Repasamos cómo les fue a los pilotos que pasaron del Mundial de 500cc/MotoGP al de Superbike

El Mundial de Superbike recibirá el próximo año un importante impulso con la llegada de Álvaro Bautista a las filas del equipo oficial de Ducati, lo que convierte al talaverano en uno de los candidatos al título. Repasamos otros casos de pilotos que han pasado de MotoGP a Superbike; algunos con éxito, muchos dejando destellos y otros sin pena ni gloria.


 

Éxito rotundo: la senda de los Roche y Kocinski


Probablemente te sorprenda, pero son muy pocos los pilotos que después de haber sido permanentes en el Mundial de 500cc/MotoGP han acabado triunfando al dar el paso hacia el Mundial de Superbike, sobre todo si tenemos en cuenta que a lo largo de los 30 años que tiene el certamen de las derivadas de serie han sido muchos los pilotos que han recorrido ese camino.

Quizá los dos casos más sonados, también porque son dos de los más recientes, son los de Max Biaggi (campeón de SBK en 2010 y 2012) y Carlos Checa (campeón en 2011). De ellos hablaremos más adelante, pero no son los únicos. La historia de estos casos la inicia un piloto francés, Raymond Roche, todo un ilustre de la categoría de 500cc del Mundial de Velocidad en los años ochenta. El galo alcanzó su cota más alta en el medio litro allá por 1984, temporada que fue claramente dominada por Eddie Lawson y en la que Roche fue tercero, justo por detrás de Mamola.

El piloto francés consiguió ocho podios esa temporada, pero después desapareció del mapa. Sólo volvió a lograr un podio más en 500cc al año siguiente, pero sus resultados fueron discretos como norma general. El de Olliouiles probó suerte después en el Mundial de Superbike y de hecho fue uno de los grandes animadores del certamen en sus primeros años de vida. En 1989 acabó tercero, pero ya en la temporada siguiente se hizo con el título. De hecho, fue la primera vez que Ducati ganaba el certamen de las derivadas de serie, algo que logró con 8 victorias y un total de 17 podios. Roche lo dejó en 1992, después de encadenar dos subcampeonatos seguidos al no poder batir al norteamericano Doug Polen, uno de los primeros iconos del WorldSBK. Se fue del campeonato con 23 victorias y un total de 57 podios.

Otro de los grandes casos de éxito fue el de John Kocinski. El norteamericano, una de las personalidades más ariscas que se recuerdan en el mundo de las dos ruedas, protagonizó una historia curiosa. Fue Campeón del Mundo de 250cc en 1990 en aquella lucha tan recordada hasta la última carrera contra Carlos ‘Tiriti’ Cardús e inmediatamente después dio el salto a la categoría reina. Acabó dos veces tercero; una en Yamaha en 1992 -Rainey campeón- y otra en Cagiva en 1994 -año del primer título de Doohan-. Pero cuando Cagiva dejó oficialmente el Mundial de 500cc, Kocinski aparcó la competición para dedicarse al esquí acuático.

Fue el Mundial de Superbike el que rescató al piloto de Arkansas. Concretamente, Ducati, con quien ya ganó sus dos primeras mangas en Misano. El talento de norteamericano era algo fuera de toda duda y acabó tercero en su primer año en Superbike, ganando cinco carreras y sucumbiendo sólo ante Corser y Slight. Pero al año siguiente -1997- y ya en las filas de Honda, nadie pudo con el piloto de Little Rock, que arrasó por delante de Carl Fogarty y Aaron Slight. Se llevó su segundo título mundial tras el del cuarto de litro y dejó SBK con un total de 14 victorias y 29 podios en dos temporadas. Regresó a 500cc con el equipo de Sito Pons y Checa como compañero, pero ni ese año ni el siguiente junto a Erv Kanemoto -1999-, estuvo al nivel esperado.

