Opinión – Blog ‘La intrahistoria de MotoGP’

La primera cita del Mundial de MotoGP 2018 acabó siendo un auténtico espectáculo. Menos de dos décimas fue la diferencia global entre el primero y el segundo clasificado si sumamos las carreras de MotoGP (27 milésimas), Moto2 (112 milésimas) y Moto3 (23 milésimas). El show ya está en marcha y llega el momento de sacar las primeras pinceladas de un año que promete emociones fuertes.

Otra vez estos dos

#04 vs #93. Andrea Dovizioso vs Marc Márquez. Ducati vs Honda. La última curva. Dovi por delante. Marc siendo Marc. Hachazo espectacular en la última frenada, por si acaso sale bien. Puerta medio abierta para hacer la trazada correcta, volver a meter la Ducati por dentro y ganar. Explosión de alegría en el box rojo. Aplausos en el garaje naranja. Abrazo y apretón de manos en el parque cerrado. Puro motociclismo. (Y un servidor tratando de buscar las palabras para escribir la crónica. Me están quitando años de vida).

Así fue en Austria y Japón en 2017, y así fue en Qatar en 2018. Empezamos fuerte, ¿eh? Dovizioso y Márquez nos volvieron a regalar un final de carrera antológico, el mejor pistoletazo de salida posible para una temporada en la que empiezan reeditando el duelo del año pasado y en la que arrancan como los dos hombres más fuertes.

Dovizioso volvió a ganar a Marc en el mano a mano. Es ya el anti-Márquez, aunque siempre le ha batido en trazados en los que el de Cervera ha ido con el gancho en el cuello, en los que 20 puntos le saben a 25. Y eso Dovi también lo sabe. En boca de todos, era el gran favorito para la victoria desde que acabaron los test hace dos semanas. Reforzó su condición en los entrenamientos y, aunque la Q2 no salió bien, tenía la carrera bajo control.

Ducati ha mejorado y Andrea tiene más confianza que nunca para ir a por el título. Nunca había empezado un año en MotoGP estando su nombre en las quinielas, pero eso no le presiona, sino que le motiva más. Pero Márquez es Márquez. Honda también ha mejorado y el #93 sólo quiere seguir ganando. No tenía por qué jugársela en una pista que se le atragantaba desde 2015, pero lo intentó hasta el final. Se tocó con Zarco cuatro vueltas antes, se fue a por Dovizioso sin reparos y trató de batirle. Haberle ganado allí hubiera sido un puñetazo encima de la mesa. Perder por sólo 27 milésimas no deja de ser un buen resultado.

Otra vez estos dos. Los que más claras tienen las cosas, los que empiezan con la inercia con la que acabaron en 2017. Dovizioso se ha llevado la primera pelea, pero al campeonato le quedan 18 y para derrocar a Márquez hay que minarle demasiado la moral, y eso no se consigue “sólo” ganándole tres ‘cuerpo a cuerpo’ en circuitos a los que va con la derrota asumida. Sea como fuere, gracias a los dos otra vez y enhorabuena a Dovi.

El que vale, (es) Vale

Que sí, que tiene 39 años, que Yamaha aún está con muchas dudas, que hay varios pilotos que están más fuertes que él… Pero es Valentino Rossi. El mismo de siempre, el que cuando se apaga el semáforo los domingos no conoce ni de edades, ni de dudas, ni de problemas. El italiano, abonado número uno a las resurrecciones dominicales, protagonizó una más en el comienzo de su 23ª temporada en el Mundial -¡¡23ª!!-.

Salió octavo, se plantó en la cuarta plaza en un par de curvas y desde entonces quedó claro que nadie le iba a sacar de allí. Sucumbió ante el ritmo superior de Dovizioso y Márquez en el tramo final, pero acabó lo suficientemente cerca para ver con bastante nitidez el duelo de ambos hasta la última curva.

Brillante en pista para conseguir un podio en la cita inaugural de la temporada, y más brillante aún fuera de ella: «Yo no corro para demostrar a la gente que no soy demasiado mayor, simplemente lo hago para demostrarme a mí mismo que puedo estar al máximo nivel», dijo. Empieza un curso más y parece que la vida sigue igual para él. La pasión, la motivación y el sueño del hipotético décimo título mundial continúan muy presentes en su cabeza. Que nadie dude que lo va a seguir intentando y tratando de disfrutar de cada carrera, y que sea lo que tenga que ser. La mejor noticia del fin de semana es que seguirá hasta 2020. ¿Qué verdadero amante de este deporte -más allá de colores- no se alegra de que el gran icono de las dos ruedas siga en activo esta temporada y otras dos más? Porque si lo hace, no será ni mucho menos para rellenar parrilla.

