Entrevista Raúl Fernández, Campeón del Mundial Júnior de Moto3


La historia de Raúl Fernández (Madrid, 23/10/2000) no es la clásica de un piloto que empezó a sentir auténtica devoción por el motociclismo a los 3 o 4 años. Sus inicios sobre dos ruedas se remontan a una edad más tardía de lo que estamos acostumbrados a ver en los últimos tiempos. Fue con 11 años cuando Raúl les dijo a sus padres, Carlos y Araceli, que quería ser piloto, y ahí comenzó una andadura que ha transcurrido a una velocidad de vértigo.

Raúl tiró antes por el kárate que por las motos, donde después trasladó el mote que se había ganado con su atuendo: “El coleta”, sobrenombre que lució en su mono durante sus primeras temporadas. «¿La coleta? Mi madre la guardó, aún la tengo. Pero eso es algo de niño, que tienes que ir madurando. Al final mi nombre y apellido es algo bonito. Raúl Fernández; Fernández se queda», dice Raúl.

Y tanto que se queda. Su nombre figura ya en el palmarés del FIM CEV, certamen que recibió la denominación de Mundial Júnior de Moto3 en 2015, pero que antes de ello refleja nombres en la categoría de 125cc/Moto3 como Maverick Viñales, Álex Márquez, Pol Espargaró, Stefan Bradl o Álvaro Bautista. ¿Qué tienen en común todos ellos? Sí, todos acabaron siendo después Campeones del Mundo.

La trayectoria de Raúl (Cuna de Campeones, RFME Campeonato de España de Velocidad, Red Bull Rookies Cup y FIM CEV en siete años) ha sido fulgurante hasta llegar a un objetivo que todo niño sueña cuando empieza en el motociclismo: ser piloto del Mundial. El camino ha sido rápido en su caso, pero tuvo un importante bache en 2017. Después de haber sido tercero el año anterior con el Team LaGlisse en la que era su primera temporada completa en el FIM CEV (Mundial Júnior de Moto3), el paso a llevar una Mahindra con el Team Aspar trajo consigo un auténtico varapalo.

La gran inferioridad mecánica de las motos indias respecto a las Honda y KTM fue una losa imposible de remontar para todos los pilotos de la marca, al igual que sucedía en el Mundial. Raúl pasó de acabar tercero a ser 28º en la clasificación del FIM CEV en sólo un año. Es decir, en la temporada que debía haber sido el de su confirmación, se vio abocado prácticamente a empezar de cero: «El año pasado se formó un cúmulo de situaciones, que al llegar a la carrera de Jerez no podía más. Mi cabeza no estaba donde tenía que estar. Lo primero fue empezar a aclarar las cosas, entre ellas dónde íbamos a estar al año siguiente. El equipo me convenció de seguir en el FIM CEV y luchar por él, y eso también vino bien. Los momentos de no saber por qué no estás delante cuando en tu primer año has estado luchando por ganar, crean un cúmulo que no te deja pensar muy bien».

«Fue un año en el que sufrimos mucho, que no nos permitió ni al equipo ni a mí dar todo lo que sabíamos. Pero hemos sabido llevar todo muy bien; el equipo me ha ayudado mucho a controlar los momentos difíciles, ha sido un pilar», nos explica el piloto de San Martín de la Vega.

Incluso en algún momento se le pasó por la cabeza dejarlo: «Fue algo muy duro, que realmente me daba impotencia. Estaba desesperado. Cuando me subo a una moto disfruto y se me olvida lo demás, pero era al revés. Lo pasaba mal, me agobiaba. No quería correr», comenta.

Con armas para lograr el objetivo


Resurgir pasaba por un cambio: la marcha de Mahindra de la competición y el nuevo binomio que el Ángel Nieto Team pasaría a formar con KTM. Uno de los equipos más laureados del paddock y uno de los pilotos con más proyección del panorama internacional necesitaban contar con armas que les permitieran explotar su potencial. Y así fue. Desde la primera vez que se subió a la moto austriaca, las sensaciones cambiaron radicalmente: «Me acuerdo. Fue en Cartagena. Era un test y estaba como loco por subirme a la moto, no veía el momento de hacerlo. En cuanto me subí el primer día, disfruté, volví a pasármelo bien encima de una moto y a verme rápido. Volví a bajarme de la moto con una sonrisa y eso me dio un plus de confianza», relata Raúl.

