Hablamos con Efrén Vázquez, Julián Simón, Nico Terol e Idalio Gavira de su labor como coaches

Lo más habitual es llamarles coaches o asesores de pista, pero su figura va mucho más allá. En el paddock del FIM CEV hay varios ejemplos velando por la formación de los pilotos más jóvenes, ayudándoles a crecer profesionalmente y convirtiéndose en una pieza fundamental de su entorno en una etapa clave de su carrera deportiva. No sólo les aconsejan o transmiten información; también son confidentes, compañeros de entrenamientos o incluso un enlace entre el técnico y el piloto tras observar en pista cosas que desde el box es imposible percibir. Efrén Vázquez, Julián Simón y Nico Terol inician esta nueva etapa tras poner fin –o punto y aparte- a sus carreras deportivas, mientras que Idalio Gavira, que lleva más años retirado, atesora ya una importante experiencia en esta labor. Así trabajan los hermanos mayores.


Artículo perteneciente al número 34 de MOTORBIKE MAGAZINE, edición que salió en octubre de 2017. Puedes descargar la revista completa en cualquier plataforma: Android, IOS, PC… ¡Es gratuita! Recuerda que puedes ver #MBK34 directamente desde aquí.

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Desde la barrera


Si hay una figura que se ha aposentado y ha crecido en los últimos años en el mundo del motociclismo, esa es la del coach o asesor de pista. Este año el FIM CEV cuenta con coaches de muchos quilates y quisimos hablar con varios de ellos para que nos pongan al día de su trabajo, nos cuenten exactamente cuál es su función y también cómo es esta experiencia de ver las motos desde la barrera, cuando todos ellos han sido pilotos. En el caso de Nico Terol, Julián Simón y Efrén Vázquez, estuvieron en activo hasta el año pasado -Julito incluso llegó a hacer varias carreras de Moto2 esta temporada- y continúan en plena forma, preparados por si volviera a surgir una oportunidad interesante para volver a competir. Por su parte, Idalio Gavira se ha convertido ya en una pieza clave en la VR46 Riders Academy, donde trabaja con nada menos que 11 pilotos entre el Mundial y el FIM CEV.

«Digamos que la palabra justa es transmitir», nos dice Efrén Vázquez cuando le preguntamos por su función en el Team LaGlisse. Un término que, uno a uno, nos mencionan también el resto de protagonistas. Transmitir conocimientos, consejos, ayuda tanto a nivel deportivo como psicológico… un coach es una figura importante, más cuando se tiene en cuenta que en el FIM CEV trabajan con pilotos que aún tienen la adolescencia a flor de piel. Realmente, ese término con el que se les define engloba mucho más que ser un “simple” asesor de pista.

Nico Terol también está viviendo una agradable experiencia en este nuevo rol, en su caso junto al Aspar Team y trabajando desde la base con el Campeonato de España de Velocidad, además de estar en el FIM CEV con Raúl Fernández y Álex Ruíz: «Me encargo de llevarles los entrenamientos, de estar con ellos en los circuitos pendiente de cada detalle, mimarlos cuando toca, meter un poco de caña…También voy a pista y me fijo dónde fallan para ayudarles a mejorar, y me los llevo a pista cuando no les toca entrenamientos para ver otras categorías y que se fijen en detalles. Hoy en día, con la igualdad que hay, todo suma. También veo la telemetría con ellos, les doy información a los técnicos, organizamos un poco el entrenamiento el equipo en conjunto…. Hago un poco de coach y asesor con todo el equipo», nos cuenta el último Campeón del Mundo de la historia de 125cc.

«En el FIM CEV estoy junto a Estrella Galicia 0,0, tratando de inculcar toda la experiencia que tengo, de visualizar las trazadas y de explicar las cosas lo mejor posible a los pilotos», explica Julián Simón, otro Campeón del Mundo de 125cc que ahora vive su primera experiencia en estas lides. Lo compagina con su trabajo principal, ser la mano derecha de Tito Rabat dentro de los circuitos y también fuera, donde es su gran compañero de entrenamientos: «En el Mundial con Tito es un solo piloto al que tengo que asistir y en el FIM CEV tengo que distribuir el trabajo entre cuatro. Tratas de ser lo más rápido en las explicaciones para poder atender a todos y diversificar un poco más. Son dos trabajos distintos, pero se complementan muy bien y me ayudan a coger más experiencia», nos relata.

