La historia de Miguel Puertas: de 14 Dakares a organizar su propio rally

Tras 14 ediciones del Dakar entre piloto y mánager, Miguel Puertas emprendió la aventura de crear su propia carrera, el 1000 Dunas, que vivirá este año su segunda edición. Conoce aquí su historia.


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Miguel Puertas es toda una eminencia en el mundo de los raids. Pocos se pueden comparar con este granadino en cuanto a experiencia en el Dakar, carrera que vivió durante casi tres lustros entre sus periodos primero como piloto y después como mánager. Pero en lo que seguro que muy pocos se pueden comparar con él, es en cuanto a su tremendo espíritu aventurero.

La trayectoria de Miguel Puertas en los raids se ha movido siempre por pasión, sazonada con dosis de impulsividad y de atrevimiento. Siempre le había gustado el Dakar y, de hecho, su primera moto fue una Suzuki DR Big 750, una réplica dakariana con la que hizo sus primeros pinitos. Sin embargo, no era un usuario asiduo y nunca se había planteado correr el raid más duro del mundo... hasta que lo vio de cerca por primera vez. Fue en 2003, cuando se presentó junto a un grupo de amigos como voluntario en el parque cerrado en una etapa que acababa en Castellón.

Tanto le marcó el Dakar, que salió de aquel voluntariado ocasional con una idea en la cabeza: participar en la edición del año siguiente.  «Llevaba casi 20 años sin moto, pero a los cuatro meses de aquella jornada como voluntario pagué el primer plazo de la inscripción y me apunté. No tenía ni moto. Hay gente ahora que tiene dudas sobre participar y, cuando me preguntan, yo les digo: "Peor que cuando lo hice yo no podrá ser. Aquello fue una auténtica locura"», cuenta.

Lo que en principio fue un salto al vacío, acabó convirtiéndose para él en una forma de vida. Se estrenó en el Dakar en 2004, con una escasa experiencia a sus espaldas antes de embarcarse en la que acabó siendo una de las ediciones más difíciles de las que se celebraron en África: «Aguanté nueve días, que ya era mucho para el nivel que tenía. Además, fue uno de los Dakares más duros de África. En los primeros siete días dormía como dos horas... ¡Pero es que en los tres últimos no dormí nada! Empalmaba un día con otro. Estuve tres días seguidos montando en moto», recuerda. «En la última etapa que disputé sólo pude completar 90 km. Estaba muerto, no podía más, ya que me encontraba en un estado de no comer y no dormir», relata.

Debido a su trabajo, para Puertas, teniente coronel del Ejército del Aire y piloto de cazas, no era algo nuevo poner su cuerpo al límite: «Toda mi vida he sido piloto de cazas. A nosotros nos entrenaban haciendo cursos de supervivencia; yo ya sabía lo que era estar tres días en el campo sin comer. Ya lo había experimentado en mis entrenamientos». Sin embargo, aquel primer Dakar en el que participó no pudo terminarlo: «Ahí experimenté lo que era la esencia del Dakar. Es una herramienta de superación personal. Aprendí a luchar contra mí mismo. Esa es la esencia. Es algo que es muy difícil que experimentes en tu vida cotidiana o en algún otro deporte», explica Miguel.

Luego vinieron otros 10 Dakares más como piloto. Pese al ya mencionado abandono de su primera participación, acabó los nueve siguientes. En el último, en 2015, sufrió una caída en la que se fracturó el codo y que le obligó a abandonar. Estaba cerca de cumplir el reto de acabar 10 Dakares consecutivos y de completar más de 100.000 kilómetros en el raid más duro del mundo. Casi nada.

Después de quedarse con la miel en los labios de conseguir aquel histórico desafío, Puertas pasó a vivir el Dakar desde el otro lado. En 2016, 2017 y 2018 lo hizo como jefe del equipo Himoinsa, 'La Roja' del Dakar, una estructura privada que batalló de tú a tú con las estructuras oficiales y que logró un podio inolvidable con Gerard Farrés en 2017. Después de la edición de 2018, en la que volvieron a luchar por el podio y fueron quintos con 'Farreti', la historia del equipo Himoinsa llegó a su fin, pero la cabeza de Miguel Puertas ya mascullaba un nuevo proyecto, un nuevo sueño, relacionado con los raids.

1000 Dunas: superación por bandera


Habiendo sido piloto y jefe de equipo durante más de una década, tras aparcar la etapa de Himoinsa Puertas decidió embarcarse en una nueva aventura desde otro rol diferente: organizando su propia carrera. El Rally 1000 Dunas nació con la misma filosofía que él 'bebió' de su propia experiencia en el Dakar: «Creé el 1000 Dunas precisamente por esto, para fundar algo que dé la oportunidad a la gente que se inscribe a superarse a sí mismo. Por eso el eslogan es "Ride Your Limits". El concepto no es poner una carrera que sea imposible de acabar, pero tú vas a decidir dónde están tus límites».

«En mi experiencia del Dakar, la he recorrido desde ser el amateur más malo hasta intentar ganar el Dakar con el equipo Himoinsa. He experimentado todos los niveles; de ir con más o menos medios, con más nivel de pilotos y llegar hasta el punto de tener un equipo privado e intentar ganar a KTM, además con sus motos de serie. Ese espíritu de equipo queremos transmitirlo al 1000 Dunas. Trasladar eso, el concepto de luchar y también el concepto de equipo. Yo actúo de la misma forma con un piloto amateur que con un piloto profesional. La motivación funciona de la misma forma y el modo en el que ellos puedan dar el 100%, también», añade.

