Un año después de su reentrada en el Mundial de MotoGP, Suzuki encara con mucho optimismo un 2016 que puede aportar grandes resultados a la marca. Los objetivos son mucho más ambiciosos que la pasada temporada y, aunque pelear por el título se contempla a día de hoy como una utopía, la hoja de ruta del proyecto de Hamamatsu empieza a llenarse de ilusión.

Camino ascendente

La nueva reglamentación de MotoGP, con la electrónica unificada y los nuevos Michelin, ha abierto un halo de esperanza tanto para los equipos privados como para algunas fábricas. Uno de los casos es el de Suzuki, que vive su segunda temporada tras reaparecer en MotoGP en 2015. El regreso fue según lo previsto: la GSX-RR no estaba capacitada para luchar con Yamaha, Honda y Ducati; pero el amplio margen de mejora de una moto tan joven, las concesiones de neumáticos, motores y gasolina, y las manos de sus dos pilotos convirtieron el 2015 en una temporada de aclimatación muy llevadera.

GSX-RR 2016: cada vez más cerca

El software único igualará el nivel entre fábricas, una gran noticia para Suzuki, a lo que hay que sumar las evoluciones que está recibiendo la GSX-RR tras el intensivo trabajo que están llevando a cabo en Hamamatsu para suplir las carencias del año pasado. Suzuki apareció de nuevo en MotoGP en 2015 después de dos años desarrollando un prototipo que nada más llegar tenía en su excelente chasis la principal virtud, pero que también contaba con un gran hándicap: la falta de potencia.

Este problema se extendió a lo largo de toda la temporada y quedó patente en casos como la carrera de Montmeló, en la que ambos pilotos se clasificaron en la primera y segunda posición de parrilla pero fueron absorbidos por el pelotón antes de llegar a la primera curva. Las evoluciones llegaron más tarde de lo previsto y la incorporación de la caja de cambios seamless –sin costuras–, programada para mitad de temporada, no llegó hasta el mes de noviembre.

Suzuki 2016

Desde Hamamatsu han querido asegurarse antes de dar cada paso y gracias a esto han conseguido sentar bien las bases y progresar en varias áreas. La GSX-RR 2016 ha recibido evoluciones en el motor y ya incorpora un cambio seamless en el que se sigue trabajando para contar con la versión completa que actúe tanto en aceleración como en reducciones. Suzuki también ha trabajado en una nueva versión del chasis, aunque ésta no dio los resultados esperados en un primer momento. No obstante, el bastidor sigue siendo uno de los puntos fuertes de esta montura.

No hay que olvidar tampoco las concesiones de las que siguen gozando un año más: nueve motores con libre evolución, por los siete propulsores con desarrollo congelado de Honda, Yamaha y Ducati; así como test ilimitados durante el año, algo que no sucede en el caso de las tres grandes marcas. Y, por si fuera poco, la adaptación a los nuevos Michelin ha sido rápida y se ha desarrollado sin problemas.

Por tanto, son muchos los indicios que hacen pensar en una notable progresión de Suzuki esta temporada. La marca japonesa aspira a pisar el podio durante el año, algo que no hacen en MotoGP desde el GP de la República Checa de 2008; mientras que la última victoria se remonta GP de Francia de 2007 bajo un intenso aguacero. Lo que ha demostrado la pretemporada es que la firma azul está preparada para batallar tanto en seco como en mojado, es capaz de dar más de una sorpresa y que el camino que empezaron a dibujar en 2015 tiene una clara tendencia ascendente.

Suzuki 2016

 

Maverick Viñales: el top-rider está en casa

Cuando Suzuki preparaba su retorno a MotoGP, la lista de pilotos que sonó para ocupar sus asientos era interminable. Era claro que la marca buscaba lo que se denomina un “top-rider”; un piloto de gama alta que permitiera exprimir el 100% de la GSX-RR. Se habló de Pedrosa e incluso de Rossi, pero estos movimientos no llegaron a buen puerto para 2015. Aun así, se barajaban nombres bastante interesantes en la parrilla de MotoGP: Aleix Espargaró, Cal Crutchlow, Andrea Dovizioso… Todos ellos sonaron con fuerza y, de hecho, Aleix acabó siendo la primera confirmación del equipo. Lo que había hecho el de Granollers sacando todo el jugo –y más– a las ART de Aspar y la Forward Yamaha quedaba fuera de toda duda. Se merecía un asiento oficial.

