Los radares invisibles son utilizados por la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil como la última arma contra los excesos de velocidad. Aquí te contamos en qué consiste y cómo funciona este tipo de radar móvil casi indetectable y mucho más avanzado que los tradicionales.

El año pasado la Dirección General de Tráfico (DGT) decidió cambiar su política de controles de velocidad mediante radares móviles, haciéndolos en zonas más lógicas y con dispositivos y vehículos más visibles para los conductores. El objetivo era dejar clara su intención de disuadir a los infractores que exceden la velocidad permitida y no la de convertirlo en un sistema rápido y eficaz de recaudación.

Sin embargo, en los meses de verano se pusieron en circulación unos 50 coches equipados con los llamados radares invisibles. Como te puedes imaginar por su nombre, estos vehículos camuflan muy bien el sistema de detección de velocidad denominado Multaradar C y su instalación es casi imperceptible si lo comparamos con los aparatosos sistemas que normalmente utilizan los agentes de tráfico, lo cual parece poner en cuestión el supuesto cambio de la política de radares anunciado por la directora de Tráfico, María Seguí.

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Cómo funciona el radar invisible

Este radar móvil es un tipo de cinemómetro mucho más avanzado que los utilizados hasta ahora. Su diseño ha permitido que, en vez de las aparatosas antenas que los coches tenían que instalar, ahora quede perfectamente oculto tras la parrilla delantera del coche en el que sólo vemos que el logo de la marca ha desaparecido. El nuevo radar invisible puede detectar la velocidad hasta en seis carriles a la vez y, si es necesario por las bajas condiciones de velocidad, dispone de un flash instalado en la zona donde suelen estar los faros antiniebla del coche.

Este radar es invisible a simple vista, pero también para los detectores de radar convencionales (recuerda que son ilegales), ya que funcionan a unas frecuencias de emisión muy altas e indetectables para la mayoría de dispositivos actuales.

Por si fuera poco, los radares invisibles cuentan con un sistema de recogida de datos mediante un cifrado que hace casi imposible la manipulación o edición de los registros realizados.

Ya sabes, lo mejor es respetar los límites de velocidad.

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