Entrevista a Kenny Noyes, protagonista de portada de #MBK41

Llevábamos mucho tiempo pensando en realizar esta entrevista con Kenny Noyes, y no pudo haber mejor momento ni mejor lugar para hacerla que en su regreso al FIM CEV, y además en Valencia, donde se proclamó campeón en 2014 y donde ahora se encuentra la base de operaciones del Noyes Camp.

Han pasado casi tres años desde aquel grave accidente en MotorLand Aragón que cambió totalmente la vida de Kenny. Superó un Glasgow 3, el nivel de coma más severo que existe, y desde entonces lucha día tras día por seguir recuperándose. La evolución ha sido enorme, pero aún falta camino por recorrer.

Un camino que Kenny afronta con una sonrisa en la cara, la inestimable ayuda de su familia, un libro en mente que pronto empezará a escribir y la aportación de todo aquel que quiera poner su granito de arena por parte de su plataforma en “GoFundMe”, a la que tuvo que recurrir en cuanto se acabó la ayuda del seguro federativo, que sólo cubrió el primer año y medio tras el accidente. Entre tanto, sigue al frente de su Noyes Camp y ha empezado una nueva etapa en el FIM CEV como jefe de equipo de Óscar Ibáñez en la European Kawasaki Z Cup. No quiere volver a competir, pero las motos nunca dejarán de ser parte de su vida, al igual que Kenny nunca dejará de ser parte del mundo de la moto.


Esta es la amplia entrevista con Kenny Noyes que podrás encontrar en el número 41 de MOTORBIKE MAGAZINE. Para acceder al número completo de #MBK41 y disfrutar de la entrevista, puedes hacerlo a través de este enlace


¿Cómo comenzó la pasión de Kenny Noyes por el mundo de las motos?
«Arrancó cuando era muy pequeño. Mi padre era probador de motos y yo me subía a algunas de ellas, pero eran muy grandes para mí. Mi primera moto fue una Merlin de trial, cuando yo tenía 4 años. A partir de ahí empecé a montar en moto, pero no fue hasta mucho más tarde cuando empecé a competir».

¿Y cómo recuerdas esos inicios en competición?
«Fueron en América. Allí había circuitos de Dirt Track y ahí me inicié. Antes de ello, ya me había subido también a una Kawasaki de 80cc que tenía y con la que había dado mis primeros pasos. En Estados Unidos empecé con una moto pequeña -Honda XR100- y después me subí a las motos grandes, donde fui campeón de Pro Singles 450cc del Formula USA de Flat Track en el primer año».

Además, lo hiciste compitiendo contra pilotos consagrados…
«Sí, ¡y a mí nadie me conocía! Todo el mundo preguntaba “¿ese quién es?” y me llamaban Garibaldi, porque era la marca de mi mono. Como era lo que ponía allí y nadie sabía quién era, me pusieron el nombre de “Mr. Garibaldi”».

¿Cómo se dio la oportunidad de empezar a competir en velocidad?
«Tras ganar el campeonato en América surgió la posibilidad de correr con el equipo BQR, el que ahora es el Avintia Racing. La primera experiencia fue muy rara y mi ‘coach’ fue Herri Torrontegui. Recuerdo que sobre todo tenía muchos problemas con el freno delantero, porque no tenía experiencia en usarlo con el Dirt Track; ahí la moto se mueve mucho de delante, pero en velocidad en cuanto se mueve un poco, se va… Al principio me caía mucho de delante».

¿Por qué te decantaste definitivamente por la velocidad?
«Yo quería hacer velocidad siempre. En América comenzamos con el Dirt Track, porque era más asequible, pero siempre quise ser piloto de velocidad, era mi pasión. La forma de comenzar fue difícil, porque empecé con motos grandes y es mucho mejor hacerlo con motos pequeñas, eso es algo que aprendí con el tiempo».

En 2008 ganaste tu primera carrera en el CEV. ¿Qué suponía ganar a los Carmelo Morales, Iván Silva y compañía? Eran pilotos muy consagrados en España.
«Cuando empecé estaba muy abajo. Llegar a estar delante era mi objetivo, para poder estar a la altura de ellos. Y cuando empecé a ganarlos ya fue la ‘hostia’…».

En 2010 llega un momento clave, que es tu llegada al Mundial en el primer año de Moto2. ¿Cómo se forjó el desembarco en esa estructura que llegó a contar con el apoyo de Antonio Banderas?
«El paso al Mundial fue por la llegada de Moto2, porque en 250cc no había posibilidad, y Moto2 nos abrió las puertas para ir al Campeonato del Mundo. La oportunidad surgió por parte de Dani Devahive, al que yo conocía porque antes había sido piloto. Luego fue jefe de equipo y la oportunidad nació con su idea; me llamó y su proyecto me gustó, me pareció muy sólido».

