Jorge Prado. El futuro ya es presente

La explosión de Jorge Prado en el Campeonato del Mundo ya es una realidad. El piloto gallego está rompiendo moldes incluso antes de lo previsto y sigue sentando las bases para hacerse con su primer título de MX2, con el que, en el caso de conseguirlo, escribiría una página histórica para el motociclismo español con sólo 17 años. Catalogado como uno de los diamantes del MX internacional de cara al futuro, el inconfundible #61 demuestra cita tras cita que ya es también el presente de su categoría. Repasamos el camino de un piloto que ha nacido para brillar.


El nombre de Jorge Prado García (Lugo, 2001) lleva varios años sonando como el de una de las grandes joyas del panorama internacional del motocross. A sus 17 años, el piloto lucense ha dejado de ser una promesa y ya es una auténtica realidad en el Mundial de MX2, donde aspira a llevarse la corona en la que es tan sólo su segunda temporada completa en la categoría.

Mientras que hay prodigios que por H o por B acaban perdiéndose por el camino, Jorge Prado afianza el suyo a cada año que pasa. Fue Campeón del Mundo y de Europa de 65cc cuando sólo tenía 10 años, venció en el Europeo de 125cc cuando tenía 14 y algunas desafortunadas lesiones entre el periodo de 2011 a 2015 le impidieron que su palmarés fuera todavía mucho más amplio antes de desembarcar en el Mundial de MX2.

La historia de Prado con el mundo de las motos nace gracias a la pasión de su padre, Jesús, que a los tres años le regaló una moto de trial con la que Jorge dio sus primeros pasos en la competición. Unos años después probó el motocross y aquello fue un auténtico flechazo. Ya nunca dejó una disciplina para la que ha nacido. Con 8 años ya era Campeón de Madrid y con 9 tenía su primer título de Campeón de España.

Forjado en el seno de una familia humilde, en la casa de los Prado García hicieron todo lo posible para que Jorge pudiera disputar el Europeo y el Mundial. Respondió de la mejor manera: ganando ambos certámenes en la categoría de 65cc en el año 2011.

Su nombre ya empezaba a sonar con mucha fuerza y en KTM se dieron cuenta que el gallego era un piloto especial, hasta el punto que le ofrecieron un contrato por cinco temporadas que supuso un antes y un después en su trayectoria. Estar bajo el paraguas del mejor equipo del mundo de motocross ya era toda una garantía, pero también un arma de doble filo: no es fácil tener que demostrar a partir de los 11 años a una marca como KTM por qué su apuesta había sido acertada. Pero Prado lo consiguió.

Una decisión valiente y fundamental


La de Jorge y su familia es la historia de cómo perseguir un sueño. Corría el verano de 2012 cuando decidieron hacer las maletas y poner rumbo a Bélgica, la meca europea del motocross. Y allá se fueron los cuatro: su padre Jesús, su madre Cristina, su hermana Cecilia y Jorge, el protagonista de esta historia.

Sus padres dejaron sus respectivos trabajos y emprendieron una valiente aventura que iba en beneficio de la prometedora carrera deportiva de su hijo mayor. Se instalaron en Lommel y arrancaron una nueva vida, lejos de familia y amigos, con la barrera del idioma y teniendo que buscar nuevos trabajos, pero fue una aventura que todos quisieron probar y que era clave en el futuro del piloto gallego.

Asentarse en el pequeño pueblo belga suponía tener cerca de casa una buena cantidad de pistas de MX en las que entrenar, algo que en España es una auténtica utopía. Para triunfar en el motocross, Bélgica u Holanda se antojan como dos paradas fundamentales en el camino y eso es algo que la familia Prado García tenía claro. No dudaron en arropar al máximo a Jorge, que en el momento de marcharse de España tan sólo tenía 11 años.

Prado disponía de todos los ingredientes para que su carrera deportiva despegase definitivamente hasta cotas muy altas. No sólo contaba con el apoyo de la fábrica más prestigiosa en el mundo del off-road, sino que además se convirtió en pupilo del piloto más laureado de todos los tiempos, Stefan Everts, y de su padre Harry; nada menos que 14 títulos mundiales sumaban entre los dos.

Tener la oportunidad de aprender del mejor de la historia es algo de un valor incalculable, pero si además cuentas con la capacidad de ser una auténtica esponja absorbiendo conocimientos, lo tienes todo para triunfar. “Su habilidad con la moto es como Messi jugando al fútbol o Márquez en una MotoGP”, decía hace unos años Ruben Tureluren, integrante del equipo, en un documental sobre Prado emitido por el programa televisivo Informe Robinson.

