Reportaje de MotoGP y sus jefes de prensa

Pese a que los medios de comunicación son los encargados de hacer llegar la información sobre el Mundial de MotoGP a todos los aficionados, existe un lado más desconocido para el público en lo referente a la comunicación, pero que es fundamental dentro del Grand Circus. “El otro lado de la comunicación”, el de los jefes de prensa o responsables de esta faceta en equipos y diferentes organizaciones del campeonato, está formado por grandes profesionales que en su día pasaron por el lado opuesto y que ahora se encargan de gestionar este aspecto desde un lado más institucional, a la par que imprescindible. Conoce aquí el diferente ejemplo de cinco profesionales y cómo es este interesante trabajo entre bambalinas.


En el número 47 de Motorbike Magazine, recogemos un interesante reportaje en el que hablamos con diferentes responsables de prensa y comunicación del Mundial de MotoGP. Si quieres profundizar en este apasionante mundo, no te puedes perder el artículo que puedes leer GRATIS en el número de nuestra revista interactiva al completo.

Ignasi Sagnier - Director de Comunicación de MotoGP

Si eres un seguidor asiduo del Mundial de MotoGP, hay algo seguro: en alguna ocasión has visto a Ignasi Sagnier a través de la pantalla. Exacto, es la persona encargada de dirigir los parques cerrados, pero esa es sólo una labor más dentro del importantísimo rol que desempeña como director de comunicación del campeonato.

Ignasi es un periodista de largo recorrido. Sus inicios se remontan al Diario Sport, donde durante siete temporadas fue el encargado de cubrir la información del primer equipo del FC Barcelona. De entrevistar a estrellas como Andrés Iniesta, Ronaldinho o Thierry Henry, su paso a la sección del motor del periódico llevó consigo que los Lorenzo, Pedrosa o un Márquez que daba sus primeros pasos en el Mundial fueran los protagonistas de las páginas que llevaban su firma. Además, lo compaginaba colaborando con la revista MotoViva con diferentes pruebas y reportajes.

A finales de 2010 se abrió la oportunidad de formar parte de Dorna y unos meses después ya estaba dentro de la empresa promotora del Mundial de MotoGP, donde entró como Mánager de Contenidos y ahora desempeña el rol de Director de Comunicación de MotoGP y, en menor medida, del Mundial de Superbike.

«Fue un reto el hecho de cambiar en 2011 de donde estaba a entrar en un mundo nuevo, al paddock, aunque más o menos conocía a la gente. Pasé de un lado a otro, aunque a mí no me gusta decir que pasé al oscuro, porque me sigo considerando periodista. Soy Director de comunicación y también velo por los contenidos que se publican en la web. Tratamos que sea creativo e ir un poco más allá, que no todo sea políticamente correcto y que haya un poco de sustancia», nos cuenta Ignasi.

«Echo bastante en falta lo de escribir», reconoce. «Los casi 10 años que escribí en el Sport los tengo encuadernados en casa. El cambio tiene cosas buenas y cosas malas. Lo peor es dejar de escribir, ya que no puedo hacerlo todo lo que me gustaría», añade Ignasi, que añora esa faceta periodística.

Sin embargo, su actual trabajo le permite estar en momentos a los que sólo un grupo de privilegiados tienen acceso, como son los parques cerrados después de las carreras. Allí ha presenciado momentos de todo tipo: «Hay muchas cosas que te tienes que quedar para ti mismo, pero hay parques cerrados que dan para contar historias, que me gustaría explicarlos. Son conversaciones a las que tienes acceso y que no pueden trascender. Incluso hay periodistas que me preguntan qué se han dicho, pero por mí no se van a enterar porque yo soy un privilegiado que lo puede ver, pero me lo tengo que quedar para mí. He visto cosas curiosas, algunas divertidas y otras no tanto. Hay algunas que te gustaría publicarlas, pero te las tienes que guardar porque van con el cargo».

Un cargo que le permite estar en contacto continuo con los pilotos, de quienes se ha ganado la confianza gracias a su buen trabajo. «Tienes que ganarte esa confianza, que no piensen que eres alguien que filtra. Tengo buena relación con ellos, con quienes coincido también fuera del paddock en muchos pre-eventos, y es bueno que ellos se permitan ser laxos cuando estás tú. En parque cerrado, entrevistas… Hay momentos que se sientan y hablan entre ellos; eso lo ves, lo procesas y te lo quedas para ti».