Y no tardaste en dar que hablar, porque ya llegaste a liderar tu segunda carrera…
«Acabo de ver precisamente un vídeo de esa carrera, en Jerez, y además también conseguí una pole en la siguiente carrera en Le Mans».

Imagino que el inicio mundialista sería difícil, pero sobre todo bonito, ¿no?
«Fue muy bonito y a veces también muy duro. Era mucho hacia arriba y hacia abajo, en cada carrera cambiaban las cosas y no se sabía por qué. Ahora en Moto2 está todo más controlado, pero cuando empezó era una categoría difícil».

¿Y cómo se desarrolló el siguiente año (2011)?
«Logré un quinto puesto en Valencia, que fue mi mejor resultado. Ese también fue un año complicado, sobre todo al principio. Yo iba a estar con otro equipo, pero desapareció; y me quedé con una moto mía, pero sin equipo. Fui a hablar con Raúl Romero y me ofreció la oportunidad de competir con ellos como tercer piloto, a pesar de que en teoría él iba a tener dos. Raúl me hizo el favor. La situación fue complicada, porque tenía moto, pero no tenía técnico. Fue un año difícil, pero bueno también, porque a veces nos llegaban los resultados».

Acabó el paso por el Mundial y volviste al CEV, primero en Moto2 y luego en Stock Extreme/Superbike. ¿Cómo resumirías esos años?
«La segunda parte del regreso al CEV, en Superbike, fue mucho mejor. Tengo muchos mejores recuerdos que en Moto2, porque el año que estuve con LaGlisse en Moto2 sólo estuve media temporada. En esos momentos ellos estaban más involucrados en el Mundial de Moto3».

«Escribiré un libro sobre todo este proceso, que se llamará “Los retos de Superbike, Moto2 y Glasgow 3″»

En 2014 llegó el gran año, el de tu título del FIM CEV en Superbike con el equipo Kawasaki Palmeto. ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza sobre aquella temporada?
«Para mí ese año fue hasta mejor que el Mundial. Poder volver al CEV y ganarlo fue genial, luchando contra pilotos como Carmelo Morales o como Iván Silva, a los que antes veía como muy lejos. Gané con un muy buen equipo, estaba muy contento con el Kawasaki PL Racing. En la primera arranqué desde la pole pero me tiraron al principio de la carrera, y después fui remontando a lo largo del año».

Yo recuerdo aquella celebración en Valencia y presenciar la rueda de prensa, en la que estabas realmente contento, con unas gafas verdes celebrando el título… ¿cómo lo recuerdas tú aquel momento en el que te proclamaste campeón?
«Yo estaba muy contento, me sentía muy realizado. Cuando di la rueda de prensa y hablé para la tele estaba bastante satisfecho. Pero cuando volví al box, me encontré a todo el mundo enfadado y no lo entendía, porque acabábamos de ganar el título y nadie lo estaba celebrando. Me dijeron que el equipo de Morales había reclamado por una maneta de freno, que era la misma que llevaba Carmelo».

Precisamente con Carmelo mantuviste dos bonitas luchas en Portimao en 2015, cuando empezabas a defender el número 1 en tu Kawasaki.
«Sinceramente, no me acuerdo de nada de ese año».

Han pasado ya casi tres años de aquel accidente en MotorLand Aragón. ¿Cómo te encuentras ahora mismo? ¿Cómo va esa recuperación?
«Bastante bien, pero aún sigue faltando mucho para recuperarme. Es un poco pronto, pero es lo que toca».

«Comer, beber, dormir… Todo era complicado después del accidente. Tuve que volver a aprender a hacer todo»

En una entrevista anterior ya comentaste que esta situación había supuesto el final de una vida y el inicio de otra. En qué punto está ahora mismo esa nueva vida?
«Yo creo que todavía no ha empezado, aún me falta un poco de recuperación para estar bien. Me sigo cansando mucho y la voz tampoco la tengo muy bien. Tengo muchas cosas que vienen provocadas por la caída. Pero cuando me recupere bien, será otra vida».

Aun así, la recuperación ha sido muy grande en estos casi tres años, ¿verdad?
«Sí, porque antes no podía ni hablar, no se me entendía nada. Me costaba todo, y ahora me sigue costando, pero un poco menos. Comer, beber, dormir… Todo era complicado. He tenido que volver a aprender a hacer todo».

¿Cómo definirías la ayuda de tu familia en todo este tiempo?
«Fundamental, y de mi mujer también, porque ha estado ahí en todo momento. Es muy importante la ayuda de los médicos, pero también la que recibes día a día cuando estás en casa».

Hace unos meses creaste una plataforma en “GoFundMe” para poder recibir ayuda con tu recuperación. Ya se han cubierto más de 40.000 euros de los 75.000 necesarios. ¿Qué tal está siendo la respuesta de la gente en todo este tiempo?
«Esa ayuda ha sido esencial, porque el seguro de piloto se acabó pasado un año y medio. En ese año y medio el seguro pagaba una parte y yo pagaba el resto, pero ahora no pagan nada y lo tenemos que pagar todo nosotros».

