El mismo año en el que vuelve a MotoGP, Suzuki también entra de lleno en la guerra del segmento Supernaked con su nueva GSX-S1000, una poderosa tetracilíndrica que hereda el espíritu de la superdeportiva de la casa japonesa.

2015 será un año muy especial para Suzuki. El 15 marcará el regreso de la firma nipona al Mundial de MotoGP, un hito muy esperado que hará que los colores de Suzuki vuelvan a estar presentes en el Grand Circus. Pero también será un año muy especial pues supondrá la entrada de la marca en el segmento de los modelos Suernaked, un segmento que en los últimos años ha recibido interesantes novedades como la la Kawasaki Z1000, la KTM 1290 Super Duke o la BMW S 1000 R, tres sorprendentes modelos con personalidad propia contra los que la nueva GSX-S peleará con argumentos propios.

La nueva GSX-S hereda el motor, el chasis y el alma de la superbike más potente de Suzuki

Hereda elementos como la parte ciclo o el propulsor de la potentísima Suzuki GSX-R 1000 de 2008, elementos que han sido convenientemente adaptados para ofrecer el mejor comportamiento en la calle sin restar ni un ápice de la emoción que ofrecía la SBK con la que comparte su alma. Las suspensiones y los frenos están a la altura de las expectativas, con sendas pinzas delanteras radiales y horquilla invertida regulable.

Pero para entrar en el Olimpo de las Supernaked, esta japonesa no podía presentarse sin un buen equipo de soluciones electrónicas; además del pertinente ABS, esta nueva GSX-S cuenta con el sistema S-DMS –Suzuki Drive Mode Selector– que permite elegir al usuario tres modos de intervención el control de tracción, además de la desconexión total.

Antes de que hayamos podido probarla, todo indica que la Suzuki apunta a la línea de flotación de la Kawasaki Z1000, la más versátil y económica del segmento, pero tendremos que esperar para evaluar las capacidades de esta nueva japonesa que se une al segmento más apasionante de entre las motos desnudas.