Opinión | Blog – ‘La intrahistoria de MotoGP’


El debate del uso de radio en MotoGP es un tema que ya viene de lejos y del que se ha hablado en múltiples ocasiones, sobre todo cuando salen a escena las carreras ‘flag to flag’, las más propicias para que la introducción de este sistema de comunicación tuviera sentido. Como era lógico, después de ese “bendito caos” que se generó en la carrera de Sachsenring y que dio un vuelco a la misma, el debate volvió a relucir en cuanto se formaron dos corrientes entre los principales protagonistas de aquella prueba: el que dijo que sí -Valentino Rossi- y los que dijeron que no -los tres pilotos del podio-.

Por todos es sabido que la palabra de Valentino Rossi tiene mucha fuerza en el Mundial de MotoGP. Y no es para menos; es el piloto con más experiencia, títulos, victorias y carisma de todos los que forman parte del campeonato, así que todo lo que proponga merece ser escuchado con atención. Se da la situación de que a causa de la lluvia las dos últimas carreras han sido bastante más atípicas de lo habitual, y también da la casualidad de que Valentino, el piloto que mejor gestiona las carreras poco comunes, se fue al suelo en una y no pasó de la octava posición en la otra, lo que le ha hecho perder un buen número de puntos en ambas citas. Al término de la carrera de Sachsenring, preguntado por si habría que usar la radio, se mostró a favor: «Si fuese posible, estaría bien. No sé si habría que hacerlo como en la Fórmula 1, pero con una comunicación directa con el box sería más fácil. A veces la pizarra es difícil de ver», comentó al respecto.

El 46 habló y sus palabras se convirtieron en el germen de un interesante debate sobre el uso de la radio en MotoGP que ya cuenta con tres opiniones opuestas dentro de la parrilla: las de Marc Márquez, Cal Crutchlow y Andrea Dovizioso. (Y también con una en contra fuera de ella: la mía).

No cabe duda de que sería una gran ayuda en carreras caóticas para establecer una comunicación clara con el garaje, e incluso permitiría a los pilotos tener mucho más control sobre la situación de carrera. Sin embargo, basta con echar un vistazo a su uso en otros deportes para comprobar que se trata de un elemento capaz de desvirtuar cualquier competición, por apasionante que sea.

«Si en Estoril 2010 hubiese existido radio, Emilio Alzamora hubiera gritado más que Pepe Domingo Castaño anunciando unas pipas»

La Fórmula 1 y el ciclismo son los ejemplos más claros de esto. Tanto es así, que en la competición de automovilismo por excelencia está limitando cada vez más las comunicaciones entre equipos y pilotos, aunque aún son demasiados los casos en los que lo que se dice desde el muro tiene mucho peso en las decisiones del piloto, lo que ocasiona situaciones muy predecibles y carreras exentas de emoción.

Algo similar ocurre con el ciclismo. La comunicación directa no deja lugar a la improvisación y a veces dictan más las palabras desde el coche del equipo que las propias piernas del ciclista. Así las cosas, el verdadero protagonista de este deporte se encuentra limitado en ocasiones por el runrún que le llega a través de un auricular, lo que rompe la verdadera esencia competitiva.

Mejor dejarlo como está


Desde que el motociclismo es motociclismo, la única comunicación entre piloto y equipo durante las carreras han sido las pizarras, elementos que podríamos catalogar de rudimentarios pero que en 67 años de historia del Campeonato del Mundo han sido unas herramientas bastante valiosas para dar una información clara y concisa, e incluso para aportar una motivación al piloto o para tratar de pararle los pies con mensajes que entienden a la perfección. Pero luego el piloto es el que ha tomado siempre las decisiones, como fue la de Rossi en Sachsenring no entrando después que le marcasen “BOX” en su característico amarillo fosforito durante cuatro vueltas. O como la de Márquez en Estoril 2010 no haciendo ni caso cuando le marcaron el famoso “P2 OK” después de remontar desde la última posición y con el título de 125cc en juego. Si hubiese existido radio, Emilio Alzamora hubiera gritado más que Pepe Domingo Castaño anunciando unas pipas, con el consiguiente riesgo de alterar la concentración de un piloto que está jugándose el tipo encima de una moto.

Lo que hicieron Marc Márquez y su equipo en Sachsenring es la perfecta explicación de por qué el motociclismo no necesita el uso de radios. Después del error garrafal de Australia 2013, cuando se equivocaron al contar el número de vueltas antes de entrar a cambiar de moto, desde el box de Marc no se ha dejado nada al azar. Se estudian todas y cada una de las posibilidades, se dejan bien “mascadas” y luego, en función de cómo evolucione la situación, es el piloto el que tiene la última palabra y son sus manos las que dictan sentencia. Así se hizo el 93 con la victoria en Sachsenring, esta temporada logró lo propio en Argentina y también ganó el pasado año en el caos Misano, siendo el más hábil en la estrategia. Aunque también hay casos opuestos, como cuando se fue al suelo en Aragón 2014 por querer permanecer con neumáticos de seco más tiempo del debido.

Así es el motociclismo y esa es su esencia, a veces sale bien y otras no, pero el piloto sigue teniendo la iniciativa. Casualmente, los casos mencionados anteriormente se han convertido en algunas de las carreras más emocionantes de los últimos años gracias a la pericia de los pilotos cuando las condiciones se complicaban. ¿Hubiera sucedido igual con la radio?

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El principal campo a mejorar en las comunicaciones a los pilotos era con respecto a las incidencias y sanciones, algo en lo que se dio un gran paso adelante con el envío de esta información a través del dashboard para que el piloto tenga constancia y no se repitan episodios como el de Misano 2014, cuando Jonas Folger fue descalificado por no entender el mensaje de su pizarra; o cuando sucedió lo mismo con Andrea Iannone en Montmeló 2010, carrera en la que fue sancionado con un Ride Through por adelantar a un piloto con bandera amarilla y no entender que desde el muro le marcaban que le dejase pasar. En casos así, está más que justificado el envío de un mensaje a través del panel de su moto, algo que se ha convertido en un auténtico acierto.

Sin embargo, en el tema de las radios, su uso puede ser contraproducente: «No me imagino a alguien hablándome mientras estoy en plena inclinada, puede ser peligroso», añadía Márquez al respecto. «Nuestro deporte no es como la F1. Es mejor dejarlo así», esgrimió Dovizioso. Las diferencias entre ambas disciplinas son claras y en el caso del motociclismo podría suponer un riesgo añadido. Por tanto, en mi opinión, lo mejor es mantenerlo como está; que el piloto siga siendo el único protagonista una vez se sube a la moto y que sus decisiones, sus aciertos y sus errores sean los que dividan la línea entre el éxito y el fracaso. Eso sí, siempre con ayuda de la pizarra al paso por la recta de meta.