Maverick pierde la ilusión por el título: «Es una temporada y una oportunidad perdida»

Viñales, que saldrá mañana desde el pit lane, da prácticamente por imposible el campeonato y considera que «es una temporada perdida». Ha hablado largo y tendido sobre su resignación con la situación actual y sobre un fin de semana en el que, además, falta buena parte de su equipo en el box tras el positivo por COVID-19 de su telemétrico.


Maverick Viñales está encadenando varapalo tras varapalo en el transcurso del Mundial de MotoGP 2020. El piloto de Yamaha tendrá que salir mañana desde el pit lane tras haber montado su sexto motor este fin de semana (el límite es de cinco para toda la temporada) y, además, varios miembros de su equipo han tenido que ser aislados después de que su telemétrico diese positivo por COVID-19.

Además de la 'soledad' en el box (tampoco está Javier Ullate, uno de sus mecánicos) y de la sanción que afrontará mañana, Viñales sigue sin encontrar el camino con una Yamaha M1 de 2020 que sigue siendo un quebradero de cabeza para todos sus pilotos. El gerundense, que está tercero a 19 puntos de Mir, da prácticamente por perdido el campeonato y cree que han dejado marchar una gran oportunidad de ser campeones.

Viñales ha comparecido ante los medios dando una imagen de total resignación ante la situación actual:

Considera que es un año perdido: «Sin duda, es una temporada perdida. Porque teníamos claro que Marc no está aquí y que teníamos una gran oportunidad. Honda y Marc están en otro nivel y lo han demostrado muchos años. Era una situación perfecta para ganar el campeonato, pero la hemos perdido. La perdimos en 2017 y la hemos perdido en 2020 por los mismos errores. Veremos; no quiero pensarlo mucho más y quiero estar calmado. Tengo a la gente perfecta a mi alrededor. Mi vida va bien, así que trataré de disfrutar cuando me suba a la moto y ser feliz».

Se quedó fuera de la Q1, aunque no le hubiese servido de nada pasar a la Q2. Explica también los problemas de la Yamaha y la poca capacidad de evolución que tiene durante un fin de semana, algo que también destaca Quartararo: «No he pasado de la Q1, porque primero no he dado las vueltas suficientes con el neumático medio trasero, y eso nos ha fastidiado pasar a la Q2. De todas maneras, quizá no era interesante pasar a la Q2, porque si hubiera quedado entre los 6 o 7 primeros, hubieran sido posiciones que hubieran ganado mis rivales mañana. En la primera carrera de Aragón llegué, el FP1 fue genial, el FP2 fue genial y no toqué la moto durante todo el fin de semana. El resultado no fue espectacular, pero no fue malo. En la segunda carrera empezamos a tocar la moto por aquí y por allí, para llegar al warm up y poner la moto de siempre y no tener sensaciones. Esa parte es complicada, no hay una solución clara. La moto funciona como funciona y realmente en eso estoy con Quartararo; cuando llegas a la FP1 si la moto va bien, perfecto. Si la moto no va, ya sabes que será un fin de semana complicado».

Altibajos demasiado pronunciados con la Yamaha: «Básicamente es que pasas de ganar una carrera a estar el 14º y sin entender el porqué. No lo entiendes. Y luego la siguiente carrera vuelves a estar con opciones a ganar la carrera. Entonces, te desajusta mucho mentalmente. Cada carrera tienes que hacer un reset, otro reset, otro reset... y esa situación cansa mucho, es muy frustrante. En ese aspecto entiendo a Fabio, porque yo lo he vivido. Llevo unos cuantos años en Yamaha y lo he vivido. Siempre tengo esperanza porque al final siempre acabo firmando con Yamaha, ya que creo en el proyecto y en lo que me cuentan. Creo en ello. Si no, no estaría aquí. Pero creo que al final hay decisiones que no se escogen bien y luego lo pagamos todo el año».

Siguen los problemas de grip, algo que cree que en Yamaha no había hace cuatro temporadas: «El problema es que es una moto con una ventana de trabajo muy pequeña. Es para una pista, un neumático y una condición concreta. Pero siempre me gusta ver vídeos anteriores y veo que en 2016, cuando no había agarre y la situación era complicada, tanto Valentino como Jorge estaban siempre primero y segundo. Que cojan referencias de 2016, no sé, porque parece que la moto funcionaba muy bien, e incluso cuando Zarco la llevaba en muchas carreras nos daba un baño en muchísimos circuitos. Entonces, ahí tienen una moto que funcionaba en todas las ocasiones e incluso en agua. Tienen una buena referencia para entender qué hemos cambiado y qué no está acabando de funcionar. Tienen motos de años pasados que son campeonas».

Una situación difícil de digerir: «Cuesta asimilarlo, porque están sucediendo tantas cosas y tan rápidamente, que es muy difícil de asimilar. Pero no sólo yo, también el equipo. Ahora mismo es un poco caos todo y es muy difícil mantener una línea de trabajo, o quizá buscar una solución. Es muy difícil la situación en la que estamos. Como equipo tenemos que seguir trabajando e intentar solucionarlo. Al final, si no es este año... pues el siguiente y si no, el siguiente. Este año es mejor, yo creo que puede ser una oportunidad un poco más fácil porque Marc no está y creo que eso facilita que todos los pilotos podamos ganar el Mundial. Pero hay que encontrar algo. Quedan dos años con Yamaha y hay que lucharlos».

No sabe hasta dónde podrá llegar mañana saliendo desde el pit lane. Se marca como objetivo tratar de llegar a dar caza a Quartararo, que sale 11º: «Es una incógnita, porque ayer en la FP2 tenía muchísimos problemas con la moto en seco. Sí que es verdad que no era del todo seco, pero da igual, al final los demás fueron más rápidos que nosotros. No sé hasta dónde podré llegar, pero tampoco lo pienso. Saldré, pilotaré e intentaré dar lo mejor que se pueda en esta situación. ¿Objetivo? Al final intentar llegar a Fabio. Ese es el único objetivo que tengo en la cabeza. Lo intentaré, pero va a ser muy difícil, porque Fabio también va rápido...».

Sin apenas gente en el box tras los miembros del equipo que han sido aislados y el positivo de su telemétrico. Difícil de gestionar el trabajo: «Esto está siendo muchísimo más complicado, porque a Davide (telemétrico) es muy difícil sustituirle. Davide tiene muchísimo nivel y nos ayuda mucho en los datos y en hacer los mapas. Sobre todo, nos entendemos muy bien en el sentido de dónde necesito más potencia o dónde menos. Davide no está y no han puesto a nadie en su lugar, así que no tenemos telemétrico en ese aspecto. Es difícil. En mi equipo falta mucha gente».

Puede acabar la temporada con el sexto motor: «Si no se rompe, acabo la temporada seguro, porque en el otro motor todavía me quedan algunos kilómetros, y si hay una caída pues puedo coger la otra moto y dar tres vueltas. Yo creo que sí, que acabo la temporada perfectamente, creo que en eso no va a haber problemas».

La Yamaha en agua: «Cuando vas al límite las sensaciones son muy parecidas. Está claro que quizá en agua tengo algo más, porque he pasado antes por el momento en que está Quartararo con la Yamaha y he entendido un poco más cómo pilotar la moto en agua. Pero es una moto muy difícil en agua, con la que pasas de la gloria al desastre en dos vueltas. Me ha salido una buena FP3, realmente cuando la pista está entre seco y mojado me encuentro muy cómodo con los neumáticos de agua. En todas las ocasiones siempre he estado delante».

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