Efrén Vázquez: «Todo se ha profesionalizado tanto que el mánager se centra más en los negocios y necesita a alguien que se encargue un poco más de lo que pasa en pista»

El póquer de protagonistas de este reportaje lo cierra Idalio Gavira, expiloto del Mundial de 250cc y de Superbike, exdirector deportivo del Team LaGlisse y ahora coach de la VR46 Riders Academy y los 11 pilotos que engloba la “escuela” de Valentino Rossi. Palabras mayores. A grandes rasgos, ¿cuál es su función?: «Aportar mi experiencia a los pilotos con lo que veo en pista; a nivel técnico hablando con ellos, viendo telemetría, hablando con los técnicos en cuestiones de desarrollos o cambios de marchas; y también haciendo un poco de psicología de la carrera, ayudándoles con los miedos naturales que tiene cualquier piloto y tratando de ayudarles en todo lo posible durante el fin de semana».

La labor que desempeñan es la de una figura que está en alza actualmente, pero que de una forma menos profesional siempre ha existido, desempeñada por gente de confianza o por los propios mánagers. Efrén explica su punto de vista sobre la expansión de esta figura: «Ahora todo se ha profesionalizado tanto que el mánager se centra más en los negocios y necesita a una persona que se encargue un poco más de lo que pasa en pista. Me parece una labor interesante, pero no me siento un coach como tal, porque creo que mi labor va un poco más allá; no sólo en pista, yo quiero estar con ellos, que tengan una persona con la que puedan crecer y que les pueda asesorar en todo».

 

Lo que sólo ellos ven


Desgranada a grandes rasgos la función de cada uno y viendo que son varios los aspectos que engloba este trabajo, la siguiente duda que tenemos es: ¿hasta dónde llega la aportación del coach? Idalio Gavira y Nico Terol nos extraen conclusiones muy interesantes al respecto. El asesor de pista puede ver cosas que desde el box no se perciben, pese a que desde allí cuenten con las pantallas de tiempo, la señal de televisión y la innegable ayuda de la telemetría.

Acudir a los viales y observar lo que sucede es la tarea número uno de un coach. Siempre se recurre a pilotos o expilotos para ello, puesto que por su experiencia son quienes mejor saben lo que está ocurriendo en cada momento a pie de pista, incluyendo pinceladas que pasan desapercibidas en la telemetría: «Me fijo en todos los detalles y, aunque puedes ver muchas cosas en la telemetría, hay datos que ahí no los puede dar si nos los ves a pie de pista. Por ejemplo, si la moto tiene mucho ‘chattering’ -rebote- y no aparecen en la telemetría, igual vas a pista y ves que rebota porque está pisando el piano o está pasando un metro más afuera de la línea que toca», expone Nico Terol.

Idalio Gavira abunda un poco más en el tema. En muchas ocasiones, el “coach” sirve de enlace entre el piloto y el equipo técnico; en este caso concreto que exponemos, con el telemétrico. Entre las sensaciones del piloto y las observaciones del asesor de pista se pueden encontrar claves que no se ven en la telemetría, una herramienta bastante valiosa, pero que al fin y al cabo tampoco es una ciencia exacta.

Idalio Gavira: «Eres los ojos del equipo y todo lo que vas viendo fuera lo transmites. Ayudas a los técnicos y al Team Manager a tomar decisiones»

Ahí es donde la labor del asesor de pista sirve de ayuda: «Lo que ves en pista lo puedes reafirmar en telemetría. Sin embargo, a veces estás viendo en telemetría algo que luego fuera no se ve, y que quizá es por circunstancias de la pista. A lo mejor un telemétrico le está diciendo al piloto que una curva puede frenar un poco más tarde, pero si las condiciones de la pista hacen que esté más lenta, no lo puedes comparar con unas líneas sacadas del año anterior».

