Cómo lavar tu moto correctamente para afrontar el largo invierno

Limpiar la moto nunca antes había sido tan sencillo gracias a estos 3 pasos, donde no solo se atiende a las partes plásticas y vistosas, sino profundizamos en cada recoveco metálico o pieza móvil propensa a deteriorarse.


Lavar nuestra moto es un "obligado" que todo motero hace y debe hacer. Cada uno tenemos nuestros trucos o manías o nuestro día de lavar la moto, y a todos nos invade la misma sensación de satisfacción y motivación verla como nueva, recién lavada, brillante y limpia.

A continuación vamos a dar un breve repaso para acotar todo el proceso a tres simples pasos para dejar nuestra moto como nueva. Este proceso no tiene ninguna ciencia oculta y seguramente la mayoría ya sepa como preparar el proceso de limpieza, pero quizá descubre algunos productos que antes no conocía y que, seguramente haga tu proceso más fácil.

Humedecer

La obviedad nos invade, pero por si hay algún despistado entre nuestras filas, lo primero es humedecer la moto, ya sea con un cubo de agua o con una lanza a presión (mucho cuidado motos de carburación o motos antiguas, puede colarse agua en el filtro de aire o incluso en el carburador y luego no arrancar tan fácilmente). Es importantísimo no llegar con la moto muy caliente y soltarle el agua de sopetón, sobre todo si esta está fría o si nuestra moto es naked (o con el motor al descubierto). Para ello podemos dejarla enfriar o lavarla con el motor arrancado, así no habrá una contracción de materiales por un cambio drástico de temperatura (el motor arrancado seguirá generando calor). Si llegamos con la moto muy caliente y le inyectamos un chorro de agua (aunque nuestro lavadero tenga agua caliente, el concepto de "caliente" lo es para nuestra piel... pero un agua a 40 grados de temperatura, que sería muy caliente para nosotros, es agua muy fría para el motor, que suele funcionar a más de 80... el doble) podemos generar una contracción muy fuerte en los metales (por el brusco descenso de temperatura) pudiendo llegar a rajar la culata o alguna tapa del motor. Mucho ojo con esto.

1 - Lavar tu moto


Una vez ya está humedecida dejaremos protagonismo a los avances tecnológicos y sugerimos el uso de un desengrasante específico para insectos y suciedad. Asimismo con las llantas, centro neurológico de toda la suciedad de la carretera, cadena y frenos. Un poco de desengrasante en estas partes. Tras unos minutos de actuación procedemos a lavarla a mano con agua, jabón y una buena esponja que no raye la pintura.

Las piezas metálicas es aconsejable lavarlas con algún producto específico y un buen cepillo, pues suelen albergar mucha más porquería que los plásticos de la moto y la esponja que empleamos para dichos plásticos puede "destrozarse" literalmente si la usamos para partes metálicas. Lo mismo sucede con otra parte importante y que muchas veces olvidamos: la cadena.

Existen muchos modos de lavar la cadena de tu moto... pero si tampoco quieres complicarte la vida, existen cepillos específicos para su lavado de manera más rápida y eficiente, así como desengrasantes especiales para lavado de cadena. Emplear gasoil es una solución acertada (no así la gasolina, que te resecará los retenes de la cadena) pero cada vez que necesites un poco de Gasoil perderás unos euros... a final de cuentas un producto desengrasante específico para cadenas te saldrá más barato aunque no lo creas.

Secado

Tras haber limpiado carenados, llantas, piezas metálicas y cadena llega la parte de aclararlo (fácil) y de secado (no tan fácil). El secado es la clave de todo lavado. Se aconseja secar en una zona a la sombra, para que nos de tiempo a secar toda la moto con nuestra toalla de microfibras (las camisetas de algodón son una solución efectiva de toda la vida, pero si quieres hacer las cosas bien te sugerimos encarecidamente una buena toalla de microfibras como la que también ofrece Muc Off). Si secamos nuestra moto al sol, puede que El Lorenzo se nos adelante en algunas partes, y se quede la clásica marca de agua (inevitable por mucho que lavemos). Para evitar esto hay que secar primero partes superiores y después partes inferiores, lo más rápido posible y a la sombra.

2 - Potege tu moto


Si hemos dicho que el secado es la clave de todo lavado, nos hemos quedado a medias, pues de poco sirve lavar bien tu moto si luego no la proteges. Suena a broma, no se trata de instalar escudos térmicos a tu moto (aunque tampoco lo descartes) sino aplicar un producto de protección para tu pintura y piezas metálicas. Este paso consiste en aplicar una capa protectora que evitará arañazos, picadas, corrosión, decoloración de tu pintura, cagadas de pájaros, y sobre todo, mantendrá tu moto limpia más tiempo. Para ello encontramos productos como los Spray protectores, que garantizan un sellado impermeable y duradero. 

3 - Lubricar tu moto


No te despistes que no hemos terminado aún. Vuelve aquí, abre las asas, y presta atención: te has olvidado de engrasar la cadena, esa misma que limpiaste tanto que quitaste toda la suciedad y su grasa lubricante. Antes de plegar tu día de limpieza y mantenimiento de tu moto has de lubricar tu cadena, así como otras piezas móviles "ya que estás".

Lo mejor sería disponer de un caballete, para terminar de "centrifugar" la cadena. En caso de no disponerlo te permito darte una pequeña vuelta para que la cadena termine de evacuar el agua/limpiador que le quede entre sus retenes. Una vez hecho, es importantísimo lubricar bien la cadena con grasa de calidad como la Muc Off All Weather Chain Lube... sobre todo si se acerca el invierno y las carreteras sucias y con sal. Grasas como esta no solo lubrican bien toda la cadena, sino que además disponen de un tinte ultravioleta para que puedas comprobar bien su cobertura, además de ofrecer una capa extra de protección, para aumentar los intervalos de engrasado.

Para terminar siempre es conveniente un chorrito de lubricante a las manetas, cables de embrague/acelerador, ejes de las ruedas (a los frenos no es necesario, créeme) y puntos de anclaje del amortiguador trasero.

Ahora sí. Ya tienes tu moto no solo impoluta, sino preparada y protegida para las duras condiciones climáticas que asoman con el invierno. Nosotros hemos hecho referencia a algunos productos básicos Muc Off, pero no descartes hacerte con algún accesorio más, ya que disponen de una extensa gama de productos para facilitar todo el proceso.