Ayuda a Kenny Noyes en su recuperación por medio de su plataforma de “GoFundMe”

¿Existen más formas de poder ayudar a Kenny Noyes en su recuperación?
«Uno es esa plataforma de “GoFundMe”. También se puede ayudar por medio de un equipo en la Copa de Calalunya de Clásicas que están impulsando Albert Escoda y Kawasaki. Van a organizar una rifa con uno de mis cascos en el Mundial, el de 2011, y los participantes de la Copa podrán comprar papeletas y el casco se sorteará en la última carrera, en Calafat, además de una visita al Noyes Camp. También voy a escribir un libro con todo este proceso. Aún no he empezado a escribirlo, pero por el momento ya tengo el título y el esquema de cómo será».

¿Y nos puedes avanzar cómo se titulará y algún detalle más?
«Por supuesto. Se llamará “Los retos de Superbike, Moto2 y Glasgow 3”. También estamos haciendo un vídeo al respecto. -n.d.R La escala Glasgow es la que se utiliza para medir la magnitud del coma; Kenny superó un Glasgow 3, el más severo de todos-. En cuanto al libro, está previsto sacarlo en una plataforma de crowdfunding para que la gente pueda hacer una pre-compra mientras termina de escribirlo».

«No volveré a correr en moto, pero me gustaría volver a ser monitor del Noyes Camp»

Hemos hablado de tu carrera deportiva y de cómo va tu recuperación, pero no nos hemos parado todavía a hablar sobre un proyecto que lleva varios años acompañándote. ¿Cómo y por qué se forjó el Noyes Camp?
«Cuando yo empecé fui a entrenar con Kenny Roberts con una XR100, tanto en California como en Barcelona, en sus ranchos. A partir de ahí, nació mi idea de hacer el Noyes Camp para poder entrenar y ganarme la vida».

Este año arranca una nueva etapa para el Noyes Camp, que ha cambiado su sede y ahora estará en Valencia, en el Circuit Ricardo Tormo. ¿Qué nos puedes desvelar de esta nueva fase?
«El Noyes Camp mantendrá la misma esencia. También habrá alguna novedad, como será introducir la Kawasaki Z125 para los entrenamientos en velocidad y el trazado será un ‘mini-Cheste’, una réplica del circuito. Uno de los monitores es Óscar Ibáñez (velocidad y supermotard), que está junto a Ferrán Sastre (dirt-track, supermotard y MX) y Gerard Bailó, que combina tanto velocidad como dirt-track. Ellos son los tres principales. Cuando ellos no pueden, viene gente como Iván Romero o Víctor Lozano. Nosotros siempre bajamos a los cursos, a todos».

¿Qué tal encuentras actualmente el Noyes Camp?
«Pues a mí lo que me gustaría es poder ser monitor en el futuro. Es mi objetivo. De correr en moto, ya nada, pero quiero volver a ser monitor del Noyes Camp».

Sería una buena forma de ‘matar el gusanillo’…
«La moto ya la cogí en MotorLand. Es más fácil que la bicicleta, porque con la bici hay que pedalear, aquí sólo había que dar gas».

¿Fue bonita esa experiencia?
«La sensación estuvo bien, pero iba muy lento. Decía “hostia, qué despacio voy, si esta curva es de tercera y yo la hago en segunda”».

Este año has vuelto al FIM CEV como jefe de equipo de Óscar Ibáñez, uno de los monitores del Noyes Camp. Él también se recuperó de un grave accidente que le hizo estar en coma durante 23 días. Supongo que su ejemplo anima a seguir adelante.
«Me da mucha motivación ver a Óscar. Yo no quiero competir más, yo me retiro, pero Óscar sí quería volver a competir. Él tuvo su accidente justo cuando mejor le iba, cuando tenía la oportunidad de correr en un buen proyecto.

En cambio, yo pienso: ¿Para qué voy a correr otra vez? ¿Para intentar ser rápido como era antes? Yo corro contra mí mismo, que es diferente. Antes, siempre corría para ser mejor que los demás».

¿Qué has sentido al volver a entrar en el paddock del FIM CEV?
«Es bonito, pero ya no está mi categoría, que era Superbike. Ahora sólo hay categorías pequeñas. Pero para mí está bien volver sin que esté mi categoría; si estuviera Superbike para mí sería más complicado, estaría siempre atento, mirando los tiempos…».

¿Cuáles son los deseos y los objetivos de futuro de Kenny Noyes?
«Seguir con el Noyes Camp y tener una familia con Iana, mi mujer. Al menos un hijo, o dos. Son cosas en las que antes no pensaba mucho cuando competía; pensaba en ser piloto, en la próxima carrera, pero ahora pienso en más cosas. Seguiré con el Noyes Camp y como jefe de equipo en el FIM CEV, pero hay otros aspectos que miro más que antes».