Probamos a fondo el nuevo casco de motocross/enduro de Scorpion

Después de varios tests en circuito cerrado, enduro, trail o incluso en asfalto haciendo supermotard, podemos traeros nuestras impresiones tras usar el nuevo Scorpion VX-22 Air, la gama alta off-road de la marca coreana que se renueva este año con nuevo diseño, nuevas gráficas y sobre todo, más seguridad y confort.


La marca del aguijón ha centrado sus esfuerzos en renovar su gama más campera esta temporada. Por un lado hemos visto la llegada de su nuevo modelo adventure, el ADX-2, y por otro lado la renovación de su buque insignia off-road, este Scorpion VX-22 AIR.

Por si no lo sabíais, esa nomenclatura “air” significa que incorpora su sistema Airfit, que nos permite a grandes rasgos inflar las carrilleras para ajustarlo. Es un casco que sustituye al VX-21 y que llega este año con un diseño totalmente renovado, nueva aerodinámica y sistemas de seguridad.

Nosotros hemos podido contar durante estos meses con una unidad de este VX-22 que hemos podido usar en nuestras pruebas en motos de diferentes estilos, para sacar conclusiones en varios escenarios y ofreceros esta prueba a fondo con todas nuestras impresiones.

 

Características y novedades

Antes de entrar en detalle, veámoslo sobre el papel. La renovación de este tope de gama off-road es completa, empezando por una nueva calota con la aerodinámica rediseñada, tanto para optimizar su resistencia al aire como en sus ventilaciones. Su visera EXOLON es deformable e irrompible -según la marca-. Y, por supuesto, es ajustable en altura. También ha sido optimizada la forma del casco para garantizar el máximo campo de visión sin comprometer la seguridad, adaptándose perfectamente a todo tipo de gafas, y con un diseño específico para la colocación correcta de la cinta de las gafas y para evitar su deslizamiento. También se han optimizado sus formas para ser compatible con los sistemas de protección de cuello “neck brace”.

Otra novedad muy importante es la incorporación del sistema MIPS (Multi-directional Impact Protection System) en el interior, que consiste –muy a grandes rasgos– en una capa plástica fina con cierta capacidad de movimiento, situada entre el EPS y el interior de espuma, para reducir la energía de ciertos impactos al cuello o la cabeza.

El interior KwikWick® III es de material anti-microbial optimizado para reducir la sensación de calor y humedad en días cálidos, manteniendo un buen aislamiento también en climas fríos. Por supuesto, es totalmente desmontable y lavable, y cuenta con el sistema Airfit mencionado en la introducción, que nos permite ajustar el interior en las mejillas. También incorpora un sistema de liberación de emergencia, para extraer las espumas laterales y retirar el casco sin esfuerzo en caso de accidente. Un detalle importante es su cierre de hebilla doble D, fabricadas en titanio.

La calota que Scorpion ha bautizado como UltraTCT está fabricada en fibra de vidrio para garantizar la mejor relación seguridad/peso, un sistema propio para asegurar la mejor absorción de impactos posible. Con todo ello, estamos ante un casco con un peso declarado de 1.350 (+-50) gramos, disponible en tallas desde la XS a la XL. Su precio recomendado es de 299,90€ para las versiones de color plano y 329,90€ las decoraciones, cumple normativa ECE R22.06 y cuenta con 5 años de garantía de fábrica. Incluye extensión de visera, soporte de cámara de acción y bolsa de transporte de tela.

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Prueba a fondo

La primera sensación con el casco en la mano es genial. El nuevo diseño tiene un montón de detalles muy atractivos que hacen que el conjunto gane enteros en las distancias cortas. Transmite una sensación de producto premium en las manos, y si además te atraen los acabados mate, esta decoración ATTIS Matt Black que tenemos nosotros te puede enamorar.

La visera es muy flexible, sólo tienes que apretar un poco desde los laterales y te da esa sensación en que parece ser de goma, ideal para hacer off-road y no romper la visera en cualquier caída tonta que tengamos –evitando que salten fragmentos indeseados– o simplemente si se nos cae el casco al suelo.

Ahora la visera se engancha con dos “clips” en los laterales, una especie de tornillos de media vuelta que hacen el montaje y desmontaje más rápido. De primeras sorprende porque dan cierta holgura a la visera, pero una vez hacen “clic”, no se mueven del sitio. Además, incluyen unos imanes en las puntas para un fácil montaje o que se queden en su sitio aunque no estén apretados. A suvez, estos “tornillos” laterales quedan encajados a presión en la visera y es prácticamente imposible que se suelten o se pierdan. Es cierto que la visera no se queda fija del todo, pero esto es una ventaja porque permite más movilidad de la misma en caso de impacto y evita que se rompa. La sujeción la conseguimos con el tornillo superior, con el que puedes regular la altura de la visera. Eso sí, lo que me habría gustado es encontrarme algunos tornillos de repuesto en la caja original.

