ICON 1000 presenta una espectacular Suzuki Bandit 1200 de 1999

ICON 1000 vuelve a sorprendernos con una impresionante preparación. La ‘Colonel Butterscotch’ es una auténtica café-racer, creada sobre la base de una Suzuki Bandit 1200 de 1999.


‘Life isn’t about the wins. It’s about the crashes’. Los chicos de ICON 1000 nos vuelven a sorprender con una espectacular preparación. En este caso, se trata de una Suzuki Bandit 1200 del ’99, que ha sido convertida en una auténtica moto de carreras. No en vano, su motor de cuatro cilindros en línea está derivado del que montaba la GSX-R1100, con unos más que aceptables 100 cv, aunque con el escape adecuado, se le ganan fácilmente otros 15.

Esta moto llevaba casi dos décadas circulando, y cuando la cogieron en ICON 1000, la moto tenía evidentes signos de un uso intensivo, por lo que este proyecto le ha supuesto una nueva vida. Y empezaron, como no podía ser de otro modo, por el motor. Cuatro nuevos carburadores Mikuni, con filtros K&N y un nuevo sistema de escape de dos salidas, una lateral y otra por debajo del colín, le aportan más potencia y una mejor respuesta al acelerador.

Con este extra de potencia, esta ‘Bandida’ puede sacar humo de sus nuevos neumáticos Avon, pero realmente se buscaba que tuviera una conducción excelente en pista. Por eso, se le instaló una nueva horquilla procedente de una Triumph Daytona, con barras de 45 mm, mientras que la parte trasera cuenta con dos nuevos amortiguadores traseros que se conectan a un basculante procedente de una Kawasaki ZRX1200. Las ruedas proceden de una Honda VF1000R, y se adaptan perfectamente a esta moto.

En cuanto a los frenos, EBC se encargó de los dos discos delanteros y del trasero, con pinzas Triumph/Nissin de cuatro pistones en la parte frontal, además de instalar latiguillos metálicos para tener siempre un tacto de frenada impecable. Tras un largo invierno de preparación, se iniciaron las pruebas de conducción, para ajustar la moto, pero en un ‘exceso de confianza’, la moto se descontroló y sufrió un largo arrastrón…

Eso no fue impedimento para los chicos de ICON 1000, que decidieron reconstruirla. Se cambió la horquilla, que estaba completamente doblada y se realizó una nueva carrocería. El depósito de gasolina se reparó y se instaló un nuevo colín de estilo años ’70 con un nuevo asiento, gracias a Range Needlework. También se instaló un nuevo semi-carenado, con faros gemelos, con un estilo de moto de resistencia. Y por fin, seis meses después del accidente, este proyecto pudo ver la luz. ‘Colonel Butterscotch’ llegaba más viejo, más sabio e igual de atractivo.

De ahí las palabras de Kurt Walter«Life isn’t about the wins. It’s about the crashes». La vida no trata de victorias. Es sobre las caídas.