Opinión – Blog ‘La intrahistoria de MotoGP’

La carrera de MotoGP 2018 en Termas de Río Hondo se recordará como una de las más locas de la historia de la categoría reina. Hubo de todo, pero lo que focalizó la atención acabó siendo el nuevo capítulo de una polémica que nació precisamente hace tres años en Argentina y que explotó meses después en Sepang. Una preciosa carrera con tres pilotos satélites y una Suzuki luchando por el triunfo quedó eclipsada por esa polémica que deja un sabor agrio a la segunda cita de la temporada. Fue un día de suspensos, concretamente de cinco.

 

Marc Márquez: suspenso mayúsculo


Suspenso mayúsculo para el piloto del Repsol Honda. El desconcierto en parrilla de salida después de que se le parase la moto desembocó en una actuación en la que superó los límites en más de una ocasión. Márquez justifica su acción en parrilla asegurando que los comisarios le dieron el visto bueno para volver a su posición arrancando la moto, algo que hizo en dirección contraria y retrasando la salida, lo que trajo consigo un Ride Through cuatro vueltas después.

En ese momento, ya estaba liderando la carrera con claridad y haciendo gala de un ritmo muy superior al del resto, lo que había sido una tónica durante todo el fin de semana. Pero entonces tuvo que pasar por el carril de boxes para cumplir con la primera sanción de las tres que tuvo. Volvió a pista 19º y con el único objetivo de salvar los muebles después de una situación provocada por un fallo electrónico justo antes de empezar la carrera.

La frustración de Marc se tradujo en un cortocircuito emocional. Quería remontar a toda velocidad y a toda costa, algo aún más difícil en una pista en la que salirse del carril seco era un riesgo muy grande, tanto para él como para los pilotos que le precedían. Pasado de vueltas, tocó a Aleix Espargaró y le sacó de la trazada, por lo que fue sancionado teniendo que perder una posición. Estaba haciendo una remontada prodigiosa y arriesgada, siendo bastante más rápido que el resto. Hasta superó a Dovizioso -a priori el gran rival por el título- con una facilidad pasmosa después del Ride Through. Pero seguía yendo muy al límite, y de nuevo en la curva 13 entró muy colado. Lance de carrera con Rossi, que acabó por los suelos al pisar la hierba. No fue intencionado, ni muchísimo menos, aunque según Rossi fuera así. No obstante, la reiteración en las maniobras arriesgadas y peligrosas con otros pilotos llevó a Márquez a su tercera sanción de la jornada, también justa; esta con 30 segundos para acabar fuera de los puntos después de haber remontado hasta el quinto puesto.

Fue el colofón a un cúmulo de imprevistos y de malas decisiones en pista. Márquez suele ir al límite, es una oda al espectáculo y se ha convertido en quien se ha convertido por su estilo, sus salvadas, sus intentos hasta la última curva, por su ambición y por ese don de romper récords. Es una suerte poder presenciar la carrera deportiva de alguien que no deja de hacer historia, pero cuando se equivoca también hay que decirlo. En Termas de Río Hondo fue un paso más allá, sobrepasó los límites y además lo hizo en más de una ocasión. Su actuación esta vez es indefendible, pero si algo ha demostrado a lo largo de su carrera, es que es alguien que sabe aprender -mucho y muy bien- de sus errores. Y ayer cometió varios.

 

Johann Zarco: así no, Johann


Siempre he defendido el estilo de Johann Zarco y su determinación para adelantar. Es un espectáculo siempre en las primeras vueltas y no se lo piensa dos veces; saca todo el partido a lo que tiene y se merece ya su primera victoria en MotoGP. Pero no, lo de ayer no estuvo nada bien. El francés superó los límites y se intentó meter por donde no había espacio, máxime cuando sólo hay un carril de seco. Tocó a Pedrosa, le sacó de la trazada y Dani se fue al suelo en una acción en la que se pudo hacer mucho daño. Mereció ser sancionado, ya que provocó la caída de otro piloto y era sólo la primera vuelta. Las carreras no se puede pretender ganarlas nada más empezar.

Pero más allá del lance que acabó en caída de Pedrosa, lo que menos me gustó de Zarco fue la poca deportividad que mostró después en el micrófono de ‘Movistar MotoGP’. No sólo no pidió disculpas a Dani Pedrosa, sino que además justificó la maniobra diciendo que tenía más ritmo que él al inicio de carrera y que Dani se lo estaba tomando con calma. Repito, era sólo la primera vuelta. «Si insisto más, nos hubiéramos caído los dos, así que era mejor irme un poco largo», explicó Zarco.

Luego realizó una carrera sensacional para llevarse otro podio y demostrar los destellos que le han convertido en la pieza más codiciada del mercado de fichajes, pero quizá el podio de ayer no se lo merecía después de haber sido el causante del precoz abandono de Pedrosa. Un Dani que, por cierto, era firme aspirante al podio y que podría estar lesionado en su mano derecha.

