Royal Enfield Project Origin: El regreso a sus inicios

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Celebración de su 120 aniversario.

Royal Enfield nos nuestra Project Origin, una iniciativa para conmemorar su 120º aniversario y que ha consistido y recrear la que fue su primera pieza en 1901. Un proceso artesanal que repasa la historia de la marca, ¡y que no os podéis perder!


Royal Enfield es el fabricante de motocicletas en activo más antiguo del mundo, y este año cumple, ni más ni menos, que 120 años. Para celebrarlo han querido recuperar una pieza muy especial, la que fue su primera máquina en 1901 y que da vida al concepto ‘Poject Origin’. Se trata de un prototipo de moto-bicicleta que fue desarrollado por el francés Jules Gobiet en colaboración con el cofundador y jefe de diseño de Royal Enfield, Bob Walker Smith.

¿El problema? Que día de hoy no existe ninguna unidad de este modelo original que todavía funcione, ni ningún plano del diseño ni esquema técnico que pudiera servir de referencia para volver a crear esta moto-bicicleta. Para recuperar esta pieza perdida del puzle de su historia, Royal Enfield se bastó de unas cuantas fotografías antiguas, anuncios publicitarios y un par de artículos periodísticos de 1901 para aceptar el reto y volver a fabricar la que fue su punto de partida.

Así fue la moto-bicicleta de Royal Enfield de 1901


Entre la información que consiguieron recabar destaca la posición de montaje del motor de 1 3/4 CV, que iba fijado al cabezal de la dirección, sobre la rueda delantera, y que a su vez accionaba la rueda trasera a través de una larga correa cruzada de cuero sin curtir. También dedujeron que se había instalado un carburador pulverizador Longuemare en la sección del depósito de gasolina, a cierta distancia por debajo de la culata, mientras que se extraía una segunda alimentación a través del tubo de escape que pasaba alrededor de la cámara de mezcla del carburador para calentar el combustible y evitar su congelación. La lubricación era inyectada por el conductor a través de una bomba de aceite manual que había situada en el lado izquierdo del cilindro entre cada 10 y 15 millas.

Desde la marca explican que la culata alojaba una válvula de escape mecánica y una válvula de admisión automática. La válvula de admisión se mantenía cerrada gracias a un resorte de fuerza reducida y se abría mediante un efecto de vacío. A medida que el pistón bajaba por el cilindro, la válvula de admisión se abría mediante un mecanismo de succión, permitiendo la entrada de una carga mixta de aire y combustible. Un conjunto de interruptores situado en el eje lateral de distribución accionaba una bobina vibratoria que enviaba una rápida sucesión de pulsos a la bujía. Esto resultaba efectivo, a pesar de que el motor funcionara a muy pocas revoluciones.

La moto-bicicleta se arrancaba con la potencia de un pedal, y y gracias a una palanca manual ubicada en la sección derecha del depósito de combustible, el carburador se abría gradualmente desde una posición al ralentí hasta una posición completa. La velocidad se modulaba mediante un alza-válvulas o taquete que se abría con una palanca manual situada en el manillar.

En cuanto a las ruedas, la delantera tenía un freno de cinta que el mismo conductor activaba con su mano izquierda mediante un sistema de cable y palanca Bowden, y la trasera disponía de un freno de cinta que, este caso, se activaba pedaleando hacia atrás. Las ruedas eran de 26 pulgadas y los neumáticos Clipper de 2 x 2 pulgadas. Tenía un coste exacto de 50 libras esterlinas, que hoy equivaldría a 4000 libras esterlinas o 4.745 euros.

Y así se ha construido su réplica en 2021


Una vez obtenida toda esta información, los ingenieros se pusieron manos a la obra para combinar la esencia de 1900 con la tecnología con la que contamos actualmente. Mediante artesanía y especialización se creó uno de los elementos más complejos, el depósito de latón doblado, que se elaboró a partir de una sola lámina de latón plegada, moldeada, forjada y soldada con herramientas y técnicas antiguas.

El motor también fue fabricado desde cero y a mano, así como el manillar de madera, los frenos de cinta delantero y trasero y el carburador. Las piezas originales de principios de siglo que pudieron conseguir, como la lámpara de parafina, la bocina, el sillín de piel o las ruedas, tuvieron que reacondicionarse y niquelarse para dar el aspecto de nuevo.

El trabajo se ha llevado a cabo en colaboración entre los equipos de los centros técnicos de Royal Enfield en el Reino Unido y en la India, así como también de Harris Performance y otros expertos pertenecientes a la comunidad de motociclismo vintage.

Todas las fotos del Project Origin