Triumph Thruxton RS 2020, prueba y opinión

La Triumph Thruxton RS 2020 es una de esas motos especiales que atraen miradas y que cuenta con un legado histórico. Podríamos afirmar que se trata de la moto que recoge todos los valores de la marca británica, una moto capaz de mantener la auténtica esencia mecánica y que ahora viene con una vuelta de tuerca más que no te dejará indiferente. Nosotros hemos podido disfrutar de la Triumph Thruxton RS 2020 y te compartimos nuestra opinión.


La Triumph Thruxton RS 2020 en 5 tweets

  • La Thruxton como siempre la habías concebido, tradicional pero de posición deportiva.
  • El motor 1200cc rinde ahora 6 cv más, pero lo más destacable es su elasticidad desde 1.500 rpm.
  • Equipamiento propio de una superbike, pero con un tarado confortable.
  • Los accesorios originales Triumph como el carenado frontal, además de aportar un look retro, elimina en bastante medida las turbulencias del aire a gran velocidad.
  • Si quieres más información de esta moto, entra en la ficha técnica de la Triumph Thruxton RS 2020.

La Triumph Thruxton siempre ha sido la moto referencia de la marca británica. Es cierto que tiene modelos más punteros o prestacionales como la portentosa Speed Triple, o modelos más capaces como la familia Tiger, pero es la Thruxton la que representa el verdadero valor e imagen de la marca. Triumph no es una marca del montón, no es una marca comercial, ni siquiera bajo los estandartes europeos. Triumph es una marca especial que prima el buen hacer y el buen disfrutar, una marca que busca la calidad por delante de otros aspectos (no solo el beneficio económico), es una marca "muy propia" de su país de origen, esto es; elegante, formal, poderosa, capaz y, sobre todo, diferente.

¿Os habéis dado cuenta de que, además de describir la marca, acabo de definir la Thruxton? así es el modelo café racer de la marca de Hinckley, es una moto elegante, diferente, con un fuerte puño agarrando la actualidad mecánica y dinámica y, con otro puño sosteniendo los libros de su historia.

Realmente es complejo definir y transmitir bien como es esta moto sin redundar en lo típico y en lo superficial (una moto retro con componentes y motor actual), porque la Triumph Thruxton es bastante más que eso. Es como una obra de arte de un museo, requiere bastante interpretación subjetiva para transmitir aquello que le hace diferente, especial... exclusiva dirían algunos erróneamente. Es una moto bien concebida, bien acabada, bien pensada, bien equipada, y con una sensación de calidad hagas lo que hagas. Ya solo faltaría pedir que fuese barata, pero seguramente perdería una pequeña parte de su encanto...

Para ser honesto con el lector, debo reconocer que sobre la Triumph Thruxton considero mucho más importante la experiencia que sientes al rodar con ella que, el modelo de suspensión delantera que equipa (que es importante y lo que la diferencia de los modelos Thruxton estándar) o sus cifras de potencia/peso. Esto se debe a que es una moto con la que se disfruta en una carretera de curvas, marcando cada viraje sin la necesidad de tirarte a degüello, pero que si te da el venazo, desearás haber salido con el mono puesto. Pero si te digo que, lo mejor de la Thruxton es cuando patrullas suave, tranquilo, prácticamente al ralentí, percibiendo las pistonadas de un desahogado bicilíndrico de 1200 cc, cuando degustas el tacto de una auténtica caja manual, sólida y precisa, y cuando disfrutas de cada kilómetro sin prácticamente hacer nada más allá de circular... amigo mío, estoy haciendo un grandísimo esfuerzo en transmitirte todo lo que te da esta moto y que no sale en los comunicados de prensa.

Equipamiento

Opinión

Lo mejor

Podría mejorar

  • Tacto, sensaciones y personalidad
  • Calidad acabados
  • Equipamiento y parte ciclo
  • Consumo
  • Estabilidad pata de cabra

Precio de la Triumph Thruxton RS

El precio de la Triumph Thruxton RS (17.000 €) es el fiel reflejo de lo que encuentras en cada recoveco de la moto. Es una moto que aunque nos gustaría que costase menos, ciertamente vale lo que cuesta. El modelo actual viene equipada con amortiguadores traseros Öhlins, tren delantero Showa, y frenos Brembo. No obstante, para los más exquisitos también encontramos la exclusiva Triumph Thruxton TFC (22.500 €), la última frontera del modelo Thruxton.

Para ubicarnos un poco mejor, debemos echar un vistazo al mercado de motos estilo cafe-racer o "neo-retro", como puede ser la BMW R NineT Racer (14.500 €), la Ducati Scrambler Cafe Racer (11.790 €) a falta de la descatalogada Paul Smart, la Honda CB1100RS (14.650 €), la Norton Commando 961 Cafe Racer (18.695 €) o la Yamaha XSR900 Abarth (13.199 €).