Entre las ventajas de su trabajo, Ignasi destaca que «lo bueno que tiene es que no hay ningún día igual. Te levantas y no sabes lo que va a pasar, aunque haya un esquema. Tienes que ser dinámico a la hora de crear cosas».

«Lo mejor es que no hay monotonía. Te exprime cada día. Tienes que estar creando y la improvisación está a la orden del día. También estás en contacto con diferentes nacionalidades, diferentes países, y además te permite tener un alcance que es entre comillas sencillo con los que han sido tus ídolos de pequeño», añade.

El suyo es un ejemplo de alguien que ha sentido afición por las dos ruedas desde muy joven y que ha acabado convirtiéndolo en su profesión: «Yo de pequeño me colaba en los paddocks», nos cuenta. «Iba a Calafat a ver el Superprestigio, y también vi el primero que se hizo en el Circuit de Barcelona-Catalunya. De pequeño iba con un Scoopy de Barcelona a Montmeló para ver el Open Ducados. He visto muchas motos».

Y es aquí donde se llega al que posiblemente sea el hilo conductor de todos los protagonistas que vas a encontrar en este artículo: la pasión por el ‘mundillo’ del que forman parte, algo que es imprescindible: «Yo creo que la clave de este trabajo es la pasión. Yo llego a Barcelona y ya estoy pensando en la siguiente, a veces no guardas ni la maleta. Y, por ejemplo, cuando hacemos eventos como el del Papa en Roma o en los que llevamos a los pilotos a intentar abrir un poco las audiencias y que el motociclismo se conozca, en vez de irnos el miércoles por la mañana nos vamos el lunes por la noche. Estás una semana entera fuera de casa». O como le sucedió en su caso entre el GP de Tailandia y la gira asiática, fuera de casa «desde el 30 de septiembre hasta el 5 de noviembre». Más que un trabajo, se tiene que concebir como una forma de vida.

En el lado amargo de todo esto, Ignasi ha tenido que hacer frente a momentos muy complicados. En Sepang 2011, él fue encargado de anunciar el fallecimiento de Marco Simoncelli a los periodistas que se encontraban allí: «Honestamente, en mi primer año y en una situación así, no sabes qué decir ni en castellano, ni en inglés…», y no fue el único momento tan triste que tuvo que comunicar: «También pasó con Salom, con quien además me unía una buena amistad. Todos los jueves venía a verme aquí y nos dábamos dos besos. Había una relación como de hermano mayor y hermano pequeño. Es el vínculo que se crea».

Esa cercanía que existe con los pilotos, que al final son las grandes estrellas del Grand Circus, es algo que envidian los profesionales que cubren otros deportes y que puede corroborar Ignasi: «La diferencia con el fútbol es que aquí la gente te llama por tu nombre. Estuve siete temporadas cubriendo al Barça y cómo me llamaba yo lo sabían Iniesta y Silvinho, mientras que aquí me llama Ignacio hasta Valentino Rossi». Un Valentino que, por cierto, un día le puso su gorra para que Ignasi se hiciera pasar por él en la rueda de prensa post-carrera. Esa es una de las muchas anécdotas que puede contar.

Su puesto precisa estar en muchos escenarios en un corto lapso de tiempo. Por eso destaca que algo importante en su labor es la «capacidad de improvisación y la creatividad». Tan pronto te puedes cruzar con él en la sala de prensa, como verle a través de las teles dirigiendo el parque cerrado o en la sala de conferencias encabezando la rueda de prensa del podio de Moto3 y Moto2. Ante eso, no es de extrañar ni siquiera que el batería del grupo “Love of Lesbian” supiese quién era y tratase de corroborarlo en mitad de un concierto en el que fue a verlos, como nos cuenta también anecdóticamente.

Ignasi es todo un referente en su parcela, en “El otro lado de la comunicación”, un aspecto que en la organización del Mundial de MotoGP está en buenas manos.

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Maider Barthe - Jefa de prensa del Movistar Yamaha (Maverick Viñales)

En #MBK39, número que salió allá por el mes de marzo, publicamos el artículo “Profesionales de referencia”, en el que hablamos sobre varias de las mujeres que son ejemplos a seguir en sus respectivos trabajos dentro del Mundial de MotoGP: desde periodistas, pasando por coordinadores de equipo, jefas de prensa o telemétricas.