Ese enlace entre la pista y el box puede traducirse en una mejora sustancial en alguna parte del circuito o en una ayuda al piloto a la hora de templar los nervios cuando los tiempos no salen. «Eres los ojos del equipo y todo lo que vas viendo fuera lo transmites, les intentas calmar… Ayudas a los técnicos y al Team Manager a tomar decisiones, porque ellos están dentro del box y yo me estoy moviendo, entonces lo tengo un poco más fácil en ese sentido y les puedo echar una mano», añade Idalio.

Visualizar las tandas de entrenamientos a pie de pista aporta una mayor precisión a la hora de analizar datos: «Si tengo referencias de alguien que esté haciendo muy buenos tiempos, y veo que su trayectoria, toque de gas o la marcha es diferente, con esta información llegas al box y puedes ayudar a los demás pilotos», comenta Gavira, que insiste en la idea del extra de información que aporta el trabajo de los viales sobre lo que después marca la telemetría: «Si ves que está frenando antes, le puedes decir que puede frenar más tarde. Si no lo permite la moto, tenemos que tocar la moto, pero si lo permite, es que hay que frenar más adentro porque es donde están frenando los demás. Esta “telemetría” es muy buena; la otra te ayuda muchísimo, pero también depende de bastantes factores y has de saber hacer que se cuadren todas las piezas».

 

Ayuda plena


Pero la ayuda no sólo es en el apartado técnico, los coach también pueden llegar a convertirse en los confidentes de los pilotos, en una persona capaz de transmitir confianza y lecciones muy valiosas antes salir a pista. «Hay chavales a los que con una conversación les puedes ahorrar una caída. Los que somos coach hemos vivido esto tantas veces, que para nosotros es muy fácil decirlo. Se le puede ahorrar un FP1 a un piloto, en el sentido de darle consejos previos sobre lo que se va a encontrar en esta sesión. Si eres capaz de transmitirle bien, le llegas, y a él eso ya se le ha quedado para toda la vida», explica Gavira.

Eso por no hablar de la motivación y entereza que puede aportar a un joven piloto que los consejos le lleguen por parte de alguien con un palmarés como el de Nico Terol. Para algunos de los pilotos con los que trabaja es un referente: «A mí como Campeón del Mundo me ven con otros ojos que si no lo fuera, algo que a mí me pasaba también cuando era un chavalín. Yo era un piloto muy metódico, al que le gustaba cuidar cada detalle y les puedo transmitir mucho dentro de pista y fuera».

Ya hemos comprobado que los coaches pueden servir de perfecto enlace entre pilotos y técnicos, pero también aportan otras lecciones interesantes observando desde la pista. «Se ven detalles como la actitud del piloto y si tiene la picardía para coger rueda. Luego le puedes enseñar a ser más pícaro, a plantear un entrenamiento tras ver cómo actúa en pista cada piloto. También nos fijamos en otras marcas, podemos sacar información de los rivales, así como referencias para mejorar nosotros», apunta Terol.

Entrenando juntos

El vínculo llega más allá de los circuitos y, en ocasiones, se traslada al día a día de un piloto, que no es otro que los entrenamientos. Ese es el caso de Efrén Vázquez, que en su primer año tras colgar el mono ha inaugurado un nuevo proyecto, la Efrén Vázquez Moto Academy, que cuenta con el trazado vasco de Olaberría como principal centro de operaciones. A la vez que pone en marcha este ilusionante proyecto, ‘Efrentxu’ lo ha sabido conjugar a la perfección con su faceta como coach en el Team LaGlisse. Es por ello que algunos de los pilotos de la estructura madrileña han pasado por las instalaciones para estar junto a él y llevar a cabo intensas y productivas jornadas de entrenamientos.

