Acudimos a la presentación internacional de la nueva Triumph Tiger 900 GT Pro

Este año hemos podido acudir a una de esas presentaciones excepcionales, de las que tienes una cada mucho tiempo. Al menos para mí, ir a Marruecos a probar una moto es siempre un regalo porque sabes que la aventura y las grandes experiencias están aseguradas. En esta ocasión, tuve la oportunidad de subirme a las nuevas Triumph Tiger 900 en sus versiones más equipadas, las GT Pro y Rally Pro. A priori, no puedo negar que la Rally era la que más ganas tenía de testar, pero subirme a la GT Pro ha sido todo un descubrimiento y rodar con ella por carretera ha sido una gozada.


La Triumph Tiger 900 GT Pro en 5 tweets

  • La familia Triumph Tiger 900 ha evolucionado drespecto anteriores 800 con importantes novedades en todos sus aspectos
  • El motor ahora es más potente en medios, manteniendo los 95 cv para ser compatible con el carnet A2 y cumpliendo la normativa Euro 5.
  • El chasis multitubular y su ergonomía ha sido revisada.
  • La versión GT Pro es la más peparada para rutas y viajes, ahora dispone de suspensión trasera con regulación electrónica.
  • En nuestro catálogo puedes ver en detalle la ficha técnica de la Triumph Tiger 900 GT Pro, así como el resto de versiones.

Las nuevas Triumph Tiger 900 han recibido importantes evoluciones respecto sus predecesoras, las Tiger 800. Quizá el principal motivo sea la próxima entrada en vigor de la normativa Euro 5, pero Triumph ha querido aprovechar para darle un auténtico repaso a su trail “mediana”, optimizando las prestaciones en su motor e implementando mejoras en su chasis y ergonomía.

Después de repasar todos estos detalles en su correspondiente charla técnica, hicimos noche en Marrakech para al día siguiente salir de ruta por carretera rumbo Esauira, una ciudad situada en la costa atlántica del país. Nos habían preparado una buena dosis de curvas en las que podríamos probar tanto la Triumph Tiger 900 GT Pro como la Triumph Tiger 900 Rally Pro, ambas con neumáticos de carretera.

A pesar de que los primeros kilómetros los hice con la Rally Pro, en cuanto salimos de Marrakech y empezamos a intercambiarnos las motos, quedé verdaderamente sorprendido de cómo va la versión más asfáltica. ¿Quieres saber por qué? Te lo contamos a continuación.

Equipamiento

Opinión

Lo mejor

Podría mejorar

  • Agilidad y estabilidad
  • Comportamiento del motor
  • Ergonomía
  • Conectividad
  • Legibilidad del tacómetro
  • Suavidad del quickshifter
  • Horquilla con ajuste electrónico

Precio y rivales de la Triumph Tiger 900 GT Pro

El precio de la Triumph Tiger 900 GT Pro (14.900 €) es casi 2.000 € más caro que la versión GT “a secas” dadas sus mayores prestaciones y componentes. Curiosamente, aunque cuenta con soluciones como la suspensión electrónica, aún es 600€ más barata que la versión Rally Pro que monta suspensiones Showa de mayor recorrido.

Sus llantas de aleación de 19’ evidencian su orientación más asfáltica dentro de las opciones que ofrece la familia Tiger. Por ello y por sus capacidades técnicas, la Tiger 900 GT Pro se medirá con rivales como la nueva BMW F 900 XR (11.950 €), la Yamaha Tracer 900GT (13.599 €), la KTM 790 Adventure (12.599 €), la Ducati Multistrada 950 S (16.790 €) o la Honda CRF1100L Africa Twin Adventure Sports (18.300 €).

Gama Triumph Tiger 900

Sus rivales

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Novedades de la Triumph Tiger 900 GT Pro

La renovación de las Triumph Tiger 900 ha sido notable para esta temporada 2020. Empezando desde el centro hacia fuera, encontramos un motor revisado que ahora cumple con las últimas normativas de emisiones Euro 5. Su cilindrada ha crecido hasta los 888 cc, lo que le confiere como es lógico mayor potencia, con hasta un 10% más de par motor y un 9% más de potencia pero en este caso solo en el medio régimen, lo que permite a la Tiger mantenerse en el máximo legal de 95 cv para hacerla limitable para el carnet A2. También se ha revisado el orden de encendido, ahora con una secuencia irregular “1-3-2” que le permite mejorar su entrega de potencia con mejores bajos pero sin perder potencia a mayores revoluciones, y además, confiriendo a la moto un sonido más contundente que en su versión anterior.