En aquel reportaje destacamos los perfiles de cinco profesionales de referencia, pero hay muchas más. Una de ellas es Maider Barthe, actual jefa de prensa en el Movistar Yamaha en el lado de Maverick Viñales. Maider lleva dos años desempeñando este trabajo después de haber pasado ocho dentro de Dorna, donde trabajó en lo referente a relaciones públicas, eventos con los pilotos y como responsable de protocolo donde, entre otras funciones, dirigía y ordenaba la ceremonia del podio.

Después de aquella amplia etapa en la empresa promotora del campeonato, Maider también se pasó al otro lado. Fichó por el Movistar Yamaha para formar el staff de jefes de prensa junto a Allen Bollini, quien ya lleva varias temporadas cumpliendo esta función con Valentino Rossi. «Después de ocho años quería estar en el otro lado. Vivir la sensación de ganar o perder; allí siempre ganaba, porque siempre estaba en el podio. Quería saber cómo se vivía todo esto desde dentro del box. Yamaha me hizo la propuesta y la acepté enseguida», cuenta Maider.

«Hay mucha diferencia en lo que es el trabajo», nos explica. «Con Dorna estaba pendiente de las tres categorías, de todos los pilotos y estaba todo el día de arriba para abajo. Aquí te centras en un piloto y en una categoría, así que el trabajo ha cambiado un poco en eso. Por lo demás, para mí el cambio ha sido muy fácil. Al estar ya en el paddock desde hace tanto, fue sencilla la transición. Además, los que son ahora mis compañeros eran amigos desde hace años, confiaron mucho en mí y fue muy fácil. Con Maverick también lo fue porque ya nos conocíamos, así que el periodo de adaptación fue rápido».

Para un jefe de prensa, los días de trabajo en las carreras suelen tener dos patrones muy diferentes: el jueves es el día dedicado a entrevistas y otros compromisos, mientras que los viernes, sábados y domingos todo está más supeditado a lo que pase en pista. «En un día con actividad en pista, por la mañana el trabajo lo hacen los pilotos. Nosotros estamos siempre en el box, pendientes de lo que pasa en pista, por si nos necesitan para cualquier cosa o por si los periodistas nos llaman para hablar algún miembro del equipo», expone Maider.

«Una vez se acaba eso es cuando empieza el volumen más grande de trabajo, que son las ruedas de prensa de cada piloto –n.d.R conocidos como Media Debriefs-, una cada tarde, en la que el piloto comenta la jornada durante 10-15 minutos en inglés y español, además de atender también a las televisiones».

Una jornada de Gran Premio puede suponer, perfectamente, 14 o 15 horas dentro del circuito: «Nosotros desayunamos, comemos y cenamos aquí. A lo mejor un viernes puedes llegar a las 8 de la mañana y salir a las 11 de la noche. Pero no estamos todo el día en la oficina, por suerte es un trabajo dinámico, en el que también pasamos por el box, hay entrevistas… etc».

Pero el trabajo no se reduce a los días de Gran Premio -de jueves a domingo-, sino que existe un trabajo entre carreras que se utiliza para organizar las siguientes rondas del calendario. «Recibes millones de mails con peticiones de entrevistas y en base al calendario ‘juegas al tetris’ para poder responder y conceder el máximo número de entrevistas posibles. Nos gusta dar a todo el mundo la posibilidad de hablar con nuestros pilotos. Básicamente es trabajo para organizar la agenda del GP».

A ello cabe añadirle los viajes y eventos más allá del calendario de carreras; jornadas promocionales fuera de los GGPP que los pilotos tienen por contrato con la fábrica y que, en el caso de Viñales, son 20 por año. Maider, como jefa de prensa de Yamaha, tiene que estar presente en todas ellas.

Como cualquier trabajo, tiene su lado positivo y negativo. «Lo mejor es lo que vives en el box. La tensión, la emoción cuando ganas… Es algo increíble. Te sientes parte del equipo. Cuando ganan hemos ganado todos, y eso es algo muy bonito. La parte negativa llega cuando los resultados no acompañan. Al final eres quien tiene que calmar al piloto, ayudarle a que comprenda que tiene que hablar con la prensa y que tiene que hablar tranquilo. Pero es parte del trabajo y ya está».

Otra de las funciones de un jefe de prensa es la de estar al día de todo -o casi todo- lo que se publica en los medios. Jornada tras jornada, en la sala de prensa de los circuitos se emite un clipping que recoge una gran cantidad de información que se ha publicado en los medios sobre MotoGP. Se trata de una herramienta casi imprescindible para quien necesita estar al corriente de la información publicada.