Julián Simón: «Me hubiera encantado competir más, pero las circunstancias son así. Seguir vinculado al Mundial o FIM CEV con un proyecto así era uno de mis objetivos»

«Intento directamente que cuando empezamos a trabajar, lo hagan como yo lo hacía en los últimos años. Al principio a un piloto joven le puede chocar mucho la manera de trabajar, ya que a alguien acostumbrado a hacer una hora de gimnasio, venir a casa y entrenar durante ocho o nueve horas al día le sorprende. Pero es la manera de que entiendan, de que aprecien y valoren el sacrificio que hacen los equipos y los padres en toda la parte económica para que ellos aprovechen la oportunidad que tienen. Tocamos todo: gimnasio, moto en nuestro circuito, bici… Les tengo 24 horas bajo llave, viviendo conmigo, con un poco de disciplina. El cambio que tienen es grande y me hacen sentir bien, porque se nota», explica el de Rekalde, que nos confiesa también que su referente en esta labor es Raúl Jara, quien hacía esa función cuando el vasco estaba dando sus primeros pasos en la MotoGP Academy: «Siempre le digo que aprendí del mejor».

En sus instalaciones pasan desde la exultante juventud de Riccardo Rossi, pasando por la madurez que está adquiriendo Gerard Riu y la veteranía de Phillipe Le Gallo, piloto francés de 59 años que ha ganado el título europeo de Superstock 600: «Son los tres que más vienen habitualmente a casa a entrenar conmigo. Son tres pilotos totalmente diferentes; Gerard es extremadamente metódico, meticuloso y disciplinado, Rossi es muy visceral y al final siempre acaba entrenando a regañadientes y con rabia. Y luego está el caso de Philippe, que es 100% apasionado de este deporte; algo que a mí, que he sido un loco de las carreras, me llena mucho». Ya en las carreras, Vázquez trabaja también trabaja junto a Meikon Kawakami, Lorenzo Petrarca y Andrea Cavaliere, los otros tres pilotos del Team LaGlisse en el FIM CEV.

Algo similar sucede con Julián Simón, que pese a que habitualmente entrena con Tito Rabat, también saca tiempo para sus pupilos del FIM CEV: «Se hacen entrenamientos colectivos a veces para hacer más piña, para que entre ellos se lleven lo mejor posible. Que entiendan que dentro de pista no hay amigos, pero fuera sí que puede haber un gran respeto y un gran profesionalidad para trabajar». Y, evidentemente, entrenar junto a un Campeón del Mundo que sigue en plenitud física, es una motivación para batirle: «Cuando hacemos supermotard o flat track, ellos saben que tienen a Julián Simón ahí y que aún está en forma, y que les ayuda a tener una mayor calidad de entrenamientos», añade.

 

Un bonito vínculo


Por último, y no por ello menos importante, está el vínculo personal que se crea entre los coaches y los pilotos. Nace de los viajes, de las muchas horas que se pasan en los circuitos y de las miles de anécdotas que van surgiendo. Disfrutan de los éxitos de sus pilotos y sufren en los malos momentos. «Les coges un aprecio como a un hermano. Cuando tienen una caída en la que se hacen un poco daño, te duele, porque ves todo el trabajo que hay detrás y ves lo que debe estar pasando. Esto ayuda a que en los momentos malos nos entendamos antes», comenta Efrén Vázquez al respecto, que ya ha podido celebrar algunos éxitos de la mano de Meikon Kawakami en la nueva European Talent Cup.

También estuvo de celebración Nico Terol en el mes de julio con el título de Iván Ortolá en el Campeonato de España de Velocidad en la categoría de 85GP. Esta nueva etapa en su vida le ha traído otra bonita forma de vivir las carreras: «Cada triunfo con los niños lo disfruto, y en los momentos difíciles también lo paso mal y me sabe peor. Empujo casi más que cuando corría, es otra sensación. Es bonito, cuando vienen victorias se saborea muchísimo, y ahora me doy cuenta de lo poco que disfruté de los buenos momentos. Te das cuenta de lo difícil que es y los triunfos aquí los estoy saboreando de otro modo».