La Tiger GT Pro incluye todos los modos de conducción de la versión GT –Rain, Road, Sport y Off Road–, a los que se incluye un modo Rider que nos permitirá personalizar sus ajustes manualmente. Además, contamos con el Triumph Shift Assist de serie, el quickshifter “marca de la casa”.

El conjunto es a su vez 5 kg más ligero, con un chasis tubular rediseñado que baja y adelanta la posición del motor para optimizar el reparto de pesos del conjunto. Además, la construcción del chasis ahora es modular, con un subchasis también tubular atornillado, al igual que las estriberas traseras, que también van atornilladas.

La ergonomía de la Triumph Tiger 900 GT Pro también ha sido revisada con un asiento más estrecho en la zona frontal, regulable en altura (+/- 20mm) y la posición del manillar retrasada 10 mm en todas las versiones de la Tiger. El asiento además es calefactable, de serie en esta versión (GT Pro).

Entre sus soluciones técnicas encontramos una pantalla TFT a color de 7’ que nos ofrece un amplio abanico de posibilidades, entre las que destacan el sistema de conectividad My Triumph, de serie en la GT Pro, con el que podremos recibir llamadas, controlar la música que escuchamos o seguir el GPS mediante señales. También podemos conectar nuestra GoPro o comprobar la presión de los neumáticos gracias al sistema TPMS que incluye también esta versión. No podemos olvidar también la incorporación de los puños calefactables o el sistema de control de crucero.

El apartado dinámico no se queda atrás, ha recibido importantes cambios gracias a unas nuevas pinzas de freno Brembo Stylema con sistema ABS en curva o unas nuevas suspensiones firmadas por Marzocchi, además el amortiguador trasero dispone de ajuste electrónico de precarga e hidráulico.

Si quieres conocer más detalles sobre la Triumph Tiger 900 GT Pro consulta su ficha en nuestro catálogo.

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Prueba: Primeras impresiones Triumph Tiger 900 GT Pro

Como os adelantaba, en la ruta por carretera pude probar primero la versión Rally Pro, y luego la Triumph Tiger 900 GT Pro, en la que nos centraremos en estas líneas. En ambos casos lo primero que vamos a notar al subirnos a ellas es su posición y altura. En ambas las apariencias engañan. A simple vista o en fotos me parecían más grandes de lo que son, pero la altura en el caso de la GT Pro va de 810 a 830 mm, con el manillar esta vez más retrasado que en la edición de 800 cc. Además, respecto a la versión Rally, el manillar va aún más inclinado hacia detrás, así que la posición es más relajada. El asiento en mi caso preferí elevarlo a la posición más alta, para no ir muy “encajado” en la moto, no le tengo miedo a las alturas. En general es muy accesible al suelo, y eso que aún tienes una versión “Low” de la Tiger 900 con tan solo 760-780 mm al suelo, una opción perfecta si no eres muy alto y no quieres prescindir de montar en una buena maxitrail sin ponerte tenso cuando llegas a los semáforos. De hecho, hemos incluido la Triumph Tiger 900 GT Low en nuestra selección de 10 motos bajitas.

Se nota mucho el cambio de una versión a otra, tanto en altura como por el diámetro de la rueda delantera, que afecta a la entrada en curva. Es curioso porque a mí me ha resultado mucho mejor entre curvas la versión GT Pro, pero comparando impresiones con otros compañeros de la prensa, me he dado cuenta de que la Rally se comportaba mejor en carretera para los pilotos de mayor envergadura, mientras que la GT resultaba mejor para los más “canijos” como yo. Un punto a favor de la marca; te permite hilar muy fino a la hora de elegir tu montura. Si tienes que decidirte por una u otra, trazaría la línea en una altura de piloto de unos 1,75 m.