 

Dirección de Carrera: mucha improvisación y poca claridad con el criterio


La salida de MotoGP en Argentina fue como el camarote de los Hermanos Marx. De repente, alguien se fue de parrilla y todos le siguieron. Bueno, casi todos, porque Miller se quedó. Fue el único que se mantuvo, porque también era el único que tenía las cosas claras sobre los neumáticos que iba a montar. La salida se atrasó 20 minutos y, para compensar el flaco favor que le habían hecho a un enfadado Miller, se pensó en compensarle dejándole primero (su posición tras la gran pole del sábado) y con cuatro filas de ventaja respecto a los demás, que ocuparon los últimos huecos que había pintados en parrilla.

LA foto del GP de Argentina (Foto: MotoGP.com)

La situación fue un pequeño circo, con demasiada improvisación, en la que Miller salió claramente perdiendo. Dicho lo cual, no pondría un suspenso a Dirección de Carrera por ello, ya que desde que la mayoría de pilotos salieron desde pit lane en Sachsenring 2014 con unas condiciones similares, se sentó un precedente para que no se volviera a repetir y todo fuera mucho más seguro. Y la seguridad de los pilotos es ni más ni menos que lo más importante.

Donde sí se le puede poner el suspenso a Dirección de Carrera es a la hora de aplicar sanciones. No porque las tres que se llevó Márquez fueran injustas, ya que ninguna lo fue; sino porque sigue sin haber un criterio claro a la hora de aplicarlas. ¿Por qué Zarco -vs. Pedrosa- y Petrucci -vs. Aleix Espargaró- se fueron de rositas por acciones similares? Hay que romper una lanza a favor de Dirección de Carrera y la FIM por el trabajo que se ha hecho durante estos años para mejorar la situación (carnet por puntos -ya eliminado-, Panel de Comisarios y etc), pero ayer quedó claro que aún queda mucho trabajo por hacer.

 

Yamaha: Uccio y Lin Jarvis, lamentables


Tras el cúmulo de errores, Marc Márquez hizo lo que tenía que hacer: pedir perdón. En primer lugar, en pista; después, fuera de ella. Fue al box del Movistar Yamaha a disculparse con Valentino Rossi, pero ni siquiera le dieron la oportunidad de hacerlo. Hubiera sido entendible que, al menos en ese momento de máxima adrenalina y tensión, el propio Valentino no aceptase las disculpas, pero la imagen fue todavía más fea.

Uccio Salucci echó del box a Márquez, a Alberto Puig y a Emilio Alzamora. La mano derecha de Valentino Rossi desde que llegó al Mundial en 1996, su amigo inseparable, se creyó que está por encima del bien y del mal. ¿Quién es Uccio para tomar tanto protagonismo dentro del garaje oficial de Yamaha y echar a Márquez, Puig y Alzamora? ¿Por qué Lin Jarvis permite esa situación y no ejerce su rol de máximo responsable de la firma de los diapasones para ser él quien tome las decisiones? Se quedó en un segundo plano mientras Uccio hacia gala de una actitud barriobajera. Bochornosa imagen.

 

Valentino Rossi: enfado entendible, ‘rajada’ desproporcionada


Vaya por delante que lo de Márquez ayer no tiene justificación, ni desde estas líneas pretendo justificarlo. (Si no, sube arriba del todo y lee con detenimiento). Entiendo el enfado de Rossi y algunas pinceladas de su discurso, pero la ‘rajada’ sobre su gran rival es desproporcionada. Acusar a un piloto de querer tirar a otro(s) de forma premeditada, viendo las imágenes de cómo fueron los incidentes, está bastante fuera de lugar.

Rossi sigue teniendo muy presente lo que pasó en 2015 y según se reabrió la herida, vomitó toda su ira otra vez contra Márquez. Le acusó de «destrozar nuestro deporte» y de no tener respeto por sus rivales. «Espero que se aleje de mí y no me mire más a la cara», llegó a decir. Habló desde el enfado con un piloto con el que la relación está completamente rota, pero faltó algo de sentido común. Si no, no se entiende por qué cuestiona que Márquez fuera a pedirle disculpas, cuando él hizo exactamente lo mismo -sí, con el séquito de cámaras de TV tras él- cuando se llevó por delante a Stoner en Jerez 2011 en unas condiciones muy similares. Casey, por cierto, sí le dejó entrar en el box, aunque luego le soltó aquel «tu ambición ha podido más que tu talento». Tampoco se entiende la magnitud de la rajada tras lo que pasó en Sepang 2015, donde los papeles fueron inversos y él fue el causante de la caída de su rival.

Rossi merecía un resultado mucho mejor que el que consiguió ayer por culpa de un toque de Márquez. No es justo que no sumase puntos después de ir rodando sexto antes del incidente. Se entiende perfectamente que estuviera enfadado; pero el discurso, al igual que el pilotaje de Márquez, también pasó los límites.