Es importante recordar que Triumph ofrece unas condiciones interesantes; todas las Triumph comercializadas en España cuentan con 4 años de garantía sin límite de kilometraje ni coste adicional (2 años de Garantía de Fábrica + 2 años de Extensión de Garantía asegurada por Allianz Global a través de Peris Correduría de Seguros), que como entenderéis aumenta el valor por el mismo precio.

Rivales Triumph Thruxton RS

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Características técnicas Triumph Thruxton RS

La Triumph Thruxton RS es la última versión del legado Thruxton, bajo la fiel estética de los años 60/70, y por supuesto con un equipamiento envidiable en la parte ciclo. La unidad de pruebas que hemos tenido venía equipada con alguno interesantes accesorios originales Triumph como el carenado frontal (todo un acierto) o los semi-manillares deportivos (de serie viene con semi-manillares pero no tan radicales). Además de eso encontramos una leve mejora prestacional en el motor (+6 cv) y una reducción de su peso final (-6 kg) respecto su predecesora, la Triumph Thruxton R.


Lo más destacable son sus frenos; pinzas Brembo monobloque M50 de 4 pistones y anclaje radial, los amortiguadores Öhlins y el tren delantero Showa BPF, completamente regulable tanto en hidráulico como precarga. También encontramos unos neumáticos mucho más prestacionales, los pegajosos Metzeler Racetec RR, una batería más liviana y una actualización en su paquete electrónico con tres modos de conducción.

También hay que tener en cuenta la amplia variedad de accesorios originales Triumph, donde encontraremos desde el carenado frontal, pasando por espejos retrovisores clásicos, diferentes semi-manillares, intermitentes LED o infinidad de detalles que harán de la Triumph Thruxton RS otra moto.

En cuanto al apartado mecánico, la Triumph Thruxton RS porta el conocido motor 1200 cc de la gama modern classics, compartido con la Triumph Speed Twin y la Triumph Bonneville T120 (diferente gestión motor). En esta ocasión, el motor de dos cilindros de 1200 cc ha sido levemente actualizado para rendir 103 cv, unos 6 cv más. Pero lo más notable es el aumento del par motor en los primeros compases del tacómetro y la reducción de inercias internas en un 20%. Para lograrlo los ingenieros de Triumph han diseñado un cigüeñal de inercia reducida y calado a 270º, un nuevo embrague más ligero, una tapa de válvulas de magnesio y una reducción del espesor de los cárteres. Mano fina para una moto fina.

Y para concluir, la electrónica se ha actualizado con 3 modos de conducción (Rain, Road y Sport) y cuenta con control de tracción (desconectable), además de por supuesto el sistema de frenado ABS.

Por último, Triumph recomienda un intervalo de mantenimiento cada 16.000 km (o 1 año), sin contar la primera revisión obligatoria "post-rodaje" a los 1.000 km.

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Prueba Triumph Thruxton RS

Reconozco que nunca he sido un fiel seguidor de la Triumph Thruxton, no se me mal interprete, hay verdaderas ordas de fans sobre este modelo, tan icónico y especial como bien he relatado en el bloque de la introducción. Hay gente que tiene esta moto como fondo de escritorio, incluso un póster gigantesco de ella en su cuarto, etc. No fue mi caso, ninguno de ellos. Para darle más valor a mi experiencia con la Triumph Thruxton RS, me definiré rápidamente; yo siempre fui un quemadillo de las colinas en una insaciable búsqueda de la sensación más extrema sobre las dos ruedas. Si aquello no subía a 18.000 rpm y no tenía una relación potencia/peso ultra favorable, para mi, no era una moto. Gracias a Dios maduré y ahora tengo el listón en las 16.500 rpm.

Dicho esto, volvamos a cámara 1: Triumph Thruxton RS 2020. Lo cierto es que se trata de una moto curiosa y diferente. Solo por ello me atraía la idea de probarla, pero no era, ni mucho menos, una de esas motos con las que yo me veía ni con las que yo entendía el motociclismo. Evidentemente el trabajo de probador no está enfocado únicamente en motos deportivas o de alto rendimiento, es más, tragas mucho "variador" (guiño guiño), por lo que tu perspectiva empieza a ser más dúctil y flexible. Yo siempre había considerado la Triumph Thruxton como una expresión al más puro estilo británico, en el estadío más rizado del concepto anglosajón del "gentleman". Solo entendía esta moto si eras un pensador de la academia o un socio del club de campo que desea debatir sobre Schopenhauer mientras juega al Backgammon en una biblioteca de Londres. Maravillosos y estúpidos estereotipos. Ahora cámara 2: ¡Joder, es una de las motos más "guapas" que he probado!  y pueden creerme, además de mucho "variador" también he probado mucha "ultimate machine". Me equivoqué, y disfruté mucho haberme equivocado... qué gran moto.