Siguiendo con las primeras impresiones, nos encontramos el display TFT que, con un tamaño de nada menos que 7 pulgadas, será como tu “navaja suiza digital”, aportándote mucha información seleccionable desde el joystick de la piña izquierda. Lo que se ve desde el punto de vista del piloto acompaña perfectamente al diseño del conjunto, un punto que me gusta resaltar en motos de gamas “Premium”. La Tiger 900 comparte el diseño de las piñas de mandos con otras Triumph, muy similar por ejemplo a las Street Triple. Reconozco que el joystick de primeras da la sensación de que se vaya a romper, pero me parece una de las formas más intuitivas de manejar los complejos menús de opciones a los que nos enfrentamos en motos de esta índole. Por otro lado, la posibilidad de cambiar entre distintos diseños del display también me parece un acierto, aunque echo en falta algún estilo un poco más tradicional o que, en el caso del tacómetro, las líneas sean un poco menos confusas para ver de un vistazo rápido las revoluciones. En cualquier caso, por mi parte me quedo con el diseño número 2, el más cómodo en mi opinión.

Dentro de este display, podemos encontrar funcionalidades tan variadas como los niveles de presión de las ruedas, gracias al sistema TPMS de Triumph, o conectar nuestra GoPro para manejar sus controles básicos desde la piña izquierda. Tampoco podemos olvidarnos del sistema de conectividad My Triumph, disponible de serie y que nos permitirá controlar la música que escuchamos, responder llamadas o seguir una ruta con nuestro GPS mediante sencillas indicaciones. De hecho, pudimos probar el sistema en los primeros compases de la ruta incluso desconectando los datos, habiendo obviamente precargado la ruta antes de salir del hotel. La verdad es que todos quedamos sorprendidos con su buen funcionamiento. Y como en otros modelos Triumph, destacan también los puños calefactables, que vienen muy bien integrados con un botón muy disimulado en el puño izquierdo y que en ocasiones nos vinieron muy bien para el frío matutino por las carreteras marroquíes.

Otro de los puntos que me han gustado especialmente es la pantalla frontal (cúpula). Creo que tiene un tamaño perfecto, que nos va a ofrecer una protección aerodinámica muy buena, pero manteniendo a su vez muy buena visibilidad sin llegar a partirte el campo de visión. A su vez, tenemos la posibilidad de regularla en altura con un sistema manual muy sencillo, simplemente haciendo presión hacia el frente y moviéndola. Se puede modificar en marcha, aunque quizá es un poco forzado el movimiento para subirla.

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Prueba en carretera Triumph Tiger 900 GT Pro

Lejos de entretenernos con “los botoncitos”, aquí hemos venido a dar gas y disfrutar con las curvas. Así que ¡al turrón!

Dinámicamente, y centrándonos en la versión GT Pro, tenemos una moto con una agilidad excepcional. La rueda delantera de 19’  es el punto clave que define su comportamiento entre curvas. Su agilidad es uno de sus puntos fuertes, en especial como os adelantaba, si no superas el metro setenta y cinco (más o menos). No es una moto especialmente alta, así que si eres alguien corpulento es posible que los primeros kilómetros la posición te resulte extraña, pero te invito a darle un voto de confianza y seguir descubriendo de lo que es capaz.

En mi caso, me he encontrado con una moto perfecta tanto para devorar kilómetros, como para darte un buen atracón de curvas. Es probablemente una de las motos con mejor relación agilidad/estabilidad que he probado. Además, su posición erguida con el manillar ancho resulta super cómoda, con una sensación de control muy buena pero sin fatigarte lo más mínimo incluso cuando le exiges un poco.

Por su parte, el motor de esta Tiger 900 ahora tiene una respuesta mucho más lógica, con más potencia en el régimen medio de revoluciones, que es lo que nos interesa. El nuevo orden de encendido se nota y mucho, por no hablar del sonido, bastante más contundente. Quizá no es la moto con más bajos del mercado, pero es uno de los motores con un rango “aprovechable” más amplio, lo que te aportará una conducción más cómoda reduciendo la necesidad de ir cambiando de marchas con frecuencia. Eso sí, puedes exigirle lo que quieras al tricilíndrico y subirlo de vueltas, tendrás una respuesta espectacular, muy deportiva, aunque con la pega de que notaremos algunas pequeñas vibraciones en el manillar o estriberas, nada grave eso sí.