El de Alcoy asegura que trabajar con pilotos tan jóvenes, de rangos de edad que engloban desde los 10 años hasta los 16 es «muy bonito, porque son como esponjas y los pequeños se hacen querer mucho. Me gusta mucho estar con chavales como Morelli, Ortolá, Escrig, Tatay… y también con pilotos más curtidos como Raúl Fernández y Álex Ruiz, que están teniendo una temporada duda, pero hay que seguir luchando».

Julián Simón es otro de los que saborea éxitos en el FIM CEV con Monlau y el Estrella Galicia 0,0, estructura que este año ha ganado carreras en el Mundial Júnior de Moto3 con Alonso López, Jeremy Alcoba y Sergio García. Para Julito, que asume que le gustaría seguir subido a la moto, estar con Rabat y hacer de coach con los jóvenes ha sido una válvula de escape: «Era uno de mis objetivos. Seguir vinculado en el Mundial o en el FIM CEV dentro de un proyecto de unas características así, era mi sueño y ahora lo tengo. Pero me hubiera encantado correr más temporadas, porque todavía sigo en plena forma, aunque las circunstancias vienen como vienen y a veces hay que tomar otros caminos como este, porque profesionalmente y económicamente te ayudan a seguir teniendo una estabilidad».

Idalio Gavira siempre fue “hermano mayor”

En este reportaje hemos decidido dotar a los coaches del calificativo de hermanos mayores, pero lo cierto es que en el caso de Idalio Gavira siempre lo ha sido, ya que su hermano Eustaquio, con quien marcó una época en los circuitos con un estilo de pilotaje rompedor, es dos años menor que él. Y precisamente junto a Eustaquio fue con quien empezó a ejercer después el rol que ahora desempeña en los circuitos.

«Jamás pensé que esto me iba a servir en el futuro, pero un día me llamó Esteban García -exjefe de mecánicos del Team LaGlisse- para ver si le podía ayudar con los pilotos del FIM CEV. Me soltó una parrafada espectacular y me convenció. Nada más llegar tuve una conexión espectacular con los pilotos y de hecho todavía estoy en contacto con ellos». Aquel 2013 que empezó en el CEV lo acabó compaginando en el Mundial, ganando el título de Moto3 con Maverick Viñales mientras Ana Carrasco también dejaba alguna que otra actuación histórica.

Nico Terol: «Disfruto de cada triunfo con los niños, y en los momentos difíciles también lo paso mal. Empujo casi más que cuando corría, es otra sensación»

La llamada de Pablo Nieto, con quien coincidió en LaGlisse, le abrió las puertas de la VR46 Riders Academy, donde se encarga de trabajar con una hornada de talentos italianos bajo la supervisión de Valentino Rossi, quien le acreditó como “Coach Gavira”, con gorra incluida, algo que nació de una broma de WhatsApp con Nicolò Bulega.

Al igual que Terol, Vázquez y Simón, vive con pasión esta labor y escenifica a la perfección ese vínculo que hay que tener con los pilotos junto a los que trabaja: «Están todo el día detrás de ti. Yo también les doy un poco de cachondeo, les cuento cosas. Hay que hablar con ellos de la vida también, de experiencias, de cosas que a lo mejor no tienen confianza para hablar con sus padres, siempre teniendo en cuenta la edad que tienen. Yo me divierto mucho y disfruto haciendo este trabajo», comenta el andaluz.

Recientemente ha visto coronarse a Dennis Foggia como Campeón del Mundo Júnior de Moto3, otro éxito que hace que esta experiencia sea aún más enriquecedora: «Yo lo disfruto mucho, porque ves realmente los pasos de gigante que van dando y cuánto les puedes ayudar. Ves cómo van creciendo. Junto a mí en el FIM CEV han pasado unos cuantos que luego han llegado al Mundial y es muy gratificante». Una labor cada vez más valiosa, la del coach, que ya utilizan todas las grandes estrellas de MotoGP, pero que sobre todo multiplica su importancia a la hora de ayudar a formar a las que serán estrellas del futuro. Figuras como Nico Terol, Julián Simón, Efrén Vázquez o Idalio Gavira así lo hacen. Ellos son los hermanos mayores.