Una vez destapado el marco y definida la circunstancia moto-piloto, pasamos a cámara subjetiva... y, "¡Acción!"

La primera impresión que tienes de la Triumph Thruxton RS te llega a metros de ella, sin haberte subido siquiera. Es una impresión formada meramente por su silueta y las líneas de la moto, con esos semi-manillares bien bajos (recordemos que se trata de un extra original, no obstante de serie también incorpora unos semi-manillares), esa instrumentación analógica, ese depósito "chepado", estrecho y largo, ese colín monoplaza "culo avispa" y esa cúpula frontal con una pantalla bóveda pero, bien baja (el carenado frontal es otro accesorio original que servidor considera obligatorio). Tienes el recuerdo de ver algo dorado por aquí o por allá, o unos neumáticos bastante deportivos, pero es el fotograma de una moto baja, larga, plana, con cúpula frontal y diseño tradicional lo que te cautiva, sobre todo cuanto más la miras y más te das cuenta que no estás encima abriendo gas. Por eso el título de esta prueba, es el mensaje que te transmite la moto cuando la ves a distancia. No será la moto más rápida del mercado, ni la más ligera, ni siquiera es una moto que te incita a saltar al hiper espacio, pero si al montarla, abrir gas, y sentir su motor mientras dibujas curvas, del radio que sea, simplemente dibujar, disfrutar, sentir, tumbar, acelerar, frenar... rodar.

Siguiente plano-secuencia: Te subes a ella y ... sientes que llevas una moto, una moto de verdad, no un artefacto comercial "chuli-molongui", el cual podría ser figurante en una película de Transformers de dos ruedas. El asiento es cómodo, las estriberas están altitas y retrasadas (provienen de la Triumph Daytona), la carrocería es estrecha y alargada, la posición de mandos está lejos y baja, como Dios manda (sin ponernos nerviosos, si vamos a empezar a llorar y a criticar la posición incluso con los semi-manillares de serie, recordamos que hay motos como la Bonneville o la Tiger que quizá respondan mejor a tu concepto de moto), los retrovisores asoman en los extremos de los puños, y la cúpula frontal te transporta a otra década, donde el metal era metal y el plástico, plástico.

Arrancamos y percibimos el agradable pistoneo del bicilíndrico en línea inglés. Fino, suave, esponjoso, preciso, pero contundente. Engranas primera y ¡clonck!... el tacto de la caja de cambios de la Triumph Thruxton RS es una maravilla. Odio caer en la verborrea fácil y común, pero es cierto, es una maravilla, tiene un tacto único, conseguido, mecánico, con personalidad. El golpeteo de la primera al ser engranado es breve pero sólido. La vibración en la maneta del embrague es la justa para percibir correlatividad con lo que está sucediendo dentro de la transmisión pero que no resulta molesta.

Nos disponemos a salir, abrimos gas, la moto ruge, soltamos embrague y... empezamos a surcar el asfalto. Da igual la dirección o el destino, sin saber porqué, estamos quemando gasolina por puro placer. La sensación de maquinaria y de comunicación con las mecánicas que tienes con la Triumph Thruxton es total. Muy pocas son las motos que puedan transmitirlo sin resultar destartaladas o imprecisas. La Triumph Thruxton es el Supermarine Spitfire de las motos, preciso, sólido, mecánico y eficaz.

La moto planea bajo y tu disfrutas, juegas con el ritmo, frenas, abres gas, te cruzas de un carril a otro. Los kilómetros con la Triumph Thruxton RS van pasando y el tanque de combustible va agotándose. Ya no vas en moto, ahora vas en un Spitfire de la Royal Air Force británica. Vas a ras de suelo, el motor explosiona cerca de ti, y cada curva que encaras sientes como la moto inclina y recupera la vertical a base de acelerar, realizando virajes redondos y abiertos. La posición es bastante estirada (mucha distancia entre pipa de dirección y asiento), probablemente es algo que no esperabas frente a, por ejemplo, la altura de los mandos, los cuales ya te haces una idea nada más verlos. Pero quizá es esa misma posición de conducción "estirada" la que magnifica las sensaciones y te transporta a otra experiencia, a otro nivel.