Como periodista, Maider comprende las necesidades y el trabajo que se hace desde el lado contrario, siempre y cuando sea correcto y honesto: «He estudiado periodismo y aunque ni en Dorna ni aquí he trabajado estrictamente de ello, los entiendo. Hago un poco de abogada del diablo, porque cuando un periodista habla mal de algo siempre defiendo al periodista, salvo cuando es un ataque gratuito. También en los momentos difíciles es cuando se ve quiénes son más tranquilos y quiénes son algo más ‘hienas’. Pero están haciendo su trabajo. Para mí lo básico es el respeto, aquí todos estamos trabajando».

A punto de poner fin a su décima temporada en el Mundial de MotoGP, Maider coincide con el resto de compañeros sobre la importancia que tiene la pasión por este mundo para soportar el ritmo de viajes y la gran cantidad de días que se pasan lejos de casa: «Te tiene que gustar mucho; porque si no te gusta esto, no lo aguantas. 19 carreras, test invernales, jornadas promocionales… El año pasado conté los vuelos y eran unos 90. En dos temporadas han sido como 25 días dentro de un avión. Pero al final, todo esto te compensa; si no, no lo harías».

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Artur Vilalta - Jefe de prensa de Ducati

Entre los protagonistas de este reportaje, Artur Vilalta fue el último en llegar al paddock de MotoGP, pero su buen hacer le ha hecho valedor de un puesto como jefe de prensa del equipo oficial de Ducati. Artur, que había trabajado en diversos medios y también en una agencia de representación de futbolistas, entró en el entorno del motociclismo en 2014 al convertirse en el jefe de prensa personal de Jorge Lorenzo.

Después de tres temporadas trabajando con el balear, Artur tuvo la oportunidad de embarcarse al mismo tiempo que Lorenzo en el proyecto de Ducati. El fichaje de un piloto como Jorge provocó que Ducati buscase un perfil extra para fortalecer su departamento de comunicación, ya que su llegada provocaría un aumento en el volumen de trabajo, las exigencias y las peticiones de entrevistas.

Artur conocía a la perfección a Lorenzo, conocía el paddock de MotoGP y conocía la forma de trabajar en la comunicación corporativa y el marketing dentro del campeonato. Su perfil resultaba una apuesta segura para Ducati y entró dentro de la marca al mismo tiempo que lo hizo Lorenzo. Desde entonces, Vilalta ha formado tándem con Julian Thomas, jefe de prensa con una dilatada experiencia dentro de la marca de Borgo Panigale.

«De cuando estás en el lado de periodista puro y duro, a cuando estás en el lado de la comunicación corporativa como responsable de prensa de un equipo de MotoGP, la diferencia es abismal. También hay diferencia entre ser jefe de prensa de un piloto o jefe de prensa de un equipo, porque en uno miras más hacia el lado del piloto y sus patrocinadores, y en el otro los intereses son puramente la marca y hay que mirar por dos pilotos a la vez. Aunque ese cambio es mucho menor», nos cuenta el periodista catalán.

También nos desgrana cómo se prepara la estrategia de comunicación en una marca como Ducati: «Hay tres factores importantes: uno es el trabajo preventivo o de estrategia, en el que previamente tienes unos planes durante el año sobre las entrevistas que quieres hacer, acorde con el piloto o con la marca. El segundo punto es ejecutar ese plan, aplicarlo y seguir unas líneas. La tercera pata del puzle sería atacar y solucionar todos los problemas o momentos de crisis que aparecen durante la temporada».

El trabajo preventivo es relativo a la planificación que se esconde detrás de la temporada o de cada Gran Premio en cuestión. «Las entrevistas no se dan porque sí, hay una estrategia de comunicación detrás. Conocemos a los periodistas, a los países para los que puedan crear un impacto, en qué ámbito están trabajando, si es un medio escrito, si es TV, revista, radio… Etc», añade Artur.

Sin embargo, la estrategia de comunicación empieza a trazarse desde pretemporada, por lo que es muy posible que sobre la marcha vayan surgiendo cambios sobre el plan establecido: «Tienes que tener cintura y margen para cambiarla durante el año. Cuando se acaba una carrera, el lunes estás pensando en la siguiente para empezarla a programar y tener una agenda del fin de semana. Hay peticiones que llegan con mucha antelación y otras que llegan a última hora, que a lo mejor son interesantes y tenemos que dar cabida».

