Os contamos nuestra opinión tras probar a fondo la nueva Harley-Davidson Low Rider S

No podríamos imaginar un mejor escenario para vivir el lanzamiento de una de las motos más canallas del mercado, la Harley-Davidson Low Rider S. Y es que una moto con tanto estilo y actitud no podía ser desvelada de cualquier manera, así que nuestros amigos de “Harley” han querido invitarnos a una muy exclusiva presentación, nada menos que en tierras californianas, en la que hemos podido poner a prueba la nueva Low Rider en su propio terreno.

Después de casi 24 horas de viaje y con pocas horas de sueño que pude ir acumulando “por fascículos”, pude por fin encontrarme frente a frente con una de las novedades más sonadas de la casa de Milwaukee para este 2020, la Harley-Davidson Low Rider S.

Dejando a un lado los ríos de tinta que han surgido desde el lanzamiento de la Livewire –la Harley eléctrica–, la Low Rider S es realmente la novedad más importante del catálogo 2020. La saga Low Rider que en 2016 viera su último modelo dentro de la gama Dyna, vuelve este año al catálogo apadrinada por la familia Softail, eso sí, con importantes modificaciones respecto a su predecesora, pero con unas líneas muy características inspirada en el estilo Low Rider original, que precisamente tiene su origen al sur de california allá por los 80.

Harley-Davidson recupera con la Low Rider S una pieza clave en su catálogo, una de las motos más canallas y con mayor pinta de “mala leche” que te puedes comprar ahora mismo.

Equipamiento

Opinión Harley-Davidson Low Rider S

Lo mejor

Podría mejorar

  • Diseño
  • Motor dócil
  • Potencia de frenos
  • Instrumentación

Las rivales y el precio de la Harley-Davidson Low Rider S

No hay más que echarle un vistazo para darse cuenta de que la Harley-Davidson Low Rider S es única en su especie. Por supuesto, podemos englobarla en el segmento custom, que está nutrido de infinidad de opciones para todos los gustos, pero bien es cierto que también está repleto de estilos distintos para cada usuario. Eso hace que podamos detectar “sub-especies” como ésta dentro del mundo custom, que son prácticamente únicas. Si tuviéramos que elegir algún rival al que enfrentar a la Low Rider, podríamos hablar de la Indian Scout Bobber o incluso buscar algunas variantes similares de la familia Softail, pero aun con todo, sigue siendo un modelo bastante exclusivo, tanto por diseño como por su precio.

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Novedades de la Harley-Davidson Low Rider S

¿Qué hace tan especial a la Low Rider S? No es más que otra variante Softail, ¿verdad? Pues no –y mejor que nadie te oiga decir algo así–. Cada Harley-Davidson es única y tiene su propio sello, un “feeling” que la identifica y que te transmite especialmente cuando tienes en frente, por no hablar de cuando te subes a ella.

La nueva Harley Davidson Low Rider S es una pieza clave dentro de la gama. Recoge el testigo de la anterior Low Rider, comerzializada hasta 2016 sobre una base Dyna, pero esta vez construida sobre una base Softail para convertirse en la undécima variante de la familia en el mercado español. El principal cambio por tanto es la incorporación del chasis Softail, optimizado en este modelo para reducir el peso, pero sin sacrificar un ápice de rigidez. También observamos que el doble muelle trasero ha sido sustituido en esta edición por un monoamortiguador, con ajuste de hidráulico de precarga, integrado perfectamente bajo el asiento, lo que provee al conjunto un diseño más despejado y pulcro en la parte trasera.

En el otro extremo, encontramos una horquilla invertida de 43 mm también ajustable, con un ángulo más agresivo, pasando de 30° a 28° para darle un comportamiento dinámico más deportivo y ágil. Un doble disco delantero de 300 mm, con pinzas de cuatro pistones de anclaje radial y sistema ABS de serie, reafirman la mejora prestacional que recibe la Low Rider S. Y para agarrarse al asfalto, unos neumáticos Michelin Scorcher 31, debidamente decorados con el logotipo de Harley-Davidson, montados sobre unas llantas de fundición de aluminio en acabado en bronce mate que, por cierto, le sientan como anillo al dedo.

Otra de las características claves de la Low Rider S es el nuevo motor. Reemplazando al motor de 107 pulgadas, el Milwaukee-Eight 114 recibe una inyección de prestaciones, aumentando su cilindrada hasta los 1.818 cc y su potencia hasta los 93 cv –lo que permite la limitación para el carnet A2–. La verdadera esencia del bicilíndrico en V es su gran rendimiento a bajas vueltas, con un aplastante par motor de 155 Nm a tan sólo 3.000 rpm.

