Rabat, encantado con la Ducati Desmosedici GP18

(Desde Cheste | Circuito Ricardo Tormo) Los test de MotoGP 2019 en Valencia se convirtieron en el escenario para que Tito Rabat volviese a subirse a una MotoGP. El piloto del Reale Avintia Racing vuelve a sentirse piloto y completó 36 vueltas (16º a 1.4) en su primera jornada tras el grave accidente de Silverstone.


Tito Rabat aún se mueve por el paddock en muletas y reconoce que para soltarlas «aún hace falta tiempo, porque andar es otra historia y no puedo apoyar todo el peso». Sigue recuperándose de aquel impacto escalofriante de la moto de Franco Morbidelli que le destrozó la pierna derecha, pero tres meses después de aquella ha tenido la oportunidad de volver a sentirse piloto. Ha sido en Valencia, en los test, cuando el barcelonés se ha subido nuevamente a su MotoGP.

Antes de ello ya se había subido a una Ducati Panigale para comprobar si estaba en condiciones para participar en el GP de la Comunidad Valenciana, pero decidió posponer su regreso para los test, que en su caso se antojaban más importantes que estar en  la última cita de la temporada.

Tito tuvo su primera toma de contacto con la Ducati Desmosedici GP18 que llevará el próximo año, una moto con la que desde el principio tuvo buenas sensaciones: «Estoy muy contento, porque quedarme a 1.4 del primero no es lento, ni mucho menos. He estado cogiendo las sensaciones y al principio del día tenía inquietud por los neumáticos, porque se enfrían mucho y cuesta calentarlos, y no quería que pasara nada».

En comparación con la GP17 que ha llevado durante esta temporada, Rabat destaca el salto adelante que da la GP18 en cuanto al tren delantero: «Me gustan las sensaciones que me da de delante y lo que gira. Según mi punto de vista, la GP18 es más dulce de conducir y también va bien de potencia, aunque no he podido terminar de apretar las últimas vueltas por la lluvia. Para mí ha sido sobresaliente, porque no me esperaba estar como he estado».

Físicamente continúa recuperándose de la lesión en la pierna y además acusó los tres meses de inactividad. «Me duelen la espalda y los hombros. Por mucho que entrenes en casa, si no estás con una MotoGP no llegas nunca a esta intensidad. He dado 36 vueltas y estaba reventado ya, pero más que físico es volver a adaptarme a este ejercicio». Tito acabó sorprendido con su rendimiento en esa primera jornada: «No me esperaba rodar en 1:32, me esperaba que me iba a costar, pero me he sentido cómodo».

Se siente piloto de nuevo, una magnífica sensación tras la grave lesión de Silverstone: «Vuelvo a ser muy feliz, pero además estoy ilusionado porque veo que tengo una buena herramienta. Aparte de la ilusión, cuando tienes una buena herramienta das más».