«Desde nuestra posición nos debemos a Ducati y tenemos que mirar por el bien de la marca y hacer cosas que sumen. Ahí es donde tenemos poder de decisión sobre el tipo de entrevistas o reportajes que queremos hacer en cada Gran Premio».

Gestionar las crisis y la triple A: avisar, aconsejar y ayudar


Volvemos a uno de los puntos sobre los que Artur había destacado previamente, el de gestionar los momentos de crisis que puedan surgir a lo largo del año. Lo realmente difícil es que no haya ninguno durante toda una temporada, por lo que un responsable de comunicación ha de estar alerta para poner su grano de arena a la hora de abarcar esos momentos.

«Quizá es lo más complejo, pero a veces también lo más excitante», concede el jefe de prensa de Ducati. «Es donde uno se pone a prueba, donde uno tiene que ser capaz de encontrar soluciones. Es ahí donde la improvisación y el saber hacer de cada uno es vital. Desde nuestra posición no queremos que existan muchas crisis y no queremos tener que atajar muchos problemas, pero cuando existen es importante tener la cabeza fría, tener paciencia y no precipitarse».

«Son momentos complicados pero que a la vez tienen sus cosas buenas. Te hacen crecer profesionalmente. Hay momentos en los que tienes que decir cosas que quizá no son agradables a los pilotos o a un periodista. A esos momentos los intento dar un tono positivo, porque he entendido que forman parte de mi trabajo y creo que me pueden ayudar a crecer profesionalmente», concluye al respecto.

¿Y cómo es tratar de templar los nervios de un piloto como Jorge Lorenzo o Andrea Dovizioso antes de hablar con los medios si las cosas no han ido bien?: «Fácil no es. Una de las cosas más complicadas es intentar que los pilotos entiendan muchas veces el mensaje que la marca quiere transmitir. Tienes que encontrar en ocasiones el equilibrio entre lo que quiere el piloto y lo que quiere la marca, y buscar un punto de encuentro a nivel de comunicación. Eso es algo que se trabaja previamente».

«Una de las partes que más me gusta es los jueves antes de las ruedas de prensa y entrevistas, trabajar con los pilotos y explicarles por lo que les van a preguntar o por dónde les pueden salir. Intento no decir nunca lo que tienen que decir, pero aconsejo lo que creo que es mejor para ellos y para la marca a la vez. Yo no soy nadie ni Ducati es nadie para decir a Jorge o Dovi lo que han de decir, pero avisar, aconsejar y ayudar es nuestro trabajo», expone.

Y continúa con una interesante reflexión: «Trabajar con deportistas que tienen un carácter marcado, una personalidad definida, que cuando se ponen delante de un micrófono dicen cosas, es uno de los aspectos que más valoro de mi trabajo. A veces nos puede crear situaciones más o menos incómodas, pero es mucho más agradecido y al final también más atractivo para todos: para los fans, las marcas, los periodistas…».

Como el resto de los protagonistas de nuestro artículo que forman parte de un equipo, coincide plenamente en la que es la parte más bonita de su trabajo: «El hecho de vivir en un equipo como Ducati hace que vivamos todo como una familia, tanto las cosas buenas como las malas. Esa unión es una de las cosas más sorprendentes y gratas que me he llevado desde que estoy aquí. Luego lo que más destacaría es los momentos de adrenalina que te da una victoria o un adelantamiento en la última vuelta, la emoción desde el box. Es uno de los privilegios desde nuestra posición. Lo había vivido con Jorge, pero aunque pasen 5 o 10 años sigue existiendo esto dentro de cualquiera que está en el paddock y puede vivirlo desde dentro. Es algo muy especial».

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Alberto Gómez - Director de comunicación y marketing de Suzuki

La experiencia de Alberto Gómez en el sector de la comunicación y dentro del Mundial de MotoGP es bastante extensa. Alberto trabajó durante 17 años en el diario Marca, donde fue enviado especial a las carreras, y también colaboró en medios como Motocuatro, Motoracing y Onda Cero.

Como el resto de nuestros protagonistas, él también dio el paso a “El otro lado de la comunicación”. En su caso fue en 2013 y nada menos que con el equipo oficial de Yamaha, donde ejerció durante cuatro temporadas como responsable de prensa en el lado de Jorge Lorenzo. Tras su etapa con la fábrica de los tres diapasones Alberto dio otro paso más, esta vez hacia Suzuki para entrar como director de comunicación y marketing.

