Viñales, sexto y muy descontento

Después de hacer la pole y de batir el récord del circuito, Maverick Viñales ha completado una carrera decepcionante en Misano, en la que ha acabado sexto. Se le repiten los problemas de los domingos, mucha dificultad para pilotar en la primera parte de carrera con menos agarre y depósito lleno.


Una vez más, Maverick Viñales ha vivido las dos caras de la moneda en un lapso de 24 horas. De nuevo volvió a brillar el sábado haciendo la pole y pulverizando el récord del circuito, pero en carrera ha estado prácticamente desaparecido. La sexta posición es un resultado discreto para el gerundense en una carrera en la que optaba a la victoria y de la que «esperaba muchísimo más». Todo ello en un día en el que ha vuelto a ganar una Yamaha, pero no la suya, sino la satélite de Morbidelli.

A Viñales se le reaparecen los fantasmas de carreras anteriores, en las que nada más salir a pista no encuentra, ni de lejos, las sensaciones que tenía en entrenamientos. Así lo explicaba el piloto gerundense: «En el inicio de carrera con depósito lleno y poco agarre, es prácticamente imposible pilotar. Sobre todo porque me voy largo, no consigo girar la moto y no tengo tracción para acelerar. Y después, cuando sigo a otros pilotos, ellos hacen una línea muy distinta, se quedan muy parados en medio de la curva y no puedo sacar el máximo potencial de la moto. Una vez la gasolina ha bajado y he podido hacer más paso por curva, he podido hacer el tiempo. Lo sacaba todo por paso por curva al final. Cuando he alcanzado a Jack (Miller), yo hacía una línea totalmente diferente. Frenaba fuerte, dejaba correr la moto y él lo hacía todo con gas. Es complicado», comentaba Viñales.

Su mejor vuelta (1:32.741) se ha quedado a sólo 35 milésimas de la vuelta rápida en carrera y ha llegado a tres vueltas para el final, momento en el que ya había reencontrado las sensaciones de los entrenamientos: «El tiempo ha llegado porque iba al límite y me daba igual caerme», añade.

Sobre estos problemas, Maverick expone que son «exactamente iguales» a carreras anteriores, como por ejemplo, Jerez: «Es como pilotar sobre hielo con la rueda trasera. Cuando estoy en entrenamientos, la rueda trasera está en el suelo y coge el suficiente agarre como para hacer girar la moto, pararla y salir de la curva, pero cuando estoy en carrera es como si fuera sobre hielo. La moto está derrapando todo el rato. Toco un 20% del gas y ya empieza a patinar, y al final eso es lo que te hace ir lento. Ahí pierdes mucha tracción y los pilotos de delante se te van lo justo para no poder pasar frenando. Lo que perdemos es ahí, es ese agarre trasero que no hay cuando salimos a carrera. Me pasó lo mismo en Jerez: era rapidísimo en entrenamientos, tenía un ritmo espectacular, y en carrera iba un segundo más lento. Como piloto es complicado, porque estoy siempre entre los tres primeros en todos los entrenamientos, pero llega la carrera y me barren», comentaba el piloto catalán, visiblemente enfadado por la situación.

En cuanto a la elección del neumático trasero duro, considera que ha sido la correcta: «El duro me ha ido perfecto durante todo el fin de semana y he podido hacer 1:32.8 con 27 vueltas de neumático. La moto iba perfecta, pero llegamos a carrera y la moto no funciona. Es muy difícil, realmente», apostillaba Viñales, que no quería hablar mucho más del tema: «Según voy hablando me enciendo más. Necesito relajarme», comentó.

A Viñales también le han preguntado si los problemas pueden deberse al apartado mental y a si quizá sale 'sobreexcitado' a carrera, una pregunta que ha respondido con contundencia: «Si ayer hice el récord de la pista, ¿hoy no sé ir en moto?».

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