 

Más éxito: La era moderna con los viejos rockeros


Como comentábamos anteriormente, si hay dos casos conocidos del paso de MotoGP a Superbike traducido en éxito, son los de Max Biaggi y Carlos Checa. No exentos de dificultades y ya rozando la cuarentena, ambos consiguieron reinar en Superbike durante tres años seguidos. Biaggi, cuatro veces Campeón del Mundo de 250cc y tres veces subcampeón de la categoría reina, puso fin a su periplo en MotoGP en 2005 tras un mal año en el equipo oficial de Honda. Se tomó un año sabático alejado de la competición, en el que incluso llegó a probar un Midland-Toyota de F1, pero en 2007 volvió sobre las dos ruedas.

Fue en Superbike, con Suzuki, y ya en su primera carrera (Qatar) se hizo con la victoria. Estuvo todo el año peleando por las primeras posiciones, pero acabó tercero por detrás de Toseland y Haga. En 2008 estuvo muy por debajo de lo esperado, acabando séptimo con una Ducati satélite, mientras que en 2009 debutaba la nueva Aprilia de SBK, con la que logró una victoria en su jardín de Brno y acabó cuarto el campeonato. La clave llegó en 2010, cuando la marca de Noale dio un salto de calidad y el binomio Biaggi-RSV4 se mostró imbatible. Ganó 10 carreras y se hizo con el título sin discusión por delante de Haslam y Checa. Cedió la corona al año siguiente, cuando el que arrasó fue Carlos, pero la recuperó en 2012 en el certamen más apretado de todos los tiempos: ¡ganó a Sykes por medio punto! Acababa de cumplir 41 años y dejaba la competición en lo más alto.

Entre medias de ambos títulos de Biaggi, llegó el turno a otro ilustre de 500cc/MotoGP: Carlos Checa. El de Sant Fruitós dejó la categoría reina a finales de 2007 después de 12 temporadas y se embarcó en el interesante proyecto del Mundial de Superbike al año siguiente. Lo hizo como piloto oficial de Honda, cuajando un debut notable que le llevó a la cuarta posición del campeonato tras conseguir dos victorias. En 2009, siendo compañero de Jonathan Rea, no pudo pasar de la séptima posición y ni siquiera sumó triunfos. Al igual que Biaggi, el segundo año de Carlos en SBK fue el peor.

Entonces llegó un cambio de aires que resultó maravilloso: fichó por el Althea Ducati, el equipo que cambió su rumbo. La marca italiana había retirado su presencia oficial en SBK, pero Althea era la estructura más fuerte y contaba con material para luchar por las victorias. Ya en 2010 ganó tres carreras y acabó la temporada en la tercera plaza, pero ‘el no va más’ lo alcanzó en la siguiente temporada, arrasando totalmente con 15 victorias, 21 podios y un total de 505 puntos. A sus entonces 38 años, Checa ganaba su primer y único título mundial. En 2012 venció en nueve carreras más y fue cuarto del campeonato, mientras que en 2013 la nueva Ducati Panigale aún estaba muy verde y entre lesiones y malos resultados, decidió dejar la competición.

La lista de éxitos de los viejos rockeros la cierra Sylvain Guintoli. El francés acumuló una importante experiencia en equipos privados tanto en el Mundial de 250cc como durante las dos temporadas que estuvo en MotoGP. No dispuso de los medios ni quizá del talento que le permitieran conseguir más que un podio -Assen 2003, en 250cc- en las siete temporadas que estuvo formando parte del campeonato. Pasó por el British Superbike en 2009, donde empezó su despegue definitivo. Al año siguiente debutó en el Mundial de Superbike con Suzuki, y empezó a despuntar en 2011 y 2012 con una Ducati satélite, primero con el Team Effenbert y después con el Pata Ducati. Consiguió sus primeras victorias y podios, y se ganó el beneplácito de Aprilia.

La marca italiana estaba en su época dorada, por lo que Guintoli contó desde el primer momento con material de primera para luchar por el título. Sólo logró un triunfo, pero su regularidad -14 podios- le permitió acabar tercero la temporada y luchar casi hasta el final por el título. Cuando sí lo hizo fue en 2014, cuando un fantástico final de temporada –logró 175 de los últimos 200 puntos en juego– le llevó al título, logrado en la última carrera tras tener a Baz como aliado, ya que el francés hizo caso omiso a las órdenes de equipo de Kawasaki y perjudicó a Sykes.