«Este año había mucha presión al inicio. Teníamos que hacerlo bien, terminar carreras y subir al podio. Pero el equipo me ha quitado mucha presión y hemos disfrutado, y así al final sale todo. Después del año pasado, la única idea que tenía que tener era subirme a la moto, disfrutar y llevar mis entrenamientos al pie de la letra».

Aun así, los fantasmas de 2017 aparecieron al inicio de año, aunque se fueron esfumando a medida que llegaban los resultados: «Al empezar, mentalmente no estaba al 100%, porque te queda la incógnita de si eras tú, si era por el equipo, si era por la moto… Inconscientemente siempre te quedas pensando en eso, así mi objetivo era estar más fuerte que nadie esta temporada. Fue después de ganar en Valencia la segunda carrera cuando ya vimos del todo que no había sido por el equipo o por mí. Con el material que teníamos y con el apoyo de KTM, todo el mundo ha puesto el granito de arena para que vayamos en la línea adecuada. Ahora sí que psicológicamente me he sentido muy fuerte».

la temporada no fue coser y cantar, pese a lo que refleja la clasificación. Eso sí, Raúl Fernández completó un curso prácticamente inmaculado para llevarse el título. Acabó las 12 carreras, subiendo al podio en 7 de ellas y ganando 3. La regularidad fue fundamental para llevar a su KTM a lo más alto por delante de cinco Honda. El título se celebró de forma descafeinada tras la renuncia de Manuel Pagliani para correr la última cita, pero lo había logrado sin discusión. Ya es uno más del palmarés de la gran antesala del Campeonato del Mundo.

“Pitito”, el hermano pequeño


Al igual que sucede en muchos otros casos, en la casa de los Fernández no han tenido que lidiar solamente con un piloto, sino con dos. Adrián, hermano pequeño de Raúl, sigue sus pasos. “Pitito”, como se le conoce desde sus inicios al pequeño de la familia, es alguien fundamental en la vida del nuevo Campeón del Mundo Júnior de Moto3. Compañero de entrenamientos, de viajes, de pasión… Casos como el suyo crean un vínculo demasiado fuerte.

Son uña y carne, lo que también tiene su lado negativo, que es vivir desde fuera las carreras de su hermano. «Lo llevo muy mal, es lo peor», apunta Raúl.

Días después de esta entrevista, que tuvo lugar en el Circuito Ricardo Tormo de Cheste al conocerse que ya era Campeón del Mundo Júnior, volvimos a estar con Raúl en un desayuno con la prensa organizado por la RFME. Ahí pudimos preguntarle por la jornada de test post-temporada que se celebró en Valencia, y en la que pudo compartir pista con su hermano, que por primera vez se subía a la Husqvarna de Moto3 con la que correrá el FIM CEV 2019 con el Team LaGlisse.

«Fue increíble. Ahí sí que realmente viví un sueño y me acordé de aquella foto que se hicieron los dos hermanos Márquez con una MotoGP. No es a tanto nivel, pero para mí era un sueño; no por el hecho de compartir pista, porque al final ya la habíamos compartido en entrenamientos, pero sí por estar en la misma categoría. Era la primera vez que se subía a una Moto3 y quería rodar con él. Rodamos un rato juntos y me lo pasé bien», cuenta el madrileño sobre esto.

¿Llegarán a estar los dos Fernández en el Mundial? Raúl desea que sea así, aunque sabe por experiencia propia que no es un camino sencillo: «Es muy difícil llegar al Mundial, yo lo he vivido. Es muy complicado dar el ‘saltito’ y creo que también tiene que influir un poco la suerte. Espero que le acompañe y en dos o tres años estemos corriendo en el mismo campeonato», cuenta.

Pero Fernández no se olvida del núcleo completo. Sus padres y su hermano siempre han viajado con él a las carreras: «La familia al final va contigo al fin del mundo. Sin ellos sería imposible estar aquí. Desde que dije a los 11 años que quería subirme a una moto, siempre lo han respetado y lo han apoyado. Es un pilar que, como se caiga, se va todo esto al traste».

