Pastrana, fiel a las 2 tiempos

Tras casi tres décadas vestido de Suzuki, Travis Pastrana se ha pasado a KTM. El hecho de seguir contando con motos de 2 tiempos en sus espectáculos ha sido clave para este cambio.


El legendario piloto de motocross, supercross y freestyle, Travis Pastrana, auténtica leyenda del motor y de muchos shows relacionados con las dos ruedas (y también con las cuatro) cambia de colores. Después de casi toda una vida vistiendo de amarillo con sus siempre reconocibles Suzuki, el mítico #199 del estadounidense pasará ahora a lucir sobre una flota de motos off-road de KTM que ya tiene en su poder.

El propio Pastrana anunció el cambio de aires por medio de sus redes sociales. El movimiento surge, sobre todo, por la necesidad de Pastrana de seguir pilotando motos de dos tiempos y por la dificultad que implicaba ya encontrar motos de Suzuki con estas características y piezas para tener siempre a punto sus RM 250. Cabe destacar que el icónico modelo de la marca japonesa dejó de producirse hace ya más de una década.

Así pues, Travis Pastrana decidió apostar por KTM y ya está entrenando sobre los modelos de la firma austriaca de cara a sus próximos espectáculos. Ya ha llenado su garaje con varias monturas de la marca austriaca, mientras que algunas de las Suzuki las puso a la venta por internet... ¡y ya las ha vendido! Auténticas reliquias que apenas han durado unas horas en el famoso portal eBay, donde también está a la venta su icónico "Pastrana Kicker Party Bus".

«¡Enormes gracias a Roger Decoster, que junto a Ian Harrison y @morais116 me han ayudado con algunas nuevas 250cc de dos tiempos! Prácticamente he sangrado amarillo durante los últimos 28 años y estoy agradecido a Suzuki por cada día... Pero con la interrupción de la RM 250 hace cerca de 15 años, es cada vez más y más duro encontrar motos y piezas. Era hora de pasar a las 4 tiempos o de que cambiase de colores», expresó el legendario piloto en sus redes sociales.

En este vídeo ya podemos ver a Pastrana con sus nuevas KTM haciendo de las suyas. A sus 36 años, se nota que no ha perdido ni un ápice de sus manos... un auténtico crack.