Los pilotos, satisfechos por correr en el singular trazado de Portimao

El trazado de Portimao, una montaña rusa, ha embaucado a los pilotos de MotoGP. Después de la jornada de test que celebraron allí, la mayoría coinciden en lo divertido que es el trazado portugués. A algunos, como es el caso de Valentino Rossi, le gustaría que este circuito permaneciese más años en el calendario.


Con sólo un día de test a sus espaldas, Portimao se ha colado de inmediato en los primeros puestos de la lista de circuitos favoritos para los pilotos de MotoGP. Debido a esta atípica temporada y a todos los cambios que ha obligado a hacer la pandemia del COVID-19, Portimao ha acabado entrando en el calendario para poner la guinda a la temporada el próximo 22 de noviembre.

Gran parte de la parrilla de la categoría reina acudió al trazado portugués para un día de test y de familiarización con el trazado, y si bien tuvieron que rodar con motos de calle (excepto Aleix Espargaró, que pudo subirse a la Aprilia debido a las concesiones de su marca), la gran mayoría acabaron encantados con el singular trazado del Algarve. Eso sí, tienen claro que una vez se suban a la MotoGP, tendrán que trabajar bastante para mantener la rueda delantera pegada al suelo...

Valentino Rossi, que dio 50 vueltas a los mandos de una Yamaha YZF-R1, comentaba que «sinceramente, es una pista fantástica. Me gustó mucho y es mucho mejor de lo que me esperaba. Viéndolo por la televisión esperaba un circuito más complicado, con muchos saltos y demás, pero la pista es bonita y creo que es uno de los mejores circuitos para pilotar una moto». Además, Rossi apunta que es un buen circuito para poner la guinda a la temporada en noviembre. Espera que Portimao llegue al calendario para quedarse: «Estoy contento de que terminemos allí. Ayer hizo un gran día, con 25ºC, sol y sin viento, así que las condiciones eran perfectas. Nos dijeron que también en noviembre tendremos una temperatura similar, así que estoy contento de que acabemos allí el campeonato y espero que Portimao continúe en el calendario en los próximos años, porque es un trazado bonito en un lugar bonito».

Su compañero, Maverick Viñales, utilizó el test para adaptarse a la pista portuguesa y para desquitarse de la mala carrera de Montmeló. Aprovechó el día de pruebas para saciar las ganas de pilotar y, además, dio un total de 95 vueltas. Con la moto de calle (con algo de preparación, evidentemente) fue incluso un segundo más rápido que Jorge Lorenzo, que estaba pilotando la M1 de 2019 en su faceta como probador de Yamaha: «Es una pista muy diferente y muy espectacular, de la que creo que van a salir imágenes espectaculares. En la tele parecía más grande el circuito, pero una vez ahí es pequeño. Vas todo el rato a toque de gas, pero me gusta mucho. Es una pista preciosa, muy diferente a lo que estamos acostumbrados. Me recuerda mucho a Phillip Island», asegura Viñales. Precisamente, Phillip Island es uno de esos trazados favoritos para los pilotos.

Joan Mir, segundo clasificado de MotoGP, es uno de los pocos pilotos de la clase reina que sabe lo que es competir en Portimao. Lo hizo en 2015, en el FIM CEV, logrando incluso una victoria. Le gustó rodar allí con una Suzuki GSX-R1000: «El test en Portimao fue bastante bien. Pude dar unas cuantas vueltas con la Suzuki GSX-R1000 y me encontré muy bien; esa moto funciona muy bien. También pude ver un poco las líneas de esa pista, un circuito muy diferente a los demás en el que tienes que ir con mucha fluidez. También es importante encontrar las líneas y es complicado tener la rueda delantera apoyada todo el rato, porque con las subidas y bajadas se levanta mucho. Ha sido positivo dar unas cuantas vueltas. No quería dar muchas para no perder las sensaciones con la MotoGP, ya que es una moto completamente diferente, así que no quería dar muchas vueltas ni apretar como un loco. Fue un buen test»«Con el reasfaltado, el agarre era bueno. En algunos puntos había baches, pero nada exagerado y con la moto de calle no notas tanto los baches como con la MotoGP», añadía.

Eso sí, pese a su experiencia previa en Portimao, no tenía un recuerdo nítido del trazado: «Yo ya había rodado en este circuito y era una pista que me gustaba. Rodé un fin de semana en el FIM CEV y no me acordaba mucho; sabía para dónde eran las curvas, pero no me acordaba de que había tantas subidas y bajadas. Fue bonito volver a rodar en esa pista. Es muy chula y creo que nuestra moto puede funcionar bien allí».

Álex Rins ya había rodado previamente con una Suzuki GSX-R1000, justo al acabar el confinamiento, pero asegura que el circuito ha ganado mucho con el nuevo asfalto: «Las sensaciones fueron increíbles. Ya rodé a principio de año cuando se acabó el confinamiento, pero esta vez he rodado con el asfalto nuevo y es increíble. Sube, baja, la rueda delantera está todo el rato en el aire... Es muy divertido».

