El pueblo español ha emitido su veredicto: prefiere MotoGP. En un día ideal para comparar el seguimiento de las dos grandes competiciones de la velocidad, la categoría reina del Mundial de motociclismo triunfó en las audiencias pese al intempestivo horario de emisión. Valentino se comió a la Scuderia.

Fotos: Yamaha / Scuderia Ferrari

El horario no acompañaba. Eran más de las doce de la noche cuando el público español pudo, por fin, sentarse ante el televisor a disfrutar del comienzo de la temporada 2015 de MotoGP en abierto. Tampoco acompañaban los resultados. La inmensa mayoría era perfectamente consciente del fiasco de los pilotos patrios, que casi una década después se quedaban sin lograr un podio en ninguna de las tres categorías.

Aun así, 1.764.000 personas lo hicieron. Sacrificaron horas de sueño para deleitarse con el espectacular triunfo de Valentino Rossi sobre Andrea Dovizioso y Andrea Iannone; para presenciar el retorno del motociclismo italiano a la senda del triplete. Sin contar todos aquellos que lo vieron en directo, ya fuesen abonados a Movistar TV o cazadores de ‘streamings’.

Casi medio millón más de los que pusieron la tele a las 9:00 –una hora mucho más asequible- para contemplar el retorno de Ferrari a lo más alto del podio de la Fórmula 1 (1.272.000); y cerca del doble de los que decidieron verlo en diferido a las 13:00 (957.000), un horario muy similar al de los grandes premios europeos que hace no tanto reventaban los datos de audiencia con varios millones de espectadores. Y menos mal que había hasta tres pilotos españoles en pista.

MotoGP vs Alonso

Una conclusión es evidente: cuando el factor España desaparece de la ecuación, el seguimiento de la Fórmula 1 cae en picado. Con Fernando Alonso sumergido en el pelotón y más preocupado por la integridad de su coche que por la posibilidad de descorchar champán, España no madruga. Ni siquiera elige poner ‘los coches’ a la hora del vermú. Una de las carreras más bonitas que ha dado la Fórmula 1 en mucho tiempo pasó de puntillas entre la afición española, cuya inmensa mayoría vincula su pasión por dicho deporte a las esperanzas de Alonso.

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En el lado contrario de la balanza, las dos ruedas. Un deporte cuya implantación en el aficionado español es mucho mayor, y desde luego no se encuentra supeditado a la posibilidad de que uno u otro piloto pueda ganar. Porque los españoles llevan décadas viendo motos, desde tiempos en los que alguno de los actuales pilotos ni siquiera había nacido. Porque se aficionaron al motociclismo cuando la presencia de España en el medio litro era anecdótica, cuando no directamente inexistente.

No nos engañemos, la pelea de las audiencias no es una lucha entre aficionados a  MotoGP y aficionados a la Fórmula 1. Es una batalla desigual entre aficionados al motociclismo y ‘alonsistas’. Porque lo que un piloto de motociclismo puede transmitir descolgándose en una curva para arañar media décima no se puede conseguir con un contravolanteado. La claustrofobia de un cockpit no puede competir con un roce de carenados.

Si a todo eso le añadimos el factor Valentino Rossi, nos da como resultado un auténtico baño a Ferrari y a la F1. Ningún piloto extranjero de Fórmula 1 tiene, ni probablemente tendrá, una afición mayor dentro de nuestras fronteras que la que se profesa a Valentino Rossi.

Sebastian Vettel Ferrari GP Malasia 2015 - Motorbike MagazineLa Camorra rossista se congregó para ver a su ídolo gobernando MotoGP cinco años después. Los ‘tifossi’ ferraristas de España –que hace unos meses estaban por todas partes- no se movilizaron en masa para disfrutar del triunfo de Sebastian Vettel; demostrando que, cuando pase el fenómeno Alonso, el impacto de la Fórmula 1 en nuestro país se reducirá drásticamente.

Quedarán los de siempre, los que ya lo veían (veíamos) cuando lo más parecido que había a un español en parrilla era el alemán Heinz-Harald Frentzen. Esos, y algunos más para los que Alonso sólo ha sido el germen de una pasión que trascenderá más allá de su retirada. Pero esos serán minoría.

Cuando se retiren Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa, Marc Márquez y compañía, el seguimiento de MotoGP en España se mantendrá prácticamente intacto. La comparación entre deportes puede resultar odiosa, incluso aberrante, pero evidente. Ya lo era para muchos, a los que estos datos de audiencias no hacen sino darnos la razón.

El domingo, MotoGP le dio un baño a la Fórmula 1. Y Rossi le dio un baño a Ferrari.