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Zarco y Rins pecan de ‘semi-novatos’

Johann Zarco y Álex Rins fueron dos de las grandes sensaciones de la pretemporada y de los dos primeros días del GP de Qatar, pero no pudieron rematar de la forma que se esperaba de ellos. El francés hizo la pole el sábado tras pulverizar el récord absoluto del circuito, en propiedad de Jorge Lorenzo desde 2008, dejando más destellos que refuerzan por qué es el piloto más codiciado del mercado de fichajes.

Sin embargo, el piloto del Monster Yamaha Tech3 erró en la estrategia de carrera. Ya advirtió el sábado tras hacer la pole que su ritmo de carrera no era tan fuerte como el de Dovizioso, Márquez o Rossi, pero se veía con opciones de pelear por el podio y la victoria. Zarco es uno de esos pilotos que se siente a gusto llevando el peso de la carrera y no le incomoda lo más mínimo tener al resto del grupo de cabeza detrás, ya sea por una vuelta, por cinco, o por 17.

Precisamente 17 fueron los giros que completó al frente de la carrera, pero la igualdad de ritmo que había propició que hasta siete pilotos formasen el grupo de cabeza en el momento en el que Zarco cedió el liderato. Acusó el desgaste de tirar del grupo durante más de dos tercios de carrera, y en cuanto le superó Dovizioso, le empezaron a adelantar con relativa facilidad todos los demás, hasta Viñales llegando desde atrás. Fue el que más justo llegó al tramo final de la carrera. Acabó satisfecho, pero octavo, un resultado que quizá hubiera variado de haber llevado otra estrategia. Pasó de liderar las 17 primeras vueltas, a perder siete plazas en las cinco últimas. Seguramente que el de Cannes aprenderá de ello.

Quien seguro que también aprenderá cosas de Qatar será Álex Rins, otro piloto que afronta su segundo año en la categoría reina. Si nos fijamos en su pretemporada, posiblemente está en el top 5 de pilotos con mejores test invernales, dada su regularidad y su gran rendimiento. El ritmo fue rápido en todos los entrenamientos, sobre todo en los de Qatar, los cuales cerró con un notable simulacro de carrera.

En cuanto empezó el Gran Premio, mantuvo ese gran estado de forma y destacó en todos los entrenamientos, estando siempre entre los más rápidos a una vuelta y en cuanto a ritmo. Le salía todo fácil. Pero no es lo mismo dar 20 vueltas a un ritmo constante en unos test rodando en solitario, que meterse en la boca del lobo: una jauría de pilotos con experiencia en MotoGP, algunos de ellos maestros del cuerpo a cuerpo, que pronto empequeñecieron el desparpajo que Rins había mostrado en entrenamientos.

«Al principio tenía la rueda de Dovizioso y rodando detrás de él estaba muy cómodo, pero cuando él ha empezado a adelantar a pilotos en la recta a mí me ha costado más. Cuando he perdido esa rueda he empezado a luchar con Pedrosa y con Petrucci, me he puesto un poco nervioso y por tratar de defender la posición me he caído», concedía a Movistar MotoGP después de la carrera. Error de ‘semi-novato’ en su segunda experiencia en un grupo de cabeza tras Australia 2017, y la primera con opciones reales de podio. El barcelonés tendrá que anotar esta lección y quizá alguna más antes de dar un paso definitivo hacia su primer podio, o quién sabe si primera victoria en MotoGP. Este año podría llegar, pero antes tendrá que aprender de carreras como la de Qatar.

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Maverick se guía por su instinto

Quizá pudo pasar desapercibido por acabar sexto, pero Maverick Viñales fue uno de los pilotos más destacados del domingo en Qatar. Su remontada desde la 15ª posición hasta la 6ª, rodando a final de carrera más rápido que la cabeza, le cargó de optimismo. Volvió a sentirse cómodo encima de la M1 y todo por cambiar la línea de trabajo, centrada exclusivamente en sus sensaciones para volver a sacar el máximo de la Yamaha como hizo en la primera mitad de 2017. «Hemos hecho una moto totalmente distinta, pensando más en mis sensaciones, un poco al contrario de la dirección que estaba siguiendo Yamaha, y me he sentido mucho mejor. Con la moto que tenía he dado el 100% en carrera», comentó.

Tal y como aseguró en la presentación del equipo, Maverick quiere seguir su instinto, y quizá esa sea la fórmula para acercarse a aquella primera versión que asustó a sus rivales en cuanto se subió a la M1. Quiere encontrar una base similar a la de inicios de 2017 y, huyendo de influjo del otro lado del box, asentarse donde debe, sin tantos altibajos. Quizá el GP de Qatar marcó un antes y un después, y esos 10 puntos allí conseguidos tengan un valor mucho mayor por la forma en la que los consiguió. Las próximas carreras nos sacarán de dudas. (Lee el artículo completo sobre este asunto: Maverick Viñales se guía por su instinto para recuperar su mejor versión).