Guintoli no volvió a ganar más carreras, ni como piloto oficial de Honda (2015) ni de Yamaha (2016), aunque logró dos podios con la firma del ala dorada y uno con la de los diapasones. Se marchó al British Superbike con Suzuki, donde estuvo una temporada, y actualmente es probador de la firma japonesa en MotoGP. Lo que ya nadie le va a quitar es el hecho de haber sido Campeón del Mundo de SBK.

 

 

Medias tintas: De Lucchinelli a Hayden, pasando por Melandri


Repasados los casos de mayor éxito, todos ellos coronados con el título del Mundial de Superbike, toca repasar ahora casos de pilotos que se quedaron cerca de ello o que al menos dejaron su sello en el certamen de las derivadas de serie. Y como hemos hecho antes, arrancamos en orden cronológico, y lo hacemos con toda una MotoGP Legend: Marco Lucchinelli. El piloto italiano, Campeón del Mundo de 500cc en 1981, no volvió a luchar más por algo parecido en la categoría reina. Se marchó definitivamente del campeonato en el ’86, cuando ya empezó a estar inmerso en otros proyectos profesionales, tanto de dos como de cuatro ruedas. En lo referente al motociclismo, su historia empezó a estar ligada a Ducati, con la que ganó en Daytona la Battle of the Twins en 1987 a bordo de la histórica Ducati 851. Con esa montura se lanzó a disputar el primer Mundial de Superbike de la historia, en 1988, ganando la segunda manga de la cita inaugural de Donington, por lo que siempre tendrá el honor de ser el primer ganador de Ducati en SBK. Aquel año acabó el campeonato quinto, pero sumó dos victorias y dos podios más.

Hay que avanzar varios años para encontrar el siguiente caso, que es el del francés Regis Laconi. El galo corrió dos años en 250cc y cuatro en 500cc, llevándose el honor de ser el primer ganador del GP de Valencia en la categoría reina. En 2001 dio el paso al Mundial de Superbike con Aprilia, ganando una carrera pero siendo 11º del campeonato. La fábrica de Noale le llevó de vuelta a la primera temporada de la historia de MotoGP, pero ya en 2003 regresó a SBK para quedarse. Su salto de calidad llegaría en 2004, donde acabó subcampeón con una Ducati oficial, ganando siete carreras y subiendo al podio en 14 ocasiones. En 2005 sumó tres triunfos más, pero esa temporada la acabó sexto. Su nivel bajó en los años posteriores, ya con Kawasaki.

Dos cracks del 500cc también despuntaron en Superbike. Uno de ellos fue el ilustre australiano Garry McCoy, ‘Mr. Derrapadas’, que se ganó el cariño de la afición por su capacidad de deslizar el tren trasero hasta que saliera humo del neumático. Era un auténtico espectáculo verle en pista. Ganó dos carreras en 125cc, tres en 500cc y protagonizó un productivo paso de dos años por SBK. El primero (2004) lo acabó sexto tras ganar una carrera y subir tres veces al podio. En el segundo, con la novedosa Petronas FP1, apenas sumó puntos. Y si hemos hablado del rey de las derrapadas, tenemos que hacerlo de Alex Barros, el príncipe de las frenadas. El brasileño, que a los 47 años sigue compitiendo (¡y ganando!) en Brasil, tuvo un impás en su dilatada trayectoria en 500cc/MotoGP y probó suerte en Superbike en el 2006. No desentonó, ni mucho menos: con una Honda y con Ramón Forcada como técnico, Barros logró una victoria en Imola y obtuvo un total de seis podios. Fue sexto en la general y volvió a MotoGP, donde sólo estuvo un año más.

