El éxito depende de una conjunción de factores que, en mayor o menor medida, deben coexistir. En el deporte de élite el talento es imprescindible, pero debe llevar implícito una dosis de trabajo que en muchas ocasiones marca la diferencia. Así, a base de trabajo, es como Tito Rabat empezó a construir su escalera hacia la cima de Moto2. Un proceso que empezó al afincarse en Almería para seguir una rutina de entrenamientos y que ha acabado forjando un método tan preciso, que ha convertido al vigente campeón de la categoría intermedia en un autómata cuando sale a pista.

 

PROGRAMADO PARA GANAR

Circuito de Almería. Son las 8:30 de la mañana. Los compañeros de Photoclick Agencia, a quienes les espera una larga jornada de trabajo, amanecen con el sonido de fondo de una Honda CBR600 que no para de dar vueltas al trazado almeriense. Y así, día tras día. A los mandos está Tito Rabat, uno de los pilotos más disciplinados y metódicos del mundo.

Llegó al Campeonato del Mundo como una de las mayores promesas del motociclismo español, pero por diversos motivos no logró brillar durante sus primeros años. Para conseguirlo, se decidió a romper con su monotonía en Barcelona y empezó a buscar algo diferente, algo que le permitiera explotar su potencial. Una autocaravana, una moto y, sobre todo, unas tremendas ganas de mejorar día a día fueron los ingredientes necesarios para instalarse en Almería y empezar su camino hacia el éxito.

Con el trabajo por bandera ha logrado evolucionar hasta llegar a la cima del Mundial de Moto2, donde permanecerá en este 2015 con el objetivo de revalidar el título y, a buen seguro, de hacerlo con mayor suficiencia.

Ha conseguido desarrollar un estilo de conducción con el que marca las diferencias en la categoría de la igualdad. La reiteración ha hecho que cada movimiento encima de la moto sea calcado al anterior, que cada vuelta lleve la misma décima pegada al segundero, que cada Gran Premio se convierta en la rutina almeriense adaptada a cualquier trazado. Pule el más mínimo detalle y no deja nada al azar. Por eso, cuando sale a pista, Tito deja el apellido Rabat en el box para convertirse en un auténtico robot. Su cometido es ganar, parece programado para ello. Lleva tres años trabajando en Almería con la intención de ser mejor cada día, creando un método de entrenamiento que le ha convertido en un piloto mucho más completo. Con él hablamos para conocer de primera mano las claves que le han llevado a conseguir semejante evolución.

 

Tito Robot - Motorbike Magazine

© Jesús Robledo

«El piloto siempre puede mejorar. No hay límites cuando hay ilusión»

 

 

EL MÉTODO RABAT

 

Reloj

El crono se ha convertido en el principal rival de Tito en su preparación. Al rodar solo, su principal estímulo diario es superarse a sí mismo; la necesidad de mejorar en cada salida a pista es una de sus grandes señas de identidad. «No lo entiendo ni yo, pero me pico con el crono. Veo el tiempo en la pantalla y digo: “No puede ser, un poquito más, aunque sea una milésima”», nos detalla. Su constante lucha contra el reloj es una excelente base en una categoría como Moto2, en la que es fundamental encontrar esas décimas que marcan la diferencia. Para muestra, un botón: «Empecé a entrenar con la misma moto que llevo ahora -Honda CBR600- e hice 1:40.9. Ahora con esta moto y una configuración igual estoy rodando tres segundos más rápido. Esto demuestra que el piloto siempre puede mejorar, no hay límites cuando hay ilusión», añade.

Adaptación

Una de las grandes cualidades de Rabat es trasladar a cualquier circuito del Mundial lo que entrena en Almería desde el minuto uno. El pasado año, sobre todo en los últimos Grandes Premios, fue habitual verle completar sesiones de entrenamientos a un ritmo calcado vuelta a vuelta y, en ocasiones, sin ni siquiera pasar por boxes. ¿Cómo lo consigue? Así de claro nos lo relata: «Al final, una moto es una moto, sea en Almería o sea en Malasia. Por ejemplo aquí todos los días son diferentes: hay muchos en los que la pista está en condiciones perfectas, pero algún día hace viento, otro hay arena en pista, algún día llueve, alguna vez hago el circuito del revés… Son muchas las cosas que cambian cada día. Esto a mí me da libertad».