Suzuki 2016
Con un puesto cubierto por un piloto de garantías, a la marca de Hamamatsu no le tembló el pulso para buscar en las categorías inferiores al complemento perfecto. Ese era Maverick Viñales, que en el momento que firmó por Suzuki se encontraba debutando en Moto2 con buenos resultados. Davide Brivio tuvo en cuenta el vasto potencial con el que contaba el catalán y le incorporó a un proyecto prácticamente nuevo. El estreno en MotoGP estuvo a la altura de las consecuencias: 12º con una moto “que no daba para más” y justo por detrás de un compañero de equipo más experimentado y con más galones, aunque mostrándose a un nivel muy parejo.

Después de haber roto el cascarón y con un año de experiencia a sus espaldas, Viñales se postula como ese top-rider que buscaba Suzuki con figuras más veteranas pero que ha acabado encontrando en el joven piloto de Roses. Cada vez parece más claro que Maverick es un potencial campeón o, como mínimo, un piloto encaminado a pelear por ello en MotoGP en los próximos años. Por ello, si Suzuki consigue dotar con una buena arma a un piloto con semejante perfil, los resultados llegarán por sí solos.

Su objetivo pasa por acabar el año entre los seis primeros de la clasificación y no parece una meta descabellada. Además, tiene el aliciente de ser uno de los más deseados para el mercado de fichajes de 2017. En pretemporada ha destapado el tarro de las esencias con actuaciones muy destacadas en Phillip Island y Qatar, dos trazados que nada tienen que ver entre sí. Está claro que Suzuki aún no se encuentra al nivel de Yamaha o de Honda, ni quizá al de Ducati, lo que prácticamente les descarta de la lucha por las victorias. Pero todo hace indicar que posiblemente Viñales pueda pescar este año sus primeros podios en MotoGP y situar en los puestos de cabeza a Suzuki con cierta asiduidad, algo que sería un éxito mayúsculo para la marca. Y la mejor noticia para la firma japonesa es que el principal rival de Maverick está al otro lado del box…

Suzuki 2016

 

Impulso mutuo

No hay mejor noticia para una marca que una rivalidad entre sus dos pilotos. Con matices, claro está. Pero en el caso de Suzuki, que se encuentra en pleno desarrollo, es un hecho magnífico que tanto Aleix Espargaró como Maverick Viñales estén peleando por ser el número uno de la firma.

Suzuki 2016
Ambos protagonizaron varias luchas intensas el pasado año; se convirtió en algo típico ver a las dos motos azules pelear de tú a tú hasta la bandera a cuadros en una temporada en la que la diferencia entre ambos fue de sólo ocho puntos. Finalmente se impuso el saber hacer de Espargaró sobre la inexperiencia de Viñales, pero el desarrollo de la pretemporada invita a pensar que las tornas puedan girar este año. Sea como sea, esa competitividad existente entre ambos pilotos puede impulsar a ambos a mejorar y, por ende, también al fabricante nipón.

Suzuki tiene en sus filas a la pareja perfecta para evolucionar. Son dos pilotos con hambre, con estilos muy diferentes y que saben aprovechar al máximo las armas con las que cuentan. Eso es algo que ha demostrado sobradamente Aleix Espargaró, capaz de exprimir al 100% las CRT/Open con las que ha competido y con las que alcanzó las cotas más altas de su carrera deportiva. En su segundo año en Suzuki y con la consiguiente progresión de la firma, el piloto de Granollers encara la que posiblemente sea su mayor oportunidad hasta ahora en la categoría reina. Todo ello mientras trata de mantener los galones del equipo ante un compañero que promete dar mucha guerra.

Sí, está permitido soñar

Una moto más competitiva que la del año pasado, un nuevo reglamento técnico que beneficia a sus aspiraciones y una dupla de plenas garantías, hacen que Suzuki se plantee estar cerca de las primeras posiciones esta temporada. Pese a que a día de hoy pelear por el título es una quimera, las posibilidades de podios -e incluso alguna victoria- empiezan a dibujarse como una meta factible.

Aún es muy pronto para hacer pronósticos sobre lo que puede dar de sí el año, pero los entrenamientos de Sepang y, sobre todo, los de Phillip Island y Qatar, son un balón de oxígeno para una fábrica que arranca con mucha fuerza el 2016. Con la ilusión por bandera, un proyecto muy bien encabezado por Davide Brivio y dos grandes pilotos como Maverick Viñales y Aleix Espargaró, este año en Hamamatsu está permitido soñar.

Suzuki 2016