Entre los casos más recientes y que aún siguen en vigor, está el de Marco Melandri. El piloto italiano, Campeón del Mundo de 250cc, subcampeón de 125cc en 1999 y de MotoGP en 2005 (sumó 22 victorias en GGPP, cuatro en la categoría reina) desembarcó en Superbike en 2011 con el equipo oficial de Yamaha. A las primeras de cambio fue subcampeón con cuatro victorias. Pasó a BMW, donde en dos años ganó nueve carreras más, siendo tercero y cuarto del campeonato, posición que también ocupó con Aprilia en 2014. Volvió a MotoGP y fracasó estrepitosamente con la marca de Noale. En 2016 tuvo un año sabático y en 2017 regresó al WorldSBK de la mano del equipo oficial de Ducati, con el que hasta la fecha ha añadido tres victorias y 19 podios más a su palmarés. En SBK ha conseguido un total de 22 triunfos y 68 podios, sin bajar nunca del top 5. No obstante, su futuro es incierto para el año que viene, ya que Álvaro Bautista le reemplazará en la escuadra oficial de Ducati.

El último precedente de la lista es el de otra MotoGP Legend como Nicky Hayden. El estadounidense dejó MotoGP después de 12+1 temporadas, en las que su pico más alto llegó con aquel título mundial de la categoría reina que logró en 2006 tras batir a Valentino Rossi. Nicky, que estuvo seis años como piloto oficial de Honda en MotoGP y que en sus dos últimas temporadas había vuelto con la firma del ala dorada con una moto Open, se convirtió en la gran apuesta de Honda para volver a plantar cara en el Mundial de Superbike. Con una CBR1000RR lejos del nivel de las Kawasaki y Ducati, Hayden rindió a un buen nivel en su debut en SBK en 2016, subiendo al podio en cuatro ocasiones y logrando una sensacional victoria bajo la lluvia en Sepang. Fue quinto en aquella temporada. Para el segundo año, la nueva versión de la CBR1000RR para competición estuvo muy por debajo de las expectativas y “Kentucky Kid” no pudo pelear por buenos resultados. Un accidente de tráfico -fue atropellado por un coche cuando entrenaba con la bici- después de la cita de Misano le costó la vida. El estadounidense había tenido tiempo para dejar su huella en el campeonato.

 

Fracasos: ¿Quién dijo que fuera ‘fácil’?


Ni MotoGP es siempre ‘la créme de la créme’, ni Superbike es un ‘cementerio de elefantes’, como muchos lo llaman. El nivel es muy alto, y pasar de un certamen a otro no lleva implícito triunfar. De hecho, existen muchos más fracasos que éxitos, como vas a comprobar a continuación. ¿Recuerdas a Tadayuki Okada? Sí, aquel piloto que luchó por el título de 500cc contra Crivillé en el ’99 y que fue subcampeón de 250cc en 1994 y de 500cc en 1997. Pues bien, en su única temporada en el Mundial de Superbike -2001, como piloto oficial de Honda-, fue octavo a casi 200 puntos del campeón y con la mitad de los que consiguió su compañero Colin Edwards. Sumó tres podios.

Tampoco le fue sencillo a otro ilustre japonés de la categoría reina como Norick Abe, quien ganó tres carreras en 500cc y obtuvo un total de 17 podios. Su paso al Mundial de Superbike se consumó en el año 2005 y duró esa temporada y la siguiente. El japonés corrió con Yamaha en ambos cursos y no logró ningún podio. Tampoco subió al podio su compatriota Shinya Nakano, subcampeón del mundo de 250cc en el 2000 y piloto de la categoría reina durante ocho temporadas. Fue fichado por Aprilia en 2009 para ser piloto oficial en SBK junto a Biaggi, pero estuvo bastante lejos del nivel de su compañero; se perdió el final de temporada por lesión y en su primera ronda ausente, en Imola, Marco Simoncelli consiguió subir al podio con su moto en la segunda manga.

Entre los fracasos más estrepitosos de los últimos tiempos está el de Randy De Puniet, ganador de cinco carreras en 250cc y piloto de MotoGP durante ocho temporadas. Estuvo en SBK un año como piloto oficial de Suzuki, pero ni el nivel de la marca ni sobre todo el suyo fueron aceptables. Terminó fuera de los puntos en 12 carreras y sólo pudo ser 18º en el campeonato.