Al ponerme el casco mi sensación es de total confort, desde el minuto uno lo he sentido como si fuera mi casco de siempre, ajustándose perfectamente en todas las zonas de la cabeza. Es más, la primera vez que lo utilicé fue en la presentación de las GASGAS 700, que os prometo que fue una jornada de las largas al ser dos modelos, y la verdad, me sorprendió lo confortable que me resultó durante tantas horas de uso y especialmente estando nuevo. El tacto del tejido interno es genial, se sujeta perfectamente pero no da sensación de calor. Además el casco está muy bien ventilado, especialmente en la zona superior en la que cuenta con unas nuevas tomas de aire. Y hablando de aire, tuve muy buenas sensaciones también con su resistencia aerodinámica, cumpliendo decentemente incluso rodando en carretera con una supermotard.

En mi caso, el sistema Airfit de Scorpion me ha ido siempre genial, suelo necesitar más ajuste en la zona de las mejillas en algunos cascos y en este caso lo puedes modificar sin problema. Me esperaba, eso sí, una mayor capacidad de ajuste. No es que vayas a convertir una talla M en una XS, simplemente te da un extra por si necesitas un término medio entre una M y una S, por ejemplo. Curiosamente, dos versiones atrás, en el VX-20, se contaba también con un sistema Airfit en la frente y nuca, algo que en mi caso no llegué a ajustar nunca cuando lo probé y que se dejó de implementar en el VX-21. Eso sí, lo que os puedo decir es que de los varios cascos Scorpion que tengo, algunos ya desde hace 10 años, nunca se me ha averiado un sistema Airfit, así que el hecho de que lo mantengan similar lo cuento como otro punto a favor.

Lo subimos a la báscula y en talla M nos da exactamente 1.360 gramos de peso. Entra dentro de lo estándar realmente, y de hecho llama la atención que pesa 100 gramos más aproximadamente que la gama media, el VX-16 –éste último fabricado en policarbonato–. Pero como os decía, no sentí fatiga en largas jornadas montando, así que en este sentido es muy correcto.

El interior, por supuesto, es completamente desmontable y lavable, y ya ha pasado por la lavadora unas cuantas veces sin ninguna consecuencia apreciable. Las espumas se sujetan con los típicos botones de presión en casi todos sus anclajes, y como en muchos cascos, hay que ponerle un poco de paciencia. Dos detalles que me han encantado son los anclajes en la zona de la frente, que también tienen unos imanes en la punta y resultan muy fáciles de acoplar, y las pequeñas espumas de las cintas de cierre, que no solo son desmontables sino que se sujetan con velcro. Os parecerá una tontería, pero si habéis tenido algún casco con estas espumas ancladas con broches, estaréis conmigo que el velcro gana por goleada. Ah, y aunque no se dice de forma especifica en el catálogo, el EPS cuenta con espacio para instalar altavoces de un intercomunicador, lo que de seguro a más de algún endurero o trailero le resultará interesantísimo.

Otro detalle de agradecer es que la esponja que encontramos en la toma frontal de aire, que hace las veces de filtro para el polvo, podemos extraerla fácilmente desde el interior quitando una rejilla, como si cambiáramos las pilas de un mando a distancia.

Dos accesorios que sí encontramos de serie son la extensión de visera y un soporte para cámaras de acción. Esta mini-visera se ancla con dos pequeños tornillos y tuercas, que dan la sensación de que los vas a perder a la primera de cambio, pero realmente si ocurre podrías sustituirlos por otros genéricos o incluso por una brida sin ningún problema. El soporte también es un extra muy útil si te gusta sacar vídeos desde el típico plano subjetivo, ya que te añade en la zona del tornillo central una superficie plana para anclar cualquier adhesivo de tu cámara de acción, pudiendo instalarlo hacia delante o detrás, y desmontarlo por completo cuando quieras.

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Conclusiones y opinión

En definitiva, no esperaba menos de este VX-22. Aunque es un casco que en los últimos años ha perdido algo de visibilidad en los mundiales, eso no quiere decir que haya perdido calidad ni mucho menos; al contrario, esta versión 22 da un pequeño paso adelante en un segmento off-road en el que, por simplicidad del producto, parece estar ya todo inventado.

Me gustaría que siguieran explorando el “mundo imanes”, que me parece que podría ser una solución genial para los clásicos y engorrosos botones del interior. Aparte de ello, solo podría pedir que se incluyera algo de tornillería de repuesto o una bolsa de casco más premium en lugar de la típica de tela. Aunque eso sí, con un precio que ronda los 300€, tampoco podemos ponernos exquisitos. Se trata de un casco con unas prestaciones y acabados premium a un coste bastante inferior al de muchos competidores, que sin duda recomendaría para un uso off-road o incluso supermotard.

Galería de fotos Scorpion VX-22 AIR

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