Búsqueda

Para encontrar el entorno perfecto para entrenar hay que salir a buscarlo. Así fue como Tito decidió, en 2012, marcharse de Barcelona para acabar afincándose en Almería: «Primero me compré una autocaravana para salir de Barcelona. Decidí ir a otros sitios de España: Alcañiz, Madrid, Valencia… y finalmente Almería me enamoró, no sólo por el terreno sino también por la gente que encontré aquí». Tito no duda en destacar la labor de David García, director del circuito, quien le acogió en todo momento con los brazos abiertos, y es claro cuando habla de su casa: «Estoy bien, muy cómodo y entreno lo que necesito. Aquí soy feliz».

Ambición

Sólo dos días después de ser campeón en Malasia, ya estaba de nuevo encima de su moto en el circuito andaluz.  Le preguntamos a Tito dónde encuentra su motivación para llevar a cabo una rutina tan constante. «Lo que me empuja son las ganas de llegar a MotoGP, de ganar, de correr durante muchos años, y también las ganas de ser cada día mejor». Todo esto demuestra su ambición por querer evolucionar constantemente; él destaca que es necesaria una combinación de motivación y pasión para seguir entrenando: «Por ejemplo, si un día me levanto a las 10 de la mañana no tengo tantas ganas como cuando me levanto a las 6 todos los días. Me gusta hacer cosas diferentes a lo que hace la gente, y es esto lo que me motiva, entrenar de esta manera».

Trabajo

Es la mayor clave del éxito de Rabat. Tras el título de Moto2 en 2014 se esconden horas de sacrificio y un sinfín de vueltas al Circuito de Almería, donde ha pulido un estilo de conducción muy eficaz. Así se entiende su evolución a lo largo de los años, con una pendiente ascendente que rozó la cúspide en 2013 y la alcanzó en 2014. Sólo así se explica el paso del único podio de 2011 y 2012 a los siete de 2013 –tres victorias– y a los 14 del pasado año –siete victorias–. Su entrenamiento diario conjugado con sus escapadas a Rufea para hacer Dirt Track con los Márquez ha constituido una preparación formidable. Pero no sólo es físico el trabajo, sino también mental. Su psicóloga deportiva, Eva Molleja, se ha convertido en otro de los pilares de una ascensión imparable. 

Tito Robot - Motorbike Magazine

© Jesús Robledo

«Me gusta hacer cosas diferentes a las que hace la gente. Es esto lo que me motiva»

 

ALMERÍA, UN LUGAR IDEAL

Este circuito se ha convertido, por derecho propio, en uno de los lugares más elegidos para entrenar. Es habitual ver a los equipos de Moto2 y Moto3 escoger este trazado para realizar test privados, sobre todo durante el parón invernal, aunque la actividad a lo largo del año es frecuente. «Son las instalaciones perfectas para entrenar. Aquí se puede rodar todo el año, hace siempre buen clima», destaca Tito Rabat.

Tito Robot - Motorbike Magazine

© David Clares

El técnico diseño del circuito, la situación geográfica y la gran gestión de la familia García –David, expiloto Campeón de España y Europa de 250cc, y su padre ‘Nono’– están siendo algunas de las claves para el constante crecimiento de estas instalaciones. De hecho, se encuentra en un proceso muy avanzado la construcción de una pista interna que ofrecerá todavía mayores posibilidades para entrenar en este resort del motociclismo.

Rabat sostiene que es «un circuito perfecto para entrenar, ya que tienes que trabajar mucho con el cuerpo». Su mejora desde que se instaló en Almería ha llevado a otros pilotos a tratar de seguir sus pasos.

Enseñando el camino

El ‘método Rabat’ ha calado hondo en el paddock y ha espoleado a otros pilotos a probar suerte allí. Axel Pons fue uno de ellos, ya que se trasladó a finales de 2013 al trazado andaluz, donde permaneció durante algunos meses. Durante este invierno, Axel ha cambiado de escenario, ya que el circuito de Cartagena ha sido el elegido para preparar su segundo año con el AGR Team.

Otro de los que se han decidido a poner rumbo a Almería ha sido Luca Marini, hermano de Valentino Rossi, que este año debutará en la categoría de Moto2 del FIM CEV con el Pons Racing; el italiano tuvo su primera toma de contacto en la primera semana de febrero, aunque no llegó a coincidir en pista con Rabat.

Tito ha enseñado el camino hacia la gloria de una forma menos habitual a lo que siempre hemos estado acostumbrados a contemplar. Con determinación y disciplina, este integrante del célebre ‘Rufea Team’ ha logrado hacerse un hueco en el palmarés del Mundial. Es la historia de un piloto que se reinventó a sí mismo para ganar y para convertirse en una máquina precisa cada vez que se sube a su Kalex. Es la historia de Tito Robot.

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© David Clares

«Esto a mí me da libertad»

 

Entrevista.Maria.Herrera