Nico Terol, “el hermano mayor”


Hace poco más de un año, en MOTORBIKE MAGAZINE publicamos un reportaje sobre los coaches que había en el FIM CEV, ya que expilotos como Julián Simón, Idalio Gavira, Efrén Vázquez o el propio Nico Terol habían comenzado a trabajar en diferentes estructuras asesorando a los jóvenes talentos emergentes. Los denominamos como “Hermanos mayores”, un apelativo que en el caso de Terol y Fernández va como anillo al dedo.

«Tienes toda la razón», responde Raúl. «Es como un hermano mayor. Yo tengo un hermano pequeño y, si yo me tropiezo con una piedra, como él viene detrás le voy a avisar para que no le pase lo mismo. Y Nico (Terol) en las motos ha sido como mi hermano mayor, el que ha tropezado con la piedra y me ha avisado a mí para que no lo hiciese. Ha sido un año que hemos disfrutado mucho y en el que él me ha dado consejos clave en cada momento, me ha ayudado a mantener la calma en momentos difíciles. Cuando estábamos muy bien, me ayudaba a sujetarme, y cuando estaba mal era el que me levantaba un poco. Esto ha ido muy bien», expone el madrileño.

Raúl cree que con Terol la labor de asesor de pista es sólo una parte, pero que el trabajo del Campeón del Mundo de 125cc en 2011 engloba mucho más: «La experiencia de Nico ha sido fundamental para evolucionar como piloto, porque el 99,9% de las cosas que me ha dicho al final siempre han pasado. No creo que sea la figura de coach como dice todo el mundo. Lo que más destaco de él es lo unidos que hemos estado este año. Hemos estado hablando, gestionando las carreras siempre con un planteamiento de lo que había que hacer. Ha sido como un amigo dentro del equipo; un amigo que además es Campeón del Mundo y que me ha dado mucho soporte. Creo que es el que más ha ayudado en los momentos difíciles. Lo que más destaco es la rutina, los consejos y sobre todo la mentalidad, cómo me ha enseñado a tenerla».

Ángel Nieto Team, la segunda familia


Después de dos temporadas de FIM CEV con el Ángel Nieto Team (aún Aspar Team cuando él llegó), dará el salto al Mundial de la mano de la misma estructura. El principal cambio será adaptarse a un nuevo equipo técnico, ya que hereda el que tenía esta temporada el italiano Andrea Migno.

El resto será similar, algo positivo para quien afronta su primera temporada completa en el Campeonato del Mundo: «Será mi tercer año, y estoy súper contento y muy motivado por subir con ellos. Me han dado mucho apoyo, ha sido el primer equipo que confió en mí al 100% y me siento como en casa. Con el Junior Team he pasado dos años inmejorables, ha sido como una gran familia para mí y subir al Mundial con ellos es un paso muy importante».

En cuanto a los objetivos, Raúl tiene claro que «si seguimos trabajando con el método de este año y con esta mentalidad, el top 5 en el Mundial en muchas carreras lo podremos hacer. El objetivo es luchar con todos los que subimos. En el Mundial hay un gran nivel, pero en el FIM CEV ha subido mucho: Vietti ha hecho podio, Oncu ha ganado una carrera… Son pilotos que hemos estado peleando en el FIM CEV. Creo que en muchas carreras podremos luchar por hacer algún podio, y sobre todo creo que va a ser un año de disfrutar mucho. Me hace mucha ilusión». No descarta dar alguna sorpresa junto a la gran generación que llegará al Mundial el año que viene, compuesta por Oncu, Vietti, Sergio García, Ai Ogura y compañía. Hay muchos quilates.

Ha llegado la hora de la verdad en su trayectoria, el momento de demostrar si puede hacer carrera en el Campeonato del Mundo. El currículum es óptimo antes de llegar allí tras su título en el FIM CEV, un éxito que le augura un gran futuro y que le deja muy buen sabor de boca: «Sobre todo estoy muy contento por haber logrado el primer título del Ángel Nieto Team. A Ángel le conocía y le admiraba mucho por su historia. Dejar el nombre de Ángel Nieto alto, me parece súper bonito». Seguro que el propio Ángel diría esas mismas palabras.