Fue el que mejor ritmo mostró en los primeros test de Qatar

Maverick Viñales ha arrancado el 2021 con un cambio de mentalidad. Por el momento, su pretemporada está siendo igual de prometedora que en años anteriores, pero se muestra optimista para, esta vez sí, replicar esas sensaciones durante la temporada.


Después de un 2020 que catalogó como la peor temporada de su vida, Maverick Viñales ha tenido un largo parón invernal para hacer 'reset', y parece haber llegado a la pretemporada con otra actitud mucho más positiva.

Su vida personal le sonríe, ya que recientemente contrajo matrimonio y anunció que va a ser padre, y en el apartado profesional ha hecho un cambio de chip para intentar pasar página cuanto antes tras un 2020 muy complicado en el aspecto deportivo.

Dicho cambio de chip es algo que se percibe rápido en sus ruedas de prensa, ya que Maverick ha comparecido en las últimas ocasiones con una sonrisa en la cara, más ilustrativo en sus explicaciones, más dialogante y con satisfacción por cómo están yendo por ahora las cosas.

Este domingo ha terminado séptimo, pero en cuanto a ritmo ha sido el piloto más destacado de los test en Qatar. Sus simulacros más largos han estado plagados de vueltas en 1:54 medios-altos y 1:55 bajos, e incluso ha hecho una tanda en la parte final del entrenamiento con cuatro vueltas consecutivas en 1:54 medios y altos. Eso sí, después ha sufrido una caída en la curva 2 en la primera vuelta de otra de sus tandas, por rodar con neumático frío (medio delantero y medio trasero).

Tras los entrenamientos, Viñales ahondaba en la importancia del plan de trabajo que había establecido con Yamaha. No ha probado novedades relevantes de 2021, como el chasis que sí ha estrenado Quartararo, sino que se ha centrado sobre todo en mejorar diversos aspectos de la base de 2020, de trabajar en la electrónica y en el pilotaje, y de seguir su propio camino: «Sinceramente, creo que tenemos que estar tranquilos y seguir un plan. Pero seguirlo todo el año, no sólo en el test. Creo que nos debemos marcar una dirección fija a la que ser fieles y confiar en el potencial que tenemos ahora mismo. Estoy contento porque hemos trabajado bien y eso es importante. No sólo hemos era probar las cosas, sino trabajar un poco con la electrónica y con el estilo de pilotaje. Son detalles que creo que en carrera van a marcar la diferencia», decía Maverick.

El piloto de Yamaha no ha buscado hacer un time-attack, sino que ha trabajado pensando más a largo plazo: «Creo que tenemos que estar concentrados en sacar el resultado el día de carrera, no el día de test. ¿Hoy podría haber estado más arriba? Sí, pero prefería concentrarme en las cosas correctas, que creo que lo hemos hecho, y dejar lo nuevo para el final. En el siguiente test intentaremos dar otro salto de calidad en pilotaje y con la electrónica, que es importante. Y por supuesto, tendremos que probar chasis y muchas cosas. Intentaremos hacer un buen plan, a ver si algo resulta positivo y podemos mejorar», comentaba.

Maverick explicaba así por qué Quartararo se ha centrado en probar el chasis de 2021 y él, al contrario, ha tenido una línea de trabajo diferente: «Para mí es planificación. Yamaha tiene muchas cosas que probar, así que cada piloto prueba una cosa diferente. Es un planning. Estoy contento, porque he tenido tiempo para dedicarme a mí mismo, que siempre es complicado. Estoy bastante contento de cómo ha funcionado el test, ha sido muy positivo. Creo que Yamaha ha hecho un gran trabajo y ahora debemos recolectar toda la información para intentar ser mejores en el próximo test». Añade que aún no ha podido compartir y contrastar sus impresiones con las de su nuevo compañero de equipo, Fabio Quartararo: «No he tenido mucho tiempo, porque hemos ido a 'piñón'. Ahora que tenemos más días y que tenemos la playa cerca, intentaremos comentar qué tal le ha ido a él y sus sensaciones, que eso también es importante siempre».

«Por supuesto que cuando la moto esté en su sitio, haré un time-attack y apretaré como se tiene que apretar. He podido probar cosas nuevas que nunca había probado, sobre todo en la electrónica, y me han dejado muy satisfecho. Intentaremos continuar trabajando en el siguiente test, ser mejor en cuanto a pilotaje y buscar un time-attack para ver dónde estamos. Intentaremos ser inteligentes, estar tranquilos y seguir trabajando como lo estamos haciendo. Creo que Yamaha ha hecho un buen plan y lo tenemos que llevar a cabo», añadía.

La velocidad punta de la Yamaha, un hándicap importante


El déficit en cuanto a velocidad punta sigue siendo un quebradero de cabeza para las Yamaha. Este punto débil se acentúa aún más en trazados como Qatar, que tiene una de las rectas más largas del campeonato (1047 metros). No obstante, este domingo Maverick no ha registrado una de las velocidades más bajas (339,6 km/h), aunque su diferencia con las Ducati y las Honda sigue siendo notable. De hecho, Zarco ha marcado 12 km/h más (351,7). Sobre esto, Viñales comenta que «tenemos que intentar enfocarnos en la aceleración, a ver si podemos ganar algo más; si son 1 km/h ó 2, bienvenidos sean. Tenemos que ir rascando de todos los sitios. Lo concluyente es que hemos cambiado un poco la electrónica, hemos intentado buscar que la moto me deje pilotar un poco más con el gas, que no esté siempre trabajando la electrónica. Es algo que me ha gustado mucho y algo que todavía tenemos que explorar. Estoy contento por eso, porque hacía tiempo que quería probar ciertas cosas y hoy he tenido la oportunidad, y me han gustado. En el próximo test intentaremos probar todo lo que tenemos de Yamaha, y a ver si podemos probar al mediodía el estilo de pilotaje, las frenadas... y sacar algo más positivo», decía.

Otra de las asignaturas pendientes para Viñales y para Yamaha el año pasado fueron sus evidentes dificultades para adelantar, así que el gerundense está intentando aprovechar cada oportunidad que tiene para trabajar también en ese aspecto: «De hecho ayer lo intenté con una Ducati, con una Honda... Probé con diferentes pilotos y en la recta no les vamos a pasar, es imposible. Pero hay curvas en las que se puede pasar y hay que practicarlo. Así que en entrenamientos, a la que haya un piloto delante lo intentaré, para saber dónde puedo pasarle y dónde no. Para mí es muy importante que tengamos buena tracción, porque así podremos adelantar. Al final, la clave es tener un poco de tracción. En las curvas rápidas somos muy rápidos, así que puede ser un punto de adelantamiento. En la recta sabemos que no podemos hacer nada, así que tendremos que buscarnos la vida para intentar adelantar en otros puntos en los que se pueda».

Por último, preguntado por su futura paternidad y por esa frase célebre de Enzo Ferrari de que cuando un piloto es padre, pierde décimas, Viñales respondía entre risas: «Yo estoy loco, no lo creo. De hecho hoy para buscar un poco más, en la curva 2 me he caído. Para mí es muy positivo, creo que tengo una vida genial y que las cosas van fluidas», zanjaba.

Mucho más relajado y visiblemente más feliz que en la recta final de la temporada 2020, Maverick Viñales empieza con otra mentalidad el que será su quinto año en Yamaha. El tiempo dirá si estas sensaciones de los test esta vez sí acaban siendo reales durante la temporada, pero lo que está claro es que Maverick ha hecho borrón y cuenta nueva.

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