Cambiar de marchas con la Thruxton empieza a ser un placer absurdo, embragas, el motor cae con naturalidad (ni rápido ni "perdido" en el tiempo), es como si perdiera revoluciones por culpa de la gravedad. Se hace el silencio durante medio segundo y... "clonk" ... "brrrroopop-pop-pop-pop-pp-pp-pp-p-p-p-p-p-p", retomas vuelo. Maravilloso. Me gustaría añadir una apreciación objetiva un poco más allá de la pura experiencia, y es el tacto del motor. El 1200 cc de Triumph no es nuevo, lleva ya tiempo entre su flota de modern classics, 6 cv arriba o 6 cv abajo, es el mismo propulsor. Pero lo cierto es que en la Thruxton RS han suavizado la entrada de gasolina al abrir gas, recobrando esa esponjosidad que ofrecía el antiguo motor 900 de carburación y que, sin duda, le otorgaba una personalidad única a este modelo. Me estoy refiriendo al momento de "cortar y abrir gas", ya sea cuando llegas a una curva o incluso en mitad de la misma, donde motos como la Speed Twin mostraban un tacto algo brusco (siendo el mismo motor).

Llega la zona de curvas, y aquí es donde la Triumph Thruxton RS se desmarca del resto de la gama modern classics. Ahora el Spitfire parece haber sido modificado por la Grumman y empiezas a curvear con suavidad pero, con un ritmo inesperado. Generalmente suelo ser bastante crítico con los neumáticos de serie de las motos, ya que muchas veces capan las cualidades dinámicas de las motos de hoy en día, y estas se ven condicionadas negativamente. Bien, pues este no es el caso de la Triumph Thruxton RS. Es de las pocas moto que puedo decir que le sobra neumático, pero ojo, bienvenido sea. El Metzeler Racetec RR es un pedazo neumático que no tiene techo en carretera abierta. La Thruxton RS es una roadster de corte retro de 100 cv, aunque también tengo que decir que, con las suspensiones Öhlins/Showa, la geometría (avance de 22'8º, ahí es ná) y posición deportiva, la electrónica y los frenos Brembo M50, el resultado de estos Metzeler Racetec RR es increíble. El ciclo de la Thruxton RS permite exprimir y sacar rendimiento al neumático. Cuando te quieres dar cuenta vas a un ritmo rapidísimo bajo un marco de seguridad al que no das crédito. Y eso te permite disfrutar con mayor margen de seguridad. Resultaría despótico puntualizar que, a mi parecer cuenta con excesivo poco avance para el tipo de moto que es... pero madre mía, ¡qué agilidad para la batalla que gasta! será una roadster y una modern classic, pero también es toda una deportiva bien camuflada. La capacidad de encarar cambios de dirección es surrealista, y la estabilidad que muestra en curvas rápidas define a la perfección el significado y el valor del ilustre apellido RS. No será una RR, pero ofrece cualidades dinámicas muy similares a las deportivas de hace unos años, solo peca de chasis, y para notar eso por carretera ya puedes estar inscrito en el Manx GP.

Por último, me gustaría realizar un apunte a su electrónica, donde se agradece la posibilidad de desconectar el control de tracción, cuyo tarado va ligado al modo de conducción seleccionado. Hablando de modos, si bien la moto es una obra de precisión, los modos de conducción no muestran mucha diferencia entre ellos, sobre todo entre el modo Road y el modo Sport. Solo el modo Rain se aprecia con mayor diferencia frente a los otros dos, y por motivo de un exceso de intrusividad de las ayudas electrónicas. Realmente está pensada para lluvia, y seguramente hayan tenido en cuenta que sale de fábrica con unos neumáticos excesivamente deportivos. Por otro lado, debo darle matrícula de honor en el consumo, logrando consumos de 4 litros a los 100 km a velocidades de 120 km/h y de 2,9 L/100km a 90-100 km/h.

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Conclusiones y opinión Triumph Thruxton RS

La Triumph Thruxton RS 2020 es una moto muy especial, diferente, muy bien acabada y con un ciclo más propio de una R que de una modern classic. ¿Lo mejor de todo? su capacidad de transmitir diversión y disfrute circulando a baja velocidad o a ritmos de paseo, algo de lo que adolecen todas las motos equipadas con un ciclo de alto rendimiento. Es una moto que se goza muchísimo circulando de paseo y que por otro lado, ofrece un comportamiento espectacular en zona de curvas, y cuando digo espectacular me estoy refiriendo al mismo que podía ofrecerte una R de la década de los 2000. Poca broma.

Mi opinión sobre la Triumph Thruxton RS es muy muy positiva. No voy a esconderlo, jamás pensé que una moto que no tenía mi atención, me fuera a gustar tanto. Rodar con ella supone un atractivo que hace bastante tiempo que no experimentaba. Daba igual a donde fuera o lo que tuviera que hacer, quería ir con ella. No le he metido tanta gasolina a una moto de prensa en mucho tiempo (obviando viajes). He intentado describir de la mejor manera que sé todo lo que transmite esta moto, porque es mucho. No es una "RR de la muerte", pero ya puedes estar espabilado si alguien entra con ella a circuito, ahí lo dejo. Mientras, es una de las motos más disfrutona para ir al centro o simplemente para rodar por la periferia urbana de todas las que he probado.

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