UK se pone seria con los motoristas

Hasta ahora, que las motos sólo lleven matrícula detrás, podía eximir del pago de algunas multas si el radar sólo grababa a la contra. Con la llegada del radar de doble sentido ya no hay escapatoria para los imprudentes pues, desde el mismo poste, se controlan los dos sentidos de la circulación. ¿Seguridad o recaudación?


Según los datos de los últimos años, la mayor parte de las multas emitidas por la DGT están relacionadas con el exceso de velocidad. Por ello, no es extraño que este organismo evolucione constantemente las herramientas necesarias para afinar y reducir esta tipología de sanción.

Actualmente hay casi una decena de tipos de radar diferente, una tecnología esencial en estas labores. Hace poco os contábamos cómo se las gastan el Taiwán con los radares de inclinación y, en UK, hasta han desarrollado prototipos con Inteligencia Artificial. Puntualicemos los últimos en llegar.

El radar en cascada (o radar doble, o radar antifrenazo) lleva cuatro años operando es nuestro país y alude a dos aparatos de medición situados en un mismo tramo con escasa separación entre ellos. Así se puede emitir doble multa a aquellos conductores que circulan a más velocidad de la permitida en ese tramo o, dicho de otra forma, evitar que frenen cuando se aproximan a un radar para acelerar por encima de la velocidad permitida cuando se alejan de él. El primer dispositivo es fijo, mientras que el segundo suele ser móvil. Según el Reglamento de Circulación, frenar el vehículo de manera brusca e injustificada está sancionado con una multa de 200 euros. Un buen ejemplo son los de la autovía del Cantábrico A-8.

Por ahora, los radares fijos (o de pórtico) también tienen la tecnología suficiente para registrar la infracción de una moto, pero no pueden identificar al propietario automáticamente (sin la ayuda de un agente).

A estos sistemas se han sumado hace poco los radares de vigilancia automática (o radar de línea continua) para detectar el saltarse un STOP o línea continua (excepto para sobrepasar a un ciclista). Ubicados generalmente en cruces peligrosos o incorporaciones, un dispositivo se encuentra al principio del carril y otro unos metros más adelante para recabar la información suficiente. La sanción asciende a 200 euros y pérdida de 4 puntos.

Los que más nos preocupan son los radares de doble sentido que ya operan en Francia y Reino Unido, lo que nos indica que pronto llegarán a nuestro país. Los galos los instalaron en sus carreteras con el objetivo de captar las matrículas de las motos. Así surgió la idea de crear cinemómetros fijos “bicéfalos”, es decir, con doble cámara orientada hacia dos puntos de vista diferentes: una que fotografía de frente para reconocer al infractor y otra que lo hace de espaldas.