Jorge será más fácil»; «Lo de Laguna Seca 2013 ya fue una señal, pero no creía que fuese así. Me lo decían, y no me lo creía, pero se hace bien pensando siempre mal».

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Valentino Rossi: Sin piedad

La primera intervención, en plena rueda de prensa, me gustó. Esa picardía de Vale ha sido otra de las virtudes que le ha hecho grande. De hecho, a mí me llevó a recordar un artículo que escribí sobre él el pasado mes de julio, porque mantengo que Rossi es un genio sin piedad con sus rivales. Pero la intervención posterior la considero desacertada. Márquez no es ni Biaggi ni Gibernau, con todos mis respetos para Max y Sete. Marc es capaz de ganarle, a él y a todos; ya tiene dos títulos de MotoGP, y si tiene opción de ganar carreras lo va a hacer para quitarse el mal sabor de boca de un mal año. Enfadar a base de ataques verbales a un piloto al que ya enfadó -ganándole merecidamente- en Argentina y Assen, puede ser una mala idea en estos momentos.

Después de una temporada magnífica, en la que está gestionando de maravilla cada situación dentro de la pista, el primer error de Rossi ha llegado fuera de ella. Para mí, Valentino es líder con total merecimiento; los puntos se reparten los domingos y ahí está llevando la estadística de su lado haga sol, viento, llueva o se esté secando la pista, condiciones que son iguales para todos. Lleva dos victorias menos que Lorenzo, pero cuatro podios más y un cero menos. Los viernes y los sábados está sucumbiendo en la gran mayoría de los casos, pero a la hora de la verdad no falla, y por eso salió líder del campeonato tras la primera carrera y llegó líder a 15 de las otras 16 carreras y, en la que no lo era, estaba empatado a puntos con Lorenzo. Y tiene 36 años, muchos más que sus principales rivales. Y lleva seis años sin ganar un título, muchos más que sus principales rivales. Pero ahí está él, encabezando el campeonato simple y llanamente porque lo está interpretando mejor que nadie.

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Valentino Rossi: «Malasia o nunca»

Por eso mismo se me escapa de las manos a qué vino el doble discurso incendiario contra Márquez, si ni siquiera es su rival por el título. Porque el primer discurso lleva el sello de Valentino, pero el segundo, todavía más directo, no es propio de él y denota vulnerabilidad. Suena a ultimátum; “Malasia o nunca”, como bien apuntaba ayer José Benavente. A un “no me lo quiero jugar en Valencia y para ello voy a gastar mis cartuchos delante de los micros”. Pero no, ahí tampoco se ganan puntos, al menos si los argumentos pierden peso.

Creo que Valentino se ha descentrado a sí mismo y ha roto una estabilidad que ha tenido desde que empezó el año en Qatar. Una estabilidad que nadie puede poner en duda. El domingo será el que dé o quite la razón; si el tiro en el pie se lo ha pegado Valentino o si me lo estoy pegando yo escribiendo estas líneas. Pero pienso firmemente que el lugar en el que hay que hablar a estas alturas de campeonato es sobre el asfalto, donde Rossi ha puesto los cimientos para lograr su décimo título mundial; y no fuera de él, donde ha cometido su único error de 2015.