Puertas como las que se le abrieron al piloto español con 11 años no se le abren a nadie que no tenga un talento descomunal, y sólo se mantienen abiertas si se sabe aprovechar la oportunidad. A Prado se le escaparon las opciones de ser campeón en 2012 por una fractura de varias costillas, en 2013 por la de una clavícula, y en 2014 se quedó sin opciones de Europeo y de Mundial en MX85 por culpa de una caída en los entrenamientos del Campeonato de Europa, en la que se rompió la tibia después de que otro piloto pasara por encima de su pierna. Aun así, nadie dudaba de su talento y él mismo iba demostrar por qué no había que hacerlo.

Campeón de 125cc a la primera


La temporada 2015 se antojaba como un desafío importante para Prado con el salto a las “motos grandes”. Era su primer año con las 125cc y las cosas empezaban ya a ponerse serias en su futuro profesional. Venía de tres años de infortunios en los que no pudo lograr títulos y tenía que seguir ganándose la confianza de KTM, con quien terminaba contrato al año siguiente.

Prado se preparó a conciencia para dar que hablar desde su primer año en la categoría, en el que tenía como principal objetivo el Campeonato de Europa. Lo compaginó con su presencia en casi todas las citas del Campeonato de España, donde acumuló kilómetros que le vinieron de perlas para luchar por el título en el Europeo.

La temporada fue un duelo a tres bandas entre Prado, su compañero Josiah Natzke y el francés Maxime Renaux, que quedó fuera de juego antes de tiempo. Prado y Natzke se lo jugaron en la última cita, en Assen, antes de la cual sólo les separaba un punto, pero el español demostró una gestión de la presión muy por encima de la de su compañero y rival, llevándose el título y corroborando por qué es uno de las grandes joyas del motocross mundial. Antes incluso de que acabase aquella temporada 2015 y pese a que todavía tenía contrato para el siguiente año, KTM le ofreció renovar hasta 2020, ‘atando’ así a un piloto que promete convertirse en un símbolo de la marca. Su ascensión en los últimos años ha sido imparable.

El paso a MX2


El talento de Prado ha forzado que con él todo vaya más rápido de lo habitual. Y no, en ningún caso ha resultado ser precipitado, sino que las cilindradas previas se le estaban quedando pequeñas. Tras el título de EMX125, el siguiente paso fue recalar en el Europeo de MX250, otro salto radical sólo un año después de haber pasado de las 85cc a las 125cc.

De nuevo el Campeonato de España fue un ‘laboratorio de pruebas’. Hizo tres de las seis citas del nacional e incluso ganó una manga, aunque su mirada estaba puesta en el Europeo. Se perdió la primera cita por una fractura de clavícula, sumó varios podios y se mostró competitivo durante todo el año pese al importante salto que había hecho frente entre 125cc y la KTM 250 SX-F.

Pero lo mejor de aquel año estaba por llegar en el tramo final de la temporada. Un cambio en el reglamento de la FIM obligaba a que los pilotos con dos o más títulos en MX2 tenían que dar el salto directamente a MXGP, lo que de cara a 2017 iba a dejar vacante la plaza de Jeffrey Herlings en la categoría, lo que llevaba implícito que Jorge Prado fuese quien ocupase ese puesto en la estructura oficial de KTM. No en vano, la marca austriaca no quiso dejar nada al azar e inscribió a Prado para las últimas cinco rondas del Mundial de MX2 de 2016 para que empezara a aclimatarse a la categoría, aunque por una lesión en el hombro sólo pudo disputar las tres últimas. El cambio era bastante grande y él sólo tenía 15 años, pero cuando eres uno de ‘los elegidos’, todo eso no es un escollo…

Vini, vidi, (y casi) vici


Jorge Prado entró en la parrilla de MX2 como un elefante en una cacharrería. No tenía miedo a nadie ni a nadie, fuese quien fuese. Ni aunque se llamase Jeffrey Herlings, fuese el dominador de MX2, fuese cinco años mayor que él y afrontase aquel año su séptima temporada en la categoría en busca de su tercer título -perdió dos por lesión-.

El estreno de Prado en MX2 se pospuso hasta Assen y casi nadie imaginaba de lo que iba a ser capaz. En la primera manga soltó el primer destello consiguiendo el holeshot, aunque fue cediendo posiciones a medida que avanzaba la carrera. En la segunda destapó el tarro de las esencias; de nuevo holeshot, tirón en las primeras vueltas que le permitió liderar la primera parte de carrera y luego un duelo estelar con Herlings, al que plantó cara durante varias vueltas para desesperación del holandés, que no pareció encajar del todo bien que el piloto español estuviera dispuesto a meterle rueda. Prado acabó segundo esa manga y tercero el MXGP de Assen, un debut de muchos quilates con el que demostró de lo que podía ser capaz en su primera temporada completa.