Un escape 2-en-2 tipo offset shotgun con catalizador en el silenciador completan el conjunto del motor con una estética impresionante dicho sea de paso, con un acabado en negro mate tanto en el motor como en los escapes. Y hablando de estética, no podemos dejar de mencionar el característico diseño del asiento monoplaza, situado a 690 mm del suelo y con una forma muy ergonómica. Completan el conjunto un piloto trasero LED de lente ahumada y unos característicos relojes situados sobre el depósito de 19 litros con forma de lágrima.

La Low Rider S está disponible en acabado negro y plata, pero si te parece poco donde elegir, te recomendamos echar un vistazo a la oferta de accesorios originales si quieres hacerla verdaderamente única.

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Prueba y opinión de la Harley-Davidson Low Rider S

Después de casi 24 horas de viaje, entre vuelos, esperas y trayectos en coche, solo pude acumular unas pocas horas de sueño “por fascículos”. Casi no me levanto de la cama y me temía que un “jet-lag” del tamaño de un portaaviones me atacara durante el día. Pero solo hizo falta plantarme delante de la nueva Low Rider S para que se dibujara una sonrisa en mi cara y todo el cansancio se quedara en el hall del hotel. ¡Cómo gana en las distancias cortas!

Si no estás acostumbrado a ver motos así en vivo, lo primero que vas a notar es que las proporciones son un poco mayores de lo que creías en las fotos. Cómo no, “American style”. El aspecto desafiante del diseño le dan ese “rollo” tan característico, y claro, estando en San Diego y con un tiempo idílico, sólo faltaba que nos acompañara en la ruta Jackson Teller –el guaperas de la serie Sons of Anarchy–.

No pude evitar irme directo hacia una de las Low Rider S negras. “Ya que vamos en plan canalla, vamos con todo”, pensé. Tras subirme a ella pude comprobar desde el primer momento que la actitud está presente también en la posición de conducción. Un manillar tipo motocross montado sobre unas torretas altas hacen que lleves los brazos elevados, casi paralelos al suelo, mientras que el asiento bajo hace que llegues perfectamente al suelo y mantengas una posición bastante erguida.

El sonido del doble escape tras arrancar se siente contundente, y aunque es posible que a los sibaritas de la marca les parezca poco, en mi opinión tiene un equilibrio perfecto en sus decibelios para que se te erice la piel al dar al contacto, pero sin que te duela la cabeza a la media hora.

Para sacar todo el partido a la Harley-Davidson Low Rider S, disfrutamos de una larga jornada de pruebas por carreteras de curvas y tramos también de autopista, donde pudimos comprobar su comportamiento tanto si somos exigentes en la conducción como si buscamos comodidad en largos trayectos.

Dinámicamente estamos ante una de las mejores Harley-Davidson desarrolladas hasta el momento, en especial con manillar alto. Quedan ya muy atrás esas motos "tipo tractor" pesadas y con muchas vibraciones. No es que hablemos de una superdeportiva, pero con 300 kg de peso y con un titánico bicilindrico de 1.868 cc, la facilidad de uso y la comodidad es excepcional. Las vibraciones que se transmiten al piloto en esta y otras H-D de última generación son ínfimas. Detalles como los silent block, las gomas de las estriberas o el mullido del asiento, hacen que no sacrifiquemos un ápice de comodidad en una de las motos con más estilo del mercado.

Después de varios kilómetros, he de reconocer que la posición de conducción es mucho más cómoda de lo que esperaba. El asiento es muy envolvente y, aunque vas totalmente erguido, aguanta muy bien el cuerpo en las aceleraciones. Eso sí, notamos cierta fatiga en la espalda y hombros al final de la jornada, ciertamente llevar el manillar tan alto requiere un periodo de adaptación con el que no contaba.

En marcha, nos encontramos ante una de las motos custom más ágiles del mercado. La Low Rider S te permite “venirte arriba” cuando quieras y llevar una conducción muy deportiva. Eso sí, no olvidemos que estamos ante una moto de 308 kg (llena), con neumáticos anchos, suspensión algo blanda, postura custom y estriberas relativamente adelantadas. En cambios rápidos de dirección se nota el peso del conjunto e incluso rozaremos con relativa facilidad los avisadores. Eso sí, comodidad y estabilidad son dos cualidades que debo poner en negrita. ¡Parece un Scalextric!