Por los mismos derroteros transcurrieron las trayectorias de dos Campeones del Mundo de la categoría intermedia que fracasaron en Superbike con Honda. Uno fue Hiroshi Aoyama, campeón de 250cc en 2009, que tras dos años en MotoGP sin pena ni gloria se fue a SBK como piloto oficial de Honda y como compañero de Jonathan Rea. Su temporada fue extremadamente discreta, con dos octavos puestos como mejores resultados y el 18º en la general a final de su único año en el certamen. Stefan Bradl, Campeón del Mundo de Moto2 en 2011, tampoco rindió como se esperaba. Llegó después de cinco temporadas en MotoGP como la gran esperanza de Honda a la vez que se estrenaba una nueva CBR1000RR que no estuvo a la altura. El alemán consiguió un sexto puesto como mejor resultado, se perdió las últimas cuatro rondas por lesión y sólo pudo ser 14º en la general. Fue ‘reclutado’ por Honda para su equipo de pruebas de MotoGP en Europa.

Otro Campeón del Mundo de Moto2 que no lo tuvo fácil fue Toni Elías, todo un ganador de carreras en 125cc (2), 250cc (7), Moto2 (7) y MotoGP (1). Llegó a Superbike a mediados de 2013 con el Red Devils Aprilia e hizo con ellos toda la temporada 2014. Pese a contar con una Aprilia, no dispuso de los medios suficientes para optar a más y acabó noveno en su único curso completo en el WorldSBK. Para 2015 tenía un proyecto con BMW y el JR Racing que acabó siendo una farsa y que dejó a Toni en el dique seco, salvo sustituciones puntuales en MotoGP. Desde 2016 compite en MotoAmerica, donde fue campeón en 2017 y donde ha reencontrado su mejor versión.

Pilotos con podios en MotoGP, como John Hopkins o Makoto Tamada -ganador de dos carreras en 2004-, también sucumbieron en Superbike. Hopkins disputó el BSB después de quedarse sin hueco en MotoGP y tuvo algunos escarceos en Superbike, hasta que en 2012 disputó la temporada completa junto a Suzuki. Un noveno puesto en Moscú fue su mejor resultado; acabó la temporada 19º. En lo referente a Tamada, los mejores números del japonés en el Mundial de Superbike llegaron como wild-card; en el punto álgido de su carrera, ganó tres mangas en Sugo (Japón) como piloto invitado en 2001 y 2002. Volvió de forma permanente al certamen en 2008, una vez terminada su estancia en MotoGP; lo hizo como piloto de Kawasaki y en dos temporadas (’08 y ’09) no consiguió ni un solo podio. La marca de Akashi no tenía ni mucho menos el potencial actual en SBK, huelga decirlo.

Cerramos el amargo capítulo de los ‘fracasos’ con pilotos para los que tampoco se preveía que el paso de MotoGP a Superbike fuese lo contrario. Uno de ellos fue Karel Abraham, que salió del marco del Mundial de MotoGP tras 11 temporadas -dos en 125cc, tres en 250cc, una en Moto2 y cinco en MotoGP- para probar suerte en SBK con el Milwaukee BMW; fue 18º con sólo 33 puntos, regresó a MotoGP con el Ángel Nieto Team y recientemente ha confirmado su vinculación con el Reale Avintia hasta 2020. Ese año coincidió con Alex De Angelis, quien salvó algo más los muebles con el proyecto improvisado de Ioda consiguiendo un podio bajo la lluvia de Lausitzring, pero que al año siguiente fue reemplazado a mitad de temporada por sus discretos resultados con el Team Pedercini.

Yonny Hernández estuvo en Moto2 en 2010 y 2011, subió a MotoGP para cumplir cinco temporadas allí, bajó de nuevo a Moto2 en 2017 y este año está en el Mundial de Superbike junto al Team Pedercini, con el que ha sumado 24 puntos en las primeras 18 mangas del año.