Ese primer curso completo en el Mundial de MX2 superó las expectativas. Prado empezó a reescribir la historia del motocross en España cuando consiguió en el MXGP del Trentino su primer triunfo mundialista y el primero de un español en la categoría de MX2. Llegarían dos más, una en Loket y otro en Assen, cerrando el año con cinco podios y la séptima posición de la clasificación general.

La irregularidad en algunos momentos de la temporada, provocada en parte por los problemas físicos que sufría en condiciones de mucho calor, le dejó sin opciones de poder optar a un resultado mejor en la primera temporada, pero para un piloto de 16 años que acababa de llegar, el balance era más que positivo.

Rumbo a los libros de historia


De cara a 2018 la hoja de ruta tenía preparado un nuevo cambio de aires para Jorge. Después de cinco años viviendo en Lommel, llegaba el turno de poner rumbo a Italia tras reubicarse en el equipo De Carli Racing, una de las dos estructuras oficiales que KTM tiene en el Campeonato del Mundo. Aunque en diferentes categorías, este movimiento suponía pasar a ser compañero de una auténtica leyenda del MX como Tony Cairoli.

Ahora el nueve veces Campeón del Mundo es su compañero de entrenamientos en Roma, donde el conjunto italiano tiene su base de operaciones. Está plenamente respaldado por KTM, con apoyo de fábrica, pero ya no comparte camión con su gran rival por el título, Pauls Jonass.

El piloto letón empezaba el año como claro favorito tras arrasar la pasada temporada, mientras que en los planes del piloto español se dibujaba la idea más lógica, la de progresar respecto a 2017 para adentrarse definitivamente en el top5. Sin embargo, a medida que la temporada ha ido avanzando, los planes y las quinielas han cambiado por completo.

El guión empezó cumpliéndose a rajatabla, con Jonass arrasando en las tres primeras citas de la temporada y Prado cogiendo ritmo poco a poco. El lucense lo tuvo difícil en Argentina, donde llegaba mermado por una lesión en pretemporada y la suerte no estuvo de su lado, ya que se vio envuelto en una caída en la manga clasificatoria, en otra en la primera manga y lo tuvo complicado para remontar en la segunda. Fue 11º y empezó el curso yendo a remolque.

Sin embargo, la irregularidad del primer año completo se ha tornado en una tremenda constancia en su segunda temporada en MX2. Una vez superado el escollo de Argentina, sólo se bajó del podio en 2 de las siguientes 28 mangas de la temporada, unos números que le catapultaron a una remontada colosal en busca de la placa roja.

Después de las tres primeras citas del año estaba 45 puntos por detrás de Jonass, y a falta de seis para la conclusión ya le había arrebatado el primer puesto del campeonato al piloto letón. La increíble dinámica de Prado le hizo incluso salir de Lommel con una ventaja de 28 puntos, mientras que Jonass, desquiciado por no poder frenar la sangría, la aumentaba aún más a base de errores.

A sus 17 años, Prado está en plena formación física compitiendo contra pilotos que en ese aspecto están mucho más formados y cuyas edades están entre los 20-23 años. Sin embargo, el gallego ha dado un paso adelante en ese aspecto, es un piloto más robusto y está cada vez más capacitado para aguantar sin problemas la dureza de una jornada de carreras. De hecho, cada vez las dosifica mejor; prueba de ello son sus ocho victorias en segundas mangas.

Los entrenamientos en Roma le han permitido coger más fondo y experiencia en condiciones de calor, los años que ha pasado en Bélgica le mantienen como el hombre a batir sobre la arena y su talento es descomunal. No ha alcanzado aún la mayoría de edad ni mucho menos la plenitud en cuanto a pilotaje, pero cada vez es más completo.

Con sólo 17 años es capaz de marcar la diferencia en todo un Mundial de MX2 y aspira a batir récords de precocidad de pilotos de la magnitud de Ken Roczen o Jeffrey Herlings. Dicen los que le ven de cerca en competición que tiene algo más que el resto y que se aprecia muy rápido. Un estilo impecable, muy depurado, conjugado con su voracidad por ganar y seguir cumpliendo sus sueños. Dicen, también, que posee una personalidad bastante agradable y que conserva la naturalidad de lo que aún es, un niño.

Ha mencionado en multitud de ocasiones que uno de sus objetivos es irse a correr al AMA Supercross en el futuro. Quiere conquistar América y a los grandes especialistas que allí se encuentran, pero antes va quemando etapas en Europa a una velocidad de vértigo. Se ve durante varios años en MX2, donde este año está cada vez más cerca de proclamarse Campeón del Mundo. Sería el primer español que lo logra en esta categoría y, si la suerte le acompaña, lo acabará consiguiendo. A sus 17 años tiene a mano lápiz y papel para ir reescribiendo la historia. El futuro es suyo.