Tito Rabat hace balance de su primer año en MotoGP

Después de poner fin a una primera temporada muy difícil como piloto de MotoGP, Tito Rabat ha hecho un amplio balance del 2016 en una entrevista emitida por su servicio de prensa.



Tito Rabat cerró su primer año en la categoría reina en la 21ª posición, dando muestras de una difícil adaptación a MotoGP. El barcelonés llegaba con el título de Moto2 bajo el brazo tras conseguirlo en 2014 y después de ser una de las grandes referencias de la categoría intermedia en las tres temporadas anteriores, pero sus primeros pasos en MotoGP han sido más difíciles de lo previsto. El piloto del Marc VDS destaca lo complicado que ha sido su primer año en la categoría reina pero se muestra positivo de cara al próximo año. Rabat afirma que la temporada «ha sido muy dura, pero he aprendido mucho sobre cómo funciona la MotoGP, cómo entender mis sensaciones sobre la moto y también cómo funciona todo este mundo. Tenemos que pensar en positivo, y lo más positivo es que tengo otra oportunidad el año que viene y cuento con una buena base gracias a todo lo que hemos aprendido esta temporada».

Rabat asume que la subida de categoría ha supuesto un cambio drástico para él: «He cambiado en todo: la forma de pilotar, de pensar, de entrenar, de colocarme encima de la moto, en aquello en lo que me tengo que fijar encima de la moto… Muchas cosas. Lo más importante que he aprendido este año es a tener paciencia. A saber dónde está tu lugar, que tienen que pasar horas y carreras para llegar donde queremos llegar», y añade que la evolución a lo largo de 2016 también ha sido mental: «A principio de temporada era muy diferente. He madurado mucho, tanto como piloto como en la vida».

A pesar de que los resultados no fueron excesivamente alentadores en los test de Valencia, las sensaciones de Tito fueron muy buenas en los últimos entrenamientos del año y así lo destaca: «Es evidente que no podía estar contento viéndome el 18º en la general, pero las sensaciones fueron muy positivas y, sobre todo, fue importante no sufrir ninguna caída. Tengo muchas ganas de empezar a trabajar en la temporada que viene, acabo el año con un muy buen sabor de boca».

Las conclusiones fueron muy buenas, sobre todo gracias al nuevo chasis: «Estoy muy satisfecho por tres motivos. En primer lugar, y más importante, por el nuevo chasis. Me da buenas sensaciones con la rueda delantera y nos da más margen para jugar con la configuración de la Honda: por si me falta agarre, por si me falta agilidad… Esto me da mucha esperanza para el año que viene».

También destaca a su equipo técnico y, sobre todo, a Julián Simón, quien será su “coach” la próxima temporada: «Estoy muy contento con el equipo técnico que hemos formado. Me dan buenas vibraciones y nos entendemos muy bien. Además, la incorporación de Julito [Simón], que ha supuesto una inyección de moral para mí».

Sobre la figura del piloto manchego, añade la importancia de tener a alguien como él formando parte de su equipo de trabajo: «Entrenar con alguien que sabes que te va a exigir siempre es algo positivo, porque te obliga a dar el cien por cien. En principio, vendrá a Almería dos o tres días por semana para entrenar en moto conmigo. También será bueno porque, es cierto que los pilotos a veces nos aferramos a nuestras cosas y necesitamos a alguien que nos entienda y a la vez nos dé una visión desde otro punto de vista. Cuando trabajemos con el equipo, podrá desplazarse a la pista y decirme por dónde encarar las trazadas, qué hago mal, qué hago bien… En definitiva, en qué puntos puedo mejorar. Y también puedo decir que es una muy buena persona y siempre es agradable compartir momentos a su lado».

Por último, se muestra ambicioso de cara al próximo año y se plantea objetivos que supondrían dar un gran salto respecto a este curso: «Estaría muy bien acabar en el Top10, hacer buenas carreras, ser competitivo y seguir evolucionando».