De los pilotos permanentes de MotoGP, Aleix Espargaró fue el único que pudo rodar con el prototipo de la categoría reina en lugar de con una moto de calle. Es, por tanto, el que mejores conclusiones pudo sacar sobre lo que se van a encontrar allí el mes que viene: «Fue bonito rodar en una nueva pista y siempre es divertido para los pilotos. En Portimao entrené hace un par de meses con la moto de calle, pero con la MotoGP es completamente diferente. El nuevo asfalto hace que el circuito sea un poco más fácil, pero el reasfaltado no es perfecto. He de decir que el nuevo asfalto no está en las mejores condiciones, pero obviamente es mucho mejor a como estaba en el pasado. Es una pista muy, muy divertida, y también una de las más difíciles de aprender y de ser rápido en las que nunca he rodado con una MotoGP. Hay que estar muy concentrado y, además, es muy exigente físicamente. No es un circuito fácil», decía el de Aprilia, que también mencionaba que el trazado tiene algún aspecto para mejorar en cuanto a seguridad.

Aprobado en seguridad, pero raspado en la última curva


Aleix Espargaró mencionaba que la última curva del circuito puede ser algo conflictiva por la velocidad a la que se traza con una MotoGP y lo cerca que queda el muro: «El único sitio que he notado un poco peligroso es la última curva. Es un punto muy rápido y antes del cambio de rasante cambiamos de cuarta a quinta, así que vamos a mucha velocidad y tanto la grada como el muro que hay a la izquierda quedan muy cerca. Ese punto está al límite, pero el resto del circuito es muy divertido».

Portimao, definido como una montaña rusa «está un poco en el límite para MotoGP» en cuanto a seguridad, según Aleix. «Tanto en las imágenes como en la televisión todo el mundo percibe las subidas y bajadas, pero al final el resto del circuito está bien; hay margen en caso de caída, un poco al límite, pero está bien. En cuanto a la última curva, para mí es peligrosa. El resto de curvas y las subidas y bajadas están un poco al límite, pero hemos corrido en circuitos más peligrosos como por ejemplo Motegi, donde los muros están más cerca en muchos lugares. Pero aparte de la última curva, Portimao es suficientemente seguro».

Lo que no le dejó del todo satisfecho al piloto de Aprilia fue el reasfaltado, ya que considera que no quedó en las mejores condiciones y que el paso de la F1 unas semanas antes por allí puede dejar la pista en peor estado: «Teniendo en cuenta que el asfalto es nuevo, no estoy muy contento. Especialmente, porque la F1 normalmente lo destrozan porque tienen mucho efecto suelo. Veremos qué pasa, pero han hecho un buen trabajo en Portimao. Espero que el asfalto no se destroce y podamos pilotar allí muchos años, porque las facilidades que da este circuito y el lugar en el que está es fantástico, muy bueno para competir».

Maverick Viñales, al que le gustó bastante el trazado, coincide con Aleix en el que podría ser el punto más conflictivo, y añade uno más: «Para mí, lo único peligroso es la última curva y también la curva 6, porque vienes de hacer la 5, subes y haces la 6, y en ese punto es como si el muro viniese hacia dentro, y tú ahí estás mirando hacia el muro porque vienes acelerando. Eso es lo que veo más peligroso, el resto está bien. Hay muchas escapatorias y eso es bueno».

«En cuanto a seguridad, sí que es verdad que en la última curva hace como un embudo la escapatoria y puede ser peligroso», exponía Joan Mir sobre esto.

Pol Espargaró rodó con una Honda CBR1000RR de la generación anterior de la Fireblade, que iba prácticamente de serie, hasta con faros y pata de cabra. Para él, en cuanto a seguridad el circuito «está bien. Es muy complicado decirlo con una moto de calle, porque las velocidades no son las mismas al frenar ni al salir de las curvas, los movimientos,... Es muy distinto. Yo lo vi bien, pero sí que escuché a mi hermano y a Dani (Pedrosa) sobre la curva de entrada a meta, que veían los muros un poco cerca, sobre todo porque sales con mucha velocidad y te escupe un poco hacia fuera de la curva, pero lo que son los cambios de rasante no vi mayor problema. No creo que sea un problema de seguridad, pero sí que vamos a tener que trabajar mucho con el cuerpo y con el anti-wheelie para controlar esos saltos».

Álex Rins opina que en cuanto a seguridad «está todo más o menos todo en regla. Hay puntos en los que falta un poco más de escapatoria y puntos que están con mucha escapatoria. Pero al final, esto es como todos los circuitos. Ahora que tengo más en mente Montmeló, puesto que venimos de rodar ahí, hay puntos críticos en los que se han hecho un poco más grandes las escapatorias, pero por ejemplo a la curva 4 le falta un poco. A priori, aunque todavía no he rodado con la MotoGP y sí con una 1000cc de calle, por lo que hay una clara desventaja de potencia, la pista la he encontrado segura. Ya veremos cómo va con la MotoGP, pero creo que será muy parecido».

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