El apartado frenos es uno de los puntos fuertes en la moto, con un mordiente excepcional en el tren delantero. De hecho, el neumático no llega a estar a la altura de tal potencia de frenado, llegando a notarse el deslizamiento en apuradas fuertes, algo totalmente lógico por otra parte dado el propósito rutero y de larga duración del compuesto. El freno trasero por contra no nos ha cautivado tanto. La posición del pedal de serie es demasiado adelantada y cuesta mucho llegar a presionarlo con fuerza, sobre todo con botas robustas. Si bien, admite cierta regulación con la que podremos mejorar este comportamiento.

El motor 114 es una auténtica delicia. Poniéndonos en perspectiva, no es que sea lo más potente del mercado, pero recordemos que una R1 tiene 112 Nm de par motor y el Milwaukee-Eight rinde 155. Esto no quiere decir que la Low Rider vaya a ganar a la deportiva en el cuarto de milla, pero sí que aporta al motor una capacidad de aceleración desde muy abajo y una sensación de poder en el puño derecho impresionante y con una curva de potencia super lineal, despegando sin problemas desde las 1500 rpm hasta el corte de encendido, allá por las 5000 rpm. La entrega de potencia, al contrario de lo que esperaba, es muy suave y la sensación de control del gas es excepcional.

Esa “elasticidad” del motor nos permite en resumidas cuentas una conducción cómoda, con un consumo contenido para su cilindrada. El cambio de marchas es otro de los puntos en los que Harley se ha puesto las pilas con el lanzamiento del motor de 114 pulgadas, al menos así lo notamos en la Low Rider S. Las marchas se engranan con mucha suavidad, con muy buen tacto de embrague y sin la mínima señal de un falso neutro, de hecho, con un simple juego de gas se pueden engranar marchas sin embrague, algo impensable para una moto con un rango de trabajo de revoluciones tan bajo. Eso sí, tampoco es que te haga mucha falta cambiar de marcha entre curvas, te pille a 1500 o a 4000, la moto sale de la curva sin problema. Incluso a 1000 rpm llegué a remontar la marcha ¡Si hay motos que a 1000 revoluciones se calan!

El tacto de los mandos es bastante bueno. Los puños y las levas son gruesos, al estilo Harley, y monta también las habituales piñas "Made in USA" con los intermitentes separados con botones en ambos lados. Seguramente sea falta de costumbre, pero el sistema de los intermitentes sigue sin convencerme, sobre todo porque se hace algo engorroso tener el botón en el lado derecho con el puño del gas. Eso sí, recordemos que HD incorpora en sus modelos un sistema similar a los coches, que los desactiva en cuanto giramos.

Su instrumentación la componen dos relojes analógicos para el velocímetro y el tacómetro y con una parte digital con mucha información extra seleccionable desde la piña. Esta instrumentación integrada en el depósito nos recuerda a otras Softail como la Fat Bob, Fat Boy o la Sport Glide, un diseño que aporta una vista del manillar sobria y despejada y un diseño más homogéneo combinado con la cúpula. Lo curioso es que la parte interna de la cúpula queda vacía, un espacio que quizá se podría haber aprovechado para el display, no tanto por diseño sino por usabilidad, ya que para mirar los relojes del tanque has de inclinar mucho la cabeza y se pierde la vista periférica de la carretera.

Eso sí, para mi sorpresa la característica cúpula no solo le da un toque de distinción. La Low Rider S ofrece una protección aerodinámica considerable y que en absoluto me esperaba. Tapa gran parte del viento que te llegaría al pecho y, sumado a que llevas los brazos paralelos al suelo, apenas notas resistencia al viento en conjunto.

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Conclusiones y opiniones finales de la Harley-Davidson Low Rider S 2020

La Low Rider S ha superado con creces mis expectativas. Cuando ves su peso y su posición de conducción, lo menos que te esperas es encontrarte una moto tan cómoda y agradable de conducir, con interesantes capacidades deportivas si te quieres dar alguna alegría en un puerto de montaña.

Pero en este caso, por encima de los números y las prestaciones están las sensaciones. Harley-Davidson es un mundo aparte en este sentido. Su capacidad de transmitir sensaciones y una filosofía de vida a través del diseño, del sonido y de la forma en que conducimos son la clave de su éxito y, muy probablemente, el motivo principal por el que te la comprarías.

Galería de fotos de la Harley-Davidson Low Rider S 2020

Acción

Detalles

Vídeos de la Harley-Davidson Low Rider S 2020