Opinión – Blog ‘La intrahistoria de MotoGP’

Tan apasionantes fueron las 27 vueltas de la prueba de MotoGP en el GP de Australia, que hubo algunos detalles que pasaron desapercibidos más allá de los cuatro grandes protagonistas de una de las mejores carreras de la década. Márquez, Lorenzo, Iannone y Rossi se llevaron todas las miradas después de una batalla espectacular en Phillip Island, que acabó resolviéndose en la última vuelta con los cuatro separados por sólo un segundo.

Obviamente, ante semejante oda al espectáculo, era difícil -por no decir imposible- mirar para otro lado. Pero cuando ya han pasado más de 24 horas desde aquella batalla, que aún nos tiene con resaca tras habernos embriagado a base de adelantamientos, no es mala idea hacer un análisis algo más reposado de lo que fue la carrera.

Maverick-Viñales_MotoGP-1«La de Phillip Island no fue una sexta posición cualquiera, fue una sexta posición a menos de siete segundos del ganador»

Y es en ese punto en el que quiero abrir un paréntesis, no sin antes dar las gracias a los cuatro primeros clasificados de la carrera de ayer por el regalo que nos hicieron, y destacar también la actuación del sexto. Sí, de Maverick Viñales. El fin de semana del piloto de Roses, debutante en MotoGP con una moto que aún tiene mucho margen de mejora como la Suzuki, fue de matrícula de honor: a recalcar el tercer puesto en el FP2, el quinto en el FP3, el sexto en la Q2 y el sexto en carrera. Pero no fue una sexta posición cualquiera, fue una sexta posición a menos de siete segundos del ganador de Phillip Island -Marc Márquez- y a menos de dos del ganador de Motegi -Dani Pedrosa-.

Eso es lo realmente destacable, que no sorprendente, porque ver a Maverick realizando buenas actuaciones es algo, que a mí al menos, no me sorprende. Y no me sorprende porque la capacidad de adaptación que tiene este joven piloto catalán está fuera de toda duda. Con el resultado de Phillip Island se aseguró matemáticamente el título honorífico de Rookie del Año de MotoGP, un premio que no es nuevo para él, porque ya lo consiguió en Moto2 el pasado año y en 125cc en 2011.

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Cada vez que ha cambiado de categoría o de moto, ha ido rápido desde el primer momento. Sus plazos de adaptación se acortan a una velocidad de vértigo, demostrando que es capaz de absorber cada detalle con una facilidad innata, y eso es algo que no pasa ni mucho menos desapercibido. En su debut en el Mundial de 125cc sumó cuatro victorias y un total de nueve podios, los mismos números que en su estreno en Moto2, donde sólo pasó una temporada. Evidentemente, en su primer año en MotoGP y sin tener una de las motos punteras de la parrilla, va a estar muy lejos de esas estadísticas, pero no se puede pasar por alto una temporada que está siendo notable.

Su lucha está al otro lado del box, tratando de batir a un piloto hambriento y luchador como Aleix Espargaró, con mucha más experiencia que él en la categoría y que a día de hoy sólo le aventaja en cuatro puntos en la clasificación provisional. Ganar este duelo particular sería un golpe encima de la mesa de un piloto que empieza a sonar con fuerza en los planes de los equipos más potentes para dentro de dos temporadas.

El caramelo del escaparate de 2017

No habrá ningún cambio de cromos en las estructuras oficiales el próximo año, pero la gran mayoría de contratos terminan en 2016 y de cara al año siguiente puede haber novedades muy relevantes. El nombre de Maverick Viñales entra en muchas quinielas para pasar a ser piloto oficial de alguno de los tres grandes fabricantes en 2017. El español es uno de los pilotos más talentosos de la categoría reina y es un gran reclamo para acabar dando el relevo a pilotos como Dani Pedrosa, Andrea Dovizioso o incluso Valentino Rossi dentro de dos años, si se diera el caso de que alguno de los tres no continúa en su equipo actual, algo que parece factible. Quien también parece entrar en los planes de las fábricas más importantes para 2017 es Álex Rins, otro piloto con extrema facilidad para ir rápido.

La temporada 2013, que acabó con el título de Moto3, le aportó a Maverick un extra de madurez que ha sido fundamental en su evolución. Su único año en Moto2 y el de su debut en MotoGP están demostrando que no sólo se trata de un piloto que aúna talento y velocidad, sino también inteligencia sobre la moto, puesto que apenas comete errores pese a la juventud que aún atesora.

Después de un tramo algo discreto entre Brno y Motegi, en Phillip Island volvió a demostrar sus aptitudes terminando cerca de los mejores y aventajando en casi 13 segundos a su compañero de equipo. Ya es el Rookie del Año y tiene en el horizonte el reto de acabar su primera temporada en MotoGP como primer piloto Suzuki, una marca que se le podría quedar pequeña a finales de la próxima temporada. No es descabellado afirmar que los grandes fabricantes pueden acabar rifándose su fichaje, y seguro que el de Roses no tardaría en responder con resultados. Cuenta con un gran potencial y, sobre todo, con una capacidad natural para aclimatarse a cualquier situación. No diga adaptación, diga Maverick Viñales.