Sancionado por cargar su moto eléctrica en el trabajo

¿Pueden prohibirme cargar mi moto eléctrica en el trabajo? ¿Pueden despedirme por hacerlo? ¿Debo pedir permiso a mi empresa antes? Un trabajador ya ha sido sancionado. Te contamos...


Estamos en un momento cambiante en la movilidad, sobre todo en las ciudades. Las restricciones a los vehículos de combustión interna son cada vez más habituales mientras que las facilidades al vehículo eléctrico crecen de manera inversa. Pero no siempre. Un ejemplo del que se ha hablado las últimas semanas es el de un trabajador de una empresa de Bilbao que ha sido expedientado por cargar la batería de su moto eléctrica en el trabajo. El afectado solía subirse al trabajo la batería extraíble de su Vostok E7 y cargarla durante su horario de trabajo. A la empresa no le ha gustado la conducta y le ha amonestado.

El coste que le puede acarrear a la empresa es mínimo y depende de la potencia de la batería y el gasto que se hace en los recorridos, pero en cualquier caso ronda los 60 céntimos por cada 100 km. Hoy por hoy el parque de motos eléctricas es aún reducido, pero el aumento de estos vehículos abre el debate sobre su recarga en el puesto de trabajo, una situación que también ocurre con los coches eléctricos debido a que los puntos de recarga públicos aún son muy escasos.

El tema es que la empresa no tiene la obligación de dejarte enchufarse a su red eléctrica. No hay ninguna legislación al respecto. Además, el trabajador no pidió permiso.

¿Hasta qué punto la empresa debe facilitar la recarga del coche o la moto eléctrica? De momento, la única clave en la que nos podemos basar es en pedir permiso y que la compañía lo permita. A pesar de ser un coste bajo, la empresa puede tomar las medidas que crea necesarias llegando incluso al despido como sanción más elevada.

Pero... ¿y si cargo el teléfono móvil? ¿Debo pedir también permiso? Siguiendo esta línea de actuación, efectivamente debemos pedir permiso porque estamos aprovechándonos de los recursos de la empresa, por muy bajo que sean los costes. Sin embargo, al no haber una prohibición expresa y al hacerlo de manera reiterada y normalizada por los trabajadores, seguramente entra en juego una 'tolerancia laboral', es decir, si la empresa lo permite, luego no se puede sancionar repentinamente si no se ha avisado de la prohibición.

A diferencia de esta actitud, otros creen que las empresas deben bonificar el transporte público, a pie, en bici o en vehículo eléctrico de sus trabajadores y no se deben crear barreras como la mencionada en este caso.