 

El ‘boomerang’ y el efecto Bautista


Nos hemos guardado para el final algunos casos diferentes, los denominados ‘boomerang’: piloto que pasaron de Superbike a MotoGP y regresaron a SBK. En esos pasos encontramos situaciones de éxito como la de Troy Bayliss, que dejó el certamen de las derivadas de serie con un título antes de irse a MotoGP con Ducati. En la categoría reina estuvo tres años, el último con el equipo de Sito Pons, y cuando volvió a Superbike con Ducati lo hizo de forma impecable. Fue campeón en 2006 y 2008, con 37 y 39 años, y se retiró con tres títulos mundiales.

También fue muy sonado lo de Noriyuki Haga, un auténtico icono de este campeonato. Lo disputó en 1998, 1999 y 2000, se fue a 500cc en 2001, volvió a SBK en 2002, regresó a MotoGP en 2003 y ya desde el 2004 hasta el 2011 permaneció en Superbike siendo siempre uno de los pilotos más destacados. Sólo le faltó el título, pero fue subcampeón del mundo de SBK en el 2000, 2007 y 2009, y tercero en 2004, 2005, 2006 y 2008. En total, 116 podios (43 victorias) y el eterno reconocimiento de aficionados y paddock del WorldSBK.

Peor les fue el ‘boomerang’ a Chris Vermeulen, James Toseland, Rubén Xaus y Loris Baz, que volvieron peor de los que se fueron. Xaus fue subcampeón en 2003 y se marchó a MotoGP, donde sólo permaneció dos años -podio en Qatar ’04-. En su regreso a SBK nunca contó con un proyecto ganador como el que tuvo antes de irse, pero consiguió un triunfo en 2007 y otro en 2008. También estuvo dos años en MotoGP James Toseland, que se fue allí como doble Campeón del Mundo de SBK y, cuando volvió, no ganó más carreras. En su segunda etapa, “El Pianista” estuvo con Yamaha -cuatro podios- y BMW, proyecto que abandonó tras siete carreras.

En lo referente a Vermeulen, el australiano fue cuarto y subcampeón en sus dos primeros años en SBK -2004 y 2005- con Honda, se fue a MotoGP en 2006 con Suzuki y ganó bajo el aguacero de Le Mans 2007, regresó a Superbike a tiempo parcial entre 2010 y 2011 y apenas consiguió 24 puntos en 20 carreras. Por su parte, Loris Baz, expiloto oficial de Kawasaki sumó dos victorias y 14 podios antes de dar el paso a MotoGP, donde estuvo tres años repartidos entre Forward Racing y Avintia. Se quedó sin asiento y este año ha vuelto a Superbike con Althea BMW, un proyecto con el que está bastante lejos de los puestos de cabeza.

La llegada de Bautista

Cerramos este reportaje con el ‘culpable’ de que esta idea viera la luz: Álvaro Bautista. Su fichaje por el equipo oficial de Ducati para el Mundial de Superbike 2019 ha despertado bastante interés y muchos le empiezan a ver como el ‘anti-Rea’. Está claro que el talaverano, por talento y medios, partirá en las quinielas como uno de los grandes candidatos al título. No lo tendrá fácil, porque tendrá que adaptarse a una moto derivada de serie y que será nueva en el campeonato como la Ducati Panigale V4 después de haber estado durante las últimas nueve temporadas subido a diferentes prototipos de MotoGP.

El cambio será radical pero nadie duda de la capacidad de Bautista para ir rápido. Voces muy autorizadas como las de Carlos Checa y Rubén Xaus confían en el que el español pelee por las primeras posiciones desde su llegada. El desembarco de un ‘ex-MotoGP’ con buen palmarés como el del talaverano generará un impulso al campeonato. Estaremos muy atentos a sus pasos y a la senda que acabe cogiendo su trayectoria. Aquí ya has podido repasar con creces cómo les fue a los pilotos que pasaron de 500cc/MotoGP al Mundial de Superbike, los precedentes de Álvaro Bautista.