Por su parte, el quickshifter hará las delicias de los pilotos más deportivos –o los más vagos, por qué no–. Funciona genial tanto para subir como para bajar marchas en cualquier régimen. Sí que hemos notado en momentos puntuales cierta dureza que “te corta un poco el rollo”, que viene provocada principalmente por la sensibilidad de la palanca, ya que si vas tocando levemente la palanca, cuando vas a cambiar de verdad el sistema en parte se estanca. Es un detalle muy leve que podemos resolver simplemente separando nuestro pie de la palanca y accionándola con decisión.

El apartado frenos es otro de los puntos en el que ha mejorado exponencialmente la nueva Tiger. Ahora monta las pinzas delanteras Brembo Stylema, un equipamiento que puede resultar desproporcionado para el tipo de moto y su uso pero que siempre se agradece. En varias ocasiones frenaba incluso con miedo sobre algunas superficies sucias de las carreteras marroquíes, aunque eso sí, estaréis de acuerdo conmigo en que los frenos, más vale que sobren. La potencia de frenado es bestial, con un solo dedo paras la moto como si estuvieras frenando con todas tus ganas. Al principio impresiona un poco pero el tacto es muy bueno y, gracias también al avanzado sistema ABS, solo te puede aportar seguridad.

Siguiendo con el apartado dinámico, destacan también sus suspensiones, en el caso de la GT Pro firmadas por Marzocchi con un recorrido un poco más corto que las Rally, evidentemente más adecuado para su uso en carretera. Lo llamativo es que en esta edición 2020 contamos con suspensión electrónica, aunque solo en el tren trasero de esta versión. Suena un poco raro, sí, aunque luego en la práctica reconozco que no he echado en falta un ajuste específico en el tren delantero. Su funcionamiento ha sido excelente en todo el recorrido, tanto por su firmeza en conducción deportiva como por la comodidad que te aporta en superficies irregulares. El ajuste del muelle trasero (precarga) se puede ajustar desde el panel de mandos, pudiendo modificar su dureza, este último honestamente, es una pasada. Enseguida notas el cambio en el comportamiento de la moto cuando varías la precarga, mostrándose mucho más firme en las curvas o por el contrario, cuando la ajustas en el otro extremo, totalmente blanda. Esto le confiere una conducción mucho más suave y agradecida, con la sensación de estar flotando sobre los baches.

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Conclusiones y opinión sobre la Triumph Tiger 900 GT Pro

Aterricé en Marruecos con la mirada fijada en la Triumph Tiger Rally Pro y me llevé una buena “bofetada” por parte de la GT Pro, con la que disfruté verdaderamente como un niño peqieño en un parque de bolas. Me encontré con una moto realmente ágil pero que no sacrifica ni un ápice de estabilidad ni aplomo en curvas, con una sensación de seguridad excepcional a pesar de las malas condiciones de las muchas carreteras que hicimos.

Te das cuenta de que una gran trail no necesariamente que tener 880 mm al suelo o pesar 250 kg para viajar con ella. De hecho, te das cuenta de que lo idóneo es todo lo contrario, una moto fácil y muy completa en todos los aspectos posibles. Si te das cuenta, sí, tiene detallitos que se podrían pulir, pero son insignificantes en comparación al conjunto.

Está claro que las nuevas Tiger 900 me han encantado, aunque no te voy a engañar, yo me quedaría con la Rally, pero está claro que no soy nada objetivo ya que a mí me va el “off” y la llanta de 21’. Ahora bien, seamos honestos, la realidad es que la inmensa mayoría de los usuarios trail no están pensando en hacer trialeras, sino escapadas por carretera y, si acaso, alguna pista sin complicaciones. En ese punto, la balanza para mí cae sin duda del lado de la GT Pro.

Galería de fotos de la Triumph Tiger 900 GT Pro

Colores de la Triumph Tiger 900 GT y GT Pro

Vídeo oficial