Pasó a formar parte del proyecto de Suzuki a partir de 2017, abarcando un trabajo más completo y que le ha permitido adquirir una importante experiencia en otros ámbitos más allá de la comunicación: «Para mí fue un salto importante, porque de seguir la agenda de un piloto, las entrevistas, la actividad o los eventos que genera, pasas a ser el responsable de coordinar y definir la estrategia de comunicación de un equipo, a nivel de recursos con la prensa o entrevistas con los medios, de eventos con el piloto y también a nivel de redes sociales, que hoy en día son muy importantes. Y luego está la parte de marketing, esas acciones de activación de marca, a través de la publicidad o de eventos con los distribuidores de Suzuki dependiendo de los GGPP. Todo tipo de activación para vender la marca a nivel interno y externo».

Alberto ha estado en los dos lados de la barrera, tanto en la comunicación periodística como en la corporativa, y pocos como él saben expresar las diferencias entre una y otra: «Chocan bastante, aunque la comunicación institucional o corporativa y la comunicación periodística tienen mucho en común, porque al final deben coexistir. La parte del periodismo que me gusta es esa sensación de libertad que tienes a la hora de moverte, de planificar, de ejecutar, de tener ideas y de escribir. Por su parte, la comunicación corporativa es mucho más canonizada en función de unas reglas que te pone la marca, a las que vas un poco sujeto. El periodismo es como la libertad de estar en campo abierto, y la comunicación corporativa es más como caminar en un túnel».

Desde que desembarcó en Suzuki, su día a día es «hacer de todo», como él mismo define; desde coordinar la agenda de los pilotos en un Gran Premio hasta organizar esa estructura que hay detrás de los eventos. Comunicación y marketing van de la mano: «No sólo la parte Racing que se ve aquí, sino que hay una parte mucho más institucional, todo eso que no se ve. También engloba presentación de presupuestos al Team Manager, de viajes, coordinación y peticiones especiales con Dorna… El trabajo es total, tienes que tratar muchos aspectos».

Es decir, no sólo se trabaja en los circuitos. De hecho, en un rol como el suyo es posible que el trabajo fuera del entorno de los Grandes Premios sea aún mayor: «El tiempo útil que te deja el día a día en las carreras es muy corto comparado con lo que tienes en casa. Cuando estás en casa tienes que reordenar toda tu agenda, lo que no has podido atender durante las carreras. En los Grandes Premios todo es mucho más directo y está mucho más enfocado a la parte de competición, mientras que en casa atiendes mucho más a toda esta parte burocrática o institucional que abandonas un poco durante el fin de semana».

«En mi caso te toca atender a todos los palos de la baraja. Tienes que hacer de todo, pero también es la parte fascinante, porque aprendes de muchas cosas, te formas de muchas cosas y coges experiencia en muchos aspectos diferentes», añade.

Pasar de un lado al otro de la comunicación no siempre es fácil. Formar parte de un equipo da acceso a una información privilegiada, pero también lleva implícito que esa información sea confidencial y no pueda trascender. Es difícil controlar la vena periodística que ya hemos mencionado con anterioridad en este reportaje: «Es, con diferencia, una de las peores cosas que te puede pasar como periodista. Recuerdo que en Yamaha cada vez que sabías algo, y sobre todo en un equipo que genera tanta información con dos pilotos como Lorenzo y Rossi, te muerdes las uñas y el primer año lo pasas fatal. Luego aprendes a controlarte, a controlarlo y a divertirte. Esto no lo hubiera dicho jamás. Pero leyendo a los compañeros de la prensa, leyendo los rumores, lo que se especula en ocasiones, tiene una parte divertida, porque tú manejas una información privilegiada que los periodistas no saben».

A colación de esto, Alberto destaca que los periodistas no siempre llevan a rajatabla una de las máximas de la profesión como es contrastar la información. «Me sorprende mucho que a veces los periodistas preguntan mucho menos de lo que deberían. Yo no te voy a contar una noticia, pero te puedo decir si vas mal o vas bien. Ahí no te voy a engañar jamás, porque mi ética profesional no me lo permitiría. Como periodista, me llama la atención leer cosas a veces que no están contrastadas con el equipo».

