Este verano hemos disfrutado de la compañía de la Triumph Tiger Explorer XC, el buque insignia de la firma británica. Y nunca mejor dicho, pues esta Big Trail es una de las motos más grandes del mercado, un verdadero buque preparado para surcar cualquier aventura de largo recorrido.

British Legacy

Para esta segunda edición de nuestro Diario de a bordo cayó en nuestras manos la Triumph Tiger Explorer XC, que nos ha acompañado durante los calurosos días del verano. Esta enorme británica llegó en 2012 como última evolución de la saga Tiger, un modelo que nació allá en 1938 pero que, centrándonos en la era moderna, hereda la evolución de las Tiger 900 (1993–2001), Tiger 955i (2001–2006) y la Tiger 1050 (2007–2012).

Manteniéndose fiel a la principal seña de identidad de este modelo –su propulsor tricilíndrico– la Explorer que se presentó en 2012 supuso toda una revolución para la saga Tiger, pues salvo la configuración del motor no conservaba nada del modelo precedente. Con esta actualización, la firma británica se metía de lleno en el segmento de las Big Trail de “gran tonelaje”, y para ello la ”hormonaba” ganado potencia –24 cv más–, aumentando sus dimensiones y añadiendo nada menos que 39 kg al conjunto.

Con un nuevo motor, nuevo chasis, un diseño espectacular y la incorporación de una transmisión por cardan, esta británica no podía esconder que había puesto su punto de mira en la verdadera referencia en este segmento, la BMW R 1200 GS. Un giro más de tuerca dio como fruto la Tiger Explorer XC, que equipada con llantas de radios, faros antiniebla, cubre-cárter y barras de protección laterales, se presentaba como la alternativa para la versión Adventure de la moto alemana.

 

Carismática aventurera

Soy de los que piensa que una moto, por encima de todo, ha de tocarte la fibra sensible. Si te conquista, el resto ya serán temas de segunda categoría, y en este sentido, el diseño de la Tiger Explorer tiene mucho que decir. Desde mi punto de vista, esta Big Trail es una de las más bonitas del mercado; tiene un carisma especial que, unido a la tradición de una marca tan elegante como es Triumph, forma un paquete que tiene todo lo necesario para robarte el corazón.

Con 137 cv y 121 nm que ofrece su propulsor tricilíndrico, esta británica tiene prestaciones más que suficientes para mover con soltura su “gran tonelaje”, pues en la báscula ofrece cifras superiores a la de sus contendientes pero es algo que está bien gestionado y a lo que tan sólo has de acostumbrarte para notar, día tras día, que la Tiger parece más ligera.

Si bien es cierto que no es la moto más avanzada de su categoría, sí cuenta con sistemas de última generación como el Ride-by-wire, un control de tracción con diferentes modos de intervención, un ABS desconectable o un interesante control de crucero que se agradecerá en los viajes de largo recorrido.
Como buena Big Trail es de muy generosas dimensiones, por lo que cuenta con una amplia y muy cómoda posición de conducción, una excelente protección aerodinámica y una gran capacidad de carga.

 

A bordo de la Tiger Explorer XC

Te engañaría si te dijese que la Tiger Explorer no tiene puntos débiles, pues es una moto que está pidiendo a gritos una actualización para pelear con las mismas armas que sus más directas rivales. Pero empecemos hablando de sus puntos fuertes, que no son pocos y donde podrías encontrar las claves que te hagan decidirte por este modelo.

Su motor es una verdadera delicia y es la principal razón por la que sus rivales han de temer a esta británica. Tiene un empuje a bajas revoluciones tan dulce como contundente y ofrece una potente aceleración que hace que el comportamiento de este motor sea casi perfecto.

El nivel del propulsor es tan alto, que deja algunos aspectos del resto del conjunto en evidencia. Los 267 kg de esta moto hacen que las suspensiones se noten un poco blandas cuando tratamos de exprimir las prestaciones del tricilíndrico. Aún así, se ha realizado un excelente trabajo en la parte ciclo, pues con el paso de los kilómetros esta mastodóntica inglesa empezará a parecerte una moto mucho más ágil de lo que puedas imaginar.

Frena bastante bien a pesar de que tiene pinzas de freno convencionales, algo sorprendente cuando el modelo anterior contaba con pinzas de freno radial. Esto no se justifica argumentando que se trata de un modelo con inclinación Off-Road ya que, ciertamente, es una moto asfáltica que acepta de buen grado rodar por pistas sin asfaltar pero ir más allá, esta moto tendría que adelgazar.

Por último, no puedo dejar pasar lo que a mi juicio es un aspecto importante a corregir. El motor desprende un exagerado calor que apunta directamente a quien va subido sobre ella, generando una bolsa de aire caliente frente al piloto que aumenta la temperatura entre 8º y 17º, algo que en época de verano puede llegar a convertir la ruta en un “agradable infierno”.

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