Es por ello que el 1000 Dunas consta de cuatro categorías para adecuar las exigencias de cada una de ellas al nivel de los participantes. De menor a mayor nivel, están: Trail (1500 km), Adventure (1500 km), Pro (2000 km) y Élite (2500 km).

El Rally 1000 Dunas se asentó en el panorama de los raids desde el inicio. Del 19 al 27 de octubre de 2019 vivirá su segunda edición, en la que repetirán buena parte de los participantes del primer año y que, además, tendrá una inscripción con más del doble de participantes. Pero, ¿cómo se forjó aquella edición? Miguel Puertas volvió a llenar la mochila de atrevimiento, como hiciera entre 2003 y 2004 preparando su primer Dakar, y se lanzó a la aventura de hacer el primer 1000 Dunas en tiempo récord: «El último Dakar con Himoinsa fue en enero de 2018. El proyecto paró de repente y estuvimos tres o cuatro meses para terminar de cerrar el equipo. Hubo que terminar todo y acabé ese proyecto en mayo de 2018 y justo durante el verano, entre junio y julio, pensé en hacer el 1000 Dunas. El camino se hace andando y siempre he sido de animarme a hacer las cosas. Lo que quería era seguir estando en activo; al cerrarse el equipo me entraron dudas sobre si descansar, pero directamente me embarqué. Miré el calendario, hablé con mi gente cercana y puse las fechas para hacer el 1000 Dunas en octubre de 2018. Desde cero. Quedaban unos 90 días. Me fui a Marruecos en julio a hacer reconocimiento de terreno y, en cuestión de 90 días, organizamos el 1000 Dunas y lo hicimos», recuerda Miguel.

«Fueron 20 pilotos los que se apuntaron en la primera edición, pero el mejor recuerdo fue la respuesta personal de la gente, que realmente me hizo ver que lo que queríamos hacer lo conseguimos. Queríamos crear un evento que a la gente buscase esa superación; dentro de lo que es un raid africano, con navegación, desierto, aventura y demás. Esa fue nuestra aventura y lo conseguimos», apostilla.

De cara a la segunda edición, para la que queda poco más de un mes, la proyección es todavía mucho mayor. Arrancará y terminará en Granada, pero su recorrido transitará por el desierto de Marruecos con sus cuatro diferentes categorías. Las metas de Miguel Puertas son ambiciosas para este año pero, sobre todo, a partir de los siguientes: «Tenemos el doble de inscripciones que el año pasado y creemos que vamos a triplicar el número de inscritos de la primera edición. Ya con eso, para nosotros está muy bien, porque quiere decir que el evento ya está consolidado en su segunda edición. Ya estamos transmitiendo algo que es interesante para la gente. Para la tercera edición el objetivo ya será proyectarse a toda Europa, y al final acabar creando un evento que sea algo así como el Romaniacs; algo similar. Una carrera que sea referencia para la gente que tiene pasión por los raids», nos explica.

«Un raid para pilotos hecho por pilotos»


Ni más ni menos que eso es el 1000 Dunas. Así lo define Puertas. La carrera no es contra el crono, sino que se focaliza sobre todo en la navegación, algo que será de gran ayuda para los participantes amateurs que empiecen a usar esta carrera como preparación y trampolín a cotas más altas, como puede ser el Dakar en un futuro.

«¿El razonamiento cuál es? Si tú te quieres preparar para un raid, la velocidad no es la principal», expone el director de la carrera. «De hecho, tienes que guardar siempre un poco. Evidentemente, no puedes ir lento. Si no tienes ritmo, te pasa como a mí el primer año, que tienes que conducir por la noche. Tienes que tener un nivel con tu velocidad de crucero media-alta. Evidentemente, la velocidad es importante; un Dakar no lo hace cualquiera, porque si no lo terminaría todo el mundo, pero en vez en 14 días, en 28. Pero por otro lado, para un amateur que busca terminar un Dakar, asumir riesgos innecesarios que no te van a dar tiempo de ventaja tampoco tiene sentido. Te metes en situaciones en las que estás arriesgando mucho, y como te caigas o tengas una avería, adiós al Dakar. El objetivo de un amateur en un Dakar no es ir asumiendo riesgos. El 1000 Dunas es una carrera muy lenta, en la que es muy importante la navegación. El año pasado Dani Oliveras hizo una media de 43 km/h, cuando en un Dakar el piloto que va entre los 10 primeros puede hacer una media de 75 km/h. El diseño de nuestro recorrido es mucho más lento y no hay pistas de esas en las que se va a 160 km/h. Lo eliminamos de nuestra ruta, que está más pensada para las motos».

Pese a que este año acogerán las primeras incursiones de vehículos de cuatro ruedas, el 1000 Dunas se centra sobre todo en las motos. Además, empieza a ser una cuna de pilotos de raid que sueñan con prepararse para correr un Dakar, como fue el caso de Rachid Al-Lal el año pasado o como sucederá con la joven andorrana Margot Llobera, pupila de Puertas, que debutará en el Dakar 2020 en la categoría de motos: «Esto ya es una realidad, va a ser así; va a ser una escuela de riders y, de hecho, ya lo está siendo. Esto me gusta, me llena, me motiva. A mí y todo el equipo que forma la carrera».

Ocho etapas y un total de 1500, 2000 o 2500 km (dependiendo de la categoría) formarán la segunda edición del 1000 Dunas, un rally que ha llegado para quedarse. 

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