El trabajo con los pilotos y las situaciones difíciles


Trabajar con pilotos de primer nivel a nivel de comunicación implica saber gestionar momentos difíciles e incluso tratar de aplacar los nervios cuando las cosas no han ido bien para que eso no se traduzca en una ‘rajada’ fuera de tono ante los medios, lo que puede ser contraproducente para la marca y para el propio piloto: «Es muy difícil. Lo intentas. En mi caso siempre he tratado de retrasar la comparecencia del piloto y que hablase más tarde. Pero a veces es imposible. Tampoco he intentado nunca cambiar la mentalidad del piloto; si el piloto quiere decir algo, le puedo intentar modular y convencer para que no meta la pata. Más que en la marca, me pongo en el papel de padre y pienso en el daño que le puede acarrear al piloto. Sí es cierto que el piloto es un asalariado de la marca, pero la gente no es tonta; si el piloto dice una barbaridad, saben que la está diciendo él y no la fábrica, y se hace más daño a sí mismo que a la marca. He tenido que vivir situaciones complicadas y hacer briefings en situaciones de crisis».

Sin embargo, no es sencillo que el piloto entre en razón en ocasiones y que siga los consejos de quien más puede ayudarle a nivel de comunicación dentro del equipo: «Muchas veces los pilotos no se fían de ti. Me duele, porque al igual que yo no sé de mecánica o ingeniería, un piloto jamás sabrá lo que yo sé en materia de comunicación. Yo les puedo aportar todo en esa faceta y lo hago desinteresadamente. Entonces me sorprende que desconfíen o que a veces vayan por libre. Es algo que muchas veces pone en duda tu profesionalidad, y eso aún es más duro. Aunque no seamos parte de la mecánica dentro de un garaje, en lo nuestro tenemos mucha experiencia».

Sobre esas situaciones tan complicadas de gestionar, Alberto tiene la experiencia de haber vivido desde dentro del box del Movistar Yamaha el final de la temporada 2015, en la que pese al doblete de la marca quedó una sensación muy agridulce debido a la tensión deportiva que se estaba viviendo: «Había un sentimiento muy encontrado. Por un lado la felicidad por Jorge, que ganó el título, pero todo lo que pasó en esas semanas desde Malasia, enturbió un poco la relación en general, en el paddock, entre los equipos y también dentro del equipo. Generó mucha tensión negativa y todos los pasamos muy mal. Personalmente, fue una experiencia de disfrute y de que no pudiera disfrutar del todo al mismo tiempo. Por un lado la recuerdo feliz y por otro desagradable. Muy agridulce», expone el ahora responsable de comunicación de Suzuki.

Pero siempre florece lo más positivo, que en el caso de estar dentro de un equipo, es disfrutar de los éxitos en conjunto. Todo se vive con mucha más intensidad: «Lo mejor es la pasión con la que llegas a vivir un deporte, que como periodista no la llegas a apreciar. Las sensaciones a flor de piel que vives dentro de un garaje, yo no las había sentido jamás. Cuando formas parte de un equipo, estás involucrado al 100%, forma parte de tu vida, defiendes unos colores… Y hasta te entran taquicardias. Lo vives con mucho más nerviosismo. A veces me voy al muro, porque ahí puedes gritar y desahogarte, mientras que en el box tienes que guardar la compostura». Ya lo hemos mencionado antes, el componente de pasión nunca puede faltar…

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José G. Maroto - Responsable de comunicación y coordinador del Reale Avintia

«Llevo tanto tiempo aquí, que esta es mi segunda casa». No le falta razón a José G. Maroto, que cumple su 15ª temporada trabajando en el Mundial de MotoGP, la cuarta dentro de las filas del Reale Avintia Racing. Antes se encargó de cubrir los Grandes Premios para la revista Motociclismo, donde estuvo 11 temporadas en las que llegó a compartir equipo con periodistas de la talla de Juan Pedro de la Torre, Dennis Noyes o Pepe Burgaleta.

Maroto pasó al otro lado en 2015, cuando Raúl Romero le fichó como responsable de comunicación de su estructura. Esa ha sido su labor desde entonces, pero desde este año también la compagina con el rol de coordinador del equipo.

El “Oso”, como le conocemos los compañeros de la prensa, pasó de llenar las páginas de los post-GP en una de las revistas más prestigiosas de nuestro país a encabezar todo lo referente a la comunicación en un equipo con presencia en MotoGP, Moto3 y el FIM CEV. El cambio fue notable, pero en su caso también fue llevadero: «Me ha resultado un trabajo relativamente fácil, porque he estado mucho tiempo en el otro lado. El punto que tengo a mi favor es que entiendo perfectamente las necesidades que tienen mis compañeros de la prensa y trato de facilitarles el trabajo lo máximo posible».