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Dani Pedrosa: un resultado algo engañoso

Quedar el séptimo de un grupo de ocho podría denominarse como un mal resultado, pero como todo en la vida, hay matices. La séptima posición de Dani Pedrosa en Qatar deja pinceladas más positivas que los 9 puntos que sumó a su casillero. Por un lado, la soberbia salida que hizo en la que recordó al Dani de sus primeros años en MotoGP. Por otro, cómo consiguió lidiar con los problemas con el neumático trasero -quién sabe si defectuoso- para no perder comba en el grupo principal, acabando a sólo cuatro segundos del ganador en una pista en la que Dani nunca se ha sentido cómodo. De 15 temporadas, no ha ganado nunca en Qatar, ni en 250cc. Esta estadística de tantos años sin haber ganado nunca no se repite con ningún otro circuito.

El escenario de carrera no era el más favorable para el de Castellar del Vallés, que no es precisamente el que mejor se desenvuelve en grupos numerosos en los que ‘vuelan cuchillos’. Pero al menos se defendió. Por eso mismo, y como pasa con Viñales, pienso que su resultado en Qatar tiene más connotaciones positivas que negativas. Ha hecho una de las mejores pretemporadas de su vida, y en circuitos y situaciones más favorables podrá marcar diferencias.

Dicho lo cual, no puede perder de vista a Cal Crutchlow, que con su misma moto acabó por delante. Tendrá que sacar pronto a relucir los galones de piloto oficial, más si cabe en un año en el que acaba contrato y su renovación, a diferencia de la de Márquez, no está cerrada. Y ya hay quien hasta especula con que Zarco pueda llegar a ese asiento…

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Moto2: Será un año interesante

La carrera de Moto2 volvió a tener la esencia de la mayoría de carreras de los últimos años. ‘Trenecito’ rodando al mismo ritmo que deja a la carrera sin chispa en algunos momentos. Lo que sí que se encendió fue el freno trasero de Álex Márquez, un disco incandescente que sirvió para añadir otro capítulo más a la historia de mala suerte que el ilerdense sufre a veces en momentos clave. Eso sí, salvó los muebles a la perfección con una tercera plaza que sabe mejor que eso. La madurez que ha alcanzado Álex se ha convertido en uno de sus puntos más fuertes y quizá sea una clave que pueda marcar la diferencia si se acaba jugando el título. Tiene las cosas claras, muchas lecciones aprendidas y sabe que no ha de precipitarse. Si le acompaña la suerte, pinta bien.

El duelo principal lo protagonizaron Bagnaia y Baldassarri, quienes en su día fueron compañeros de Márquez en Monlau en el CEV -año 2012-. Fue todo un deja vu verlos a los tres juntos en la primera fila y en el podio. Se conocen bien y son tres firmes candidatos al título, sobre todo Pecco y Álex. Kalex ha reaccionado y KTM vuelve a estar un pequeño paso por detrás. Será interesante ver la progresión en la categoría de Mir y Barberá, que firmaron dos buenas remontadas. También será interesante ver si Lowes baja su ratio de caídas, porque no sirve de nada ser rápido si no se acumulan puntos.

https://twitter.com/alexlrsanchez/status/975033806695682048

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Moto3: Martín y Canet, un paso por delante

Durante el invierno tuve la oportunidad de hablar con Jorge Martín y me aseguró que sus dos principales rivales en Moto3 2018 serían Canet y Bastianini. También hablé con Arón Canet y me dijo que sus grandes oponentes serían Martín y Bastianini. Con el italiano no tuve la suerte de coincidir, pero seguro que su pronóstico iría por ahí, aunque en su caso los rivales son tres: Canet, Martín y él mismo.

“La Bestia” sufrió una caída que le dejó sin opciones en Qatar, mientras que los dos pilotos españoles demostraron que están un paso por delante del resto. Madurez, velocidad y confianza. Se jugaron un triunfo que acabó en manos de Martín, que tardó en conseguir el primero pero ya no quiere parar. Posiblemente, entre ellos estará la lucha por el título.

Honda sigue muy por delante de KTM, quizá más que el año pasado. A excepción de Rodrigo, los pilotos que más han despuntado con la moto austriaca son los que venían de pilotar una Mahindra. Ramírez, Foggia y Bulega están sufriendo bastante y son pilotos llamados a estar en la lucha. Si los de Mattighofen no afinan el tiro, Honda les puede volver a ganar por goleada. Y para cerrar, todo mi ánimo para Albert Arenas, que se fracturó la clavícula. Ojalá pueda estar en Argentina; pero, sobre todo, ojalá tenga la suerte de su lado en lo que queda de año.

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