Durante tres temporadas se dedicó exclusivamente a llevar la prensa del equipo. Esto incluye tareas de redacción y envío de notas de prensa, actualización de los contenidos en la web del equipo, gestión de entrevistas y redes sociales… A todo ello cabe añadirle ahora la coordinación del Reale Avintia.

¿Es posible compaginar ambas cosas en un fin de semana de carreras? Pese a que parece difícil, José lo consigue: «Me tengo que dividir. Por la mañana estoy más de coordinador y en cuanto acaban los entrenamientos cambio de mono, y me subo a sala de prensa a escribir y encargarme de los temas de prensa. Si quieres trabajar se puede hacer todo, pero hay días en los que faltan horas. Lo bueno que tiene es que este año estoy aprendiendo muchas cosas que no van tan ligadas con la prensa, sobre cómo funciona el campeonato y cómo funcionan los equipos, que es una experiencia profesional muy interesante», nos dice Maroto.

La coordinación de un equipo de MotoGP requiere sobre todo trabajar con anticipación y dejar todo -o casi todo- atado antes de poner rumbo a un Gran Premio. Gestionar los viajes para todo el equipo desde diferentes puntos, los pases de los invitados, algunos temas logísticos… Son detalles que están sobre su tejado antes de llegar a los circuitos, donde aún toca ‘apagar algún incendio’ sobre la marcha: «Es algo que requiere mucho tiempo, tanto aquí como en casa. Al final soy un poco como la madre de todos, porque cuando alguien del equipo tiene un problema llaman a Maroto».

En lo referente a la prensa, ya hablábamos en ejemplos anteriores de situaciones muy amargas a las que hacer frente, algo que ha sucedido este año en el seno del Reale Avintia Racing. La pérdida de Andreas Pérez fue un gran varapalo para todos; en el caso de José, fue el encargado de informar sobre la situación de Andreas y de confirmar la trágica noticia por medio de un comunicado de prensa: «Tuve que encargarme de todo para gestionarlo de la mejor manera posible y para mantener la intimidad de la familia de la mejor forma posible. Son situaciones complicadas de gestionar».

Trabajar desde dentro de un equipo supone conocer información de primera mano, en ocasiones muy relevante, antes que los periodistas. Esa vena periodística -de la que ya hemos hablado en varios ejemplos de este reportaje- que durante más de una década lució en sus coberturas en Motociclismo, ahora tiene que quedar relegada en un segundo plano, irremediablemente: «Lógicamente, te tienes que morder la lengua. A veces manejar información es positivo y otras veces es negativo. Evidentemente hay cosas que cuando son interesantes para ti y para el equipo las manejas de una manera u otra. Pero tienes que tener esto muy presente que para este trabajo. Yo también soy el encargado del equipo que está en las reuniones de IRTA y demás, y hay cosas de las que me entero antes que el resto, pero de las que no puedo decir nada».

En cuanto a la parte favorita de su trabajo, se encuentra en el ambiente en las carreras, en la que ya define como su segunda casa: «Tienes amistades que son para toda la vida y también conoces a mucha gente interesante. Todos somos una familia, da igual que trabajemos en un equipo o en otro, en un medio o en otro, yo lo veo así. Al final somos gente que nos vemos las caras 190 días al año prácticamente y al final estamos todos para lo mismo, para ayudarnos e intentar hacer nuestro trabajo lo mejor posible. Y también para intentar compaginarlo y disfrutar un poco». Pero para él también tiene una parte negativa, que tiene bastante clara: «Lo peor, sin duda alguna, son los aviones y los aeropuertos».

¿Y qué hay de la pasión que ya hemos mencionado en el resto de ejemplos? «Eso es lo principal para estar trabajando aquí», nos responde José. «Si no te gustan las motos, te has equivocado de profesión, porque al final el componente de pasión es muy grande. La gente se cree que vienes a disfrutar de las carreras; lógicamente a veces disfrutas cuando todo va bien, pero también hay momentos de tensión, problemas… como en cualquier trabajo, porque al final no deja de ser un trabajo».

Por último, uno de los aspectos fundamentales es la relación con los medios y estar al día de lo que estos publiquen, y ayudar en la medida de lo posible a la hora de contrastar la información: «En general, la relación es buena. Siempre intento tener una comunicación directa con la prensa. Si alguien tiene una duda, siempre estoy abierto a atenderles y explicar algo en la medida de lo posible, para ayudar que todo vaya bien».

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